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Wong Kar Wai

Landeta Lomas, Gisselle Estefanía

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

En la década del ‘50, los críticos de Cahiers du cinema –que posteriormente formaron la nueva ola francesa de cineastas, Nouvelle Vague– replantearon el interrogante sobre el término de autor dentro de la cinematografía. Así es que se denomina a un director como cine de autor a aquel que cumpla ciertas características: director-guionista, cine fuera del margen de estudios comerciales, responsabilidad audiovisual y la libertad de plasmar la visión particularísima del mundo según el director.

Wong Kar Wai, cineasta hongkonés consagrado en el continente asiático, americano y europeo, se plantea dentro de este grupo ya que con sus filmes estilizados ha conseguido marcar una estética audiovisual única. A continuación, se mencionarán y analizarán las características dentro de su reconocida trilogía que hacen posible definir a este director dentro del contexto que se refiere al cine de autor.

Para delimitar y dar inicio a la apreciación de la mencionada obra de este particular director, se debe partir desde la escritura del guión de cada una de las películas que conforman esta interesante trilogía, continuando por un responsable tratamiento de las imágenes, el diseño sonoro hasta llegar a sumergirse en la profundidad y diversidad de los sentimientos que evoca y las inquietudes que se plantean dentro de la diégesis que encadenan las historias narradas, vividas y recordadas por cada uno de sus personajes.

Fundamentos de una Historia en el Tiempo

Días salvajes es la primer película de esta trilogía, la cual “bajo su apariencia de película de tipo virtuosa, emana en realidad un fuerte perfume de melancolía” (Santamarina, 1997, 291).

Cabe destacar que es considerada la película más personal de este director. Dentro de ésta se puede apreciar el motor de cada una de sus películas, que es el circuito temporal que hace que más de una vez se una ese pasado, tan próximo y tan lejano, con el presente del espectador, como en un efecto de condensación instantánea.

Con un estilo demarcado Wong Kar Wai nos presenta su talento innato para captar los encuentros, los momentos de intimidad y los instantes que vienen y van dentro de la historia que encierra cada personaje dentro de este circuito temporal imparable, pero que a su vez enlaza sutilmente a la de los otros personajes, que juntos encadenan la construcción narrativa central. Es así como encontramos a Yuddi un joven que está envuelto en una trágica historia, debatido entre el amor, la ausencia y el tiempo. Este personaje no tiene más razón de ser que la de moverse, aparentemente no encierra nada pero profundamente encierra el infinito sentir de este director que transmite la inconsciencia, la despreocupación, la inquietud, la fiebre y la melancolía de la juventud.

Desde luego, en esta primera entrega de la vida de los personajes, se puede evidenciar lo que es característico en la dirección que mantendrá Wong Kar Wai, “su cámara busca, sigue, mueve y acompaña el movimiento de los cuerpos y del aire que los rodea. Filma la incertidumbre de las vidas” (Santamarina, 1997:292). El reinventar los espacios, enmarcar sus dramáticas escenas detrás de ventanas, puertas y pasillos es ya característico; pero poco a poco va tomando forma dentro del perfil del cine de autor.

El corazón de la historia que retoma el tiempo. Responsabilidad audiovisual

Con ánimo de amar es la segunda entrega de esta trilogía.

Después de nueve años de concebir el sentido de la historia de Chow Mo-Wan, este director interviene con un estilo más elaborado que retoma el circuito temporal; pero en esta ocasión la rutina, la decepción y la intensidad oculta de los sentimientos de Chow y Su Li Zheng son los que sobresalen entre la impecable estética de cada escena y las secuencias en las que se aprecian la cotidianeidad de la vida.

Mostrando rigidez y quietud en los elementos dentro de la puesta en escena es que Wong Kar Wai da el movimiento a través de la visión de espejos o de sus propios personajes. La cámara lenta es parte de la historia, el ritmo es intensificado por el violín que marca los encuentros de Chow y Chan, con el cual parecen danzar por escaleras y pasillos, buscando encontrarse y tocarse sin lograrlo plenamente. Es cada vez más evidente en este film los elementos que componen el estilo de este director, por ejemplo el color saturado en sus escenas, los espacios cerrados y llenos de detalles que componen la imagen, una penetrante expresión corporal que reemplaza los gestos por palabras, y por supuesto los infaltables tiempos y espacios aparentemente muertos que encajan con la separación definitiva de Chow y Su al final.

Uniendo pasado, presente y escribiendo el final. Definiendo el cine de autor de Wong Kar Wai

2046 es definitivamente la película que cierra en todo aspecto, no tan solo la historia de los personajes sino a su vez este análisis sobre Wong Kar Wai y las características que lo hacen cine de autor, debido a que en esta entrega demuestra su estilo totalmente definido. La libertad con la que expresa poéticamente su ideología política y concepción del mundo en general, una alta responsabilidad de lo que visualmente presenta ante el espectador forjando un aparente final que, a su vez, es subjetivo.

Iniciando con la leyenda del agujero en el árbol donde se entierran los secretos que Chow plantea en la anterior película, todo toma un estilo futurista, se introduce al espectador en el tren que viaja eternamente por 2046, un lugar que no es pasado, ni presente ni futuro. Es un vacío lleno de melancolía y recuerdos, en donde los que llegan quedan atrapados. Se retoma fuertemente el circuito temporal que nos lleva a Chow que está en la década de los sesenta, en Hong Kong, ahora se ha convertido en un playboy que va de mujer en mujer, sin ligarse a nada más que a moverse, vive entre el pasado y el fortuito presente, escribiendo acerca de un tiempo futuro 2047, al que es incapaz de darle un final feliz.

A medida que avanza la película todo se vuelve aparentemente claro ante los ojos del espectador de una forma magistral, las tres películas toman sentido pero para el personaje principal todo sigue siendo opaco y solo siente transcurrir el tiempo.

Lo único que le queda es su escritura, su narración, su huida al pasado y al futuro. En el desarrollo, Chow se adueña del relato y ve transcurrir los años sin cesar, de navidad en navidad, en busca de compañía provisional pasa la vida de este personaje casi instantáneamente pero a su vez se detiene eternamente en los instantes que marcan su historia, al igual que el tiempo en 2046.

Los constantes pero casi desapercibidos sutiles movimientos de cámara marcan el sentimiento de Chow por moverse constantemente pese a ignorar que está varado. La iluminación tenue y contrastante nos muestra lo que sucede dentro de la mente de los personajes, la repetición de escenas parecidas se convierte en la reiteración mental de Chow para indicarle que sigue en 2046.

Todo toma un sentido poético, pero sin ignorar que es contundente lo que desea transmitir el autor, Wong Kar Wai posee todas las características que clasifican su obra dentro del cine de autor y con su genialidad ha mantenido su producción al margen de los grandes estudios comerciales, por lo cual sus logros son aún más meritorios.

Bibliografía

Benet, Joan, (1990) La cultura del cine, Paidós.

Deleuze, Gilles (2005) “La imagen-tiempo” .Estudios sobre el cine 2, Paidós.

Monterde, Jo. E. (1996) “La modernidad cinematográfica”, en AA.VV. Historia General del cine, Vol IX, Cátedra.

Santamarina, A. (1997) “Entre la tradición y la modernidad” en Nosferatu, Barcelona , pag. 291-292.

Web

www.ruletachina.com http://www.ruletachina.com/previas/rch7/review/rch7/cine/cine02/index.html (12/12/10) http://www.ruletachina.com/news/three/index.html (12/12/10)


Wong Kar Wai fue publicado de la página 47 a página48 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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