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El diseño de interiores como envolvente

Gatto, Anabella

La experiencia del espacio

Escritos en la Facultad Nº71

Escritos en la Facultad Nº71

ISSN: 1669-2306

Proyectos de Graduación Edición XV: 19 de septiembre de 2011

Año VII, Vol. 71, Septiembre 2011, Buenos Aires, Argentina | 140 páginas

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“Al comienzo de su vida como individuo, el hombre mide
y ordena el mundo partiendo de su propio cuerpo: el mundo
se abre por delante de él y se cierra por detrás” (Bloomer, y
Moore, 1982 p. 13 )


Los lugares que habitamos nos generan distintas sensaciones
y modifican nuestros comportamientos a partir de las experiencias
que vivimos en ellos. A lo largo de la historia, la arquitectura
y el diseño han sido entendidos generalmente como
artes referidas al campo visual, dejando de lado la cuestión
de la interacción que se produce entre el cuerpo y el espacio.
Si bien los espacios habitados establecen nuestro foco, y es a
partir de ellos que podemos situarnos en el mundo, el primer
centro que tenemos es nuestro propio cuerpo. Kent Bloomer
y Charles Moore en su libro Cuerpo memoria y arquitectura,
realizan un estudio sobre la importancia que tiene el cuerpo
humano en la experiencia del espacio. En él explican que toda
persona se sitúa inconscientemente dentro de una envoltura
tridimensional que marca la frontera entre el espacio personal
y el extrapersonal. Ésta, actúa como una extensión de nosotros,
como si fuese una envoltura imaginaria que modifica nuestra
percepción; por ejemplo si los objetos están muy próximos
a nosotros, sentimos el cuerpo contraído, mientras que una
vista amplia nos proporciona distensión.
Nos interesa en este ensayo detenernos en ese espesor que
existe entre nosotros (nuestro cuerpo) y la envolvente espacial,
capaz de ser diseñada como un dispositivo que involucre su
percepción a través de los sentidos.
Gran parte de los Proyectos de Graduación que aquí se presentan
ponen de manifiesto que los diseñadores en sus decisiones
de proyecto no solo trabajan desde las variables de la imagen
sino, además, sobre la relación que los usuarios tendrán con
el espacio poniendo como centro los aspectos sensibles; y lo
hacen a partir de diversas temáticas:


• Denise Andrea Ashardjian en su trabajo Diseño de habitaciones
infantiles y la arquitectura antroposófica elabora
el tema del comportamiento infantil aportando una mirada
sensible, vinculando permanentemente el diseño espacial con
su percepción a través de los sentidos.


• Ariana Bekerman en su proyecto profesional, La protección
contra el riesgo de incendio en el diseño de interiores hace una
investigación sobre las reglamentaciones de incendio, y los
materiales usados en el diseño de interiores en relación a los
procesos de combustión. La autora introduce reflexiones que
ponen de manifiesto la responsabilidad que tiene un diseñador
en el tratamiento del ambiente.


• Mariela Bonet en su ensayo Espacios Rurales, de lo antiguo
a lo actual. Estancias bonaerenses conocerlas y disfrutarlas
desarrolla un interesante investigación histórica, proponiendo
un sistema original de análisis generando tópicos para el
diseño interior de este tipo de edificios.


• Natalia Evangelista elabora Despertando los sentidos, el
diseño interior en un centro de día, un proyecto profesional
que plantea como objetivo generar una propuesta de re-diseño
de un centro de día, para estimular la senso-percepción en
jóvenes con retraso mental haciendo énfasis en la experiencia
espacial de los usuarios a través de los sentidos.


• Catalina Gallo con su ensayo Diseñar para Narciso, consumidor
de nuestros tiempos aporta una interesante mirada
acerca del mundo del consumo proponiendo vincular las
características del consumidor posmoderno y sus demandas,
con la oferta actual en el mercado del diseño.


• Erika Gonzalez Ayala en su proyecto profesional Aula para
niños con trastorno autista aborda la temática de la diversidad,
proponiendo elaborar un diseño de un aula para chicos que
padecen trastorno autista con el objetivo de mejorar la calidad
del aprendizaje, estimulando de esta manera el desarrollo de
sus capacidades a partir de la percepción.


• Ana Carolina Nervi en su trabajo La niñez y su entorno.
Remodelación de un jardín de infantes en un barrio carenciado
con materiales reciclados pone el foco en cuestiones
sociales desarrollando un marco teórico construido desde el
análisis socio económico del país.


• Juliana Olarte Becerra desarrolla Diseño de interiores en
espacios ferroviarios, un proyecto profesional que plantea
intervenir el tren de desarrollo social y sanitario, diseñando
vagones que incorporan diferentes actividades para quienes
esperan asistencia médica. El carácter del proyecto es sensible
e innovador asociando las actividades con las experiencias
espaciales.


• Constanza Ordeig a través de su ensayo Dime que mueble
usas y te diré... propone estudiar los muebles que se han
destacado en la historia del siglo XX, teniendo en cuenta las
variables que influyeron en su creación.


• Patricia Andrea Sorbona en su proyecto profesional. A lavar
los platos mi amor... elabora una sólida investigación sobre
el rol de la mujer en general y su relación con el espacio de
cocinar doméstico en particular, proponiendo un interesante
rediseño del mismo.


• Leandro Nahuel Toucedo presenta un proyecto profesional
sobre diseño del paisaje. El parque natural plantea como
objetivo proyectar un parque en la provincia de Buenos Aires,
diseñado con especies nativas, que permitan recuperar el
ecosistema natural.


Percepción espacial
“Una obra de arquitectura no se experimenta como una serie de
imágenes retinianas aisladas, sino en su esencia material, corpórea
y espiritual plenamente integrada”. (Pallasmaá, 2006, p. 11)

A lo largo de la historia la vista ha tomado un rol protagónico
en relación a los otros sentidos. Ya los griegos, tanto desde la
filosofía como desde la arquitectura habían elevado el sentido
de la vista por sobre el resto. En el Renacimiento la perspecitiva
pone al ojo como el centro de la percepción. La herencia
cartesiana es fundante de esta postura en la modernidad.
Para Descartes la mente es algo visual, lo que hay en ella son
representaciones de lo observado. En el siglo XX, la Gestalt
estudió el fenómeno de la percepción en el campo de la visión,
entendiendo que organizaciones complejas eran capaces de
ser reducidas en otras mas simples. Por otro lado la teoría
de la pura visibilidad, consideraba al arte y a la arquitectura
por sus aspectos visuales. Ambas teorías constituyeron las
bases de la abstracción. Esta síntesis formal contribuyó con
los ideales del Movimiento Moderno; por un lado las formas
simples tuvieron un rol de significación como intento de salida
de la crisis de la representación, y por otro favorecieron la
sistematización de su producción en relación a las posibilidades
que había brindado la industrialización. Este modo de
producción de la arquitectura dio como resultado magníficas
obras en donde la abstracción formal se constituyó como
base del pensamiento. Para Le Corbusier, “La arquitectura es
el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo
la luz”. Desde esta perspectiva, la percepción del espacio se
establece a partir de la imagen de los edificios , convirtiendo
al usuario casi en un espectador visual de la obra. “El proyecto
moderno ha albergado el intelecto y el ojo pero ha dejado sin
lugar al cuerpo y al resto de los sentidos así como a nuestros
recuerdos, nuestros sueños y nuestra imaginación”. (Pallasmaá,
2006, p. 11)
Efectivamente la arquitectura racionalista va detrás de conseguir
formas casi tan precisas y perfectas como las de una máquina;
superficies con coberturas lisas y brillantes, sin voluntad
de expresar materialidades o texturas , capaces de repetirse en
términos productivos. Esta búsqueda de lo universal por sobre
lo particular, deja como afirma Pallasmaá, a un lado las experiencias
y lo que puede persistir de ellas en nuestra memoria.
Tras la segunda guerra mundial, la filosofía existencialista
y la fenomenología, introducen una nueva mirada sobre el
tema de la percepción y los sentidos. La idea de la existencia
y el tiempo de la experiencia humanas, se establecen como
centro del pensamiento. Para Merleau Ponty la visión está
sujeta al movimiento, es a partir del cuerpo que puedo contar
el mundo visible, la visión se hace en el medio de las cosas y
está atravesada por la experiencia.


Visible y móvil, mi cuerpo está en el número de las cosas,
es una de ellas, pertenece al tejido del mundo y su cohesión
es la de una cosa. Pero, puesto que se ve y se mueve, tiene
las cosas en círculo alrededor de sí, ellas son un anexo o una
prolongación de él mismo... (Ponty Merleau, 1986, p. 17)


Estas ideas fueron acuñadas en el mundo del arte y de la arquitectura
pos-modernos, que reclamaban para sí un nuevo estado
enfocado en la humanización, atendiendo a factores como las
características psicológicas de las personas, y la experiencia
espacial percibida a través de todos los sentidos. Es decir, la
percepción se ubica a partir de la posición del usuario, ya
no como espectador visual sino a partir de la interacción del
mismo en el espacio.
Volviendo a Kent Bloomer y Charles Moore, ellos establecen
su visión de la arquitectura a partir de la experiencia en ella,
y afirman que la modernidad rara vez había atendido a la
capacidad perceptiva y emocional específica del ser humano,
y que tras esto se volvió evidente una limitación de la arquitectura
que se manifiesta de manera alarmante en la confianza
depositada en los diagramas bidimensionales, relegando las
cualidades policromáticas y tridimensionales de la experiencia
arquitectónica. Para ellos, el sentido de tridimensionalidad,
tiene su origen en la experiencia corporal y sirve de base para
la comprensión del sentimiento espacial que se experimenta
en los edificios.


Además, observábamos que el cuerpo humano, nuestra
posesión tridimensional mas importante, no había sido
objeto de consideración especial en el entendimiento de la
forma arquitectónica y que la arquitectura en cuanto arte,
ha sido caracterizada en sus etapas de diseño mas como un
arte visual abstracto que como un arte corporal. (Bloomer
y Moore 1982 p. 9)


Envolvente espacial
“Nuestro contacto con el mundo, tiene lugar en la línea
limítrofe del yo a través de partes especializadas de nuestra
membrana envolvente”. (Pallasmaá, 2006, p. 10 )


Podríamos situar a nuestro cuerpo dentro de una sucesión de
envolventes; la primera es nuestra propia piel, la segunda nuestra
vestimenta, la tercera podría ser la arquitectura, la cuarta
la ciudad. El diseño de interiores trabaja entre la segunda y
tercera, es la envolvente interna de la arquitectura, con la
cual establecemos un contacto directo. Ésta, actúa como un
límite o filtro que separa nuestro propio mundo del exterior.
Sus características van a influir en nuestras sensaciones y
comportamientos. Como escribe Edward Hall: “La relación
del hombre con su ambiente es una relación de su aparato
sensorial mas el modo de estar condicionado este aparato para
responder” (Hall, 2003, p. 82). Cuando un diseñador proyecta,
está decidiendo no solo cómo las personas pueden moverse
dentro del espacio, y cómo realizarán sus actividades, sino que
también estará condicionando las respuestas emocionales de
los usuarios a través de las formas y los materiales. A modo
de ejemplo nos interesará mencionar algunos de los proyectos
de graduación, para ver los argumentos y los recursos proyectuales
utilizados a fin de entender estas relaciones entre
los usuarios y el espacio.
Para diseñar una habitación para niños, Denise Andrea Ashardjian
(2011, p. 2) se basa en la psicología infantil y en la
arquitectura antroposófica. “Se procedió a elaborar el proyecto
del cuarto infantil... con el objeto de destinarles un espacio
personal apto para el descanso, el estudio y el juego, buscando
acompañar el proceso de crecimiento y maduración del ser
humano”. Su trabajo tiene un fuerte vínculo con la naturaleza
que se manifiesta a partir de las formas, los materiales y de la
relación del interior con el exterior. Por otro lado estimula la
libertad corporal a través de un equipamiento móvil.
Erika González Ayala, diseña un aula para niños con trastorno
autista. A partir de mapas cognitivos estudia la interrelación de
los usuarios con el espacio. La autora genera una envolvente en
forma de espiral. Tanto desde la forma, como desde el color,
logra dar respuesta a la necesidad que tienen estos chicos de
recibir estímulos sensoriales. Dice la autora:


El Diseño del Aula se concibió entonces como un mapa
en sentido literal, con buen nivel de legibilidad ...es decir
la facilidad con la que un entorno puede ser reconocido,
aprendido y organizado, con una articulación clara de
espacios identificados coherentemente según la función,
fácilmente delimitados por la forma, color y señalización,
que les permita a los individuos con TEA, saber donde
están, como desplazarse de forma segura, sentirse cómodos
y adquirir cierto grado de independencia. (2011, p. 67)


Juliana Olarte Becerra diseña vagones culturales que estimulan
el interés por el aprendizaje y el esparcimiento. Cada uno
de ellos, acerca a los usuarios a una experiencia sensible del
espacio; escribe la autora:


... lo que se quiso es que los vagones sean generadores de
experiencias de vida; es decir, que en el momento en que
el adulto o el niño accedan al tren, su visita se convierta en
una experiencia vital de aprendizaje y de descubrimiento.
En otras palabras, que el espacio y su mobiliario activen la
curiosidad y la pasión por el aprendizaje por medio de espacios
en donde el visitante se pueda identificar y alejarse del
contexto en el que se encuentra. Es por esto que a cada uno
de los vagones se les puso el nombre de una experiencia de
vida diferente; el vagón biblioteca por ejemplo se le llamo la
experiencia del conocimiento, el vagón dedicado al arte fue
nombrado la experiencia del descubrimiento y el vagón dedicado
al teatro, la experiencia de la diversión.(2011, p. 102)


Conclusión
Para concluir, haremos una breve reflexión sobre cómo tiene
lugar la experiencia del espacio en la actualidad, para intentar
generar una aproximación al estado de la arquitectura y
el diseño. Según Pallasmá en la actualidad nuestra cultura
tecnológica ha ordenado y separado los sentidos aún con
mas claridad. Para él, hoy en día nuestros ojos fortalecidos
a través de la tecnología nos permiten mirar a ambos lados
del mundo. Las experiencias del espacio y del tiempo se han
fundido mediante la velocidad.


...en consecuencia estamos siendo testigos de una clara
vuelta a las dos dimensiones, a una temporalización del
espacio y a una espacialización del tiempo, la vista es el
único sentido suficientemente rápido como para seguir el
ritmo del increíble incremento de la velocidad en el mundo
tecnológico. Pero el mundo del ojo hace que vivamos cada
vez mas en un eterno presente aplanado por la velocidad y
la simultaneidad. (Pallasmaá, 2006, p. 21)


Efectivamente, la producción de edificios y objetos como
imágenes sofisticadas, capaces de ser elaboradas gracias a las
tecnologías disponibles, se ha convertido en un fin que ciertas
prácticas de la arquitectura y del diseño persiguen en estos
tiempos. De este modo, los productos de estas disciplinas,
logran permanecer alejados de sus realidades materiales y
constructivas y del vínculo con el cuerpo. Este énfasis puesto
en la imagen, no solo ha cambiado los modos de operar de
estas prácticas, sino también nuestro modo de vida. Somos
nuevos espectadores hiper-conectados a través de imágenes
en pantallas, pero desconectados de nuestro cuerpo y de la
naturaleza, quedamos nuevamente separados del mundo.
Es muy valorable en este sentido, las reflexiones que aportan
los trabajos aquí presentados, ya que generan aportes disciplinares
dando cuenta de esta necesidad de volver a vincular el
cuerpo con el espacio, en su reflexión sobre el estado actual
del diseño.


Bibliografía
Pallasmaa, J. (2006) Los Ojos de la Piel. Barcelona: Gustavo Gili.
Bloomer, K. y Moore C. (1982) Cuerpo, memoria y arquitectura.
Madrid: H. Blume.
Hall, E. (2003) La dimensión oculta. México: Siglo XXI.
Montaner, J. M. (2002) Las Formas del Siglo XX. Barcelona: Gustavo
Gili.
Ponty Merleau, M. (1986) El ojo y el espíritu. Barcelona - Buenos
Aires: Paidós.


El diseño de interiores como envolvente fue publicado de la página 43 a página45 en Escritos en la Facultad Nº71

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