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Educación, formación y capacitación para un diseño sostenible con identidad latinoamericana

López, Cristina Amalia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 19, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

El Diseño es parte de la vida del hombre que en su búsqueda de satisfacción de demandas, profundiza en la cultura para crear y modificar su entorno y en consonancia con su capacidad de hacer, logra una obra que lo trasciende. En este contexto, una educación de calidad permite desplegar capacidades complejas para resolver problemas reales valiéndose de la investigación y desarrollo de conocimiento multidisciplinar, y tanto la cultura, como la creatividad e innovación, juegan un rol fundamental en la formación del diseñador/a como profesional.

Palabras clave: diseño – educación – sustentabilidad – calidad – profesionalización – creatividad – identidad – cultura – integración – desarrollo sostenible.

Enfoques hacia la educación pensando en la profesionalización del Diseñador/a

La “sociedad”1 en constante evolución y permanente demanda no se ha simplificado sino complejizado, lo que ha comprometido a un nuevo paradigma de interrelación profesional para la resolución de problemas y satisfacción de necesidades, que nos lleva a analizar el ámbito educativo y formativo del hombre, obligado como pensante observador de realidades a interpretar las necesidades de este tiempo, tratando de entender en estos nuevos escenarios cómo se reacomodan las ideas para lograr una convivencia saludable en el caos y en búsqueda del equilibrio, diseñar espacios de entendimiento y mejora desde la cultura, porque es desde allí donde se capitaliza toda la producción humana transmitida de generación en generación. Todos creemos que la conservación de nuestro planeta es la garantía de supervivencia de nuestra especie. Crear conciencia ecológica con identidad latina para una cultura del diseño sostenible, es lo que pretendemos poner en valor en este análisis, priorizando la educación con compromiso social y el diseño con identidad. Entendemos que la diversidad cultural existente entre las distintas sociedades del mundo es fruto de la diferenciación experimentada por la humanidad en su evolución a lo largo de la historia debido principalmente a factores tales como las costumbres, creencias, religiones, lenguas, como así también los condicionantes climáticos que conllevan al aislamiento o interacción entre diferentes grupos de individuos, y como tal, la convivencia en el diálogo intercultural es un elemento conducente al desarrollo. De hecho la UNESCO, en el Informe Mundial sobre La Diversidad Cultural, sostiene que ésta: “debe ser considerada en términos de diálogo y dinámica en relación con los nuevos retos que puede crear para las lenguas, los sistemas de educación, los medios de comunicación y el mundo empresarial”. Este Informe también pone de relieve la necesidad de renovar estrategias de desarrollo a favor de la erradicación de la pobreza, la acción medioambiental y una gobernanza2 centrada en lo humano y sostenible. Buscamos con estos enfoques, reflexionar sobre nuestras prácticas y la formación profesional e invitar a una comprensión de los mensajes que nos está dando la madre naturaleza y evaluar nuestras acciones como actores del cambio para diseñar una explotación sostenible y responsable de los recursos del planeta. Proponemos analizar el rol de diseñador/a como protagonista de este cambio, compartiendo algunos enfoques hacia la educación pensando en la profesionalización y dar una visión más amplia respecto al compromiso educativo y de la sociedad civil para un diseño sostenible del que es preciso tomar conciencia. También hablamos del mercado y la importancia del diseño sustentable, proponiendo una concepción del Diseño para la mejora de la vida desde la cultura. Hablamos de cultura en movimiento que crean los ciudadanos creativos y emergentes, individuos responsables que hacen Diseño Sostenible con Calidad. Por eso necesitamos educar para preservar, comprender, formular y reproponer soluciones acompañando el proceso con información y formación, capacitando a nuestros estudiantes pensando en que serán productores y consumidores, para poner en valor un Diseño, abarcador de la problemática, que resuelva la materialidad, perdurabilidad y funcionalidad del objeto, bien o servicio que diseñen. Vale aclarar entonces que el Diseño en sí, es intrínsicamente sustentable, sino estaríamos hablando de una actividad efímera, pues desde la ética profesional del proyecto se entiende lógicamente imprescindible la no contravención de normas ecológicas y el respeto por el ecosistema y los recursos naturales. Por ende, se hace necesario hablar de la producción con modalidades sostenibles, es un punto que no está muy desarrollado y precisa observarse, no alcanza con decir que somos ecológicos si eso no es visible a la hora de ponerlo en práctica. De ahí que apuntemos a la formación profesional, mediante el adiestramiento y conocimientos del oficio desde la praxis, considerando la evaluación como un aspecto clave del proceso de enseñanza y aprendizaje, sometiendo a análisis el conocimiento técnico para identificar los avances y mejoras en el entendimiento de conceptos, pues esto contribuye a mejorar la educación y obviamente lanzar al mercado laboral personas capacitadas y culturalmente preparadas para enfrentar desafíos. Todos sabemos que los cambios intelectuales, sociales y emocionales del individuo se producen de acuerdo al grado de concientización alcanzado a lo largo de su proceso educativo, materializado en un conjuntos de habilidades y valores que va adquiriendo en su formación, e independientemente que los conceptos puedan durar un cierto tiempo o bien toda la vida, que permanezcan como saberes ocultos, inertes u olvidados pero aprendidos se hace preciso, lo importante es que como educadores les brindemos a nuestros alumnos/as las herramientas necesarias para el desarrollo de su potencial y los guiemos en el aprendizaje formándolos como individuos responsables de sus decisiones presentes y futuras. En el compromiso de alcanzar una alta calidad en la formación de las personas cuya vocación es el Diseño, es de un valor incalculable lograr esta vinculación entre ejes de pensamiento, acción y proyección que se enlacen para poder desarrollar mentes talentosas en nuestro continente y ser el espacio necesario para la generación de proyectos con identidad local como global. Tal vez el punto aquí sea que las instituciones educativas de nivel superior tomen conciencia que las prácticas concretas, donde el alumno/a diseñe para gente real y resuelva situaciones que la comunidad demanda, constituyen una de las mejores herramientas para el desarrollo socio-afectivo y de valores de los alumnos/as así como aprender concretamente la síntesis de los conocimientos más complejos. El entrenamiento de nuestras inteligencias múltiples conlleva a una mayor capacidad de comprensión y mayor desempeño si involucramos nuestras emociones en el aprendizaje haciéndolo posible a través de una tarea significativa que nos convoque. Sabemos que la educación puede definirse como el proceso de socialización de los individuos, por ende si le sumamos la interculturalidad (entendida como la acción de entrar en interacción de forma horizontal y sinérgica) nos permite reconocer complejidades y al asimilar y aprender nuevo conocimiento, construir espacios de pensamiento. Entonces al compartir el saber, existe un intercambio entre individuos donde costumbres, tradiciones, modales, formas de conducta, incluso valores, como actitudes y maneras de ver el mundo, se ponen en juego. Por eso cuando hablamos de sustentabilidad en la Educación Superior nos referimos a que ese intercambio generacional que nos convoca en la enseñanza-aprendizaje implique un punto de encuentro enriquecedor, fruto de un proceso planeado tendiente a una concientización cultural, moral y conductual de carácter progresivo y perdurable que invite a un aprendizaje significativo que debe comenzar desde la formación profesional inicial del individuo, con un sistema escolar cuyo objetivo sea la inserción laboral, con una capacitación que evite el desempleo, por lo cual proponer una formación profesional continua, conlleva a la adquisición de mayores competencias que faciliten una actualización permanente para lograr resultados eficientes, inmersa en un sistema de desarrollo sostenido en la cultura del trabajo como arma superadora de las problemáticas de hambruna y desocupación, que podemos observar en muchos sitios del mundo y sin embargo, todavía miramos hacia otro lado. La sostenibilidad en su relación directa con el desarrollo social, económico y cultural de una comunidad, se ve afectada por la demanda y es allí donde se puede instalar la necesidad de identificar productos responsablemente diseñados, cuando se conoce el producto, sus ventajas, y se puede posicionar la protección del medio ambiente aplicada en su producción. Por tanto no se trata sólo de diseñar el objeto sino pensar en su funcionalidad y materialidad sabiendo que la idea precede a la creación haciendo que el desarrollo sea perdurable y resuelva problemas concretos con el menor daño ecológico posible. En concordancia con ello, y pensando más allá de la concepción que los medios construyen a partir de la palabra “sustentabilidad”3 , cuidar el medio ambiente y controlar el consumo de energías no renovables, es responsabilidad de todos. Invitamos entonces a reflexionar sobre una formación educativa intercultural. La interculturalidad conlleva a una enseñanza-aprendizaje en la diversidad, basada en el principio de integración para incluir y no para asimilar, respetando y reconociendo las distintas culturas y conviviendo con las diferencias; estamos hablando de educar para ser libre, con una formación nacida desde la praxis. Está comprobado que mientras una lección solo es un tiempo de aprendizaje intelectual, las ideas son probadas y experimentadas en el mundo real cuando se implementen en un aula-taller, donde además de la técnica existe una contemplación reflexiva que convoca a docentes y alumnos/as. Por lo que diseñar una buena clase que tenga como protagonista a la tarea es el punto fundamental para facilitar el aprendizaje con comprobación. Es así como los conceptos abstractos se conectan con la vida real y el alumnado se involucra con la tarea vinculándola con intereses que podrían volcarse a la comunidad y en este contexto el Diseño, cabe decirlo, es un transformador social pues interconecta a todas las disciplinas. Revalorizamos así las culturas en convivencia con la diversidad para facilitar el desarrollo sostenible.

La calidad educativa como horizonte sostenible

Cuando hablamos de la construcción de conciencia ecológica y crear conciencia de eco-esfera para el cuidado del medio ambiente, y preservación de la red de biosferas, nos asentamos en la calidad educativa como horizonte sostenible, con visiones y concepciones institucionales donde los proyectos se piensen como hipótesis de trabajo delineadas para la resolución de problemas. Nuestra Madre Tierra nos está manifestando claramente la necesidad de un replanteo de usos y abusos y un cambio de costumbres y hábitos nocivos, evitando consumos innecesarios. Para el sostén del ciclo vital y preservación de nuestros ecosistemas tanto costeros, marítimos y terrestres ó ambos dos juntos, es preciso generar conciencia ciudadana sobre la problemática. En este punto, es responsabilidad de las instituciones educativas y de la comunidad, que se formen ciudadanos comprometidos que desarrollen actitudes y valores sostenidos en la cultura del trabajo y del esfuerzo, fijar metas superadoras que contribuyan a una sociedad más justa, equitativa y digna, que busque calidad de vida y no sólo confort consumista, con diseñadores como actores de este cambio para la protección ecológica que nuestro hábitat necesita. En este paradigma el rol del diseñador es fundamental, pues en su capacidad de intérprete y observador con cosmovisiones y una alta sensibilidad y conocimientos, puede contribuir al cambio con vocación de servicio, detectando elementos para elegir, proponer, combinar y producir equilibradamente. Por ende, si nuestro máximo capital está en la gente, probablemente el objeto de estudio no sea solo la forma sino más bien lo que ella produce. Pensar en la frase “la forma sigue a la función” (Walter Gropius 1883-1969 - Escuela Libre de Diseño y Arte Bauhaus) o bien “la forma sigue a la emoción” y en el proceso de imaginar y concretar la realización de un objeto diseñado, no cabe dudas que la utilización de la materialidad con un funcionamiento intencionado es más que levantar la bandera del cambio para la solución de los problemas ambientales, cuando en algunos casos uno sabe que está contaminando con la aplicación que produce o bien lo ignora totalmente por falta de una investigación al respecto. Es vital entonces considerar la valoración del ciclo de vida del material que vamos a utilizar y asumir las consecuencias de ello. Señala el informe Brundtland4 que la sostenibilidad consiste en “satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”. Muchas veces el hombre inventa necesidades de lo que producimos, el confort es un invento de nuestro tiempo, el tema no es abandonarlo sino cambiar la forma de obtenerlo para ser sustentables. O sea que la propuesta es hacer Diseño que beneficie a los individuos involucrados sin perjudicar el contexto. Sumado a ello, además del compromiso ético con el cliente está la adaptabilidad a las realidades del medio productivo con sus modalidades y políticas económicas y de financiamiento y el canalizar las necesidades con versatilidad dentro de límites que no pongan en riesgo el ecosistema, pensando no sólo en la estética sino en la armonía funcional del objeto diseñado, basándonos en la materialidad y sustentabilidad, para usar y producir satisfactoriamente con la capacidad y habilidad de elegir inteligentemente y con responsabilidad social. Inteligencia aplicada en la selección cultural del elemento para dar identidad a aquello que un cliente nos solicita. Efectivamente, para ello es preciso entender al cliente y darle lo que se merece, un producto de calidad que lo represente; por eso decimos que el Diseño no es pasión ni pulsión de deseo para satisfacer el ego sino un disparador para seleccionar y combinar, para contribuir a la solución de problemas no resueltos y reproponer alternativas a lo existente. Esto hace que debamos aprender cosas distintas para satisfacer a clientes heterogéneos, entramos en el círculo virtuoso de la capacitación permanente.

El know-how combinado con la interculturalidad

Como educadores sabemos que el conocimiento se construye desde saberes previos articulando nuevo conocimiento en el hacer, en el mirar y en el acto de pensar y obrar y adquiere significado cuando trabajamos sobre ese conocimiento. Lo cierto es, que el saber nace de la técnica para dar saltos cualitativos mientras que la cultura es un sistema de significados que se expresa a través de conductas y depende de la complejidad del modo en que organizamos nuestras ideas. Por eso el ser pensante se impone al ser vivo, y el hombre en esa interacción se siente amo y señor del universo, por lo cual tiene responsabilidad directa por el daño que realiza sobre su hábitat. De ahí que nos interese abrazar la interculturalidad y enlazarla con el know-how pensando en un Diseño Sustentable. Tenemos que pensar en involucrarnos en la cadena de valor de la formación profesional, educando para un consumo responsable. Entender el diseño no como disciplina, sino como un oficio que resuelve problemas y brinda un servicio. De ello se desprende que el Diseño tiene la facultad creadora de proyectar por eso necesita nutrirse de cultura y conocimientos diversos. La interculturalidad se logra cuando existe la visión dinámica de las culturas, y la creencia que desde lo cotidiano y simple, desde lo propio y respetando el conjunto, es posible construir ciudadanía con igualdad de derechos, y oportunidades. Es preciso partir de una educación básica teórico-práctica consistente, para tener acciones contiguas para una enseñanza-aprendizaje proyectual5 , con una formación integral que contemple el multiculturalismo y las interdisciplinas como conocimiento de vida y no sólo focalizada en una determinada facultad del saber; y así formar “actores culturales”. Sabiendo que las ideas preceden a la gestión, es preciso aprender a intercambiar y dialogar dado que, si creamos núcleos o ecosistemas creativos de personas con talento y talante, es posible potenciar el entendimiento y comprensión de las realidades y crear conocimiento, para devolver a nuestras comunidades un servicio eficaz y sostenible. Nuestro compromiso como educadores es formar personas capaces de hacer detecciones tempranas a problemas concretos, para anticiparse y accionar usando matices creativos pero lógicos para actuar con la debida sensibilidad y la racionalidad suficiente para obrar en consecuencia y no seguir sumando nuevos problemas a los ya existentes. En este análisis priorizamos la educación con compromiso social y el diseño con identidad y revalorizamos las culturas en convivencia con la diversidad, también hablamos del mercado y la importancia del dise- ño sustentable y puntualizamos la responsabilidad del diseñador/a en la ejecución de la tarea y vemos que todo confluye en la capacidad del hacer: en el cómo y para qué, y por qué, o sea, recae en el sujeto que se capacita para resolver problemas reales. Derivamos en el sabercómo y/o en el saber-hacer, lo que conocemos como know-how, que no siempre proviene de saberes o conocimientos adquiridos académicamente sino también a través de la práctica y el perfeccionamiento diarios, que remite a técnicas y teorías que cada uno profundiza y habilidades que sin duda se adquieren con el ejercicio continuo, saberes y destrezas que también da la experiencia. En este marco la importancia de la interculturalidad y el saber hacer y cómo lograrlo, es latente.

Diseñando el futuro sabemos que el compromiso empieza en el presente

Si hablamos de Diseño Sustentable es preciso enfocarse en el desarrollo económico sostenible en un marco social equitativo que sea conservador del equilibrio bioló- gico de la naturaleza. Si nos enfocamos en nuestro continente, vemos a una América que en sus múltiples contrastes, es riquísima y diversa y también injustamente pobre, bella tanto en los matices, como en los colores, exhibe muestras claras de desigualdades y concentración de maravillas, sin embargo en el capital humano de su gente y en el talento de sus pueblos reside el mayor de los desafíos, “la integración de los Pueblos Americanos para el desarrollo sustentable”; un desarrollo económico y social equitativo y viable, que conlleve a la valoración de los productos que genera. Siguiendo este razonamiento un diseño sustentable necesita aplicar, es decir seleccionar, emplear y poner en práctica conocimientos y/o principios para conseguir tal fin, buscando el equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación natural, evitando la depredación de los recursos naturales y la explotación del ecosistema por encima del límite de renovación. La existencia de recursos naturales es una condición básica para que se desarrolle la industria. Poner esmero e interés en la tarea de interpretar la realidad, nos pone frente a una gran alerta, ya que se considera que al ritmo que vamos con la explotación de los recursos, éstos se agotarán en pocos años, eliminado el crecimiento económico y desintegrando las economías. En este escenario Latinoamérica suma y se potencia tanto como resta y separa, multiplicándose por doquier divide las clases sociales significativamente, provocando serias diferencias. Si tal vez aprendiéramos a consensuar intereses y nos uniéramos en beneficio del conjunto, probablemente en la multiplicidad de aportes e influencias, sería posible construir diseño con identidad y competir eficazmente. Desde ya trabajar con ética profesional y responsabilidad social nos permitiría ir diseñando oportunidades para todos. Obrar consecuentemente de manera sostenible y resolver las problemáticas actuales y futuras es función del diseñador/a como el responsable de marcar esta diferencia. Notablemente el Diseño en sus diferentes áreas es de las carreras más elegidas por nuestros alumnos/as en Latinoamérica, es por ello que el mayor desafío que le compete al ámbito universitario y a las organizaciones ligadas al diseño es, poner en la agenda mundial las cuestiones relacionadas con la formación interdisciplinar y potenciar la calidad en el diseño para la resolución de las cosas cotidianas de la gente, con efectividad y con originalidad, pensando en la forma de involucrar a los diferentes actores de este paradigma, entendiendo que en la diversidad está nuestra mayor riqueza. Accionar para generar la demanda es desde las organizaciones de promoción del diseño, como del sector académico y desde la sociedad civil, el nexo fundamental para la proyección de jóvenes talentos comprometidos con un diseño sustentable.

Diversidad cultural y desarrollo sostenible

Buscar la armonía entre lo local y lo global en una convivencia cultural que no nos unifique, comprendiendo y experimentando el avance hacia la unidad en la diversidad, nos ayuda a integrarnos en un conjunto de naciones que conforman nuestro vasto continente; Si consideramos que somos parte de la solución estamos afianzando nuestro compromiso para con el planeta y trabajamos indudablemente en la proyección de una cultura sostenible y en ese diálogo de naciones emergentes alentar la cultura de la paz. Si continuamos analizando la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (UNESCO, 2001) vemos como profundiza aún más en el concepto al afirmar que “... la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”; Se convierte en “una de las raíces del desarrollo entendido no sólo en términos de crecimiento económico, sino también como un medio para lograr un balance más satisfactorio intelectual, afectivo, moral y espiritual”. En esta visión, la diversidad cultural es el cuarto ámbito de la política de desarrollo sostenible, hecho no menor entendiendo que en la multiplicidad de culturas, existe la riqueza de los pueblos que respetan sus costumbres y sus raíces mayoritariamente influenciadas, cuando se amalgama el saber de los demás y ello da pie a nuevas transformaciones. Así es como evolucionamos tanto en el quehacer del arte como en el de las ciencias, con aportes e invasiones como influencias e imposiciones, y convivimos con un mercado cada vez más competitivo como cambiante, con roles que aún no han sido definidos y necesitan pensarse. La misma UNESCO, allá por el 2001, cuando el mundo cambió porque ocurre el atentado a las torres gemelas, sostuvo que: “La riqueza cultural del mundo reside en la diversidad de sus diálogos”, para rechazar categóricamente, la postura que auguraba un choque inevitable entre las diferentes culturas y civilizaciones por el desafortunado hecho, afirmando que el diálogo intercultural es el mejor garante de la paz, a diez años de esto el camino se sigue en el transitar del objetivo, pero desde ya, un instrumento de esta envergadura es primordial para la comunidad internacional, ya que en él se eleva la diversidad cultural a la categoría de “patrimonio común de la humanidad”6 y en este proceso, la gestión que se diseña es fundamental para esta confraternidad, como para el intercambio comercial y el crecimiento productivo. Una transformación global es posible desde el seno de cada comunidad y se logra con la cooperación institucional que construye identidad con un desarrollo viable y sostenible, produciendo conocimientos, saberes, valoraciones, con estrategias y acciones pedagógicas para que la interculturalidad en la educación contemple a todos por igual.

Diversidad cultural e identidadCabe destacar que la identidad surge del crisol de razas que forma nuestro continente, en la magia del ser latino, que refleja esa inteligencia que aún contenida está intentando encontrar caminos de unión para transformar a América en un Punto de encuentro7 . En la búsqueda de la identidad, confirmamos lo que decíamos al principio, está la empatía con la gente, lo intercultural, la relación con los íconos de la época, familiarizarse con los signos comunes, el efecto que provocan, y el afecto que producen, esa magia y emoción que se combinan cuando el Diseño está a la vista. Inmersos en una sociedad de la incertidumbre que convive con el caos y las crisis sociales como económicas y políticas del mundo, es preciso comprender que lo local, lo autóctono, lo propio, está en permanente influencia con lo externo, de lo que también nos hemos apropiado, aquello que internalizado por casualidad o causalidad, afecta y dimensiona nuevas construcciones a nuestro pensamiento y a nuestras acciones moldeando nuestra identidad. La identidad no está subyugada a un perfil determinado ni contraída a una única marca sino que se construye en la capacidad adaptativa de mixturar. En este punto, el diseño con su capacidad generadora, contribuye a crear y construir esta identidad, porque el diseño tiene que ver con todo, con los objetos de uso cotidiano, con la vestimenta, con la infraestructura, la arquitectura, con la política, la belleza, la economía, ya que el diseño es muchas cosas y convoca a todos los seres humanos extraordinariamente como un componente emotivo y simbólico que lo hace un disparador de cambios sociales. Claramente cuando se hace referencia a la identidad, no se trata de ser idénticos, justamente en esa diversidad es donde radica nuestro éxito, conviven esas señas personales que nos fidelizan, mimetizándonos, sin dejar de ser individuos distintos. Una igualdad que se verifica y cualquiera sea el valor de las variables que contiene, reconoce las diferencias para convivir con ellas, es el signo que sirve para expresar la idea y el convencimiento de que existe una marca, la de una “América sin Fronteras”.

El Diseño como motor de crecimiento

En este paradigma, la calidad de la educación juega un rol fundamental, ya que la formación de un diseñador/a, puede verse beneficiada por la vinculación de las entidades educativas con las instituciones y centros de diseño de toda América Latina, y de este enlace comprometido con la profesionalización, surge el eje de pensamiento y proyección para poder desarrollar mentes talentosas en nuestro continente y ser el espacio necesario para la generación de proyectos locales, regionales, compartidos, con identidad global. Si tenemos políticas de diseño y políticas de producción, tanto a nivel local como global, tomando al Diseño como factor de innovación, éste es un tractor que liquida la pobreza de nuestros pueblos, ya que como motor de crecimiento y desarrollo propulsa el sistema productivo impulsando actividades económicas sustentables. Estamos hablando de desarrollo sostenible generador de riqueza y avance tecnológico, que beneficia social y culturalmente a nuestros pueblos. Como sostenemos en la plataforma de Book21, pasar de “Emprendedor a empresario diseñando el camino”. Tenemos que incubar y multiplicar las industrias y no contribuir con malas administraciones estatales a destruirlas. Se hace necesario formar profesionales comprometidos con la profesión, individuos que penetren en las estructuras de financiamiento para capacitar a los diferentes sectores, científica y tecnológicamente, creando y generando la demanda de Diseño, focalizado no sólo en la creatividad sino en la resolución de problemas y la satisfacción de necesidades concretas. Indudablemente, no se trata de ayuda caritativa sino de apoyo al trabajo genuino puesto a disposición del desarrollo, el crecimiento y del progreso de nuestras industrias nacionales, y esto es posible con capacitación, financiamiento y acompañamiento a los sectores productivos y al desarrollo sustentable. También es importante afirmar que la identidad latinoamericana, como la identidad profesional de nuestro continente se nutren con el intercambio y la interacción de las personas y se crea y se diseña en la versatilidad y en la multiplicidad de las culturas con las se que convive, esto beneficia tanto la importación como la exportación de bienes y servicios. Así el Diseño se hace visible tanto dentro de los límites territoriales como fuera de ellos y la profesionalización trasciende cuando los individuos se identifican con ese diseño y se populariza, con lo cual crea demanda intercontinental, aún en tiempos difíciles. Es posible pensar en un Diseño producido tanto para países en subdesarrollo o con economías emergentes, como para las grandes potencias mundiales. Esto nos lleva a sostener que la oportunidad de hacer buen diseño puede estar también en la crisis porque vivir en el caos promueve desafíos para hacer replanteos y generar espacios potenciales de innovación y productividad.

Adaptar y reciclar para un diseño sustentable

En otro aspecto está también la reformulación de propuestas y la puesta en valor de lo conocido para transformarlo y rediseñarlo. En esta capacidad de adaptar lo conocido para convertirlo en algo nuevo, en el ámbito sartorial y de la Alta Costura (doc. Asociación Argentina de la Moda y CONPANAC y MODELBA) consideramos al enseñar el oficio, que “adaptar no es copiar”8 sino trasformar, incluso reciclar materiales, teniendo la capacidad y el talento para reproducir y recrear un elemento nuevo, “moda”, mejorando lo conocido con más información, mayor tecnología, aplicación de productos mejorados y reciclados ecológicamente, sin perder la perfección teórica y la práctica de la excelencia del hacer, desde el amplio conocimiento que ofrecen las técnicas y la estética de la profesión sartorial. Podemos afirmar entonces que el Diseño está en la exquisita simpleza de la comunicación razonable, en el poder decir con lucidez lo que queremos trascender, para comunicar la utilidad y funcionalidad de ese objeto creado y satisfacer una necesidad que no es sólo arte. Tanto lo visual como lo auditivo, como los objetos que podemos tocar, todo aquello que involucra los sentidos, genera en la gente sensaciones diferentes, gozos y placeres y hasta confort, como rechazo, negación, y deseos encontrados, porque el diseño nos convida a sentir. Cuando el arquitecto construye una casa está diseñando un hogar, por tanto un lugar donde habitar que pleno de sentido debe ser un sitio donde a uno le gustaría permanecer, ser y estar, sin embargo es notable observar que existen estructuras vacías que resultan inorgánicas porque solo se trata de una invención, son edificios sin alma pues no se ha seleccionado y combinado la forma y la función adecuadamente sino que se crea compulsivamente. El sitio gusta por la notoriedad de la estridencia pero acaba siendo efímero. Esta observación tiene tanto un componente emotivo como simbólico en el diseño arquitectónico, más intenta poner en el tapete que la creatividad no es para lucirse sino para sentir. Observaciones coherentes como estímulos al espíritu, motivadores que alimenten el compromiso con la profesión, sirven para desmitificar que el diseñador/a es un profesional que trabaja para el sistema de forma funcional a él, en verdad lo hace para prestar un servicio, al menos eso sería lo ideal. Un diseñador/a comprometido con la sustentabilidad debería de hacer indagaciones sobre lo que su cliente le solicita y saber escuchar para explicar lo que realmente es viable o pertinente para dar respuestas concretas y que su obra cobre sentido en una realización de alta calidad. Lo que estamos proponiendo es una concepción del Diseño para la mejora de la vida desde la Cultura. Estamos hablando de Cultura en movimiento que crean los ciudadanos creativos y emergentes, individuos responsables que hacen Diseño Sostenible con Calidad. Como sostiene Norberto Chaves: “….seleccionar y combinar la forma adecuadamente y no crear compulsivamente…, lo que jode el invento es lo que hace la creatividad estúpida….”. La responsabilidad del diseñador/a es hacer las cosas bien y para eso hay que saber más de todo, dice el conocido asesor de imagen, proponiendo “mirar la vida”, “… ver la sociología de la calle…”, “…no lapidar la vida en estupideces…”; para el diseñador/a es importante no limitar el campo de desarrollo personal solamente al dise- ño, “fuera del diseño hay vida”, y si en ese espacio uno está vacío, si las alforjas están vacías de contenidos no puedes inspirarte, no puedes crear, no tienes profundidad, te conviertes en un tecnócrata; es viendo y viviendo esa vida cuando es posible interpretar, transformar, crear, rediseñar, adaptar e impulsar ideas y proyectos creativamente. Es lo que podríamos conjugar como la capacidad de observación, la necesidad de una formación superior para la toma de decisiones, con nivel de erudición y amplitud cultural. De esta forma es posible adoptar elecciones correctas, seleccionar y combinar adecuadamente y ejercer el oficio desde la praxis que evoluciona permanentemente desarrollando sensibilidades y conocimiento.

Identidad y asociatividad: valoración de bienes culturales y patrimoniales y su preservación

Como pasa con la sastrería, la ebanistería, la orfebrería, la marquetería, el diseño es un oficio y antes que ser diseñador/a se necesita ser persona, que siente, piensa y proyecta, contribuyendo a delinear nuevas oportunidades de producir valor agregado con su labor, su aporte está diseñando estratégicamente una cultura social y una estructura de país con identidad local y global, que rescata el valor fundamental de las técnicas que dieron nacimiento a nuestra profesión. Hablamos de revalorizar nuestras propias culturas latinoamericanas en búsqueda de un diseño pensado local y globalmente, rescatando nuestro caudal de conocimiento y el conjunto de usos y costumbres que nos identifican y hacen de nuestro continente, un lugar rico y bello para ser habitado saludablemente. La belleza de la paleta de colores se ve reflejada en la vestimenta, en nuestra forma de alimentarnos, de expresarnos y de vivir, es parte de nuestra idiosincrasia. Nos enfocamos en pensar con apertura y no ver las cosas desde la misma orientación sino desde la diversidad, para tomar decisiones concientes de las implicancias y de las consecuencias de nuestros actos como profesionales y revisar las políticas culturales que solo potencian consumo sin crear sentido, puesto que lo ideal sería fomentar una civilización con talento ecológico. Prácticas signadas por tradiciones, creencias y religiones se ven condicionadas por la herencia de las acciones del hombre que no ha sabido sostenerlas y explotar debidamente los recursos. En cierta manera cuando planteamos esta construcción desde el Diseño y la Cultura, estamos hablando de potenciar capacidad generadora de demanda de diseño desde proyectos con ejecución sustentable y planes de gestión y productividad para satisfacer necesidades y resolver problemas concretos. En este punto, proponer la interacción entre productores y consumidores es instalar la demanda de diseño, es decir, estamos pensando en la cultura del diseño9 como un hilo conductor que conecta la cultura con nuestras necesidades y realidades y hacer que el diseño sea parte de nuestra vida. Si tomamos lo declarado por la UNESCO en 1982 en México vemos que: “…la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo…. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”. Es decir, el diseño es parte de la vida del hombre que en esa búsqueda de satisfacción de demandas, profundiza en la cultura y se detiene a mirar para crear y modificar su entorno, que le aporta en consonancia por su capacidad de hacer, una obra que lo trasciende. Por esto, se hace preciso contemplar el conocimiento que tenemos de nosotros mismos como resultado de las demandas que hace la cultura por observar lo que se quiere que se observe de nosotros mismos, o sea que tenemos que considerar las características de cada uno de nuestros países, desde el espacio de sus individuos, quienes lo hacen trascender desde sus habilidades y capacidades, a partir de la interacción social con los demás, por que ese intercambio juega un papel fundamental en la construcción de nuestra identidad. Una identidad vinculante que hermana e insita a la asociatividad para la preservación de bienes culturales locales y globales como patrimonio cultural de la humanidad. O sea que la identidad es algo así como una trama construida por una conjunción de factores ligados a la raza, al nivel social y cultural, a las cuestiones de género y edades, a pensamientos y acciones que convergen, y lo que somos, resulta del entramado de la construcción que generamos entre todos formando un conjunto de bienes culturales que permiten reconocer a una sociedad de la otra. Por ende, la identidad es propia de los sujetos y no impuesta desde afuera, por tanto nace de un auto reconocimiento de la pertenencia a un grupo humano en particular y de toda la herencia que de este grupo recibe. Es decir que la identidad es producto en gran medida de la interacción social, lo que supone que estas influencias sociales y culturales pueden dar lugar a identidades colectivas derivadas de las contingencias que nos llevan a identificarnos como pertenecientes o afiliados a un entorno social significativo como la familia, la religión, la escuela, un país etc. (Turner, 1990). Nuestra identidad queda así ligada, por medio de las instituciones sociales, a los demás. La identidad social se refiere entonces a aquella parte de una persona que se deriva de la afiliación que las instituciones o grupos sociales hacen de los individuos, conjuntamente con el significado valorativo y emocional asociado a esta pertenencia10. Evaluando las influencias de las organizaciones de promoción del diseño en conjunción con la sociedad civil, es posible comprobar como la comunidad se involucra en proyectos de desarrollo integral de diseño abarcando todo el entramado local y en perspectiva a lo global, y se posiciona desde el rescate de sus propios valores intrínsecos, pudiendo afirmar entonces, que instituciones sociales intervienen en la conformación de nuestras identidades, reconociendo todo tipo de contingencias para solucionarlas comunitariamente y revalorizando el patrimonio local, así, se generan espacios de auto observación y aportes significantes, y esto sucede porque nuestra identidad se extiende a los objetos, a los sitios y a los individuos cuando interviene el diseño, accionando para generar la demanda, desde el lugar de la sostenibilidad.

Reflexiones finales

Todos sabemos que la educación que adquirimos no proviene sólo del ámbito formal11 también podemos adquirir conocimiento a través de cursos tomados en academias e institutos de enseñanza que no se rigen por un currículum de estudios aprobado oficialmente y a la vez, estamos influenciados por lo que llamamos “educación informal” adquirida en los ámbitos sociales de manera progresiva a lo largo de toda la vida y que nos forja nuestro carácter y talante. Toda esta formación e información contribuye a modelar nuestro comportamiento profesional, por ello creemos que una persona culta resuelve con mayor eficacia en relación a otra que sólo aplica conocimientos. Enseñar un oficio no resulta eficiente solo con metodología, hace falta la práctica, la transgresión, aprender con el error y la repetición y el replanteamiento de nueva teoría, reformular espacios de pensamiento crítico, y proposición; el Diseño es cultura en movimiento. Ganar espacios en innovación con la firmeza de seguir progresando en nuevas mejoras con los mejores, garantizando así prosperidad, afianzando valores de solidaridad y vida comunitaria saludables, son el reflejo de una sociedad que ha madurado en el entendimiento que el capital humano es su mayor fortaleza, entonces, apuesta al futuro convencida que en sus simientes, en sus hijos, en el germen vital de su gente, está la clave para lograr un mejor bienestar, una calidad de vida que permita que el conocimiento fluya y se pueda acceder a él con libertad para alcanzar fines superadores y metas sustentables con personas comprometidas social y ecológicamente. La responsabilidad social empresaria, universitaria, y de las ONG, empieza con el ciudadano y sus relaciones e implicancias y acciones comunicacionales que favorecen el mensaje expuesto. Las modificaciones que podamos hacer desde el sistema educativo para crear conciencia sobre el cambio climá- tico, el efecto invernadero, la sustentabilidad de los recursos y la importancia de la protección y preservación del medio ambiente, sin duda afectarán positivamente el presente y significativamente el desarrollo de las próximas décadas, influenciando en un todo a la Sociedad tanto local como globalmente. Sumando a lo ya expuesto e intentando caminos de mayor entendimiento, se hace preciso analizar en primer término, que el compromiso prioritario sobre el que deberíamos reflexionar es el lanzamiento al mercado de un volumen de profesionales lógicos, capaces de dar soluciones a problemas complejos de manera coherente, haciendo entender a nuestros alumnos/as que si trabajan mal, recurren a prácticas ilegítimas, y si intentan copiar no están creando sino imitando. Y segundo, que se necesita ser ético, moral, no dogmatismo, y aún recurriendo a la adaptación se hace precisa la comprensión del caso, detectando elementos para elegir y producir, y no sólo innovar, para alcanzar así un diseño verdaderamente pensado para satisfacer una demanda. Podemos afirmar entonces que la profesionalización se asienta tanto en la vocación como en la educación pero necesitamos una capacitación permanente para desarrollar nuestra prestación de servicio eficientemente, valiéndonos de las tecnologías y de la apreciación de las culturas, para nutrirnos de sus aportes, costumbres y tradiciones y de sus riquezas estéticas y contexto. Asumiendo que somos distintos y somos irrepetibles, tenemos que encontrar nuestro lugar para desarrollarnos y jerarquizar la profesión. Aquellos que son capaces de hacer girar la historia, son quienes con talento modifican las acciones del día a día, transformando sus propias realidades, y en consecuencia alteran el escenario de los demás, y es entonces cuando lo imposible se hace posible. El enfoque intercultural nos permite pensar desde el propio lugar de pertenencia y abrirnos a la comprensión del mundo para tomar el punto de vista del otro y valorarlo a través del conocimiento de su cultura, y tener así una visión periférica, dinámica, con un feedback global. Claramente, favorecer el intercambio y el diálogo de los distintos sectores y reconocer la diversidad como el medio para enriquecer el conocimiento de los ciudadanos en una sociedad más tolerante y solidaria, es posible con una educación intercultural. En este proceso de revalorización de la praxis, no se puede dejar de lado la investigación, eje fundamental para el desarrollo de la actividad. Repensar el rol de la educación en esta área. Es preciso trabajar de manera conjunta tanto desde el sector educativo como profesional e institucional, con actividades de apoyo y soporte que promocionen el Diseño. Lo que proponemos es que esta interculturalidad para un diseño sostenible con identidad latinoamericana, vaya acompañada de una formación básica teórico-práctica de calidad y una enseñanza-aprendizaje significativa con una educación científico-tecnológica desde la praxis, para formar estudiantes capacitados para comprender, analizar y entender la teoría y a la vez desempe- ñarse en el campus operativo para integrarse a un mundo en constante avance. Considerar también el desarrollo de nuevas tecnologías tanto de la información como de la comunicación y la importancia que adquirieron Internet y las redes sociales dentro de esta interculturalidad. Creemos en un Diseño Sostenible, formulado desde el inicio del proyecto, desde la producción, considerando la promoción, la comercialización y el análisis del consumo y la demanda e incluso considerar la distribución del producto, y mejorar las instalaciones para la productividad. Se necesita planificación para producir, y financiamiento para ejecutar los proyectos, estudiar las ventajas competitivas de explorar materiales aún no explotados para suplantarlos por los que son vulnerables y minimizar dichos costos. Es preciso poner el foco en la gestión de diseño y gestión de recursos, sumando el entrenamiento del capital humano de la empresa y la capacidad de inversión y calidad del diseño, proponiendo una participación institucional activa. Sumar la presencia de entidades involucradas al dise- ño trabajando en conjunto con las entidades educativas y que nuestros alumnos/as tengan la oportunidad de compartir experiencias con profesionales considerados exitosos en las distintas áreas de incumbencia, es quizá el camino hacia una participación más activa de todos los involucrados, para una formación profesional y un involucramiento con situaciones reales que rediseñen nuestros actuales interrogantes y solucionen algunas de nuestras asignaturas pendientes. Unido a ello la identificación de mercados emergidos o emergentes; empatizar con las realidades de estos mercados y rediseñar espacios de encuentro, de intercambio, de práctica, de ágora griega, para construir la “acrópolis del diseño”. En concreto hay mucho por hacer, lo importante es que ya estamos tomando conciencia de eso.

Notas

1 Sociedad: es el conjunto de individuos que interaccionan entre sí y comparten ciertos rasgos culturales esenciales cooperando para alcanzar metas comunes. 2 Gobernanza: entendida como el arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y el mercado de la economía. 3 Según la Real Academia Española la palabra “sustentable” refiere a que se puede sustentar o sostener con razones. “Sustentar” significa sostener una cosa para que no se caiga, y defender opiniones o principios, siendo el sustento, lo necesario para conservar la vida. 4 El informe Brundtland fue elaborado en 1987 y se llamó originalmente Nuestro Futuro Común. Haciendo referencia por primera vez el término desarrollo sostenible o sustentable, definiéndolo como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. 5 Fue Tomás Maldonado quien por primera vez utilizó la acepción actividad proyectual en la definición sobre el Diseño Industrial que redactó para el congreso del ICSID (International Council of Societies of Industrial Design) de 1961. Dos años más tarde, en 1963, decía nuevamente en una conferencia que dictó en Alemania bajo el título Actuelle Probleme der Produktgestaltung (El problema actual de la configuración formal): “El Diseño Industrial es una actividad proyectual que consiste en determinar las propiedades formales de los objetos producidos industrialmente…” 6 Orientaciones principales de un plan de acción para aplicar la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (2001) Art.15. Apoyar la movilización de creadores, artistas, investigadores, científicos e intelectuales y el desarrollo de programas y asociaciones internacionales para la investigación, procurando al mismo tiempo preservar y aumentar la capacidad creativa de los países en desarrollo y en transición. Art.17. Ayudar a la creación o consolidación de industrias culturales en los países en desarrollo y los países en transición y, con este propósito, cooperar en el desarrollo de las infraestructuras y competencias necesarias, apoyar la creación de mercados locales viables y facilitar el acceso de los bienes culturales de estos países al mercado global y a las redes internacionales de distribución. 7 “América es un punto de encuentro: Lo global y lo local” de Cristina Amalia López. Actas de Diseño 11 Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo, pp 115-116 8 Sastrería: El arte de diseñar una prenda a la medida de Cristina Amalia Lopez. Actas de Diseño 10 Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo, pp 222 a 225. 9 Se recomienda la lectura del libro de Gay Julier “Cultura del Diseño” 10 Es importante dejar claros los conceptos de individuo y de persona para comprender bien el sentido el texto: En cuanto al ser humano, individuo, es alguien que existe concreta e indivisamente en el grupo humano que llamamos “sociedad”, es decir, es un ser humano que vive en familia, en comunidad, en una ciudad, país y en el mundo. Cuando nos referimos al término persona, se describe al ser humano como sujeto pensante, consciente y responsable de sus acciones o sea como sujeto de derechos. 11 La educación formal hace referencia a los ámbitos de las escuelas, institutos y universidades.

Referencias bibliográficas

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Nota: Los conceptos y parte del contenido de este paper constituyen la ponencia presentada por Cristina Amalia López en el 11° Seminario Iberoamericano de Construcción con Tierra – SIACOT y en el 4° Seminario Internacional de Investigación del Diseño Sustentable en México en 2011.

Abstract: Design is part of the life of the man who in his search of satisfaction of demands, deepens in the culture to create and to modify his surroundings and in accordance with its capacity to do, obtains a work extends that it. Against this background, an education of quality allows unfolding complex capacities to solve real problems being worth of the investigation and development of multidisciplinary knowledge, and as much the culture, as the creativity and innovation, plays a fundamental roll in the formation of designer/a like professional.

Key words: design – education – sustainability – quality – professionalism – creativity – identity – culture – integration – sustainable development.

Resumo: Design faz parte da vida do homem que em sua busca da satisfação das demandas, se aprofunda na cultura para criar e modificar seus arredores e de acordo com sua capacidade fazer a obtêm um trabalho estende que ele. Contra esse fundo, uma instrução da qualidade reserva capacidades complexas resolver valer a pena dos verdadeiros problemas da investigação e do desenvolvimento do conhecimento multidisciplinar, e tanto quanto a cultura, como a faculdade criadora e a inovação, joga um rolo fundamental na formação de designer/a como o profissional.

Palavras chave: design – educação – sustentabilidade – qualidade – profissionalização – criatividade – inovação – cultura – integração – desenvolvimento sustentable.

(*) Cristina Amalia López. Especialista en Protocolo Diplomático, Oficial y Ceremonial en las Relaciones Públicas, Humanas y Sociales. Docente en la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación Corporativa-Empresa en la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

cambio cultural . diseño .

Educación, formación y capacitación para un diseño sostenible con identidad latinoamericana fue publicado de la página 75 a página83 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

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