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Oscar v/s Oscar

Tovar De La Torre, Alejandro Emilio

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

Desde que la película del director Juan José Campanella El secreto de sus ojos obtuvo el Oscar a mejor película extranjera, compitiendo con grandes directores como Michael Chaneque, cineastas, periodistas y estudiantes no dejan de nombrarla y de hablar de la importancia de obtener este galardón.

Las preguntas en torno a los méritos y la oportunidad que genera un Oscar en el cine sudamericano, especialmente en el cine argentino, serán los objetivos a desarrollar en este ensayo, mediante la comparación de dos películas ganadoras: La historia oficial de Luis Puenzo y El secreto de sus ojos de Juan José Campanella.

Desarrollo

La historia del cine argentino y los Oscar se remonta al año 1948, cuando la película Que Dios se lo Pague de Luis César Amador fue nominada a la estatuilla. Luego la siguieron cinco nominaciones: La tregua de Sergio Renón (1974); Camila de María Luisa Bemberg (1984); La historia oficial de Luis Puenzo (1986) ganadora del premio; El hijo de la novia de Juan José Campanella (2002) y la última del mismo director El secreto de sus ojos (2009) ganadora como mejor película extranjera.

¿Buscar un Oscar?

Basándome en distintos artículos recolectados estos últimos meses, entrevistas y observación, intentaré descubrir qué hay detrás de estas dos grandes preguntas. Es interesante y extraño cuando a uno le preguntan como realizador ¿quieres llegar a Hollywood con tu cine? La idea parece alucinante, pero la verdad que en lo personal, creo que uno no hace las películas con este objetivo, ni con ningún objetivo que haga alusión a premios o reconocimientos. Definitivamente esa es una partida falsa, ya que uno sólo busca que la película, en todos sus procesos, logre terminarse y reflejar fielmente el guión en el cual se inspiró. Luego, con la creación ya terminada, uno espera la mejor recepción por parte del público, en una primera instancia, amigos, familiares, profesores, gente del medio y ojalá del público en general. Si hay premios, bienvenidos sean, pero no es el fin último ni menos el primero.

El sentido del Oscar, más allá del reconocimiento profesional y la calidad de la película ganadora, en el caso del cine argentino, abre las puertas a todos aquellos quienes quieran acercarse y conocer el cine de este país o bien el de Latinoamérica por completo, teniendo cierta confianza, de que se va a encontrar con un cine de calidad, que es capaz de competir en las grandes ligas, como La Nana de Sebastián Silva (2009), película chilena ganadora de Sundance. El Oscar entrega cierto respeto al cine “de los de acá”, de aquellos que se encuentran lejos de Hollywood y de sus fantasías.

A mi parecer, una oportunidad para seguir creando y manteniendo el verdadero cine: aquel que busca mantener un cuidado especial con la forma, el guión y la técnica. El secreto de sus ojos cuenta una historia y la desarrolla a través de sus personajes de una manera particular, diferenciándose del resto. Logra un diálogo propio y un lenguaje personal e íntimo, que llegó a traspasar las fronteras y ser entendido por todo el planeta.

Argentina, tiene grandes relatores-directores, como Adolfo Aristarián en las películas Martín H (1997), la cual se sumerge en el mundo del cine español, Tiempo de Revancha (1981) y Un lugar en el Mundo (1992) que se diferencian del resto por ser grandes relatos sociales, comunes al hombre e inherentes a cualquier lenguaje. Crear ideologías sobre la historia de la dictadura, tal como lo hizo Puenzo en Argentina o Ignacio Agüero en Chile con el film Cien niños esperando un tren (1988) y llevarlo al melodrama, a la trascendencia del tema sobre el tiempo transcurrido o el espacio ocupado, es hablar del mejor cine latinoamericano.

De esta forma, Puenzo lo llevó a incluir una ideología en un formato que no era habitual, produjo un efecto en el espectador, como él mismo señaló: “Yo dirijo desde el punto de vista del espectador” (Cavazza, 1999).

Magia romántica por magia fantasiosa

“En un plazo de cinco años todas las películas, hasta las más comunes, se van dar en 3D, hacer una película que no sea 3D será una decisión creativa como lo es hoy rodar en blanco y negro” (Campanella, 2010, p. 12).

El concepto que aparece en esta cita, traduce perfectamente mi punto de vista acerca del cine latinoamericano. No se piensa en filmar en 3D, la nueva camada de cineastas piensa en producir con lo que puede y lograr hacer películas con una buena acogida por parte del público y rodaje en los festivales.

De esta manera, poder tener más producción a futuro y lograr una nueva película.

Yo sentía la necesidad de lo que pensaba, en un film con un formato que permitiera llegar a un público más amplio, y terminé usándolo para hacer un cine político, un formato más bien intimista, de melodrama si querés y si vamos más allá de teleteatro, digo como forma”. (García Oliveri, 1998)

La historia oficial. La actitud del Oscar

La historia oficial de Luis Puenzo es una película en la cual se habla sobre el régimen militar impuesto en la Argentina en los años ‘70, la guerra sucia que le hicieron al pueblo argentino y la caída de una sistema insostenible, lo que hace que la Argentina poco a poco recupere su democracia.

Alicia, profesora de historia, vive con su marido Roberto, un abogado acomodado, y Gaby, su hija adoptiva desde hace cinco años. Ana, antigua amiga de Alicia, acaba de regresar del exilio y revela a ésta que se marchó después de haber sido torturada duramente un mes. En este tiempo, convivió con otras prisioneras y conoció casos de mujeres embarazadas a las que les quitaron sus hijos recién nacidos para dárselos a familias próximas al Gobierno Militar. A Alicia, le surge la duda de si Gaby fuese una de esas niñas y decide investigarlo, mientras su marido Roberto, está cada vez más incómodo con la actitud de su esposa. En su investigación, Alicia se verá enfrentada a una realidad que, como otros muchos argentinos, pretendió no conocer.

Esta es una película bastante sencilla en cuanto a su realización, pero con códigos muy penetrantes en cuanto a la actuación y la forma que está relatada. Es un melodrama que hace hincapié en algo tan delicado como un hijo y la adopción. La película en un principio nos cuenta los acontecimientos, manteniendo una cierta distancia, pero a medida que va progresando la historia, se van introduciendo en primeros planos, detalles que hacen que nos acerquemos cada vez más al drama.

Es una historia que conmueve por su visión humana, veracidad y autenticidad, logrando transmitir su trasfondo político de manera independiente:

El Oscar puede cambiar la historia del cine argentino en la medida en que la gente que lo hace sea consecuente con la actitud que nos llevó al premio. Esa actitud contempla tres aspectos. El primero, romper con los esquemas tradicionales en la concepción de toda la estructura del cine: guión, planes de producción, inversión presupuestos. El segundo, una mayor exigencia en todos los aspectos del trabajo: exigencias hacia uno y hacia los demás. En tercer lugar, entender que la paternidad de la película no termina hasta que la haya visto el último potencial espectador, que acaso viva en Australia. Todavía agregaría una cuarta necesidad: la creación de algo así como una comunidad cinematográfica que, calcada de felices modelos extranjeros, determina la prosperidad de todos a través del apoyo recíproco. (García Oliveri, 1998)

Elegiré algunos pasajes de la película para ir explicando el subtexto de la misma y qué es lo que la hace especial frente al resto de las películas sobre la dictadura.

La historia oficial tiene una sutileza en el guión y sobre todo llama la atención la progresión dramática que va sufriendo Alicia a medida que avanza el relato. Alicia, una vez terminados los créditos de apertura, comienza indicando a los alumnos que cree en la disciplina y que la historia es la memoria del pueblo, esto nos da como reflejo que vamos a tener a una Alicia muy apegada a los libros, a los que pudieron escribir la historia, no a los que quisieron escribirla.

Luego, un alumno que no pensaba igual que Alicia, le dice que “la historia la escriben los asesinos”. A lo largo de la película, Alicia empieza a tener su propio juicio de la historia, que deriva de una conversación con una amiga que no veía en años y que le cuenta lo siguiente “Entraron a mi casa, me rompieron todo, me secuestraron, me torturaron, me violaron, me metieron la cabeza al agua…” “¡qué!”. Le preguntaron por Pedro (su pareja). Alicia le inquiere: “¿Por qué no lo denunciaste?” Y su amiga le contesta “¿A quién?” “Aquello estaba lleno de mujeres que gritaban, que lloraban; algunas era obligadas a abortar, a otras se les quitaba el hijo, porque se lo daban a esas familias que los compran”. Aquí es donde empieza a cambiar Alicia, nos encontramos con el primer punto de giro, la película toma un vuelco. Alicia quiere investigar si Gaby (hija adoptiva), fue hija de un detenido desaparecido, ¿Que pasó con los papeles de su adopción? ¿Quiénes eran sus padres? Entra en conflicto consigo misma.

Alicia comienza a tener una relación con un mundo desconocido para ella, que la va envolviendo. En estos momentos el espectador va tomando su punto de vista y enjuiciando las actitudes de Alicia.

Entrevista a Luis Puenzo: relación entre un antes y un después de ganar el Oscar. Sobre el presupuesto de una película

¿Como se financió La historia Oficial? En esa época yo hablé con un productor que finalmente, cuando le fui mostrando parte del libro y tratando de concretar, no aceptó. Mi idea era contar con dinero de mi empresa publicitaria a la cual finalmente recurrí, hablé con mi equipo y seguimos hasta ver a dónde llegábamos y todo el dinero proveniente de los comerciales se derivó a la película. La película costó cuatrocientos ochenta y tantos mil dólares sobre un cálculo inicial de trescientos cincuenta mil. Mucha plata para la Argentina en ambos casos y coloqué por eso mi dinero personal íntegro. Pero ya antes de terminar la película estábamos con el agua hasta el cuello y entraron entonces unos productores asociados, que fueron Progress Communications. (Arteaga, 2009)

Una vez ganado el Oscar ¿Cuánto gastabas en una película ayer y cuánto tenés para gastar en las nuevas películas? La historia oficial fue una película muy costosa para el cine argentino: unos 500.000 dólares. Para mis dos proyectos futuros, el del tango y un film sobre las Malvinas, seguramente no bajaré de los dos millones, cifra absolutamente irrecuperable en la Argentina. La historia oficial no fue rentable en la Argentina (recién lo empieza a ser ahora, con el Oscar), pero sí en el extranjero. (Arteaga, 2009)

¿Sería muy arrogante pensar en un cine de exportación no consumible en el país? Yo creo que es posible, pero particularmente no me interesa.

Yo estoy tratando de hacer proyectos muy entrañables para mí, muy ligados a mi realidad en la Argentina y que, al mismo tiempo, sean exportables. Si prospera el de dirigir un film con Jane Fonda, en México y con producción norteamericana, lo encararé porque el tema, que mezcle lo político con lo humanístico, dibuja una inquietud sobre América Latina. No filmaría un western.

(Arteaga, 2009)

Elegí estas tres preguntas de una entrevista extensa después de haber ganado Luis Puenzo el Oscar debido a que reflejan a lo que quiero llegar más adelante con este ensayo, que los premios te abren un montón de puertas pero hay que saber llevarlo, creo que ahí está la clave, por eso Puenzo cuando dice que no le interesa grabar cosas que no sean ajenas a la Argentina, creo que por ahí va el método del cine: tener en la cabeza lo que se puede hacer y cómo querer mostrarlo, pero desde las raíces de uno, hacia afuera. Ese es el cine al que hay que apostar.

La segunda parte del ensayo trata sobre el Secreto de sus ojos, al igual que La historia oficial me voy a centrar, en lo que la hace una película única y cómo fue su proceso para optar a un Oscar. Para dejar una última parte de las conclusiones sobre las dos películas y el Oscar.

El secreto de sus ojos: Campanella y el Oscar

Referirse a Campanella en estos tiempos es hablar de un director consagrado, ya que ganó un Oscar. Quizás mucha gente no sabía antes quién era Juan José Campanella y ese es uno de los “efectos Oscar”: transformarse en una gran vidriera hacia el mundo.

Juan José Campanella desarrolló parte de su carrera en Estados Unidos, trabajando en series como La ley y el orden, Dr. House y 30 Rock, entre otras. En Argentina, ha trabajado en varios programas educativos y sociales del canal Encuentro del Ministerio de Educación de la Nación. En el programa Entornos Invisibles llegó a desempeñarse como uno de los principales actores. Además de director, también ha sido el co-guionista de sus cuatro películas reconocidas: El mismo amor, la misma lluvia; El hijo de la novia; Luna de Avellaneda y El secreto de sus ojos.

Todas sus películas han tenido repercusión en el mundo, por ejemplo: El hijo de la novia fue su primer intento por alcanzar el Oscar, siendo nominada a mejor película extranjera en el año 2001.

Personalmente me empezó a gustar Campanella con Luna de Avellaneda ya que me pareció una gran película, de personajes simples, pero que envuelven al espectador en el transcurso del relato. No sé si seré yo el nostálgico, al igual que Campanella, que me gustan cada vez más las películas que se refieren a las costumbres y nuestros antepasados. Lo que significaba juntarse en el barrio, lo que genera un círculo de amigos, el mantener a una comunidad y que los hijos de los hijos aprendan los mismos valores en una sociedad, en donde cada vez importa menos mantener las costumbres.

En El hijo de la novia el director expresa algo similar a Luna de Avellaneda. Campanella suele reflejar un punto de vista crítico a la sociedad de estos tiempos, que no le importa el trabajo ni lo que va quedando de las generaciones pasadas.

Volviendo al film El secreto de sus ojos Benjamín Espósito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal.

Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada sino una inspirada en su pasado como funcionario judicial, rescatando una historia real –conmovedora y trágica– de la cual ha sido un testigo privilegiado.

Corre el año 1974 y a su Juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven. Espósito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y la violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se ha casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Compadecido por su dolor, Espósito intentará ayudarlo a encontrar al culpable, aunque para ello deba remar contra la torpe inercia de los tribunales y la policía.

Cuenta con la inestimable colaboración de Sandoval, uno de sus empleados y a la vez su amigo personal, que escapa a los rutinarios límites de su existencia emborrachándose de cuando en cuando, hasta perder la conciencia. Cuenta también con Irene, su jefa inmediata, la secretaria del juzgado, de la que se siente profunda, secreta e inútilmente enamorado. La búsqueda del culpable será cualquier cosa menos sencilla. No han quedado rastros en el lugar del crimen, y Espósito deberá avanzar a través de corazonadas y conjeturas.

Por añadidura, la Argentina de 1974 no es un escenario pacífico.

La violencia, el odio, la venganza y la muerte es el contexto recurrente. En ese marco cada vez más hostil, cada vez más oscuro, la tarea de Espósito terminará por mezclarse hasta el fondo con esa violencia monstruosa y creciente. Ya no será un testigo privilegiado, sino un protagonista involuntario cada vez más cerca del peligro. Pero no sólo es ese joven Espósito de 1974 el que se ve arrastrado por la tempestad de los hechos.

También ese otro Espósito del presente –ese viejo con pretensiones de escritor– se verá sumido en una tempestad que lo pondrá a la deriva. Porque este personaje ha puesto en marcha la máquina de la memoria, ha aceptado ventilar y revivir todos sus recuerdos. Y esos recuerdos no son inocentes ni neutrales. Espósito escribe y al escribir revive. El pasado se levanta ante sus ojos y afloran todos sus fantasmas: sus decisiones, sus confusiones, sus irreparables equivocaciones. A medida que avance, Espósito entenderá que ya es tarde para detenerse. Narrar el pasado dejará de ser un simple pasatiempo para llenar las horas muertas de sus días. Será el camino estrecho y sinuoso que deberá recorrer para entender y justificar su propia vida, para darle sentido a los años que le queden por vivir, para enfrentarse de una vez por todas a esa mujer de la que, treinta años después, sigue enamorado.

El secreto de sus ojos sigue fiel a la apuesta de Campanella en sus películas anteriores, con un personaje corriente pero a la vez extraordinario: el perdedor de clase media (igual que Luna de Avellaneda), que resiste los ataques de la modernidad.

Campanella cuenta relatos de forma magistral, cada personaje tiene sus puntos bien marcados y logra cautivar al espectador.

Utiliza el recurso de la memoria en sus películas, aquello que pasó en Argentina en el pasado y en qué se convirtió ahora. Es una película lineal que va jugando con el pasado y el presente para convertirse en uno, trayendo todos los recuerdos a la palestra.

La escena que más me impresionó fue la de la cancha de Racing pero no por los efectos especiales tipo Hollywood –que ya estamos acostumbrados con las películas norteamericanas– sino por el guión y el giro en la historia. Es una picardía argentina que podemos descifrar a través del fútbol, la pasión de este país. Descubrir a un criminal de una forma poética me pareció impresionante.

El secreto de sus ojos busca también que los argentinos se acuerden del pasado y de todo lo que ocurrió en ese tiempo, al igual que lo hizo el film La historia oficial, en donde se tocan temas distintos pero el contexto histórico social es el mismo.

La historia de los países latinoamericanos se reflejan en sus películas y sobre todo el hecho de jamás olvidar qué es lo que pasó para que no vuelva a ocurrir nunca más. Como por ejemplo, el odio y la venganza en un país marcado por las injusticias.

Espero sinceramente que este Oscar, que ganaron Campanella y todo su equipo ponga en foco la creatividad de nuestra gente y de nuestros cines y a la vez sirva de motivación para directores como Campanella para contar más historias que hablen de nosotros como país.

Conclusiones

El cine latinoamericano hace un par de años que está pasando por un gran momento, muchas películas ya sea argentinas, chilenas, peruanas, brasileñas están obteniendo reconocimientos en distintos festivales por todo el mundo.

Se dice que el nuevo cine está aquí, aquel cine de los comienzos, en donde se sigue trabajando para la historia, no para impresionar la pantalla de 3D y efectos especiales. En donde el guión y el relato son sumamente importantes. Una de las mayores características del cine latinoamericano es su identificación con cada país, las historias salen de ahí, de lo que le pasa a la gente o de la historia de los pueblos y los tiempos.

Es gratificante saber que el cine no olvida las catástrofes que sucedieron en los distintos países latinoamericanos, años de injusticia. Es una de la mayores virtudes de nuestro cine, de lo que tendríamos que estar orgullosos como realizadores: poder reinventar historias y que la memoria siempre esté presente.

Una similitud que tiene El secreto de sus ojos con La historia oficial es que las dos cuentan una de las peores etapas de Argentina, aquella que se vivió en la dictadura, en donde sucedían grandes injusticias. Este director las mantiene presente de manera muy audaz. Ambas películas incluyen al espectador y lo hacen partícipe. Se caracterizan por ser muy audaces en el relato y lo que expresa cada una en su forma para volver a reencontrarnos con nuestro pasado. Por último, una curiosidad a destacar: además de haber ganado un Oscar cada una, La historia oficial y El secreto de sus ojos tuvieron el mismo director de fotografía, Félix Monti. Grandes películas que cuentan nuestra historia al mundo, grandes directores que trabajan para ir más allá de los reconocimientos, grandes inspiradores para jóvenes cineastas.

Bibliografía

Cavazza, J. (1999). El Oscar no fue de casualidad. (1997). Recuperado el 03/09/2010 de http://fotograma.com/notas/actualidad/3967.shtml Campanella, J. J. (2010, 2 de abril). El secreto de sus ojos. Revista Cultura y espectáculo. p. 12 García Oliveri, R. (1998). Los directores del cine argentino. Buenos Aires: Paidós.

Arteaga, L. (2009). Pasitos para adelante y pasitos para atrás. Recuperado el 05/09/2010 de http://linternamagicaradio.blogspot.com/2010/05/luis- puenzo-entrevista.html


Oscar v/s Oscar fue publicado de la página 143 a página146 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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