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Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo

Bongarrá, Ana Carolina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 19, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

Al comenzar este escrito, pensé en un título más formal como: La evaluación diagnóstica para la elección de las estrategias de enseñanza. Pero la frase que lo titula, de Benjamín Franklin, es un reflejo de lo que sucede en la película que inspiró este paper: Los coristas (Barratier, 2004)

En 1948, Clément Mathieu, un profesor de música desempleado, acepta un puesto como vigilante en una escuela interna de reeducación de menores. El sistema represivo, aplicado por el director Rachin, conmociona a este docente. Enseñándoles música y canto coral a estos niños tan difíciles, Mathieu transforma sus vidas cotidianas. El más importante fruto de su labor se convierte en un reconocido director de orquesta llamado Pierre Morhange, fuente de inspiración de este profesor para dejar su legado por escrito

Palabras clave: diagnóstico inicial – evaluación formativa – construcción del conocimiento – proceso de evaluación

Los coristas es un filme que todo educador debería verpor lo menos una vez, es una lección de amor sobre un docente tratando de lidiar con chicos aparentemente incorregibles.

Como dice el especialista en educación César Villarroel (1995) wmuchos alumnos se comportan como lo hacen los niños del orfanato antes de la llegada de Mathieu: “…son buenos para seguir instrucciones, para hacerlo como se le ha dicho que lo hagan, para coincidir con lo que se considera correcto y para imitar… los ideales, habilidades y destrezas de sus maestros, pero resultan poco útiles a la hora de disentir, a la hora de crear, a la hora de cambiar. Y este último es el tipo de profesional que están requiriendo un tiempo y un país.” (Villarroel, 1995, pp.103-122)

El reto de la educación, en todos sus niveles, debería apuntar a una enseñanza como propone este autor, buscando formar a personas reflexivas, pensantes, creativas, cuestionadoras e innovadoras, con deseos de mejorar la realidad que se les presenta, con sueños y apasionados con lo que hacen. ¿Una meta imposible? Para nada. Veamos cómo lo resuelve el profesor de música a través de la evaluación.

Primero. Diagnóstico inicial y Evaluación formativa

Cuando Mathieu llega a la institución intenta conocer a los estudiantes y saber de sus intereses. Para ello, realiza su primer diagnóstico dentro del salón de clases, preguntando a sus alumnos qué desean ser cuando sean adultos. Para su sorpresa, todos sueñan con grandes profesiones: piloto de guerra, domador de tigre, bombero, vaquero, piloto de avión y de globo, soldado de Napoleón (eso sí, ninguno quiere ser vigilador o celador). (Barratier, 2004)

Susana Celman (1998), especialista en educación, señala que el docente es una persona que tiene que intentar cambiar las cosas: “La tarea educativa es una propuesta que se pone a consideración de sus actores, quienes la ejercen con autonomía responsable y transformadora. Por ello, es posible entenderla menos como un tranquilo y organizado campo de certezas, y mucho más como un apasionante espacio generador de interrogantes.” (Celman, 1998)

Desde esta instancia, el profesor utiliza lo que Alicia Camilloni (2005) llama la evaluación formativa”, aquella que se centra en el producto real, efectivo, a diferencia de la evaluación sumativa que se centra en el producto final.

La evaluación formativa, destinada a la toma de decisiones pedagógicas dentro del curso no indica adónde ir, sino cómo ir. Es la evaluación de los aprendizajes que consiste en recoger información útil para tomar decisiones, aunque es necesario detenerse a pensar cuál es la información útil para tomar qué decisiones.

Mathieu, por ejemplo, encuentra que la música es algo que les interesa a sus alumnos, y allí centra su atención. Es que conocer los procesos motivacionales puede facilitar la ayuda de los profesores hacia los estudiantes, con el propósito de que adopten actitudes favorables a un aprendizaje profundo. Para Camilloni: “En lo que respecta a la evaluación formativa, un desafío es la práctica que exige a los profesores conocimientos, dedicación y, particularmente, una actitud de gran generosidad”. Actitud que tuvo este maestro, quien dio su tiempo y su esfuerzo para llevar a cabo su objetivo. “ (Camilloni, 2005, p.66)

Segundo. Evaluación de la información

A pesar del temor que le generan las travesuras de los niños, la tiranía del director y el ámbito tan hostil, los pensamientos de este viejo profesor son sólo de esperanza: “…no cantan bien, pero cantan, inclusive he notado algunas buenas voces. ¿Realmente no se puede hacer nada con ellos? Yo que juré olvidarme de la música para siempre jamás… Nunca digas nunca… Siempre hay cosas que intentar”, A partir de aquí, Mathieu proyecta un experimento y comienza a formar un coro de niños. (Barratier, 2004)

La capacidad que percibe en sus alumnos, aunque parece limitada, es el puntapié inicial para evaluar la materia prima con la que cuenta. No darse por vencido ante la aparente falta de interés y evaluarlos a la luz de lo que podrían llegar a ser.

En su relato sobre: ¿Es posible mejorar la evaluación y transformarla en herramienta de conocimiento?, Celman (1998) propone una serie de principios como guía para la reflexión, entre los cuales destaca: “Si el docente logra centrar más su atención en tratar de comprender qué y cómo están aprendiendo sus alumnos, en lugar de concentrarse en lo que él les enseña, se abre la posibilidad de que la evaluación deje de ser un modo de constatar el grado en que los estudiantes han captado la enseñanza, para pasar a ser una herramienta que permita comprender y aportar a un proceso. Por ello, dicha autora asegura que la evaluación se constituye en fuente de conocimiento y lugar de gestación de mejoras educativas.” (Celman, 1998)

Tercero. Toma de decisiones

Antes de optar por una estrategia es bueno preguntarse:

¿qué enseño?, ¿por qué enseño eso y no otras cosas?, ¿de qué modo lo enseño?, ¿pueden aprenderlo mis alumnos?, ¿qué hago para contribuir a un aprendizaje significativo?, ¿qué sentido tiene ese aprendizaje?, ¿qué otras cosas dejan de aprender y por qué?, recomienda Celman (1998). A partir de las evaluaciones llevadas a cabo por Mathieu, este docente plantea cinco estrategias para poner en marcha su proyecto:

• Empatizar: se preocupa por sus estudiantes, los salva de algunas situaciones difíciles (cuando intenta ayudar al pequeño Pépinot ante la pregunta del director; cuando salva del castigo a Le Querrec que, sin querer, lastima en su ojo a Maxence; cuando no avisa que Marhange se va una tarde para ver a su madre trabajando, entre otras situaciones).

• Desafiar: invita a los niños a unirse al coro, pero les advierte que será un trabajo duro, con ensayos también por las noches. Todos sus estudiantes aceptan, menos uno, Morhange, que no puede acercarse porque está castigado por un mes a trabajos forzosos de limpieza.

• Incluir: todos tienen un rol que cumplir. Divide a los chicos según sus capacidades (sopranos, bajos). Todos tienen una tarea por realizar, incluso el más pequeño, Pépinot, es designado ayudante en jefe del coro. Y otro, que no da con la nota, es nombrado atril.

• Enseñar: todas las noches, en la habitación, comienzan a practicar algo sencillo que Mathieu compuso. La enseñanza del contenido y la constancia son la clave para este grupo. Todas estas estrategias generan curiosidad y despiertan el interés en los niños. “No es arte, pero capta su atención”, afirma Mathieu. Incluso Marhange, quien se había mantenido al margen del coro, comienza a ensayar luego de su castigo, develando una voz única y angelical que el profesor logra captar.

• Retroalimentar: El profesor, sin saberlo, aplica la escalera del feedback a su experimento: señala la capacidad a cada uno (si no hay un talento le otorga una responsabilidad), marca los errores o el punto débil (“tienes la voz desafinada”, se refiere a la producción, no a la persona), y propone la manera de mejorar (esto se ve especialmente con Morhange, cuando le enseña posturas para cantar).

La evaluación como premio y castigo

Para Susana Celman (1998), una escuela que no esté dispuesta a exponerse al juego democrático, probablemente no adopte estos principios de evaluación como herramienta del conocimiento.

Tal es el caso del director de Puerta de Hierro, Rachin, quien repite una frase (muy conductista por cierto), que profesa acción-reacción como una constante. A quien responde bien, se le da una moneda, quien responde mal es sentenciado con expresiones como: “sos un burro, tienes un cero”. Quien se porta incorrectamente recibe unos golpes, va al calabozo o se le asigna alguna tarea forzosa por un largo período. (Barratier, 2004)

Por supuesto que estos métodos resultan antiguos y obsoletos al día de hoy. Sin embargo, cuántas veces hemos visto injusticias generadas por quienes tienen autoridad, por quienes no dan lugar al disenso, por quienes, en palabras de Villarroel (1995) se transforman en “seres poderosos frente a la indefensión del alumno, estableciéndose una relación de desigualdad dañina siempre para el logro de un conocimiento científico compartido” (Villarroel1995, pp.103-122). Y esto sucede especialmente en esos momentos de evaluación cuando el docente tiene el mayor poder frente a sus estudiantes. Porque muchos ven al acto de evaluación como a una instancia y no un proceso. Y debiera ser, como asegura Santos Guerra (2005), una herramienta para rectificar y no para eliminar.

Siguiendo el pensamiento de este autor, podemos encontrar la dimensión ética que marca el aprendizaje y la evaluación, ya que la escuela debe ser un ámbito de formación de valores, respeto, tolerancia, diversidad y solidaridad. No sólo el contenido cognitivo es importante, sino también el procedimental y emocional

Conclusión

“El no lo sabe pero yo sí, su voz es un milagro, la promesa extraña de un don excepcional”. (Barratier, 2004) Las palabras de este profesor ya vislumbran un brillante futuro para Morhange, y hace lo que tiene que hacer para ayudarlo: lo destaca en el coro a pesar de su afrenta, y habla con su madre sobre el talento de su hijo.

Es interesante el concepto del docente “ayudador” para este camino que están emprendiendo los alumnos, o como propone Jerome Bruner a través de la metáfora del andamiaje, el educador que lleva de manera espontánea y natural el proceso de construcción del conocimiento, guiando a sus estudiantes en el descubrimiento de los diversos saberes. El profesor que, como aconseja Celman (1998), cuando un alumno llega a un punto que no puede continuar, mediante interrogantes e indicaciones, le da pistas acerca de dónde puede seguir para hacer las comprobaciones por su cuenta. No se trata de decirle lo que debe hacer, sino de brindarle alguna ayuda. Al mismo tiempo, es bueno insistir sobre la importancia de la autoevaluación tanto del docente como del alumno, teniendo en claro que desde nuestro lugar tenemos que rever formas, modos y estrategias tan arraigadas a la práctica. Y reconocer que podemos y tenemos que cambiar.

Para finalizar, otra expresión de la película llena de perspectiva: “La alegría de la infancia se olvida y se borra demasiado pronto. Una luz dorada que está encendida eternamente al final del camino. Siente en la profundidad de la desesperación el renacer de una ola de esperanza, el fervor de la vida, el camino maravilloso.” (Barratier, 2004)

Y este camino maravilloso es el que tenemos que empezar a recorrer con nuestros estudiantes, hablarles de los logros que pueden conseguir, no por ello dejando de lado los escollos que se puedan presentar. Pero puestos los ojos en la meta, el objetivo es posible.

Referencias bibliográficas

- Celman, Susana (1998) “¿Es posible mejorar la evaluacióny transformarla en herramienta de conocimiento? en La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo, Buenos Aires: Paidós

- Camilloni, A. (2005). “Sobre la evaluación formativa de los aprendizajes”. En: Quehacer educativo. Montevideo.

- Santos Guerra (2005), Diario Clarín, domingo 28 de febrero.

- Villarroel, C. (1995). “La enseñanza universitaria: de la transmisión del saber a la construcción del conocimiento”. En: Educación Superior y Sociedad. Vol. 6 Nº1:103- 122. Caracas: Cresalc-Unesco

Medios audiovisuales

Los coristas (Barratier, C., 2004) [largometraje]. Francia

Nota: Este trabajo fue producido en la asignatura Introducción a la Evaluación de los Aprendizajes del Programa de Formación y Capacitación Docente en el año 2010

Abstract: On having begun this writing, I thought about a more formal title as: The diagnostic evaluation for the choice of the strategies of education. But the phrase that titles it, of Benjamin Franklin, is a reflection of what happens in the movie which inspired this paper: The chorus-singers (Barratier, 2004) In 1948, Clément Mathieu, an unemployed teacher of music, accepts a position as watchman in an internal school of minors’ reeducation. The repressive system applied by the director Rachin, shocks this teacher. Teaching music and singing to these so difficult children, Mathieu transforms his daily lives. The most important fruit of his labor turns into a recognized conductor called Pierre Morhange, source of inspiration of this teacher to leave his legate in writing

Key words: initial diagnosis – formative evaluation – construction of the knowledge – process of evaluation

Resumo: Ao começar este escrito, pensei num título mais formal como: A avaliação diagnóstica para a eleição das estratégias de ensino. Mas a frase que o titula, de Benjamín Franklin, é um reflexo do que sucede no filme que inspirou este paper: Os coristas (Barratier, 2004). Em 1948, Clément Mathieu, um professor de música desempregado, aceita um posto como zelador numa escola interna de reabilitação juvenil. O sistema repressivo, aplicado pelo director Rachin, conmociona a este docente. Ensinando-lhes música e canto coral a estes meninos tão difíceis, Mathieu transforma suas vidas quotidianas. O mais importante fruto de seu labor converte-se num reconhecido director de orquestra chamado Pierre Morhange, fonte de inspiração deste professor para deixar seu legado por escrito

Palavras chave: Diagnóstico inicial - avaliação formativa - construção de conhecimento - processo de avaliação.

(*) Ana Carolina Bongarrá. Licenciada en Publicidad (UP 1998). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación y Creatividad Publicitaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

análisis crítico . creatividad . estrategia de enseñanza .

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo fue publicado de la página 50 a página52 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

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