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El diseño de interiores como disciplina. El rol del diseñador

Gatto, Anabella

¿Qué es el diseño de interiores? O, más bien, ¿qué debería ser? ¿Cuál es el límite con la arquitectura?

Escritos en la Facultad Nº69

Escritos en la Facultad Nº69

ISSN: 1669-2306

Proyectos de Graduación Edición XIV: 27 de junio de 2011

Año VII, Vol. 69, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 168 páginas

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Introducción
No hace mucho tiempo que el diseño de interiores se ha institucionalizado
como carrera universitaria, y si bien su campo de
estudio ha ido definiéndose a lo largo de estos años, sigue en
crecimiento. Sabemos que su principal área de conocimiento
es la arquitectura, de la cual se desprende, para establecerse
como disciplina independiente. Esta doble condición, la de
estar ligada en sus orígenes a una fuerte tradición, y la de su
corta edad, hace que tenga múltiples posibilidades de desarrollo.
A partir de aquí, puede resultarnos útil pensar sobre la
manera en que se han ido instalando los temas de los que se
ocupa, como una plataforma que nos sirva de base para poder
detectar cuáles son sus potencialidades. Nos centraremos
para esto en dos aspectos; por un lado, trataremos de ver de
qué manera el diseño de interiores establece este recorte de
la arquitectura, para poder emanciparse, y generar sus temas
específicos y, por otro, cuáles son los fines disciplinares desde
los puntos de vista de la formación y la profesión, a partir del
panorama actual y con perspectivas hacia su consolidación
en el futuro. Intentaremos, entonces, establecer a través de
los proyectos de graduación, instalados como una bisagra
entre estas dos etapas, algunos aportes que sirvan al trabajo
de docentes, estudiantes y profesionales.
Los documentos que aquí se presentan elaboran una reflexión
sobre el quehacer del diseño de interiores desde diferentes
perspectivas. Desde los fines internos a la disciplina, a través
de la investigación del modo de construcción de las formas. Y
desde los fines externos a ella, abordando la temática del rol
del diseñador y su compromiso con los usuarios en particular y,
desde un punto de vista más amplio, con la sociedad en general.
Claudia Zapata Urán a través de su ensayo Orbita deconstructivista.
Proceso y construcción de las formas aporta una
mirada desde el interior de la disciplina, entendiendo los modos
de generación y construcción de las formas, y haciendo a
su vez una interesante reflexión sobre los procesos creativos,
específicamente sobre los mecanismos proyectuales utilizados
en la producción de la arquitectura deconstructivista, apoyados
en el marco de la filosofía de Jacques Derrida.
La autora no sólo destaca la importancia que se le atribuye a
la forma en el ámbito de la arquitectura, sino también en el
diseño de interiores como generadora de espacios habitables.
María Belén Solé a través de su ensayo Conciencia Ecológica.
Diseño de un proyecto sustentable plantea un tema urgente de
incorporar en la agenda de los diseñadores y arquitectos, como
lo es el de la Sustentabilidad. A lo largo de la primera parte,
la autora vincula la utilización de los recursos disponibles, el
clima y los materiales, con sus dimensiones técnicas. En la
segunda parte estudia una vivienda existente para rediseñarla,
en base a criterios sustentables a fin de lograr disminuir el
impacto ambiental. De esta manera, logra vincular los aspectos
teóricos y la realidad constructiva.
El trabajo de Emmanuel Venice, El diseño de interiores en
Baires. Servicio y consumo trata como tema general el rol
que desempeña el diseñador de interiores, con el objetivo
de elaborar un plan de negocios para la instalación de un
estudio. El autor investiga sobre el alcance del conocimiento
del diseñador de interiores desde su formación, para llegar
a establecer cuáles son las áreas de las que este se encarga
en su vida profesional. Es interesante el recorrido histórico
a través de ejemplos a fin de generar un marco disciplinar,
como así también las indagaciones sobre cuáles son las áreas
de incumbencia, de un diseñador de interiores.
Cada uno de estos proyectos de graduación, con sus enfoques
particulares generan un aporte para la reflexión sobre la disciplina
y el rol del diseñador en sus diferentes dimensiones.
Trataremos, en lo que sigue, de generar un marco teórico
que nos sirva de base para el desarrollo de los conceptos
propuestos por los autores.


Sobre la arquitectura y el diseño de interiores
Uno de los fines de la arquitectura es crear espacios habitables.
Félix de Azúa afirma que “En tanto que arte, la arquitectura
crea los lugares habitables, allí donde los mortales instalan su
morada, para lo cual el espacio debe cubrirse de significación”
(1996 p. 48) y sigue más adelante:


Para que la arquitectura produzca resultados aceptables
puede darse por buena la jerarquía de principios establecida
por Vitrubio: toda edificación debe comenzar dirigida por
su futuro uso, ha de seguir determinada por la solidez y firmeza
de la construcción, y ha de concluir con un programa
significativo que le dé sentido al edificio y al lugar donde
se alza. (1996 p. 49)


Vitrubio en el siglo I a.C, escribe un tratado en el que establece
tres condiciones para que se dé la arquitectura: el uso
(utilitas), la firmeza de la construcción (firmitas) y la belleza
de las formas (venustas). Podemos afirmar con Azúa, que estos
siguen siendo los principios fundamentales de la arquitectura,
presentes también en el diseño de interiores. Ambas tienen
como objeto de estudio, la creación de formas significativas
construibles, para que puedan ser habitadas por las personas.
Si bien el trabajo de Zapata Uran, aborda el tema de las formas
enmarcado en un modo de producción en particular, establece
relaciones fundamentales para la comprensión del trabajo
disciplinar, entendiendo la importancia de los materiales y
sus propiedades en relación al proceso de construcción de las
formas: “...es interesante analizar cómo, (...) los arquitectos
de diversos períodos (...) hacen que el material arquitectónico
cumpla las funciones tanto constructivas como ornamentales
y expresivas...” (2010 p. 78)
La atención sobre el material como par en relación a la forma,
es un tema recurrente de la arquitectura y el diseño a lo
largo de la historia, el cual ha sido discutido desde diferentes
enfoques y sobre el que siempre se vuelve. Según Alejandro
Aravena (2003 p. 10), el camino actual de la arquitectura
se está alejando de la forma como un fin en sí mismo, para
volver a la materia. Pero el énfasis que tiene esta vez, estaría
en la exploración que permite la extensión del espectro de los
materiales por un lado, y por otro en atenerse a lo atávico o
primitivo de la construcción, no pensado como una regresión
sino como algo que puede ser atemporal. La condición actual
de cierta parte de la arquitectura latinoamericana, a la que
pertenece la de Aravena, al estar lejos de las posibilidades de
los modos de producción dominantes, establece discursos a
partir de lo posible enmarcados en las realidades sociales y
económicas a las que pertenecen. Como dice el autor:


…la naturaleza de nuestra realidad social y económica
nos obliga a templar cualquier investigación dotándola de
la consistencia propia de lo elemental. Esta orientación
hacia la materia (...) es particularmente pertinente en un
medio profesional que debe buscar trascendencia en lo
estrictamente necesario. (2003 p. 11)


Si en la producción Latinoamericana surgen estrategias de
diseño particulares, que se vinculan a las condiciones del
lugar en general, y particularmente con la escasez de recursos
económicos; desde una perspectiva global, el agotamiento de
recursos naturales y el efecto negativo provocado en el medio
ambiente ha obligado a diseñadores y arquitectos a cambiar
sus prácticas proyectuales y constructivas. En este sentido, es
interesante la mirada del trabajo de Solé, con respecto al tema:


...se puede rediseñar una vivienda (...) con la finalidad de
disminuir el impacto ambiental. (...) Concientizando sobre
la importancia de la sustentabilidad en el diseño, con el fin
de ir reduciendo (...) el consumo de recursos no renovables,
utilizando energías alternativas y reciclando materiales...
(2010 p. 1)


Efectivamente, la sostenibilidad ha entrado en el mundo de
la arquitectura y el diseño exigiendo respuestas por parte de
la misma en la generación de proyectos que minimicen el
impacto sobre el medio ambiente. La construcción y el gasto
de los edificios consumen el 50% de la energía del planeta.
Temas concretos como reducir el consumo energético, la
generación de residuos, la utilización de los recursos no
renovables, o la reutilización y el reciclaje de los materiales,
aparecen en la agenda de la arquitectura y el diseño
como nuevos datos de proyecto. Ante estas necesidades,
el pensamiento de la arquitectura y el diseño intensifica su
mirada en las cuestiones ambientales. Nuevas tecnologías se
van incorporando su lenguaje en la búsqueda de soluciones.
Como dice Iñaki Ábalos, las prácticas arquitectónicas en sus
técnicas proyectuales hasta ahora enfocadas en lo tectónico,
hoy se dirigen a comprensiones termodinámicas del objeto
proyectual. Esto demanda nuevos expertos y nuevas formas
de abordar el proyecto.
Pero ¿Cuál es la nueva cultura arquitectónica y del diseño que
generan estas tecnologías? ¿Y de qué manera la cuestión de
la sustentabilidad se incorpora a las prácticas proyectuales?
Son cuestiones sobre las que las disciplinas aún tienen que
reflexionar.
Dijimos al comienzo, que el diseño de interiores es una disciplina
que se desprende de la arquitectura. Como vimos hasta
aquí, los campos de conocimiento son compartidos.
Pero existe un límite entre ambas, que aunque es permeable
las distingue, y éste es que el diseño de interiores genera un
recorte de la arquitectura para ampliarlo, y hacer de él su
tema específico. Para esto, trabaja a partir del entendimiento
del funcionamiento de los espacios y el conocimiento de los
materiales en relación a la generación de las formas, como ya
mencionamos, pero también en la exploración de su potencial
expresivo. En referencia a la expresión de los materiales
Claudia Zapata Urán aporta


en lo que respecta a los materiales (...) deben usarse dentro
de un contexto que permita crear una arquitectura conectada
con las sensibilidades humanas, ya que éstos, mediante sus
características y propiedades, crean un diálogo tanto con el
entorno como con el individuo. (2010 p. 65)


Efectivamente, los espacios habitados nos provocan sensaciones
que afectan nuestros sentidos. El tema de la percepción,
tratado por la fenomenología, fue introducido en la arquitectura
como reacción a la racionalidad de la arquitectura moderna
puramente intelectual. Así, la experiencia del espacio a través
del cuerpo comenzó a ser uno de los objetos de estudio de la
arquitectura postmoderna.
Kent Bloomer y Charles Moore desarrollaron desde mediados
de los años sesenta, en las clases impartidas en los primeros
años de los cursos de la escuela de arquitectura de Yale, el
tema de cómo se experimentan los edificios antes de saber
cómo se construyen.


Hemos creído que hasta que comencemos a comprender
cómo afectan emocionalmente los edificios a los individuos
(...) cómo dan a la gente un sentido de alegría, identidad
y lugar no hay forma de distinguir la arquitectura de la
construcción cotidiana... consideremos también la manera
tan distinta en que experimenta el mundo un individuo comprendido
dentro de una cápsula de hormigón, con respecto a
otro sentado al aire libre. La envoltura corporal, o cualquier
otra que encierre el cuerpo, opaca y difícil de traspasar ,
se convierte en una superficie que acumula y concentra las
fuerzas que inciden en él...Por el contrario una envoltura
transparente y penetrable favorece una mayor interacción
entre los acontecimientos personales y ambientales... como
sucede cuando el entorno próximo se prolonga en el paisaje
lejano. (Bloomer, K y Moore C. 1982 pp. 54, 55)


Si la arquitectura nos ampara, generando una capa que nos
recubre, y que nos aparta del exterior, el diseño de interiores
trabaja generando una nueva capa dentro de ella, una envolvente
cercana, ligada a nuestra interioridad.


...la pared ampara, en cuanto que nos procura apartamiento,
aislándonos del contorno. Este apartamiento o retracción
separadora, corresponde a la actitud que nos permite afirmar
“yo soy”. Porque el “yo”, considerado como centro del
mundo por muchos filósofos actuales... puede estimarse
además como “conciencia del apartamiento” en aquel
que permanece separado de alrededor... Y esta conciencia
de interioridad la origina, en otro campo y con todas las
diferencias, la arquitectura de índole separadora, según las
distintas posibilidades del amparo. (Morales, J R, 1999,
pp. 172, 173)


Los lugares que habitamos, son nuestro filtro con el mundo
y nos centran en un lugar dentro de él. Dice José Ricardo
Morales: “...la esencia del habitar, consiste en personificar,
pues la persona aparece como un ser retraído y con intimidad
que comunica su mundo a través de la máscara...” (1999 p.
180). Esta intimidad de la que habla Morales, nos lleva hacia
nosotros mismos, y es ahí, en el interior de nuestra envolvente
construida, en donde logramos ser quienes somos.
Emmanuel Venice, investiga en su PG el rol del diseñador, y
aporta al respecto:


Los diseñadores han de tener en cuenta que la identidad de
las personas se crea a partir de los espacios y objetos que
nos rodean. Estos profesionales cumplen con una función
social muy importante ya que crean el entorno en el que
vivimos. (2010 p. 5)


Acá radica, entonces, una de las claves del trabajo que realiza
un diseñador de interiores: el entender la importancia del vínculo
que las personas generan con los espacios que habitan y
que forman parte de su identidad. Los gestos, movimientos y
hasta estados de ánimo y relación con nuestro propio cuerpo
están condicionados por sus características.


Conclusión
A lo largo de este trabajo hemos intentado generar algunas precisiones
acerca del diseño de interiores como disciplina. Como
vimos responde a los mismos temas que la arquitectura, por
lo que el límite entre ambas es muy permeable. Sin embargo
hay algo que las independiza, y que podemos entenderlo en
términos cinematográficos como la elección de un encuadre al
que luego se le hará un zoom. Podríamos pensar que el diseño
de interiores se trata de una microarquitectura o arquitectura
pensada en otra escala. Este encuadre y acercamiento hace
que el diseño de interiores se vuelva algo específico. Puesto
en estos términos se aleja de la decoración, con la que habitualmente
se confunde. Decorar y diseñar son términos
distintos. La decoración trabaja adornando lo que ya existe. El
diseño debe designar un plan anticipador de algo que todavía
no es, a partir del proyecto. Viéndolo de este modo el campo
disciplinar es más amplio de lo que parece a simple vista.
El diseñador como vimos, debe poder responder a la construcción
de formas que puedan ser habitables y construíbles y su
especial interés estará puesto en el trabajo sobre la envolvente
construida y la producción del detalle, entendiendo también
que desde su lugar de acción puede contribuir al beneficio de
las personas y de la sociedad.
Los PG evaluados, como un área de intersección entre la
formación y la profesión, reflejan el interés de los futuros
diseñadores por el estado actual de la disciplina desde los
múltiples aspectos mencionados, abriendo a su vez a través
de sus reflexiones nuevos caminos y vías de desarrollo que
puedan ampliar su campo.


Bibliografía
Aravena, A. (2003) Material de arquitectura. Santiago de Chile: Arq.
Bloomer, K . y Moore C. (1982) Cuerpo, memoria y arquitectura.
Madrid: H. Blume.
De Azúa, F. (1996) Diccionario de las artes. Barcelona: Planeta.
Morales, J R. (1999) Arquitectónica. Madrid: Biblioteca Nueva.
Ábalos, I. Estética y Sostenibilidad. Alternativas.


El diseño de interiores como disciplina. El rol del diseñador fue publicado de la página 33 a página35 en Escritos en la Facultad Nº69

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