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El suspenso en Truffaut y Hitchcock

Candalaft, Lía Soledad

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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“Para algunos críticos hay películas buenas y malas. Pero yo tengo la idea de que no hay films buenos y films malos; hay simplemente directores buenos y malos”. Francois Truffaut

Introducción

La Nouvelle Vague francesa utilizó las renovadoras ideas del cine en la primera mitad de los años 50, tanto para crear nuevas formas expresivas, como para transformar los modelos de producción y financiación de los films.

Reflexionó a fondo sobre los mecanismos industriales y sobre las renovaciones artísticas, llegando a un brote de esperanza exclusivamente artístico, visual y narrativa, que no duró más de cinco o seis años, pero que fueron suficientes para que algunos nombres se destacaran dentro la Nueva Ola.

Cuando aparece Cahiers du Cinéma, el cine norteamericano, gran referente de los integrantes de la revista, sufre procesos de remodelación: explota la vertiente más famosa del género musical, arraiga el western psicológico, triunfa el melodrama y el cine negro toma aún más conciencia social.

Al contrario, el cine francés se acartona a pasos inmensos, no hay reflexión sobre qué y cómo se cuenta, sino un excesivo y molesto academicismo narrativo, una abundancia de referentes literarios y la supeditación a una serie de estrellas. Es entonces cuando hace acto de presencia Francois Truffaut.

El cine francés de los años 60: La Nouvelle Vague

La Nouvelle Vague fue un término acuñado por Francois Giroud en L´express. Lo utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgidos a finales de la década de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento, y consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo a la libertad de expresión, sino también a la libertad técnica en el campo de la producción fílmica. El público francés reclama productos distintos a los que han venido marcando la cinematografía de posguerra.

El año mágico es sin duda 1959, momento de eclosión de los largometrajes con los cuales los Cahieristas de muy diversos signos hacen su acto de presencia en la sociedad, avalados por cortometrajes que habían realizado tiempo antes.

La Nouvelle Vague tuvo sus rostros, una serie de actores y actrices que, por regla general, fueron parte indisociable de la obra de un determinado cineasta y aprovecharon la coyuntura para erigirse en el relevo, menos estandarizado, de las estrellas que habían dominado el panorama cinematográfico en décadas anteriores. (Casas, 1996:119)

Tanto Godard, como Chabrol y Rivette contaban con actores o actrices que eran sus preferidos, éstos podían ser parejas o actores de compañías teatrales. Truffaut contaba con Jean- Claude Brialy como su actor predilecto, pero luego a éste se lo relacionó con el cine comercial.

Francois Truffaut, su vida en el cine

François Truffaut nació en París el 6 de febrero de 1932. Era hijo único y se crió con su abuelastra. Todo esto aparece reflejado en Los cuatrocientos golpes (1959), la historia de un muchacho incomprendido y maltratado por sus padres y profesores, así como por la policía.

Durante su adolescencia conoció al crítico cinematográfico y redactor-jefe de Cahiers du Cinéma. André Bazin: un encuentro crucial que habría de llevarle a ejercer la crítica cinematográfica desde muy temprana edad, Truffaut colaboró en otras publicaciones aparte de Cahiers du Cinéma, entre ellas Arts, Cinémonde, Elle y Les temps de París; y en 1956 trabajó como ayudante de Roberto Rossellini en guiones que no llegaron nunca a buen puerto.

Como crítico, Truffaut fue una de las figuras claves responsables de la implantación de la teoría del “cine de autor”. Se mostraba a favor de abandonar los estudios y de rodar en exteriores naturales, de sustituir los diálogos literarios por otros más vulgares y casi improvisados, de prescindir de las grandes estrellas y de que el único requisito para poder dirigir una película fuese el deseo de expresarse personalmente con la cámara de manera tan inmediata y directa como un escritor con la pluma. (Ingram/Duncan, 2004: 48) En 1959, a los 27 años, Truffaut rodó su primer largometraje, Los cuatrocientos golpes. No era un hombre joven, pero sí con respecto a la norma imperante en Francia durante los 50. Después de Tirez sur le pianiste y Jules et Jim (1962) ha rodado unas veinte películas más. Sin embargo, en esos tres primeros títulos reflejó ya su propia visión del mundo y mostró su forma de pensar, revalidando así su teoría, donde un cineasta se expresa con mayor plenitud e intensidad en sus tres primeras películas, y luego se limita a reelaborar esos mismos temas y preocupaciones hasta el infinito.

Las mujeres desempeñaban un importante papel en el cine de Truffaut. Por ejemplo se ven prostitutas prestándoles consuelo a los protagonistas masculinos cuando los dos primeros han fallado, como en Besos robados (Baisers volés, 1968).

El hombre es vulnerable y puede verse rechazado (como le ocurrió a él mismo con su madre) y se muestra por tanto propenso, o bien a despreciar, o a idealizar a las mujeres, lo que le incapacita para soportar las fluctuaciones e imperfecciones de una relación a largo plazo.

En Jules et Jim Catherine (Jeanne Moreau) no es en principio sino una figura y una sonrisa enigmáticas, en cuya persecución resulta destruida una maravillosa amistad masculina y se producen dos muertes; en La novia vestía de negro, Julie (Jeanne Moreau) es literalmente una asesina de hombres.

En el universo de Truffaut predomina la soledad. En los momentos cruciales de sus vidas, la mayoría de los personajes de Truffaut se quedan solos o eligen voluntariamente la soledad.

Pero, aun así, parece haber razones para el optimismo.

Piénsese en los niños que aparecen en muchas de las películas de Truffaut. Él parece defender en todo momento la inocencia y pureza de la niñez y la adolescencia, quizás para compensar el abandono e infelicidad que él mismo experimentó durante su infancia.

Los actores y el equipo técnico constituyen la familia perfecta: la labor de escribir, dirigir y montar una película es como un proceso de concepción y gestación. (Ingram/Duncan, 2004: 120) Hay que llegar a la conclusión de que, aunque no se produjeron nunca revelaciones frontales y espectaculares, los fragmentos del universo mental y emocional que Truffaut ofreció en su filmografía daban una imagen de él cada vez más completa y fascinante. Truffaut murió en 1984.

Truffaut y la influencia del suspenso de Hitchcock

Truffaut hace mención en los siguientes párrafos sobre lo que Hitchcock quería demostrar con sus filmes, lógicamente es lo que Truffaut entiende sobre su manera de hacer cine y las características del mismo, las cuales han influenciado a la hora de crear sus filmes. Todas las enseñanzas de Hitchcock para con él son las que luego quiere plasmar en cada uno de sus filmes, siguiendo los pasos de uno de los grandes maestros del cine y su gran influencia artística.

A diferencia de otros directores, Hitchcock no lanza un mensaje humanista, no nos hace querer a personajes simpáticos sumergidos en situaciones que los valorizan.

Lo que él pretende hacernos sentir es más bien inseguridad, miedo, alivio, a ves compasión. Todas las intrigas, tramadas y resueltas sin que nada de lo que representa la verdad social y política de nuestra época entre en juego, no habrían dejado una huella tan profunda en la historia del cine si no fuera por una puesta en escena decisiva y genial que no se contenta con intensificar su eficacia sino que, a fuerza de estilización, da a estas intrigas un significado simbólico: el de una lucha entre el aspecto sagrado de la vida que se nos ha dado y el uso impuro que hacemos de ella. (Truffaut, 1999: 91)

Al hablar de Hitchcock, se habla de suspenso, pero no de un suspenso basado en la violencia, sino en el aprovechamiento de situaciones que hagan al espectador quedarse paralizado.

Hitchcock rechaza la grabación simplista de la acción y adopta una escritura que consiste en privilegiar a un personaje a través de cuyos ojos se verán las cosas (que el público experimentará). A este personaje se lo filmará constantemente de cara y primer plano, de manera que nosotros nos identifiquemos con él. Cuando el personaje tenga miedo, nosotros compartiremos su miedo, y cuando se sienta relajado, nosotros también lo estaremos.

(Truffaut, 1999: 93).

Lo esencial para Hitchcock es que el público se incluya en su narración y que la acción nunca se estanque en el pantano de la objetividad documental. Una película debe verse del mismo modo en que se lee una novela.

Hitchcock pretende despertar nuestra curiosidad, conmovernos, cautivarnos, hacernos perder el aliento y sobre todo hacernos participar emotivamente en el relato que ha escogido.

Características del suspenso en La novia vestía de negro de Truffaut y en La soga de Alfred Hitchcock

El cine de suspenso aborda sucesos criminales o que entrañan amenazas de muerte, aunque éstos quedan en segundo plano frente a los elementos narrativos que hace de la participación del espectador, a quien solo se le proporciona una información dosificada y de diversas hipótesis sobre los interrogantes planteados.

Los personajes son investigadores, como policías o detectives privados, entre otros, y falsos culpables, criminales, agentes enemigos, pero en ningún caso, tienen relación con el crimen organizado como sucede en el cine de gangsters.

Una película de suspenso es básicamente una historia de intriga que se caracteriza por tener ritmo rápido, acción, héroes ingeniosos y villanos poderosos e influyentes. Posee un relato que tiene mayor consistencia y argumentación que otros géneros cinematográficos y su característica es que todos los elementos propios de un guión (personaje, antagonista, conflicto, ritmo, etc.) están al servicio de una intriga, es decir al servicio de una acción que se ejecuta con astucia y ocultamente.

Los suspensos también suceden a una escala mucho mayor: los crímenes que deben ser prevenidos son asesinatos seriales o masivos, terrorismo o derrocamiento de gobiernos.

Peligro y confrontaciones violentas son elementos estándar en el argumento. Un suspenso alcanza el clímax cuando el héroe finalmente vence al villano, salvando su propia vida y frecuentemente las vidas de otros. En los suspensos influenciados por el cine negro y la tragedia, el héroe comprometido es frecuentemente asesinado en el proceso.

En La novia de negro podemos ver la historia de Julie Kohler, quien era una novia que salía de la iglesia con su novio, cuando a éste último una bala perdida le arranca la vida, sin saber quiénes eran los asesinos. En realidad por una tontería de amigos es que las cosas ocurren, nadie quería matar al novio, pero ocurrió, ahora el futuro se encargará de cobrar venganza a cada uno de los cómplices de ese fatídico día, pero para Julie ese día comenzó su muerte, después de impedir el suicidio, ella decide viajar a cobrar la venganza de los cinco hombres.

La venganza se planea minuciosamente pese a todas las interrogantes que tiene la ficción en esta película.

La soga en cambio, cuenta la historia de un estrangulamiento, de David, un hombre inocente, cometido por dos estudiantes universitarios, Ruper y Brandom, que tienen como objetivo ver que el crimen perfecto puede llevarse a cabo. La misma noche del crimen, ofrecen una fiesta en su departamento, donde asisten la novia, el padre y la tía del hombre asesinado, un compañero de universidad y el profesor de ellos, Rupert.

Luego de disfrutar la cena y haber esperado a David toda la noche, se retiran los invitados, pero el profesor descubre que ellos lo habían asesinado.

El film de Truffaut, tiene un final completamente distinto al de Hitchcock pese a ser ambos del género del suspenso, ya que en el principio del film se ve cómo Julie está llevando a cabo su venganza matando a los asesinos de su esposo, pero nosotros, como espectadores no sabemos por qué los asesina, solo lo sabemos cuando los criminales lo cuentan en su agonía.

En cambio, en La soga apenas comienza el film ya vemos el crimen, cómo es, por qué fue y quiénes son los criminales.

En el film de Hitchcock, los asesinos tienen actitudes diferentes: a uno se lo ve muy relajado y al otro muy temeroso, durante y después del crimen. En La novia vestía de negro a Julie se le nota la ira y la frialdad con la que comete los crímenes.

Otra diferencia que surge entre los films es la forma en la que están rodados, en la película de Hitchcock, está rodado completamente en plano-secuencia, donde la cámara en muchos momentos sigue exactamente los pasos de los personajes, pero hay momentos en los cuales se produce un corte de estos planos, para lo cual un personaje aparece delante de la cama, funde a negro y continua los planos-secuencia.

Mediante este uso de la cámara se crea un amplio suspenso.

En cambio, Truffaut, crea el suspenso mediante la música, la cual está prácticamente a lo largo de toda la película.

A la vez, ambos films, tienen el mismo desenlace, el crimen no es descubierto por nadie especializado, pese a que en La novia vestía de negro, luego de uno de los crímenes, la policía encarcela a una maestra creyéndola culpable, pero realmente es un amigo de los difuntos quien descubre a la criminal. En La soga es un profesor de la universidad quien descubre el crimen y da aviso a la policía. Tanto el profesor como el amigo de los hombres asesinados, eran personajes que durante el film, parecían no tener relevancia con el descubrimiento del crimen.

Bibliografía

Altman, Rick (2000). Los géneros cinematográficos. Paidós Ibérica. Barcelona, España.

Casas, Quim (1996). El recambio generacional, los nuevos cineastas. En AA. VV. Historia general del cine, Vol XI. Cátedra. Madrid.

Ingram, Robert / Duncan, Paul (2004). Francois Truffaut, filmografía completa. Taschen. Madrid, España.

Rimbau, Esteve (1998). El cine francés 1958-1998 de la Nouvelle Vague al final de la escapada. Paidos Ibérica. Barcelona, España.

Truffaut, Francois. El cine según Hitchcock. Alianza.

Truffaut, Francois (1999). El placer de la mirada, la memoria del cine 2. Paidós Ibérica. Barcelona, España.

Fuentes de Internet:

Revista miradas nº 35 - 2005 http://www.miradas.net/2005/n35/estudio/lanoviavestiadenegro.html

http://www.ochoymedio.info/article/8/Truffaut-era-el-cine/

Filmografía:

La novia vestía de negro, Francois Truffaut. (1967)

La soga, Alfred Hitchcock. (1948)


El suspenso en Truffaut y Hitchcock fue publicado de la página 41 a página43 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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