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Belleza, higiene e indumentaria en el Antiguo Egipto

Tomasella, Sofía María

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

Los egipcios consideraban extremadamente importante y necesario el conservar sus cuerpos en el mejor estado posible, y con este propósito en mente, trabajaban diariamente.

Este ensayo pretende analizar los hábitos y rituales de belleza que constituyen la base de lo que realizan hombres y mujeres en la actualidad. Los miembros de esta cultura milenaria vigilaban severamente su alimentación, y muchos no dudaban en ponerse en estricto régimen; comenzaban su jornada con ejercicios físicos para mantenerse en forma; se cepillaban los dientes varias veces durante el día, cuidaban su piel del sol, pero les agradaba mostrar su piel dorada, por eso cubrían su cuerpo con pinturas de ocre; maquillaban sus rostros. Después del magnífico baño con propiedades aromáticas y relajantes, se untaban rostro y cuerpo con suaves cremas que eliminaban arrugas y pecas; se depilaban; y se llenaban de fragancias en aceite.

Los orígenes de los hábitos de belleza, higiene y moda que se mantienen vigentes en la actualidad

El río Nilo era el centro del Imperio del Antiguo Egipto. La zona más próxima al mar, era llamada el Bajo Egipto y la que estaba alejada del mismo, el Alto Egipto. Las grandes ciudades estaban dispuestas a lo largo de este célebre río y las regiones desérticas se hallaban alejadas hacia ambos lados.

Obra de arte El Busto de Nefertiti

La escultura de la Reina Nefertiti es una de las piezas de arte antiguo que muestra el encanto de la mujer egipcia. En ella se puede ver la concepción del ideal de belleza de los egipcios a través de la forma en que maquillaban sus rostros y los ornamentos que utilizaban. Nefertiti fue la esposa del Faraón Akenatón, padre del reconocido Tutankamón. Su busto fue encontrado en Tell el Amarna, región situada en la ribera oriental del río Nilo. Actualmente, se encuentra en el Museo de Berlín.

El busto fue construido con piedra dura, a través de la técnica del tallado y pulimentado. Mide alrededor de 47 cm. y pesa 20 kilos.

A través de esta obra escultórica, podemos apreciar los rasgos y características que los egipcios consideraban bellos. Un cuello altamente estilizado, unos grandes y bellos ojos almendrados maquillados con Kohl, acompañados por una pequeña y recta nariz, una piel sin defectos iluminada en un suave tono ocre, y unos labios carnosos y rojizos. Su boca muestra una ligera sonrisa arcaica, la cual encierra grandes secretos. Se ha considerado la “Mona Lisa” del Antiguo Egipto.

En la imagen se observa que le falta una parte de su oreja y la pupila del ojo que está a nuestra derecha. Probablemente, por el desgaste de los años se ha quebrado la piedra que se encontraba en la parte superior de la oreja; pero, en cuanto a la pupila, se ha descubierto que jamás fue colocada en la cavidad del ojo. Los restos de oreja fueron hallados. Por el contrario, no se puede decir lo mismo de la codiciada pupila.

La corona que lleva puesta, es una doble-corona. Representa su poder y autoridad sobre el pueblo. Su frente en alto y su mirada transmiten seguridad y determinación. Fue una mujer luchadora e independiente. Se cree que gobernó el Imperio sola, luego de la muerte de su marido Akenatón.

La escultura es claramente de estilo realista. Los rasgos del rostro y los marcados tendones de la garganta muestran que el artista conocía la anatomía humana en detalle y, probablemente, había realizado algún estudio sobre el tema. El Busto de Nefertiti es la representación de la belleza más perfecta que se da en el Antiguo Egipto.

Características de los egipcios

Los egipcios fueron grandes inventores y descubridores. Lograron desarrollar conocimientos sobre diferentes aspectos de la vida, como la agricultura, la medicina, la astrología y el arte. Los cuidados del cuerpo, en cuanto a su higienización y embellecimiento, también formaron parte de sus intereses y necesidades primordiales.

Es sabido que los egipcios siempre tuvieron una gran preocupación por mantener lo más perfecto y armonioso posible el cuerpo que se les había dado. Esto está relacionado con sus fuertes creencias acerca de la vida eterna. Su concepción del mundo del más allá, era tan física como el mundo terrenal.

La indumentaria también era utilizada como un medio de ornamentación y embellecimiento del cuerpo. Estos hombres y mujeres estudiaron exhaustivamente el cuerpo humano y los medios para conservarlo en su esplendor. Por esta razón, sabían de los beneficios de ciertos animales, plantas y minerales.

A continuación veremos en detalle los distintos rituales y actividades que realizaban diariamente para lucir bellos y pulcros.

Baño

Debido al clima en el que vivían, los egipcios tomaban baños varias veces por día. No llegaron a disfrutar de las bañaderas, sino que disfrutaban de un sistema similar al de las duchas actuales.

Las personas de más alto nivel socio-económico eran atendidas por sus sirvientes en los amplios cuartos de baño, en donde disfrutaban de estas duchas. Este efecto se lograba haciendo pasar el agua a través de un cestillo.

La saponaria, una hierba jabonera con aceites perfumados y grasas animales, era utilizada como jabón. A la hora del atardecer, los egipcios se sumergían en las frescas aguas de los estanques centrales que la mayoría de los hogares poseían.

La gente que no podía gozar de estos recursos, tenía que conformarse con los baldes que se llenaban de agua progresivamente a través de vasijas. Una costumbre muy popular era bañarse en el célebre río Nilo. Otros, hacían uso de friegas de arena para remover la suciedad de sus cuerpos.

El baño de Cleopatra

La Reina Cleopatra se sumergía en baños de leche y miel, a los que les agregaba agua de azahar y manzanilla, para gozar de sus propiedades aromáticas relajantes. Inciensos, aceites fragantes y perfume de rosas eran liberados en el ambiente de su lujoso cuarto de baño.

Los ácidos lácticos exfoliaban su piel; y la miel –compuesta de azúcares como la glucosa y fructosa– ayudaban a nutrir y sanar las capas más profundas de la dermis. Además, la miel contiene fitoquímicos que matan virus, bacterias y hongos; y posee un efecto anti-inflamatorio que cura heridas rápidamente.

Exfoliación e hidratación corporal

Los hábitos de exfoliación e hidratación de la piel tampoco son un descubrimiento del mundo actual. El Imperio Egipcio conoció los efectos beneficiosos del famoso peeling, que suena tan vanguardista y moderno. Las mujeres de las clases más altas practicaban esta exfoliación, cuya receta fue encontrada en el Papiro de Ebers (1150 a. C. aprox). Para lograr la sustancia exfoliante hacían una mezcla de alabastro, natrón rojo, sal del Bajo Egipto y miel. Se lo untaban por el rostro y el cuerpo; luego era retirado con agua. A esta mezcla, a veces se le agregaba mostaza, fango y azufre.

Luego de la limpieza de células muertas, la piel era humectada por magníficos ungüentos hechos con aceites de origen vegetal y animal. Las grasas de distintas clases de vegetales, y de animales como los hipopótamos, cocodrilos y gatos eran de uso primordial. Lograban mantener la epidermis suave, elástica e hidratada. La leche de burra, harinas de avena y habas, levaduras, miel, arcilla, aceites de palma, cedro y almendra, eran también utilizados para obtener estas cremas corporales y algunos cosméticos.

En el Papiro de Ebers, se mencionan los tratamientos para eliminar de la piel imperfecciones, curar heridas, tumores, úlceras y abscesos con ingredientes naturales como la miel, carne fresca, vendajes y tejidos absorbentes. La planta de aloe vera, muy conocida y utilizada en distintas cremas en la actualidad, fue un importante factor entre las reinas egipcias para el cuidado de la piel, la cicatrización de heridas y quemaduras leves.

Desodorante

El pueblo egipcio vivía en un ambiente muy caluroso. Es por eso, que consideraban una necesidad básica la utilización de sustancias que eliminaran el olor corporal. En primer lugar, descubrieron que unas axilas libres de vellos, son más limpias y ayuda a reducir los niveles de transpiración. Luego de los baños, se colocaban aceites naturales perfumados en ellas.

El desodorante propiamente dicho, era un compuesto de trementina e incienso en polvo. El alumbre y la mirra también eran utilizados en la mezcla.

Depilación

En el Imperio Egipcio, era una necesidad y una obligación mantener el cuerpo completamente libre de vellos. Las mujeres se depilaban todo el cuerpo, excepto sus cabellos. Querían lograr ser más bellas, parecer más jóvenes e inocentes.

Las mezclas depilatorias eran preparadas a base de cenizas, ceras, gomas y resinas. También había algunas creadas a partir de sangre de animales, conchas de tortuga, gusanos y grasa de hipopótamo. No obstante, la más popular entre las egipcias era una sustancia cerosa que se conseguía de dos formas: una masa de azúcar, agua y limón, llamada “cera de azúcar”; y la mezcla de aceite y miel. También disponían de artilugios en forma de pinza para eliminar pequeñas cantidades de pelo.

Sin lugar a dudas, era extremadamente importante esparcir cremas y aceites por las zonas que se habían de afeitar o depilar.

Cuidados del rostro

Las mujeres egipcias eran aún más inteligentes y cuidadosas que las mujeres actuales en cuanto a los cuidados de la piel de sus rostros frente a los agresivos rayos solares.

En contraste, sorprende que en el Antiguo Egipto, la mujer no exponía su cara al sol, sino que prefería permanecer en la frescura del hogar. Hasta las campesinas trataban de salir lo menos posible de sus refugios, y sólo iban a los campos en determinadas épocas de recogida de cosecha.

Aún así, las arrugas llegaban en algún momento. Es por eso que crearon las cremas anti-arrugas que hoy todas conocemos.

Toda la población tenía acceso a las semillas de alholva, cuyo aceite se utilizaba como máscara facial para combatir las arrugas y también, para el que las poseía, eliminar las pecas.

Además, se preparaba un té a base de estas milagrosas semillas que se creía que aumentaba el tamaño de los pechos de las mujeres y la cantidad de leche materna.

Las mujeres que podían disfrutar de otros ungüentos más sofisticados, utilizaban una crema compuesta de bilis de buey y huevos de avestruz. Otra receta que garantizaba milagros rejuvenecedores consistía en mezclar resina de terebínto, cera de abeja, behen fresco, aceite de alholva y hierbas de Chipre.

Se trituraban todos los elementos juntos y se dejaba macerar.

La célebre Reina Cleopatra solía untarse mascarillas a base de oro en polvo combinadas con distintas cremas, para aportar luminosidad al rostro. Cualquiera fuera su elección, el ungüento debía ser untado sobre el rostro diariamente.

Higiene bucal

Apenas se despertaban, antes de irse a dormir y al finalizar cada comida del día, los egipcios tenían la costumbre de realizar una limpieza bucal. El mismo consistía en enjuagues con nitrita o natrón disueltos en agua. En ocasiones, el bicarbonato de sosa se incluía también en la mezcla. Si alguien tenía un problema de halitosis, tomaba unas pastillas de “kifi”, que se obtenían a partir de las previamente mencionadas semillas de alholva, trituradas con incienso, mirra, bayas de enebro, pasas, miel y resina de acacia.

La piedra pómez también funcionaba para la limpieza de los dientes.

Maquillaje

El maquillaje tenía fines estéticos y terapéuticos. Resultaba imprescindible para todas las personas, sin importar el sexo o la posición social. Otorgaba protección a los ojos y la piel de los insectos y los rayos dañinos del sol. Se fabricaban con grasas vegetales y animales, combinadas con sustancias aromáticas y resinosas.

El muy utilizado “Kohl” perfilaba los ojos, logrando un efecto de intensificación y apertura de la imponente mirada egipcia.

Las pestañas se ennegrecían con un polvo obtenido de la galena (sulfuro de plomo). Las sombras de ojos eran polvos naturales finamente molidos, a base de antimonio, malaquita, azurita y lapislázuli. Éstos se unían de forma homogénea a grasas naturales, para lograr una consistencia cremosa y poder ser aplicados en los párpados. Los tonos verdes y azules eran los más populares para el maquillaje de ojos.

Las pinturas para el rostro eran de arcillas rojizas, ricas en hierro. El rojo de labios y el colorete se obtenía por medio del “fucus”, un género de las algas pardas. Un objeto de tocador típico de la mujer egipcia era el espejo, las cajitas de tocador y amuletos, pequeños potes donde se guardaba el “Kohl”.

Para tintarse el cuerpo, hacían uso del ocre, que es óxido de hierro hidratado. Esta sustancia nos remite al actual autobronceante.

Manicura y pedicura

Tanto los hombres como las mujeres se arreglaban las manos y los pies. Decoraban sus uñas con laca blanca o tonos anaranjados, que se fabricaban con “hemma”. Las palmas de las manos y las plantas de los pies también se las pintaban con este producto.

Cuidados del cabello

Las modas del cabello fueron cambiando durante las distintas dinastías que gobernaron el Imperio, pero las pelucas siempre fueron indispensables, tanto las cortas, como las más largas y pesadas, cubiertas de joyas o con simples coronas de nenúfares.

Las pelucas eran un signo de distinción, poder y belleza; pero también servían como protección contra el sol. Muchas pelucas estaban hechas de pelo humano, pero se han encontrado algunas de fibra vegetal. La popularidad de las pelucas, puede hacernos pensar que eran calvos. No obstante, los únicos que se rasuraban la cabeza eran los sacerdotes, como símbolo de pureza. Los demás miembros de la población amaban y cuidaban en extremo sus cabellos. Jamás se los habrían cortado.

Se han encontrado restos de tenacillas que eran utilizadas para enrular los cabellos, y cera de abeja para fijar las ondas.

Utilizaban alheña y aceite de nuez para preservar los cabellos oscuros y brillantes. Las canas eran cubiertas con “henna”, sangre hervida de vaca negra mezclada con aceite, o la grasa de una serpiente negra. El perfume que dejaban estos remedios estaba lejos de ser agradable.

Perfume

El Papiro de Ebers, anteriormente mencionado, es un manuscrito dedicado en gran parte al arte de la perfumería.

El perfume, ya sea en aceite o ungüento, tenía un valor muy especial para los egipcios. Era de primera necesidad, a causa del clima que hay en la región que rodea al Nilo. Los aceites perfumados ayudaban a proteger la piel de los rigores del sol.

Las mujeres utilizaban estas esencias como poder de seducción.

Solían llevar pendientes huecos rellenos de aromas arrebatadores, y especias aromáticas guardadas en pequeñas bolsas hechas de tela, que colgaban de sus collares. Cleopatra era adicta a ellos.

Estas sustancias estaban lejos de parecerse a los perfumes que hoy utilizamos, pero representan claramente el comienzo de este arte. Su consistencia no era líquida y acuosa, sino que eran aceites, cremas o grasas con distintos ingredientes que proporcionaban las fuertes fragancias.

Se fabricaban a base de mirra, estoraque y del benjuí (sustancias obtenidas de árboles), del incienso, betún de Judea, resinas de trementina y otros extractos de origen vegetal, que se mezclaban con vino de palma, pulpas de frutas, aceite de nardo, de sésamo o de almendras. El vino era utilizado para suavizar los intensos aromas.

Por otro lado, estaban las esencias de fuerte poder antiséptico que servían para el embalsamamiento. Eran muy codiciadas, y los que trabajaban en este rubro eran severamente registrados y controlados a toda hora. En esta época, Egipto es el primer exportador de productos manufacturados de perfumería.

Indumentaria

Los egipcios, con sus cuerpos cuidados y embellecidos por todos estos increíbles rituales y prácticas de belleza, se adornaban con prendas de primera calidad. Los tejidos más utilizados eran los de fibras vegetales de lino y algodón. Éstos aportaron una moda sofisticada, pulcra y práctica para el clima de Egipto.

La corte faraónica dictaba las leyes de la moda, en cuanto a indumentaria y maquillaje. Durante el Imperio Nuevo, se comenzó a utilizar un lino especialmente fino y de la más alta calidad denominado Byssus. El mismo era importado de Siria y fue utilizado para confeccionar los increíbles vestidos de las dinastías XVIII y XIX.

La lana era raramente empleada, ya que se la relacionaba con la falta de pureza. Esta concepción surgió por el hecho de que los pueblos asiáticos hacían uso habitual de la misma. El algodón no fue conocido por los egipcios hasta la época romana.

A lo largo de la historia, el Imperio Egipcio fue evolucionando en cuanto a la moda femenina, pero la indumentaria masculina se mantuvo casi completamente homogénea. Utilizaban el kilt corto con los extremos cruzados, con un nudo a la altura de la cadera.

Mantener la sobriedad, en cuanto a indumentaria y peinado, era lo más importante durante el Imperio Antiguo. Las mujeres nobles usaban vestidos largos, a la altura de los tobillos, con tirantes anchos. Los brazos se cubrían con una túnica.

Durante el Imperio Medio, se deja en libertad algunas partes del cuerpo de la mujer. El busto se muestra sin pudor, de una forma muy sugerente.

Finalmente, en el Imperio Nuevo, la indumentaria de la mujer llega a su esplendor. El gusto por lo exquisito llega desde Oriente. El fino lino proveniente de Siria, las transparencias, los pliegues, y los atrevidos diseños, recorren las curvas de las mujeres más adineradas. Los vestidos largos se anudan, marcando la línea de la cintura con fajines coloridos. Las piernas se veían a través de los sensuales recortes. Las mujeres se cubrían en bellísimas túnicas plisadas. También estabande moda los chales longitudinales. Habitualmente, estos vestidos eran adornados con pasta de cristal o pequeñas placas de fayenza, las cuales producían un sugerente sonido de campanillas.

Calzado

Hombres y mujeres usaban sandalias. Éstas se fabricaban a partir de vegetales, como la palma, el esparto, los juncos y papiros. Las personas más adineradas utilizaban las hechas en cuero.

Conclusiones

Las primeras recetas de cosmética que nos han llegado provienen de las tumbas egipcias, que encierran un verdadero arsenal de conocimientos de belleza casi de vanguardia. En cuanto a belleza e higiene, no lo hemos hecho mucho mejor desde entonces.

Los hombres y, especialmente las mujeres contemporáneas, seguimos todos los rituales que antiguamente fueron creados por los brillantes habitantes de Egipto, o por lo menos lo intentamos. Realmente, el hecho de que una cultura tan antigua tuviera todos estos conocimientos sobre belleza y bienestar físico, no deja de sorprender.

Claramente, en la actualidad no hemos inventado mucho más. La realidad es que simplemente somos herederos de las costumbres de una cultura milenaria, cuyos grandes descubrimientos e increíbles inventos, nos dejan sin aliento.

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Belleza, higiene e indumentaria en el Antiguo Egipto fue publicado de la página 111 a página114 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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