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La mujer y la pintura galante

Di Sabatino, Karina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº21

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº21

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la imagen. Edición IV. Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año V, Vol. 21, Mayo 2009, Buenos Aires, Argentina | 157 páginas

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La intención del siguiente ensayo es observar el período que contiene a la llamada pintura galante del siglo XVIII, analizando la ubicación de la mujer en la perspectiva de la época, como musa inspiradora de los pintores galantes. Fueron ellos quienes han dejado el legado de sus obras para reconstruirla.

La pintura galante, la pintura de la mujer…

En el siglo XVIII nos encontramos ante una sociedad aristocrática francesa muy refinada que se destaca de toda Europa.

Su refinamiento posibilita el nacimiento de este arte tipificado como ligero.

La terminología ha evolucionado a través del tiempo y tiene sus orígenes en el término francés galant: participio presente del antiguo verbo franco galer: ser valiente vivaz, regocijarse.

Si nos remontamos al siglo XII el término remite “al héroe, el hombre osado atrevido, tan dispuesto para la guerra como para el amor”1.

En el siglo XVIII cambian los intereses del hombre y se adjudica el adjetivo galante al hombre vivaz e intrépido en cuestiones de amor y mujeres.

En este arte la mujer es el foco de inspiración. La mujer evoca pasiones, con su figura bella y sensual, cada vez más culta.

Ella seduce y participa en aventuras prohibidas. El escenario en que se ubica la trama pictórica ayuda a que la sociedad se identifique con personajes de historias pastoriles e idílicas.

Se lo considera un arte frívolo, exclusivo de la aristocracia, ajena a los problemas sociales, que solo se concentran en su ocio y deleite.

Pero como todo arte es reflejo fidedigno de una sociedad (al menos en parte) de una determinada época, es necesario comprender cómo pensaban las personas de la época, cuáles eran sus sentimientos, sus inquietudes, sus costumbres.

A comienzo de siglo Francia se encuentra en el apogeo del Absolutismo real, en manos de Luis XIV. A partir de su muerte se desencadena la descomposición del régimen que culmina con la Revolución de 1789.

Luis XIV edifica una monarquía sólida a partir de la unidad política del país, proclamándose el Rey sol.

Forja una forma de pensar y un modo de vida, instaura la fe de estado católico, como también nombra a cortesanos sin influencias políticas.

A estos tiempos los suceden el período de Regencia de Felipe de Orleáns (1715-1723), el reinado de Luis XV (1723-1774), y Luis XVI hasta 1789.

A imagen y semejanza de estos periodos se forma un arte de descomposición, donde la mujer entra en escena política.

Las amantes de Luis XV son Madame Pompadour y Madame Du Barry ambas provenientes del pueblo, lejos de la clase dirigente, llegando luego a formar parte activa en el gobierno.

En lo que se refiere al arte, son ellas los mecenas que dirigen el gusto de la época, cuando un siglo antes eran los hombres.

Madame Pompadour es quien protege a pintores como Boucher y Nattier y al escritor Voltaire.

Las damas de la época siguen su ejemplo interesándose en la filosofía, la literatura y el arte.

La representación de la mujer en la pintura, a través del tiempo

La representación de la mujer comienza a evidenciarse en la pintura francesa cuando ya esta avanzada la edad media.

Esto es así por que Francia nace prácticamente junto con el cristianismo siendo este muy severo. Se debía romper con el paganismo de la antigua Grecia y Roma y es así que se prohíbe de la representación del rostro y del cuerpo.

Con el tiempo se vuelve a la imagen del hombre pero no a la de la mujer, es necesario que la religión se establezca sólidamente.

Los primeros rostros femeninos son los pertenecientes a las imágenes de vírgenes y santas, que se esconden tras los velos, en el caso que se trate de algún cuerpo este esconde su sexo con una mano. Es, por lo tanto, asexuado ya que no transmite pertenencia de género.

Luego atravesamos por la imagen laica donde la mujer que financia la obra aparece dentro de la pintura ubicándola cerca de la imagen de dios, donde el anacronismo se da por las vestiduras y joyas de la época generando una revolución en el arte.

La mujer comienza a tomar vida y los personajes antes asexuados ahora tienen ternura y expresión en los rostros.

Igualmente aún se trata de ilustraciones cuyos métodos son rudimentarios.

Hacia 1450 se pinta una obra llamada Virgen con el niño por Jean Fouquet. Se le considera fundador de la escuela francesa de pintura. Sigue el estilo de pintores flamencos como Hubert y Jan van Eyck, y de artistas florentinos del renacimiento.

Se inicia aquí el tema de la sensualidad en la representación de la época.

La mujer es la amante de Carlos VII, es evidente que se mezcla lo celestial y lo terreno, la virgen tiene una cintura delgada, su seno al descubierto, su rostro posee características de un ser sexuado.

Fouquet y sus contemporáneos aportan imágenes que contienen acontecimientos de banquetes, bodas, bailes, posturas y gestos aún no del todo desarrollados, que parten de una observación que van a compartir con los pintores galantes.

En el siglo XVI penetran en Francia las corrientes del sur y del norte. Es ahora cuando el renacimiento de Italia se percibe, cambia el canon de la mujer, se vuelve más griego con gargantas redondas y vientre plano.

La pintura francesa del renacimiento es endeble, en parte porque los artistas italianos, entre ellos Leonardo, no tardan en traer sus talentos y formación.

En Francia aparece La escuela de Fontainebleau, que asocia artistas italianos y flamencos. Jean Cousin pertenece a la escuela y es autor de varios tapices, de un tratado de perspectiva y de Eva Prima Pandora donde muestra una clara afinidad con la escultura griega.

Los paisajes de fondo por otro lado, a pesar de referir claramente a Francia, parecen inspirados en Leonardo por el tratamiento de la atmósfera.

Luego de un tiempo se hace foco en Holanda. Entrado el siglo XVIII Francia posee un estilo propio alimentándose de tres influencias: de la rudeza medieval; de la calidez de la italiana, y la naturalidad de la temática costumbrista de los holandeses.

El reinado de Luis XIV, impone su voluntad y deja a un lado la admiración a la mujer. La mujer de este periodo desea verse majestuosa, altiva.

Aquí comienzan a engendrarse las ideas del racionalismo con Diderot, Voltaire y los enciclopedistas.

La mujer galante: aspectos sociales

Para empezar a hablar sobre la mujer en la pintura galante, hay que recordar que solo era un privilegio de la nobleza, y por tanto, la mujer burguesa como la del pueblo están a un lado.

El nacimiento de una mujer en la familia aristocrática parecía ser indiferente, ella no es el heredero tan esperado, ni podrá tomar ciertos cargos como tampoco perpetuara el nombre de la familia. Es cuidada por una nodriza, pero terminado el periodo de lactancia se deriva su cuidado a una institutriz. Con esta última aprende a escribir y a leer la Biblia, no olvidando bajo ninguna circunstancia al maestro de danza quien le enseñara a hacer sus reverencias.

La sociedad aristocrática esta pendiente de la imagen, de cuidar su reputación de ser mesurada ante los ojos de los demás, por que justamente están viendo.

Es por esto que desde la niñez se les reprime su vivacidad y su naturaleza infantil.

Ante los ojos de la sociedad, no deben correr ni divertirse.

Deben reprimir los impulsos que demuestren sensibilidad.

“Muchos cuadros del siglo XIII nos muestran a una niñita en medio de fastuosos juguetes, de muñecas muy arregladas y, a menudo mas grandes que ella; o bien por las avenidas de un parque ocupada en tirar de un carricoche… Todo con un aire de una persona muy grave y amanerada”2.

Desde muy jóvenes serán enviadas aun convento, estos son muy confortables donde solo reina el lujo.

La educación que allí reciben es sobre conocimientos de aritmética, geografía, historia, evangelios y moral, dibujo y arte.

Todo lo que respecta a leyes y protocolos de la corte posee mucha importancia.

Estas mujeres crecen aisladas de la sociedad y forjan un mundo más imaginativo, generando intriga y ansiedad. Apenas salgan se casaran para disfrutar del mundo y de los placeres que el lujo les proveerá.

Los matrimonios son arreglados por los padres (un negocio donde se intercambian dotes) De ahora en más la mujer participa de salidas sociales como la Opera, donde cargada de joyas y sombrero evidencian su condición de recién casada, su estado civil.

La mujer se ubica frente a la mirada de la sociedad constantemente; su más importante representación es ante la corte del rey donde la mujer pone en práctica todo el entrenamiento de ceremonial y protocolo que le han instruido desde que era pequeña. La mujer debe de cuidar su imagen ya que de ello dependerá su reputación.

Este siglo se caracteriza por la aventura galante, esto quiere decir que el matrimonio era simplemente una sociedad que beneficiaba a las dos partes y rara vez se trataba de amor. Impulsando a que, tanto la mujer como el hombre, se aventuren a amores idílicos.

Ante este círculo social tan frívolo y superficial, las mujeres deben resaltar y por ello están expuestas a todo tipo de críticas.

Según el canon de belleza de la época el rostro era lo que debía atraer las miradas. Acceden a todo tipo de artilegios para lograrlo. Cada clase social utiliza un tipo de maquillaje y diseño determinado, según el acontecimiento. Cuando se trata de una mujer de la aristocracia el maquillaje se coloca de color intenso y en los pómulos. Cuando el maquillaje es imperceptible se trata de una mujer vulgar.

El arte de la pintura galante ocupa un papel fundamental en la creación de modas y estereotipos de belleza esto es por que los artistas plasmaban en sus obras la belleza de la mujer e imponían distintas tendencias, y no cabe duda que la mujer galante no concebía quedar al margen.

A principio de siglo estaba vigente el canon de la mujer de pelo oscuro con piel blanca cambiando a fines del mismo siglo por una mujer rubia de ojos azules y piel pecosa, este movimiento se debe al pintor Greuze.

Su modelo era el de la mujer campesina, que incita a la fantasía. Todo esto era potenciado por la literatura de Jean Jacques Rousseau.

En el siglo VXIII se caracteriza por la presencia de salones, estos son obra de las mujeres y serán ellas quienes los dirigen.

Los salones son habitaciones grandes con amplios ventanales.

Allí se junta una multitud, allí se concurre para hacerse ver y a mantener conversaciones sobre galantería, política, o simplemente bailar.

A final de siglo se terminan los bailes y las conversaciones galantes. Se comienza a razonar, discutir y a disertar. Se trata de los enciclopedistas y ahora están preparados para la revolución francesa.

La mujer se mantiene al margen de las conversaciones, puede que haga algún comentario pero esta siempre atenta, interesándose en todos los temas.

Por lo tanto, la mujer evoluciona entre dos extremos, dos antagonismos, por una parte se presta a la frivolidad, a la búsqueda únicamente del placer y por otra parte, se aleja de las preocupaciones ordinarias.

Pintura galante como reflejo de una sociedad

Más allá de las costumbres y modas comentadas anteriormente, esta época se caracteriza por un espíritu desinhibido con lo que respecta a tabúes sexuales y sociales en su vida diaria. Se muestran obscenos y disfrutan de la sensualidad, es una sociedad realmente ociosa que cada vez se va abriendo más a la informalidad.

Esto se refleja en el arte rococó donde las formas adquieren movimientos más sensuales que quieren expresar el placer inmediato.

La corte comienza a darle más valor a la ligereza en el arte y en las relaciones sociales. Las aventuras sentimentales eran la respuesta para el aburrimiento de los cortesanos, se fantaseaba tanto de amor como se habla de política.

Estas ideas son reflejadas en obras artísticas donde esta presente el mundo idílico, que reflejan sus ideales y preocupaciones.

Watteau

Watteau es el representante más antiguo y más exquisito del estilo rococó o Luis XV. Realiza escenas galantes y costumbristas.

Se le atribuye la creación del género de las fêtes galantes.

Estas son escenas de encanto idílico y bucólico, bañadas en un aire de teatralidad. Son reflejo de la vida cortesana que busca artificialmente un contacto con la naturaleza.

En él se funden, pues, influencias flamencas y venecianas (en especial de Veronés), imprimiéndoles su personal gusto francés.

En las escenas predomina el erotismo lírico. Sus temas son el teatro, la música, la conversación, los personajes de la comedia del arte y la mitología.

Aplica los colores muy diluidos en capas de extrema delgadez, lo que permite numerosas transparencias. El barniz se aplica transparente o ligeramente coloreado, y a veces, entre capas de pintura, recurso propio de la época.

Watteau por su parte genera moda en sus pinturas con sus faldas y corpiños sueltos.

Los acontecimientos sociales y políticos son también generadores de modas. El corsé se impuso de vuelta tras el uso del miriñaque, el cual aparece con la visita de dos damas inglesas a la corte. Este armazón llega a ser moda en París, llegando incluso a tenerlo en cuenta para las fiestas por sus dimensiones ya que ocupaba un espacio considerable entre los invitados. El miriñaque desarrollara distintas fantasías por sus encajes, cintas y detalles de flores.

Su pintura puede interpretarse como la visión de una realidad ensoñada, de la fiesta galante, que era una alternativa de intimidad al lujo y a la fiesta típica del antiguo régimen.

El carácter miniaturista de las personas que plasma el pintor refuerzan el sentido envolvente e indefinido de la naturaleza.

Cuando los aristócratas miran sus obras, se identifican con la fantasía. Esto los aleja de su vida tan lujosa y ociosa sin sentido.

F. Boucher y J. H. Fragonard

Además de Watteau nos encontramos con dos exponentes de la pintura galante. Ellos son Boucher y Fragonard.

Ellos abandonan el misterioso y filosófico mundo de la naturaleza de Watteau e inician los conceptos de sentimiento, producto de una clase burguesa en ascensión.

Boucher atraviesa la sensualidad para llegar al erotismo.

Su obra utiliza las fábulas para mostrar bellos cuerpos desnudos, los temas no son más que una excusa. El interpreta realidades placenteras a causa de la desaparición del antiguo régimen.

Es por ello que aparece como uno de los protegidos de Madame Pompadour, ya que su pintura posee un realismo sensual y transmite atmósferas íntimas.

El nexo entre las figuras y el paisaje lo proporciona una iluminación variable, capaz de moldear la anatomía de los perros y de resbalar con suavidad, evitando el contraste, sobre los tersos cuerpos femeninos.

La obra de Fragonard pertenece a la segunda mitad del siglo SXVIII y refleja el gusto de la favorita del rey.

Realiza una de las obras más celebres El Columpio obra que posee un sentido galante de narración. El tema es una mujer en un columpio, el cual es empujado por un abate, mientras que frente a ella se encuentra recostado un hombre, que la observa con una mirada pícara. Ella mueve las piernas mientras sus faldas se levantan e inocentemente pierde un zapato.

Esta obra es manifestación de un sentido moderno y burgués de la imagen basada en el predominio del sentimiento.

El columpio es la expresión de las preocupaciones del estilo rococó tanto de los artistas como de los mecenas. Sus obras oscilan entre los límites del decoro y la ligereza en la línea.

Las imágenes parecen captadas como desde una ventana, por casualidad. De esta manera evita la vulgaridad.

Su técnica se origina, en cierta manera, de la escultura. Afina los rostros a grandes trazos, indicando rápidamente los planos. No se detiene a corregir, conservando un aspecto inacabado. Le da importancia al grado de atrevimiento, de frivolidad del contenido y al movimiento para la forma. Sus claroscuros son bien marcados.

Las paradojas del periodo

Luego de haber evocado a la mujer del siglo XVIII en sus aspectos sociales como también su desenvolvimiento en la vida, comprendo que el espíritu de la época galante era desinhibido, dejando de lado los tabúes sexuales.

El legado de las obras de los pintores nos muestra el lado pícaro y atrevido de una sociedad tan lujosa y ociosa como la aristocracia.

Los que nos parece atrevido –incluso morboso– ¿lo era en el siglo XVIII? Si pudiésemos transportarnos a esta época encontraríamos estos cuadros en las paredes de las habitaciones o en sus salones.

Es indudable que no se ven estas obras con malicia, éstas simplemente formaban parte de sus vidas. No nace al azar sino como producto de su época.

Los cortesanos provenían de un absolutismo real cargado de protocolos, de rigidez y de opulencia, adquiriendo después mayor libertad.

Estos hombres y mujeres se ven seducidos por una realidad de ensueño, que supone una vía de escape ante este mundo tan escenográfico y vanidoso.

Las favoritas del rey fueron los mecenas de estos pintores galantes, por ende, fueron las mujeres quienes fomentaron el gusto erótico en la época.

Evidentemente este arte era ajeno al resto de la sociedad francesa que no gozaba de la fiesta, el ocio y la pomposidad de la vida monárquica.

Será entonces la pintura la que señala el periodo de contrastes en la sociedad, donde los aristócratas galantes vivían en una atmósfera vaporosa como la plasmaba Watteau, en un mundo idílico distante de la realidad social de la época.

Notas

1 Gall, J. Pintura galante francesa en el siglo XVIII, 1953, Panamericana Ed, México. Pág. 9 2 Gall, J. Pintura galante francesa en el siglo XVIII, 1953, Panamericana Ed, México. Cap. II. Pág. 25

Bibliografía

Checa Fernando y José Miguel Moran (1994). El barroco. Ediciones Istmo, S.A. Madrid Cap. 6 Gall, François y Jacques (1953). Pintura galante francesa en el siglo XVIII. Editorial Panamericana. México.

Jones, Stephen (1985). El Siglo XVIII. Gilli. Barcelona. Caps 1y 2.

Recursos electrónicos

http://www.cliorevista.orange.es/clio/reportajes/1255_14.html http://cv.uoc.edu/~04_999_01_u07/percepcions/perc78.html http://www.epdlp.com/pintor.php?id=248 http://www.spanisharts.com/history/rococo/rococo_watteau.html


La mujer y la pintura galante fue publicado de la página 83 a página86 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº21

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