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Hitchcock un espía a la moda

Pardo, María Soledad

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

Este ensayo se basa en el análisis del vestuario de la película La ventana indiscreta realizada en 1954. Al ver esta película descubrí que los personajes femeninos de Alfred Hitchcock, son sobrepasados por las estrellas de Hollywood que viven en ellos. El ejemplo más claro es Liza, interpretado por Grace Kelly. Encontramos que la decisión del director y de su vestuarista Edith, es mantener la imagen femenina que aspiraba toda mujer entre los años 1945 a 1955.

Para realizar este trabajo comenzaré por analizar minuciosamente el vestuario de Grace Kelly, en la película La ventana indiscreta, realizado por Edith Hear. No sólo lo observaré desde su significado dramático, sino también desde lo constructivo.

Es muy difícil comprender y analizar las decisiones de los diseñadores y directores, con solo ver un solo film en el cual hayan participado. Por este motivo elegí distintos films de la época, en los cuales encontremos a Alfred Hitchcock, a Edith Hear y a Grace Kelly.

Luego de recaudar y analizar esta información buscaré referentes históricos y bibliografías de la indumentaria de los años cincuenta, para demostrar que el film está a la moda.

Al ver esta película por segunda vez, me di cuenta de la importancia de los signos que encontramos dentro del vestuario.

Si bien la primera vez percibí distintas sensaciones acerca del personaje de Grace Kelly, Liza, no fui consciente del camino y la trasformación que me hizo recorrer el director, por medio del guión y el vestuario.

Por este motivo es clara la importancia que le da Hitchcock al vestuario de sus películas. Sin ir más lejos, elige a Edith Hear, una de las vestuaristas más reconocidas de Hollywood; encargándole trabajar sobre la imagen de Grace, quien encajaba perfecto con el fisic du rol que querían brindar.

Entretanto, Hitchcock prosiguió con su meticulosa y deliberada construcción de la imagen de Grace. –En Solo antes de peligro aparecía muy retraída –comentó–, pero, conmigo, floreció. (…) De igual modo, la diseñadora de vestuario de La ventana indiscreta recordaba que Hitchcock fue sumamente preciso en sus ideas para los vestidos de Grace. Según Edith Head, en el guión definitivo aparecían detallados todos los vestidos. Había una razón detrás de cada color y de cada estilo que llevaba Grace, y Hitchcock estaba seguro de cada detalle. En una escena la veía de verde pálido; en otra de chifón blanco. La verdad era que estaba haciendo realidad su sueño en el estudio. Hitch quería que ella apareciera como una figura de porcelana de Dresde, como ligeramente intocable.

(Donald Spoto, 2008, pág. 250)

Por este motivo decidí desarrollar este trabajo analizando todos los trajes que utilizó el personaje Grace en el film, empezando por un vestido “New Look” y terminado por lo que hoy conocemos por Jeans Wear.

De blanco y negro, la princesa fuera de su palacio

Apenas la vemos a la protagonista en el apartamento de Jeff nos podemos dar cuenta que ella es ajena a ese lugar. No sólo por ser sofisticada, elegante, fría, utilizar muchas joyas y unos simpáticos guantes, sino por ser diferente a él. Desde un comienzo brillan las diferencias entre ellos, tanto ideológicas, como estéticas. Mismo en los diálogos de la película, ella le dice que es anticuado, él le hace chistes acerca de la importancia de la moda y se menciona el valor del vestido, mil cien dólares, con lo cual Jeff se ve horrorizado.

El vestido que utiliza pertenece netamente al new look, estos trajes eran última moda en los años ‘50, realmente muy costosos por la cantidad de tela que llevaban y utilizados para reuniones muy elegantes. Con este nuevo diseño se consagraría Cristian Dior.

Dior llenó la vida de fantasía con su primera colección de alta costura en París. Las mujeres se escandalizaron pero también se entusiasmaron ante la extravagancia ensoñadoras de las faldas bailarinas, las cinturas ceñidas y el busto realzado. Dior se burló de la pobreza y de la falta de tela de la postguerra, usando más de dos metros de ropa para cada vestido. (Harriet Worsley, 2004, pág. 412)

Se entiende que Liza era modelo y que su trabajo le daba la oportunidad de vestir bien, pero resulta un poco contrastante introducir un diseño Dior de alta costura en el East Village de Manhattan, creado por el escenógrafo Joseph MacMillan, en los estudios Paramount.

Algo oscuro está pasando

En otra escena vemos a Liza humanizada y rebelde. Por primera vez el espectador siente una conexión entre ellos, en el momento que ella pasa a ser cómplice del espionaje. Por este motivo considero que Edith Hear le colocó un vestido New look pero sencillo. De a poco ella deja de ser la novia ideal, para convertirse en una mujer que realmente enamora a Jeff.

La nueva silueta tenía talle avispa, busto alto y redondeado, hombros angostos y un dobladillo que descubría las piernas, a treinta centímetros del suelo. El peinado con frente lisa y despojada, sostenía el pelo con un chignon bajo y completaba el new look. Lo mismo que los zapatos escarpín, de tacos altos y finos (….). (Felisa Pinto y Delia Cancela, 2008, pág. 54 y 55)

En cuanto a la paleta del color, podríamos pensar que es una de las escenas más oscuras, ya que el espectador, al igual que Liza, empieza a creerle a Jeff que realmente se ha producido un asesinato a sangre fría. A partir de esta escena la película da un vuelco radical y no permite que el público se aleje de ella.

De verde pálido…

Vemos en esta escena que Grace Kelly toma un rol más comprometido con el espionaje. Ya no es la mujer ideal de los años 50’, ahora tiene una imagen masculinizada, liberal, decidida, expectante, emprendedora, fuerte e intelectual.

En cuanto a la paleta de color, encontramos un cambio radical, de algo monocromático a un color pastel. El verde agua nos da una sensación de claridad en sus decisiones y de frescura en sus acciones, nos representa la calma y la madurez que este personaje intenta demostrarnos.

En 1954 se vuelven a poner de moda algunos detalles constructivos de la década del 30’. La blusa blanca que utiliza Grace contiene el famoso cuello “Halter” amarrado bajo la nuca, el cual realza el busto. Con respecto a las características de la moda en la década del ‘30:

Para lucir el estilo de los años treinta, se necesitaba la figura de una estrella de cine. Los nuevos trajes de noche de corte al bies, con sus sinuosas columnas de tela ligera, revelaban cualquier imperfección. La silueta ideal era delgada, armónica y aerodinámica, de caderas estrechas, cintura marcada y hombros anchos. Los sujetadores no se utilizaban para allanar el pecho, sino para alzarlo y hacerlo sobresalir (…). (Harriet Worsley, 2004, pág. 234)

El personaje de Grace en esta escena, al igual que a las mujeres de los años treinta, les interesaba más llevar un traje de corte masculino y trabajar, que convertirse en princesas.

…a ángel

En otro momento Liza realiza un cambio de vestuario y se coloca un camisón de seda natural, acompañado de su respectiva bata de gasa.

Así, nos demuestra ser una chica multifacética, que pasa de una silueta rígida a ser un ángel. Con este cambio de vestuario vemos el amor con el cual la mira Jeff. Ella luce lánguida, bella, dulce, relajada y en contraposición lo vemos a él, un poco nervioso por estar contemplándola. Este juego de miradas dura poco tiempo, ya que tendrán que descubrir nuevamente las ventanas porque se ha escuchado un grito, que sembrará de nuevo el misterio que parecía resuelto hasta hace unos minutos.

Mimesis y amor

Al comenzar esta escena notamos un cambio importante en la paleta de color. A diferencia de los anteriores en esta Liza está sumamente contextualizada en la atmósfera del lugar.

No sólo por estar dentro de la gama de los tierras, al igual que la casa de Jeff, sino porque casi no le encontramos muchas diferencias con el vestido de Estela, una mujer común y corriente de ciudad.

Estéticamente es necesario que el personaje de Grace genere la sensación de pertenecer a este apartamento, ya que en esta escena ella consigue, de alguna manera, una alianza con Jeff.

Los matrimonios de la década del ‘50 reivindicaban como complementarios el amor y la unión legal. La gente se casaba por amor y dentro del matrimonio se encontraba la mejor realización del amor. Si bien en los años 50 la mujer hacía ya dos décadas que se consideraba independiente, era muy importante socialmente consolidar un casamiento y una familia.

En cuanto a la moda, vemos en este vestido el verdadero espíritu femenino de las calles de New York. Los estampados a la moda eran las flores, lunares, rayas y cuadrillés. Las telas utilizadas para calle eran: tafetán de seda, sedas, raso, tul de seda, tweeds, georgette, gazares, gasa de seda, pique de algodón, plana de algodón, cretonas y otras.

Cambio de pantalones

En esta escena la comunicación es extremadamente visual, ya que carece de diálogos. Encontramos que el personaje de Grace Kelly logró sus objetivos, si bien no lleva una alianza en su mano izquierda. Ella ya no es la misma que la de la primer escena, lleva puesto jeans y camisa. La vemos plácida y tranquila leyendo al lado del hombre que ama. Si bien no se casaron es evidente que él le pertenece. A los ojos se Jeff ella se convirtió en la mujer que él deseaba: independiente, aventurera, interesada en otras cuestiones aparte de la moda.

Cuando él se duerme, ella cambia el libro de Himalaya por la Bazaar, la revista más importante del mundo de la moda de esa época.

Los años cincuenta marcaron la liberación del adolescente con espíritu libre. Surgió un brote de subculturas: chicas motoristas montaban en la parte trasera de las motos de los chicos con vaqueras unisex y chicas beatnik, con sus botas y chaquetas de piel, bailaban el be-bop vestidas completamente de negro. Los fabricantes vieron en ellas un nuevo mercado y lo cubrieron rápidamente, diseñando ropa de moda a precios razonables dirigida específicamente a los jóvenes. (Harriet Worsley, pág. 413)

Si bien Grace no era una adolescente, para la época que una mujer usara unos Levi’s unisex significaba portar una imagen juvenil, rebelde, cómoda, una prenda que jamás su madre hubiera soñado llevar. Realmente al ver este antecedente fílmico de 1954, estamos viviendo el principio del cambio de la moda femenina, durante el resto de los siglos.

Conclusiones

Como conclusión considero que en esta película es posible ver todas las modificaciones y novedades que se dieron en las prendas textiles femeninas de la década del 50’. A partir de estos años la moda de ellas nunca volvió a ser la misma, la imagen de la mujer a mediados de esta época terminó de cambiar lo que había comenzando con la crisis de 1930 y con la Segunda Guerra Mundial.

Desde mi punto de vista femenino, la mujer siempre busca referentes o prototipos a seguir, Grace Kelly fue uno de los iconos más importantes de aquella época. No solo por haber aparecido en tres películas de Alfred Hitchcock (Atrapar al ladrón, La ventana indiscreta y Crimen perfecto), sino también por haberse convertido en una de las princesas de Mónaco.

Esta magnífica estrella de Hollywood, ha dejado su huella en el mundo de la moda, no por nada aparece en todos los libros de la historia del traje, como una de la rubias más lindas, sofisticadas y luciendo los vestidos que para cualquier mujer común y corriente de la época serían un sueño inalcanzable.

Hitchcock la encontró e hizo de ella una princesa, cada movimiento del personaje de Liza, cada vestido y cada actitud, nos está demostrando que este personaje tiene más de un 50% de Grace Kelly.

Sabemos que el director prefería buscar actores inexpertos para que concuerden más con sus papeles; y para crear a Liza, Hitchcock necesitó convertirse en un espía, eligiéndole un vestuario “al último grito de la moda”.

Bibliografía

Donald Spoto (2009). Las damas de Hitchcock. Argentina. Ediciones Lumen.

Charlotte Chandler (2006). Solo es una película. Barcelona. Ediciones Robinbook, S. L.

Harriet Worsley (2004) Décadas de moda. Germany .Ediciones Konemann.

Felisa Pinto y Delia Cancela (2008) Moda para principiantes. Argentina. Ediciones Era Naciente.

Akito Fukai (2003) Colección del instituto de la indumentaria de Kioto, Moda. Una historia desde el siglo XVIII al siglo XX, China. Ediciones Taschen.

Filmografía:

La ventana indiscreta (Alfred Hitchcoch,1954)


Hitchcock un espía a la moda fue publicado de la página 131 a página133 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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