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Fuerza popular, siempre

Cebral, Sonsoles

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

El carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, más allá de la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación, apuntaba a un porvenir aún incompleto. (Bajtin, pág. 15)

Este ensayo plantea reflexionar y trabajar los conceptos de la cultura popular y el realismo grotesco de Mijail Bajtin, en relación con el espectáculo teatral Fuerza Bruta. En él se analizará la concepción artística y la función social de la cultura popular y el realismo grotesco en la época medieval, de acuerdo a la visión ideológica del teórico literario ruso Mijail Bajtin, y la fuerte influencia que ejerce sobre Fuerza Bruta una creación teatral de vanguardia actual.

En este trabajo propongo en primera instancia un viaje a la época medieval para poder conocer e investigar las costumbres festivas y carnavalescas de una sociedad que supo dar buen uso de la imaginación, manifestando nuevas formas estéticas y sociales, dejando de lado cualquier absurda jerarquización y creando un mundo al revés, un mundo paralelo.

La catarsis es un concepto fundamental en ambas concepciones, en la cultura popular de la Edad Media y en el espectáculo Fuerza Bruta, ya que el fin en ambas es provocar un estado catártico en el espectador. En efecto, conoceremos las raíces de la catarsis en la tragedia, en manos de Aristóteles para poder comprender, según aspectos específicos, que a pesar de que ambos compartan una misma visión del mundo, lo que los diferencia es la catarsis: en la cultura popular medieval es cómica y en Fuerza Bruta es trágica. Suena ambivalente, siendo mi punto de referencia para mi investigación.

La cultura popular

Delirio, grandeza, libertad e imaginación son la elección para una colorida lectura reflexiva. El carácter popular y el folklore nacen en la época pre-romántica, planteando nuevas dimensiones en la cultura. Un mundo de formas y manifestaciones diferentes e infinitas: fiestas públicas carnavalescas, ritos y cultos cómicos, bufones y bobos, gigantes, enanos, monstruos, payasos de diversos estilos, la literatura paródica, vasta y multiforme; oponiéndose a la cultura oficial poseedora de un tono serio, religioso y feudal que rompe con cualquier sugestión artística y social.

Estos ritos y espectáculos pretendían ofrecer una visión del mundo, del hombre y de las relaciones humanas, completamente diferente a lo que difundía la Iglesia o el Estado; creando una segunda vida paralela, una percepción dual del mundo. Al estar relacionados al juego, a lo sensible y a las formas artísticas y animadas, tienen un lazo muy fuerte con el espectáculo teatral; situándose en las fronteras del arte y la vida, aunque claramente ligado a la vida misma.

A su vez, estos ritos ignoran todo tipo de jerarquización, reglas y tabúes, provocando una unión entre actores y espectadores, dando lugar a un contacto libre y familiar entre individuos separados por su fortuna, su condición social, su empleo, su edad, la situación familiar, etc. El espectador no asiste, sino que vive aquello que está hecho para todo el pueblo.

Enajenado por completo con la escena, el escenario y el espectáculo, el espectador se deja llevar por las leyes de la libertad, poseedor de un carácter universal. Es el renacimiento y la renovación del mundo en cada individuo que participa, una huida momentánea de los moldes de la vida común.

Desde un principio el carnaval estaba basado en la risa, en lo festivo, con un contenido esencial y profundo proveniente del mundo del espíritu y de las ideas. El clima de fiesta era posible si uno se permitía sumergirse en el mundo de los ideales para alcanzar los objetivos superiores de la existencia humana, penetrando en lo utópico, lo universal, la libertad, la igualdad y la abundancia, en contra de toda concepción de superioridad excluyente.

La lengua carnavalesca se introduce a través de una originalidad que supera cualquier barrera intelectual, emocional, perceptiva e intuitiva. Construye un segundo mundo como parodia de la vida ordinaria: un “mundo al revés” con una lógica que puede ver más allá de las contradicciones y lo constante, principalmente hacia lo alto y lo bajo, el frente y el revés, las inversiones, las degradaciones, profanaciones y coronamientos.

La naturaleza que rige al carnaval es sumamente festiva; patrimonio del pueblo en que todos ríen pero también ambivalente por su capacidad de plasmar por un lado, alegría y alboroto, y por otro lado, sarcasmo y burla. La influencia de las celebraciones carnavalescas era claramente sociológica y sumamente radical, aportando una cosmovisión acerca de la concepción y el pensamiento de los hombres, obligándolos a renegar de las condiciones oficiales para contemplar el mundo desde otro punto de vista.

Realismo grotesco

El realismo grotesco fue una inclinación estética análoga a todo lo que refería el Renacimiento, una herencia de la cultura cómica popular que tiene como fin lo material y lo corporal, a través de la bebida, la satisfacción de las necesidades naturales y la vida sexual. Intenta hiperbolizar con una naturalidad fisiológica y biológica violenta, manifestándose principalmente contra la vida burguesa, lo privado y el egoísmo, para transformar la percepción de lo material y corporal como universal y popular.

Cree en el pueblo profundamente como grupo, como algo universal y colectivo permitiendo así la elevación en la evolución y la renovación.

La imagen grotesca caracteriza un fenómeno en proceso de cambio y metamorfosis incompleta, en el estadio de la muerte y del nacimiento, del crecimiento y de la evolución.

La actitud respecto al tiempo y la evolución, es un rasgo constitutivo (o determinante) indispensable de la imagen grotesca (…) los dos polos del cambio: el nuevo y el antiguo, lo que muere y lo que nace, el comienzo y el fin de la metamorfosis, con expresados (o esbozados) en una u otra forma. (Bajtin pág. 28)

El realismo grotesco promueve una mirada positiva de la sociedad, exagerando las manifestaciones naturales del ser, tales como la fertilidad, el crecimiento y la superabundancia.

Abriendo paso a lo festivo y a lo alegre, comprendiendo el núcleo central de la propuesta: la degradación y la materialización.

Sin embargo, debo advertir que el sentido abstracto de la palabra degradación –la cual se identifica negativamente– conoce un sentido contrario, un sentido topográfico, pretencioso de ambivalencia. ¿Qué significa topográfico para el realismo grotesco? Lo alto es el cielo, representado por el rostro, y lo bajo es la tierra, el principio de absorción, nacimiento y resurrección, representado por los órganos genitales, el vientre y el trasero. Es una íntima unión de lo corporal y lo cósmico.

Por ende, el realismo grotesco rebaja para aproximar a la tierra y concebir un nuevo nacimiento, y degrada para entrar en comunión con el vientre, los órganos genitales, el coito, el embarazo, el alumbramiento y la absorción de alimentos. Integra lo inferior dentro de un plano carnal y productivo propio del ser humano, como algo que da vida, como un nuevo comienzo.

Fuerza Bruta

Fuerza Bruta es el nombre adecuado para este espectáculo teatral extremadamente potente y energético que integra la música, lo festivo, lo teatral, lo circense, lo acuático, lo social y lo catártico. Es un show extrovertido que abre las puertas de la percepción, involucrándonos con aquel mundo paralelo y libre que menciona Bajtin de la Edad Media. De este modo, busca ofrecer una visión del hombre contemporáneo alienado al mundo que lo envuelve y las relaciones que lo integran.

No hay decorados, ni convenciones teatrales, el espacio se modifica durante toda la obra, provocando histeria, y generando en los espectadores que se empujen, jueguen, bailen, griten, rompan. El público encuentra en Fuerza Bruta un momento para festejar, divertirse, y formar parte de un contexto teatral, viviéndolo plenamente como sucedía en los rituales carnavalescos, en donde todo ocurría bajo un contacto familiar y libre permitiendo una pequeña huida de la vida ordinaria de todos los días.

El fin se vincula con la acción, olvidando el concepto de significado o representación de la obra, o su escenografía, vestuario, iluminación, gestos, música, etc., dando un lugar privilegiado a lo abstracto, a la creación espacial, al lenguaje material y directo, a lo puramente corporal, real y tangible.

Invocando territorios que superen lo intelectual para introducirse a algo más poderoso.

Fuerza Bruta rompe con lo estático y lo oficial, dando velocidad a los estímulos y presión a los sentidos. Lo que quiere es pegarse en el cuerpo del espectador, traspasar la ropa, el cabello, las manos y los ojos de quien tiene enfrente. Claramente el espectáculo desvía a otra dimensión cuando cinco mujeres hermosas comienzan a jugar sensualmente en una pileta transparente con agua sostenida por encima de las cabezas de los espectadores, simulando estar al alcance de las manos, pero ciertamente inalcanzables, como si fueran santas desnudas buscando acción. Simple en esencia, pero admirable y controversial en efecto, poniendo al espectador en una posición insatisfecha con la cotidianeidad, dando lugar a la probabilidad de que el agua y la diversión necesariamente sean la mejor opción para todos.

Un espacio donde el espectador se entregue, sabiendo que forma parte de un hecho artístico, que está adentro de una realidad paralela, etérea, bella, delirante y absolutamente más verdadera que la cotidiana. Donde el espectador sabe que esta siendo conducido a estrellarse contra su propia sensibilidad. Una sensibilidad colectiva, universal. Sin traducción. Sin anestesia. Brutalmente feliz.

(Diqui James)

Fuerza Bruta es una fiesta para olvidarse del mundo y comenzar a vivir.

Catarsis cómica en lo Medieval. ¿Catarsis trágica en Fuerza Bruta?

En la Edad Media los rituales y los espectáculos estaban organizados a la manera cómica, la risa acompañaba permanentemente, era el vehículo de difusión y de unión social, permitiendo una transferencia y un distanciamiento de las perturbaciones de la vida cotidiana. Mediante la risa el pueblo tomaba lo bajo de las acciones humanas para reírse de ellas: una catarsis cómica. Manteniendo una relación de ying yang con la tragedia, que propone un concepto semejante catártico, pero con un carácter elevado.

Tal como afirma Aristóteles:

La tragedia es, pues, la imitación (mimesis) de una acción de carácter elevado y completa, dotada de cierta extensión, en un lenguaje agradable, llena de bellezas de una especie particular según sus diversas partes, imitación que ha sido hecha o lo es por personajes en acción y no por medio de una narración, la cual moviendo a compasión y temor, obra en el espectador la purificación (catarsis) propia de estos estados emotivos. (Aristóteles, pág. 77)

Lo que sucede en el período medieval es que el sentido de lo bajo y lo alto está desfasado por un sentido topográfico, manteniendo una diferencia entre ellos, pero también una fuerte unión, la convivencia de ambos, sin necesariamente tener que optar por uno o por otro. Transfiere lo alto y lo bajo a lo material y a lo corporal, creando un fuerte vínculo con la naturaleza y las necesidades del hombre, idealizando un mundo al revés; a diferencia de la tragedia que se intensifica con un orden, una trama, una estructura –prólogo, párodos, episodios, stásimos, éxodos–, partes constitutivas dentro de un mito y aspiraciones formales poéticas. La tragedia es un teatro clásico discursivo dentro de un terreno pasional e irracional.

Fuerza Bruta es un remolino que atraviesa ambos, es un espectáculo carnavalesco, libre y poderoso en abstracción, propio de lo medieval, pero contiene una catarsis trágica en sus espectadores. Nuevamente se presenta la ambivalencia, fusionando una estructura popular medieval con un rasgo característico de la tragedia clásica de Aristóteles: la catarsis.

Es una propuesta para la imaginación y la liberación emotiva, con una directriz de acción hacia las fronteras de lo elevado, de aquello que nos concierne como seres humanos y como sociedad, en base a la alienación del siglo XXI, buscando alcanzar una humilde revolución de conciencia. Mediante la imitación de las acciones rutinarias crea una identificación en el espectador, haciendo que todos quieran liberarse, purificarse que desemboque en un proceso interno de catarsis.

Esta investigación produce relaciones estéticas e ideológicas entre hechos o transformaciones artísticas, con siglos de diferencia.

Es un efecto intertextual, comprendiendo que todo está relacionado con todo, concluyendo que toda propuesta es un mosaico de ideas anteriores y la interrelación de épocas previas. Cada proyecto teatral tiene su propia esencia, sin embargo, todo es en base a transformaciones milenarias con un principio único de raíz, es por eso que la transformación es necesaria.

Bibliografía

Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: El contexto de Francois Rabelais. Alianza Editorial.

Pontoriero, Andrea. Apuntes teóricos de la materia Teatro II. UP Virtual. Universidad de Palermo.

http://blog.descubrebue.com.ar/articulos/fuerza-bruta-teatro-aereo-dealtura-en-el-cc-recoleta


Fuerza popular, siempre fue publicado de la página 71 a página73 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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