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Mucho ruido y pocas nueces

Salerno, Ana Josefina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº42

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº42

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición IX Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VIII, Vol. 42, Noviembre 2011, Buenos Aires, Argentina | 121 páginas

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Introducción

Para este ensayo se optó por una de las obras más reconocidas del repertorio de Shakespeare, la comedia de Mucho ruido y pocas nueces. La obra es más conocida y apreciada por su cómico juego de palabras, desenmascaramientos y personajes menores que por el extenso argumento principal.

La adaptación, la hizo Barney Finn quien transporta este clásico inglés a la Pampa Argentina. A través de este ensayo el lector podrá reconocer los diferentes aspectos del teatro isabelino dentro de esta puesta y su obra original.

Shakespeare en el campo argentino

“Si algún autor se ha convertido en un dios mortal, es sin duda Shakespeare”, Bloom.

La adaptación elegida para este ensayo fue la de Barney Finn, que abrió la temporada 2010 del Teatro San Martín no solo marcando el debut del reconocido guionista y director de cine y teatro argentino, sino también la puesta en escena de una singular versión original siciliana en la Pampa Argentina.

Mucho ruido y pocas nueces quizás es el título mas adecuado sobre todo para la relación que mantienen a lo largo de la obra Beatriz y Benedicto, con cada diálogo entre estos amantes enfrentados brilla el abismo, y su mutuo ingenio no es tanto una defensa contra otras personalidades como contra la falta de sentido. (Bloom - 1998).

Si hablamos de la teatralidad que tiene esta adaptación y recordando la definición de esta, Mayerhold la enuncia como la cualidad propia de un teatro en el que el público no olvida que esta ante un actor que representa, ni el actor a su turno, olvida que esta sobre un escenario; en el que no busca la ilusión de realidad, en el que por el contrario se evidencia el juego y el artificio (http://www.alternativateatral.com/obra6253-hamlet-acorralado). Las acciones múltiples se hicieron evidentes en esta obra. En virtud de esta multiplicidad se tejen las complicadas redes de tramas y subtramas de las obras históricas, las comedias, los romances y las tragedias de venganzas, géneros muy representativos del género isabelino, y que alcanzaron en Shakespeare su más alta expresión.

En la obra hay tres líneas definidas que se entrecruzan en momentos dados de la obra: 1. Una cómica, centradas en las disputas entre Beatriz y Benedicto 2. Otra que roza la tragedia (la historia de amor de Hero y Claudio, a punto de ser destruido por Don Juan).

3. Y por último otra bufonesca, en la figura disparatada del alguacil Dogberry y sus subordinados.

Otra forma dramática en que acuden los personajes del drama isabelino es la parodia. En muchos casos se hacen indiscutibles la utilización de la teatralidad en el texto y la obra por ejemplo: cuando los familiares le hacen creer a Claudio, a través de una actuación, que Hero ha muerto a causa del sufrimiento, él es víctima de un engaño teatral. El hecho de que Hero no esta muerta, de que sabemos que no lo esta, y que su familia también lo sabe, transforma esta ficticia ceremonia de duelo en algo similar a las danzas enmarcadas que caracterizan esa sofisticada comedia: un arte, un juego, una similitud.

La teatralidad se hace nuevamente presente en la representación cuando todos convencen, mediante una improvisada conversación, a Benedicto de que Beatriz esta enamorada de él y viceversa. Su función primordial es anticipar, resumir y explicar en mímica la acción de la pieza o sus partes claves.

Es una síntesis estilizada, muy teatralizada.

La teatralidad también imprime carácter a los personajes de esta obra. Son intensamente teatrales aquellas figuras inteligentes y perversas, que urden planes siniestros contra el prójimo, y a los que su propia idiosincrasia les impone la necesidad de “jugar a ser otro”, como en el caso de Don Juan y su séquito.

Una forma muy simple y directa a jugar a ser otro en el disfraz, ampliamente utilizado por los personajes y con muy diversos objetivos. En esta puesta, la protagonista, Beatriz, se viste de hombre para que pueda ser aceptada por su abuelo en la estancia, este recurso es antiquísimo en la comedia y consecuentemente resulta ser algo doblemente teatral.

Además de las obras internas, que existen en los dramas isabelinos una serie de formas menores de teatro dentro del teatro, tales como las máscaras, parodias y pantomimas... En la comedia, por su misma índole espectacular, por su objetivo central, la diversión y por su ambiente predominante lúdico, es frecuente y regular la irrupción de máscaras y festividades, que se hacen presentes en Mucho ruido y pocas nueces, las máscaras utilizadas en ciertas ocasiones de la obra ocultan las declaraciones pasionales y al mismo tiempo las palabras parecen ser también una máscara verbal que puede ocultarántica, de dos adolescentes que se juran amor eterno, y también comicidad los sentimientos reales. En la obra Claudio incapaz de declararle su amor, Don Pedro ocupa el puesto de Claudio en el baile de mascaras para conquistar a Hero.

También Don Juan, el hermano bastardo de Don Pedro, usa la máscara para encubrir una mentira (la infidelidad de Elisa), por su parte Claudio se hace pasar por otra persona, Benedicto, para escuchar lo que tiene para decirle Don Juan, sobre su amada. Lo que resulta original es que se acuda a la máscara en la tragedia de venganza, en la que dicho recurso no cumple funciones tan inocentes como en otras ocasiones.

Particularmente me parece fantástico el poder de caracterización que tuvo Shakespeare en todas sus obras, como pudo crear seres que sean “libres artistas de si mismos”, que es como llamo Hegel a los personajes de Shakespeare. El extraño poder de este autor para transmitir la personalidad esta quizás más allá de toda explicación. Y es indudable en esta obra.

Bloom en su libro, hace referencia a un poeta, ensayista, biógrafo, lexicógrafo inglés, considerado como el mejor crítico literario del idioma inglés, Samuel Jonson, según este autor la esencia de la poesía era la invención, y solo Homero podía rivalizar con Shakespeare en originalidad. La invención en el sentido de Jonson y en el nuestro es un proceso de hallazgo, o de averiguación. A Shakespeare le debemos todo según Jonson, y quiere decir que el famoso escritor inglés nos ha enseñado a entender la naturaleza humana, de esta manera se evidencia como vislumbra el verdadero tenor de la mimesis de Shakespeareana. Critico de la experiencia ante todo Jonson sabia que las realidades cambian. Lo que inventa Shakespeare son maneras de representar los cambios humanos, alteraciones no solo causadas por defectos y decaimientos, sino efectuadas también por la voluntad, y por la vulnerabilidad temporal de la voluntad.

Una pregunta que no dudo que todas en algún punto se la hicieron es ¿Cómo es que sus personajes nos parecen tan reales y familiares, y cómo pudo lograr esa ilusión de la manera tan convincente? Las consideraciones históricas no han ayudado mucho a responder a estas cuestiones. Los ideales, tanto sociales como individuales, eran tal vez mas prevalentes en el mundo de Shakespeare que lo que son al parecer en el nuestro. Dios o espíritus. De ello se seguía cierta tensión o angustia, y Shakespeare se convirtió en el más alto maestro de la explotación de ese vicio entre las personas y el ideal personal, quizás se deduce esta explicación su invención de lo que reconocemos como “personalidad”.

Creo que todos en algún punto de nuestras vidas estamos expuestos a la influencia de alguien y esto es lo que precisamente le sucedió a Barney Finn a la hora de montar esta puesta. Imágenes del pasado recorren la escena, la película Vidalita de Luis Saslavky, vista en su infancia, en la que una chica se vestía de hombre para lograr un propósito, lo llevaron a mudar el ambiente en que se desarrolla la historia.

Uno no saca las cosas de la nada si no que la imaginación, mas los recuerdos, son los que alimentan cualquier idea, tanto en cine, en teatro, en la misma opera, y entonces yo recordé esa vieja película con Mirtha Legrand, Fernando Lamas y Narciso Ibáñez Menta, porque también Saslavky se había alimentado de clásicos.

De esta manera y con estas textuales palabras el director explicaba el motivo de su inspiración al diario La Nación, luego de su estreno en abril del 2010.

Esta película le sirvió de puntapié inicial para sumergirse en esa estancia que tenia ese paisano tan pintoresco que hacia Ibáñez Menta y en ese fortín cercano donde estaba la patrulla que comandaba Lamas. Barney Finn supone, que Saslavky también se vio influenciado por Shakespeare o Lope de Vega para tratar la historia de su película Me pareció muy interesante que el director haya trasladado el ambiente en que se efectúa la obra originalmente, ubica a la historia en plena pampa argentina y muta a los personajes en soldados y estancieros. Aquellos llegan a la estancia para hospedarse una semana luego de una lucha contra el indio.

Otro detalle a destacar es que Barney Finn incorpora contexto histórico de Argentina, más precisamente la obra se desarrolla en el verano entre 1875 y 1876, cuando se esta construyendo la zanja de Alsina. Era la época en que el ministro de Guerra de Avellaneda, Adolfo Alsina, tiene la idea de convertir una zona de frontera para contener a los pueblos originarios que, al mismo tiempo, eran corridos hacia el sur. Barney Finn explicó que la acción de la obra se vincula “con lo que hizo Juan Manuel de Rosas, que fue fijar las fronteras pero al mismo tiempo pactar con los naturales de la zona y aceptarlos mucho mas de los que sucedió con Roca, que tuvo una actitud de extermino”.

Con respecto al vestuario, es de época, los soldados llevan trajes azules con botas caña alta color negro. Las mujeres largos vestidos con mangas largas, color celeste y blanco, con tocados en la cabeza. Beatriz tiene un vestuario que la diferencia de los demás personajes femeninos, como puede llegar a ser el caso de Hero (Elisa) quien esta vestida quizás un poco mas femenina que Beatriz. Se nota la diferenciación del vestuario y la escenografía. Esta última se despega de los personajes, logrando su independencia. Se producen varios cambios escenográficos, en primer término (la llegada de los soldados) sobre el escenario se puede observar un telón de fondo que fue iluminado con diferentes tonalidades para generar un cielo, delante de este la estancia en perspectiva, a lo lejos. Los dos siguientes cambios corresponden a las diferentes fachadas de la estancia, allí se representan la mayoría de las acciones de la obra.

Conclusión personal

La versión de Mucho ruido y pocas nueces tiene una particularidad: la acción se ha trasladado al campo argentino, lo cual me parece muy atrayente ya que nos involucra en la obra, y por momentos nos puede llegar a parecer familiar por su contexto histórico. Y no es que el espectador se encontrará con un mundo campero con diferencias bien marcadas entre ciudadanos aristócratas, soldados, gauchos e indios, sino que, simplemente, ese ámbito rural será el que contenga una acción en la que confluyen, como bien destaca Oscar Barney Finn, su director, “tres líneas bien diferenciadas: la comedia, el drama y un aspecto bufo”.

Me gustó mucho esta propuesta ya que el director, a pesar de que hizo una adaptación, y muchas veces de tantos cambios se pierde la esencia que originalmente tenía la obra, siguió con la misma línea que inicialmente escribió Shakespeare y personalmente creo que logró conservar lo primordial.

Si tuviera que definir esta obra no sería fácil, ya que Shakespeare incorpora en un solo labor muchos matices. Cuando leí Mucho ruido y pocas nueces, la dramaturgia me llevó por varios caminos y no sólo por uno. Es así ya que podemos encontrar a la típica obra shakespereana romántica, de dos adolescentes que se juran amor eterno, y también coma la vez, de la mano de los personajes de Beatriz, Benedicto, el alguacil Dogberry y sus secuaces. Y el infaltable personaje que se lleva el papel del “malo de la película” en esta obra representado por Don Juan, a quien lo caracteriza la envidia y el odio por su hermano.

Esta es una de las características más destacables de Shakespeare: abre un abanico mostrando los valores y miserias con las que cuenta el ser humano.

Bibliografía

Bloom, Harold (1998). Shakespeare, la invencion de lo humano. Bogotá: Norma.

Iriarte Nuñez, Amalia (1996). Lo teatral en la obra de Shakespeare, Colombia: Universidad de Antequra.

William, Shakespeare (2003). Mucho ruido y pocas nueces. Buenos Aires: Losada.


Mucho ruido y pocas nueces fue publicado de la página 43 a página45 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº42

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