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Pasado, presente y futuro de la creación visual

Marietan, Pamela

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº42

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº42

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición IX Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VIII, Vol. 42, Noviembre 2011, Buenos Aires, Argentina | 121 páginas

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Introducción

Con práctica docente en todos los niveles Roberto Camarra es fotógrafo y curador de muestras audiovisuales y fotográficas en espacios oficiales y alternativos de artistas emergentes desde 1998 a la actualidad.

A los quince años comenzó su interés por la fotografía cuando realizó un viaje por Europa y su padre le dio una cámara Voigtländer de visor directo. También afirma que desde que recuerda le ha gustado fotografiar, escribir y grabar voces en el colegio.

Roberto define la fotografía como una necesidad urgente que uno no puede abandonar, como escribir. Es por eso que no tiene preferencias acerca de un tipo de fotografía. Simplemente piensa en aquello que lo estaba inquietando.

En el ámbito laboral de fotografía realizó trabajos para Dannone, Bagley, Villa del Sur, MTV, Renault, PLayboy tv, directores y obras teatrales y artistas plásticos, entre otros. Ha trabajado en 35 mm, formato medio, Placa y digital y ha expuesto y curado en el Museo histórico fotográfico de Quilmes, Centro Cultural Recoleta, Estudio Abierto, Piola, Espacio Giesso, galería de arte Crimson, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA.En radio condujo y colaboró en programas y produjo contenidos en artes. En cine y televisión, participó en diseño de proyectos de Canal 9 y otros canales de televisión abierta realizando fotografías y video clips institucionales.

Si bien sus gustos por la fotografía no son específicos, Roberto Camarra prefiere las fotografías naturales y espontáneas.

Una de sus muestras favoritas se llama “Peeping Tom” realizada en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, que estuvo expuesta desde el 16 de Octubre del 2009 hasta el 15 de noviembre del mismo año. En la cual hubo 3 fotos 1 x 1 metros, en material, y enmarcadas y 1 de 5 x 75 cm y 8 de 50 x 50 cm. El material fue tomado en diapositiva con una cámara rollei bi objetiva y con una bronica de 6 x 6 cm, las dos de formato medio. El material fue escaneado en rotativo y luego impreso y laminado.

Fue enmarcado. Analizaremos a continuación cada detalle para descifrar lo que el artista desea expresar.

Pasado, presente y futuro de la creación visual

Historia y análisis

La exposición Peeping Tom lleva una historia acompañando estas fotografías. Se trata de momentos íntimos, de mujeres espiadas y admiradas por la belleza de su desnudez. Detrás de cada foto, hay un misterio y un espía. Hay una curiosidad superior que aborda todos los sentidos.

La historia de esta muestra:

Tom el mirón espía a través de un agujero en la ventana a Lady Godiva, que pasea desnuda en su caballo. Tom espía y rompe el contrato de no ver el cuerpo femenino que se ofrece intentando ser invisible a la curiosidad ajena, por una absurda y humillante apuesta para que bajen los impuestos del dueño del pueblo. Sólo bajaré los impuestos si te paseas desnuda y a caballo por el centro del pueblo. Y entonces todos cierran las ventanas, para no ver a la que ofrece el bellísimo cuerpo de cabello largo, que intenta evitar la miseria con el cuerpo. Todos, menos Tom, que espía el cuerpo, como Norman lo hace a través de un agujero en la pared, para recorrer con la mirada la desnudez de Janeth Leigh en el Motel Bates: mirar para desear y un crimen para tocar lo intocable.

Haciendo una pausa en el texto, nos detenemos a analizar estas dos fotografías. Se observa mucha naturaleza, en todos los sentidos. Sensación de movimiento y de libertad. En la primera fotografía se encuentran mujeres jóvenes, una cantidad indefinida de ellas, pero parecen ser alrededor de cinco muchachas charlando entre ellas en el borde de una piscina y gozando del aire fresco que recorre cada parte de su cuerpo.

Están totalmente desnudas y sin ningún tipo de pudor. La calidad de imagen es igual en todo momento. Observamos un día nublado y húmedo, del cual las muchachas parecen no hacerse ningún tipo de problema.

En la segunda fotografía se hallan seis mujeres jóvenes semidesnudas en bicicleta, indico seis, pero da la sensación que hay muchas más en aquel lugar que parece ser un parque un día de verano o más bien, de primavera, ya que se encuentra en la parte superior de la imagen, un gran árbol pelado, de esos que recién comienzan a florecer luego de un crudo invierno. En el fondo de la imagen observamos los objetos con menor claridad, mientras que en los primeros planos se pueden prestar atención a los detalles. Estas mujeres no parecen tener temor a nada, pasean en bicicleta con tranquilidad y hasta se podría decir que con placer. De repente puedo relacionarlo con Auguste Renoir, el pintor impresionista cuya forma de pintar estaba inclinada a lo estético y a la belleza.

También en el sentido de las luces y sombras, la naturalidad del aire libre, y por supuesto, también el movimiento. Estas dos imágenes, teniendo en cuenta los movimientos artísticos, podría compararla, también, con el impresionismo emotivo de Courbet. El cual pintó en un gran número de cuadros, el desnudo femenino, con una gran generosidad y libertad, y algunas veces incluso, con total impudor. Tal como notamos en estas fotografías.

La sensación del espía se siente, casi podría meterme en la escena como si fuera yo misma aquella que está espiando. Puedo meterme en esa escena y oír a las muchachas carcajearse y la respiración del espía, nervioso, oculto detrás de un árbol.

Nos hemos convertido en una especie de mirones. Sigue la masajista. Deberíamos mirar hacia adentro. Una ventana para espiar cuerpos y crímenes. Nos hemos convertido en Peeping Toms, una especie que mira, que espía, que fisgonea. Y el centro de la mirada es el cuerpo.

Lugar de sujeción, de intersección de clase. Espacio de confrontación y de tácticas de resistencia, y lugar para brindar la primacía de la construcción de la mirada hegemónica y masculina, el cuerpo, siempre el cuerpo, o como describe la revista Actuel Marx, el liberalismo no perdona a los cuerpos. La Explotación Capitalista no es posible sin la coerción corporal.

Nos detenemos nuevamente tras estas nuevas dos imágenes.

Podemos observar un cierto misterio detrás de estas escenas, debido a la oscuridad, y la intimidad que ofrecen las miradas de estas mujeres acostadas, al parecer, sobre una cama. En la primera foto, sólo se pueden notar dos sujetos, la mujer recostada con un ropaje sensual y con una expresión seductora en su rostro. Parece estar acariciándose y haciendo desear la calidez y suavidad de su piel. Se encuentra también la silueta de un hombre de espaldas, que parece estar observando a la bella mujer. Pero también podemos presentir que hay otra persona detrás de todo, allí escondido, espiando y observando cada detalle posible. Lo mismo en la segunda fotografía, lo mismo en las anteriores. Sentimos la presencia del espía que no quiere perder detalle y busca con la mirada curiosa más de lo que puede ver. La segunda fotografía es una situación similar a la anterior, sobre todo por las luces, por el oscuro y la gran intimidad que expresa.

Esta vez, son dos mujeres, y si nos detenemos a observar la oscuridad, notamos dos presencias, dos hombres de mayor edad observando la situación. Pero ¿Quién sabe cuántos más se encuentran allí, además del espía? ¿Quién sabe que está ocurriendo en aquella habitación? Como en las fotos anteriores, ellas tampoco están posando y expresan una cierta espontaneidad y despreocupación. Me recuerdan al simbolismo debido a su misterio, a que no se termina de definir la acción y son imágenes algo confusas, impalpables. Ya que el simbolismo es un movimiento artístico espiritual e indefinido.

Expresa sensaciones internas, sueños y sentimientos. Pero no de manera clara, sino, de una manera en la que te debes dejar llevar por la imaginación.

Espiamos hacia atrás, como la mujer de Lot, esperando, temiendo y sin poder evitarlo y nos convertimos en una estatua de sal.

Guardianes de nuestra enfermedad, construimos la imagen femenina como creemos que es, arquitectos masculinos de las sombras.

Existe un film de Michael Powel, llamado Peeping Tom, nunca tan bien traducida una película como El Fotógrafo del Pánico.

El pánico del fotógrafo construye y sujeta el cuerpo femenino, buscando la última mirada del horror, desconociendo que la belleza es inasible.

En el futuro ahora, alguien banaliza la intimidad del cuerpo como remedio a nuestra infinita soledad sin Dios y espiamos sin saber que al mismo tiempo, alguien nos está espiando.

Nos volvemos a detener tras estas nuevas dos imágenes.

No se alejan del resto, de hecho son todas de esta misma muestra, la cual luego de este recorrido de imágenes se puede definir como una muestra de realismo, belleza, estética, misterio y erotismo.

Observamos en estás nuevas fotografías el Realismo de Courbet, ya que el realismo es un movimiento que intenta plasmar objetivamente la realidad, es un término confuso y de muy difícil definición en lo que respecta a las artes plásticas; en general, sólo, apunta a una cierta actitud del artista frente a la realidad. El objetivo del Realismo era conseguir representar el mundo del momento de una manera verídica, objetiva e imparcial. Por lo tanto, el Realismo no puede idealizar. El manifiesto se basaba en que la única fuente de inspiración en el arte es la realidad. La única belleza válida es la que entrega la realidad, y el artista lo que debe hacer es reproducir esta realidad sin embellecerla. Cada ser u objeto tiene su belleza peculiar, que es la que debe descubrir el artista. Por eso esta relación, noto una belleza natural, tras una situación espontánea, que no parece estar previamente preparada ni embellecida.

De hecho, en la primer fotografía, el almohadón en el suelo es un elemento fundamental en cuanto a esta sensación de naturalidad que me demuestra la escena, en la cual, también se encuentran dos bellas mujeres. Una de ellas, semidesnuda asomada a una ventana, acompañada de otra mujer que se encuentra vestida y mientras se asoma junto a ella por la ventana, la acaricia sexualmente con la mano derecha.

La sensación de intimidad no desaparece en ninguna de las fotografías. Se encuentra siempre esa sensación de espía, de observar situaciones ajenas.

Lo mismo ocurre en la segunda fotografía, en la cual observamos como es espiada una mujer desnuda, a través de una puerta. En esta segunda imagen, se encuentra de manera más clara la sensación del espía. Notamos también movimiento, naturalidad y erotismo. Desde el vidrio de una puerta, podemos asomarnos y observar una misteriosa escena, ya que uno no termina de darse cuenta que es lo que está ocurriendo en aquel cuarto, pero al mismo tiempo podemos imaginar muchísimas, cosas. De manera objetiva sabemos que una mujer se encuentra desnuda arriba de una mesa, en pleno movimiento. Tiene puestas unas botas negras. Todo su cuerpo se mueve al parecer con sensualidad e inquietud.

Nuevamente podría relacionar, además del realismo, con el simbolismo. Debido a la poca claridad de la escena pero sin embargo nuestra mente va más allá y podemos imaginar una gran cantidad de cosas que podrían estar ocurriendo allí adentro.

Da lugar a la imaginación y el misterio. Otra vez me siento una espía, llena de curiosidad e intentando ver más allá de lo que veo, imaginando quizás más de lo que verdaderamente ocurre.

Inútil ruina circular, en la que alguien mira a quien es observado y luego podemos entender porque Borges se pregunta: detrás de ése dios qué otro dios la trama empieza… ¿Cuan incapaces de hallar la belleza y no el horror son nuestros ojos?¿Hasta dónde estamos ciegos?

“Etan Donnés” y “El origen del mundo”

Luego de este análisis, inmediatamente pienso en la obra “Etant Donnés” de Marcel Duchamp. En esta obra de 1966, trabajó Duchamp secretamente por 25 años, mientras para todos estaba retirado, sólo jugaba ajedrez y construía su obra maestra.

En esta obra lo que vemos es un muro de madera con un agujero, sin ninguna indicación; cuando acercamos nuestro ojo al orificio lo que vemos es el cuerpo desnudo de una mujer tendido sobre el pasto. Sólo vemos el cuerpo, no vemos su cara.

Lo que se ve es precisamente una mujer desnuda a la que no le vemos la cara pero sí el sexo. Y el espectador, tanto ante la obra de Duchamp como ante la obra de Roberto Camarra se encuentra espiando paisaje que se vuelve decorado ante aquello que “no se debe ver”, el desnudo, el sexo que algunos años antes había pintado Courbet en el polémico cuadro “El origen del mundo”. Es en esta pintura, El origen del mundo, en la que supuestamente se habría inspirado Duchamp para pintar lo que espiamos a través del agujero en Etant Donnés, vemos un sexo femenino en primer plano, que no deja no ser visto; pintura que no pudo ser expuesta hasta 122 años después de su realización.

Conclusión

Roberto Camarra afirma que las tres cualidades fundamentales que debe reunir un fotógrafo son: la curiosidad, la disciplina y la fe. En esta muestra, la curiosidad se nota de manera casi obvia. En la muestra Peeping Tom, el artista Roberto Camarra nos condena desde el título. Nos apresa en la condición de peeping toms, de fisgones, podemos observar y deleitarnos en las fotos que vemos, pero somos pasivos de manera obligada. No participamos (más que mirando, espiando) de la desnudez de las mujeres espiadas, de su belleza o de su frivolidad. El fotógrafo rompe tabúes desde las historias más antiguas de gente que por mirar perdió o ganó todo. Sin inocencia, como es el acto del mirón.

Entonces, teniendo en cuenta también, la obra de Marcel Duchamp, Etant Donnés y la de Gustavo Courbet, el origen del mundo, que estuvieron escondidas durante tantos años.

¿Qué estamos preparados para ver? A veces no podemos ver lo que los prejuicios no nos dejan, es decir, las ideas que uno tiene en mente debido la cultura, la educación, las costumbres y las ideas religiosas que condicionan nuestra mirada.

Cuando verdaderamente no hay imagen más sana y natural que un cuerpo desnudo.

Las fotos también nos acercan al naturalismo en el paisaje.

No es solo la inmediatez de la desnudez lo que vemos en las fotos, el cuerpo femenino aparece desvelado pero no desprotegido. Las mujeres se encuentran tranquilas, ellas no parecen escondidas de algo o de alguien, lo que nos hace pensar que desean ser vistas sin ninguna preocupación. Es el cuerpo que están ocultando al mostrarnos. Lo que nosotros, como espectadores, no vemos al ver, lo que el artista dice al no decir.


Pasado, presente y futuro de la creación visual fue publicado de la página 89 a página91 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº42

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