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Una nueva aproximación a la realización documental

Proaño Capurso, Andrés Nicolás

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

Si ahondamos en la historia de los medios de comunicación y sus representaciones, podemos llegar a la conclusión directa de que todos han sido condicionados siempre por las tecnologías disponibles en su época de reproductividad técnica. Las sociedades han sido condicionadas por las tecnologías que el hombre ha ido sumando desde un principio. “En tiempos clásicos el arte y la técnica eran la misma cosa, el producto de la inteligencia y de la cultura de una sociedad” (Ganga R.

2005, p. 496). Pero a medida que ha transcurrido el tiempo, los conceptos de técnica y arte se han separado. Estudiosos de la representación como Dubois, Machado o Barthes, han dedicado gran parte de sus escritos con el objetivo de estructurar justificadamente parámetros que separen el trabajo subjetivo del hombre (artista) y lo que hace el dispositivo por su funcionamiento en sí.

Sin embargo, durante estos últimos 30 años y especialmente en la última década, los cambios tecnológicos han confirmado el dominio de la computadora como dispositivo que combina ambas posturas entre la tecnología y las posibilidades que ésta brinda al usuario. La interactividad es entonces el arma que une y dictamina la convergencia de los medios en un solo soporte orgánico informático.

Si consideramos la práctica documental como un retrato creativo de la realidad o como el registro directo de la misma, y nos detenemos a pensar sobre las posibilidades creativas en términos de registro y postproducción, la concepción de documental descrita podría resultar un tanto sospechosa. Pues el significado de realidad entendido como “un concepto sociológico, una construcción de carácter psicosocial” (Nicholls 2008) implica que el espectador cree que lo que ve es real en base al tratamiento narrativo y estético que el realizador proponga. Entonces los esquemas narrativos clásicos del documental han aleccionado al espectador para creer que eso que se le muestra es real.

Pero ¿qué ocurre con las posibilidades técnicas y narrativas que ofrecen las tecnologías digitales a este género? Si el espectador está consciente de que actualmente toda imagen se puede alterar o transformar, ¿qué le garantiza que lo que está viendo es real o “documental”? Obviamente estas incógnitas nos generan –desde el punto de vista de la realización– la duda de hasta dónde el documentalista puede utilizar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para sus propósitos narrativos y hasta qué punto es conveniente dejarse llevar por las facilidades que traen consigo dichas tecnologías para no caer en la deconstrucción del género.

Nuestro objetivo entonces, para resolver estas incógnitas, es realizar un recorrido sobre lo que define al documental como tal, y en base a las nuevas tecnologías analizar cómo se condicionan dichos parámetros de representación, sus consecuencias en la recepción espectatorial y las repercusiones que éstas traen al género como tal, tomando en cuenta a su vez, el rol que cumple el documentalista como eslabón entre lo real y la representación.

1. El género documental, conceptualización y reseña

Si bien todos entendemos como espectadores qué es un documental, resulta muy difícil encontrar una definición concreta que teorice y explique puntualmente las características que lo forman como tal. John Grierson lo define como el “tratamiento creativo de la realidad”, pero este es un concepto muy amplio que no da cabida en su totalidad a lo que comprende un documental.

El problema radica en que, para dar un significado objetivo al documental, se debe ser cauteloso al mencionar la subjetividad representativa del realizador, pues los métodos narrativos y vivenciales de abordaje, van de la mano de la técnica y tecnología con los que se encara el tema. Es de esta manera, que a diferencia de la ficción, se debe tomar en cuenta seriamente estos elementos para definir particularmente al documental como tal. “El documental como concepto o práctica no ocupa un territorio fijo” (Nichols 1997:42).

Es que, precisamente como lo afirma Nichols y confirma Errol Morris, existe una brecha entre lo textual-narrativo y lo técnico-tecnológico, que es donde se encuentra el significado puro del documental y que conforma la configuración en la que inciden directamente las nuevas tecnologías, sin que éstas lideren la narración a salirse del género documental debido a que cabalmente se encuentran condicionadas a su vez por la intención del autor y al texto en sí.

Podemos hacer mención a las primeras vistas del cine capturadas por los hermanos Lumiere, la representación de la realidad limitada por el tiempo y el color que más adelante, y pasando por El hombre de la cámara (1929), Nanook (1922) y El triunfo de la voluntad (1935), va perfeccionando dicha representación en materia misma de texto y tecnología. El color ciertamente genera una noción más realista de lo filmado o capturado. La alta definición del video ha sido otro puente de acercamiento con la realidad e inclusive la más reciente tecnología en 3D han llegado a romper con esquemas de iconicidad que antes se pensaban inalcanzables. Sin embargo, y por otro lado, la digitalización propone también un problema al traer consigo la posibilidad de borrar la barrera entre lo creado y lo real. Esta y otras posibilidades de la invasión digital se tratarán en el siguiente capítulo.

2. Nuevas tecnologías

“El hombre, mediante esta actividad de transformar a lo natural en signos, resulta ser naturalmente artificial”. (Falcone 2004: 1) Esta frase de Jorge Falcone nos hace interiorizarnos sobre la naturaleza de la tecnología digital y su relación con el hombre.

Lo digital es artificial si se lo entiende como algo que está representando otra cosa y que en este caso resulta en imágenes pero que en su naturaleza no es eso sino un conjunto numérico binario. Esta frase puede utilizarse como metáfora de lo que el hombre hace con la tecnología por naturaleza, que no es más que alejarse de lo real para convertirlo semióticamente en signos (conversión análoga/digital) por el simple hecho de la facilidad, instantaneidad y movilidad que representa esta transformación en cuestión material.

Volviendo a la materia, en este ensayo nos referiremos a las nuevas tecnologías como aquellas exclusivamente digitales que han influido de manera importante en la realización documental o bien a aquellas que comparten un funcionamiento híbrido entre lo digital y lo analógico, pero que de igual manera han contribuido a la metodología de abordaje documental.

2.1 Movilidad y democratización

Dos fenómenos concretos son los que han surgido debido a la invasión de las nuevas tecnologías al campo documental.

La movilidad y la democratización del género por sus propias condiciones y características, sumadas a las nuevas tecnologías.

En primer lugar, el video digital (Dv) y su compatibilidad con el computador, han empezado con esta revolución de captura instantánea que culmina en la “vigilia de cámaras”.

Se trata de un mundo de cámaras alertas donde “la miniaturización creciente de los equipos de registro propicia climas narrativos de gran intimidad” (Falcone, 2010).

El Dv tiene un muy bajo costo comparado con los otros dispositivos de captura de imagen en movimiento y además de su accesibilidad financiera ofrece las posibilidades de trabajar con baterías, en casi cualquier condición climatológica y sin la necesidad de tener grandes equipos a la mano. Esto es aprovechado a su vez por la posibilidad de conversión a cualquier sistema televisivo y con la definición que se desee. Asimismo el Dv presenta una facilidad de uso parecida a un “juguete de alta tecnología”, motivo por el cual cualquiera puede operar una cámara casera y realizar sus documentales.

Ahora mismo, la super producción documental Planeta Tierra de Discovery Channel, está compuesta por equipos exclusivamente digitales, cosa notoria en el material grabado con cámaras Phantom Flex a 1000 cuadros por segundo y que gracias a esa misma posibilidad (netamente digital), la serie muestra diferentes procesos naturales a una mínima velocidad para que el espectador viva al máximo esa experiencia.

Este es sólo un ejemplo de las repercusiones de la contaminación digital en los equipos donde existe la posibilidad de realizar relenteos sin necesidad de luz artificial, del zoom digital, entre otras técnicas que facilitan el trabajo documental de campo. Como podemos observar en este ejemplo, lo digital ha marcado ya un tratamiento estético dentro de la realización documental.

Si volvemos a la democratización, nos es asombroso fijarnos en la cantidad de documentales surgidos a partir del 2000 por jóvenes realizadores a lo largo de todo el mundo. Este fenómeno es hijo de los pequeños equipos y los medios físicos de almacenamiento. Los jóvenes supieron aprovechar esta tecnología de captura instantánea masivamente y dieron paso al predominio comercial del documental performativo además del documental casero.

Desde el proceso de pre-producción, se utilizan procesadores de texto (aunque no sean de última generación) para la escritura, las cámaras digitales facilitan el scouting de locaciones y obviamente Internet es la herramienta de conexión entre estos datos y todos los miembros de un equipo.

En el rodaje, las nuevas tecnologías digitales en el documental se han abierto camino por todas las ciencias, desde los documentales de naturaleza hasta las endoscopías, la facilidad de activar una visión nocturna a falta de luz, o la visión termodinámica, entre un sin número de facilidades de movilidad, han aportado a la captación instantánea e inmediata de la realidad para diferentes propósitos.

En este punto hay que comprender que Internet no es sólo un medio de acceso sino también de almacenamiento masivo e instantáneo y por ende le cae al documental como anillo al dedo. Asimismo los discos rígidos (que están desplazando al cassette de cinta magnética) aumentan la cantidad de material que se puede capturar en el dispositivo y nos evita el tedioso y costoso proceso de digitalización.

2.2 Transformación de la imagen

Al igual que las posibilidades de democratización y movilidad que conllevan consigo las nuevas tecnologías, la transformación de la imagen es un concepto polémico pero clave para el género documental. Entendamos en este punto que la digitalización de una imagen no es más que ordenarla numéricamente en vectores y pixels y por ende, se puede modificar dicha información alterando el resultado de la misma a través de software especializado (Photoshop, Picasa, After Effects, Da Vinci, etc.).

“Existe ya un grupo de herramientas hoy imprescindibles, que introducen en la imagen fotográfica la posibilidad de manipular el contenido de una selección o de una capa como si fuesen objetos” (Porta 2010). En primer lugar, es importante señalar las facilidades que propone la alteración de la imagen en post producción para luego analizar los límites narrativos y éticos dentro del género. La post producción digital se ha vuelto una herramienta clave para el documental debido a la corrección de luz, de color y los movimientos de cámara virtuales, los cuales ayudan a que en el momento de capturar las imágenes (por ejemplo una entrevista), el sujeto social no se sienta intimidado por los grandes aparatos como las luces artificiales y los generadores de energía. De esta manera, el trabajo de inserción es más efectivo y la respuesta de la otredad más sincera.

Asimismo, la rotulación digital abarata los costos, lo cual contribuye con la democratización del género. En este punto, podemos destacar los documentales que hacen uso de la animación para recrear sucesos pasados o proponer futuros. Michael Moore, por ejemplo, se vale de una animación de aproximadamente 5 minutos en Bowling for Columbine (2002) para explicar la crisis de paranoia norteamericana, sin que por este motivo la representación sea menos documental, pues la animación propone un juego interactivo de acción/ respuesta con el espectador que es muy difícil de lograr con el clásico abordaje documental donde se intercala el archivo, con la locución en off y el busto parlante oficial.

Si el documental se basa según Prelorán en lo irrepetible, la captura digital es parte esencial del documental de hoy en día, pues ésta nos brinda la posibilidad de realizar copias infinitas en diferentes formatos y por ende muy pocas veces las capturas pueden perderse, como sucedió con Nanook.

Pero ¿qué ocurre con el rol del documentalista frente a este nuevo panorama? La respuesta depende del ritual que constituye el propio género, pues el espectador se identifica con lo que ve y lo procesa como una forma única de producción que constituye dicho género. Si seguimos la doctrina propuesta por Altman sobre los géneros cinematográficos, vemos que éstos varían acorde a la época y no mueren como se cree comúnmente. Simplemente se adaptan a la doxa actual por su propia naturaleza.

Este último párrafo, sirve para contextualizar una de las herramientas más poderosas de la post producción digital, la pantalla verde. Si el documentalista tiene la libertad de unir dos imágenes de diferentes procedencias en una sola para abaratar costos o simplemente para construir una estética global, tiene toda la libertad de hacerlo sin que por esto se salga del género. Si el documentalista modifica un contenido fotográfico, dependerá del sentido que se le de al mismo para juzgarlo, pues vale recordar que siempre existió el documental apócrifo, que a través de los métodos clásicos de abordaje documental han construido diversas y polémicas ficciones.

3. Nuevas Fuentes

Al hablar de nuevas fuentes en el campo documental, nos remitimos directamente a los bancos virtuales de almacenamiento de material de archivo. Sin duda el buscador de imágenes de Google y Youtube son las herramientas más potentes en este sentido. La instantaneidad, la gratuidad e inmediatez son los factores que han constituido a Internet como la fuente por excelencia del material documental. Las posibilidades que ofrece Internet móvil al documentalista son infinitas y van desde el acceso de información hasta el almacenamiento masivo e ilimitado.

El acceso instantáneo a estas fuentes, ha generado lo que Weinrichter llama el “síndrome de archivo”, término referente a la recolección de “un material que no sólo procede del pasado sino que ha sido filmado con una mirada y una voluntad diferentes a las que guían al documentalista que se apresta a utilizarlo”. (Weinrichter, 2005 p. 77) Este síndrome interactúa actualmente con el found footage de manera tal que las nuevas tecnologías digitales facilitan su manipulación y por ende mejoran los resultados, por lo cual muchas películas hechas en su totalidad a través de este método están estrenando en los festivales más importantes del mundo.

Conclusión

Como conclusión, y basándonos en las incógnitas respondidas en este análisis, es válido decir en primer lugar, que las nuevas tecnologías han facilitado en términos de flexibilidad y comodidad el trabajo documental y que no han modificado su esencia como texto genérico, sino que más bien han aportado nuevas herramientas creativas de representación. De este modo, podemos decir que han contribuido a su mayor exhibición por los diferentes medios, condicionados a su vez por estas mismas tecnologías digitales.

Las posibilidades de transformación de una imagen, basadas en la digitalización, no necesariamente implica una deconstrucción del texto narrativo del documental, y si así fuese, esto no implica que el falseo de una escena se deba a las nuevas tecnologías, pues históricamente existen varios casos (La era del ñandú), que prueban que la representación tanto ficcional como documental, dependen del espectador.

Es importante mencionar que la democratización del género está condicionada por los nuevos aparatos y su fácil manipulación digital. Esto a su vez nos hace entrar en contacto con los nuevos medios y de esta manera, los realizadores los utilizan como recursos narrativos, el caso más obvio es Internet.

La digitalización contribuye con la realización documental y ayuda a que florezca su verdadera esencia en el sentido de la representación inmediata de lo irrepetible, facilita la inserción y promueve las estrategias creativas, tanto recreacionales como receptivas.

Este fenómeno se encamina a la nueva era del género, llamado por muchos el documental interactivo, donde el emisor es a su vez receptor y es quien debe tener la “(...) capacidad para elegir caminos u opciones diversos a lo largo de toda la duración del programa, que pueda acceder a información adicional, sea escrita o audiovisual, en cualquier momento que le interese“. (Ganga R. 2005, p. 480)

Bibliografía

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Nichols Bill (2008). La representación de la realidad: Buenos Aires. Paidós.

Weinrichter Antonio. (2005). El cine de no ficción: desvíos de lo real. Madrid: TyB.


Una nueva aproximación a la realización documental fue publicado de la página 135 a página137 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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