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Dilema del siglo XXI: crecimiento o desarrollo

Papini, Carlos [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 19, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

El enfoque de este escrito podría basarse en la capacidad y responsabilidad de las personas para examinar distintos cursos de acción, con foco en la educación, salud, acción social, infraestructura y ética, para luego elegir el más idóneo. Por medio de este proceso se pueden generar estrategias que en el mediano y largo plazo nos arrimen a nuestra meta de desarrollo, no sólo por la eficacia de las estrategias sino por la calidad de las mismas.

Palabras clave: sistemas de control – organizaciones responsables – estrategias – criterios éticos

De la índole social del hombre resulta que el beneficio de la persona y el progreso dentro de la sociedad se condicionan mutuamente. De aquí deducimos que el objetivo del progreso debe redundar indefectiblemente en el bien de las personas, desarrollando día a día una sociedad edificada sobre la justicia y la equidad. 

Entonces, nos preguntamos si el incremento de la producción de bienes y servicios, acelerados por ese tremendo catalizador que es la tecnología están finalmente al servicio del hombre o es sólo un crecimiento de la actividad económica que no se focaliza en la dignidad humana. Y esta deducción no significa que el crecimiento es negativo, y que las decisiones tomadas en ese sentido son incorrectas. Significa que el crecimiento de ciertas variables no es suficiente para lograr la sociedad que queremos y que hay que tomar mejores decisiones. El enfoque podría basarse en la capacidad y responsabilidad de las personas para examinar distintos cursos de acción, con foco en la educación, salud, acción social, infraestructura y ética, para luego elegir el más idóneo. Por medio de este proceso se pueden generar estrategias que en el mediano y largo plazo nos arrimen a nuestra meta de desarrollo, no sólo por la eficacia de las estrategias sino por la calidad de las mismas. 

Si pensamos que dos tercios de la humanidad sobreviven con el 6% de la renta total el enigma que planteamos se torna un verdadero desafío. Todos, instituciones del sector público, organizaciones empresariales y organismos internacionales tienen al desarrollo como punto prioritario de cualquier agenda social. Los gobiernos hablan de crecimiento del PBI, la baja de la tasa de desempleo, la reducción de la pobreza, la distribución de la riqueza y la creación de infraestructura. Las empresas se refieren a la Responsabilidad Social Empresaria como vector de desarrollo y las organizaciones internacionales buscan indicadores que definan ese desarrollo sustentable que desemboque en el desarrollo humano. Las visiones son varias pero podemos resumirlas en tres conceptos que muestran distintas fases de la evolución: 

• Mientras crecimiento económico es un cambio cuantitativo el desarrollo es un cambio cualitativo que necesita de profundas modificaciones políticas, económicas y sociales. Como vemos los términos crecimiento económico y desarrollo no son sinónimos tal cual lo vemos en las profundas desigualdades entre los más ricos de la pirámide y la pobreza extrema. 

• Asimilar el desarrollo al crecimiento económico fue concebido luego de la Segunda Guerra Mundial, y a través de un notable proceso de industrialización en el hemisferio norte. Sin embargo la distribución de los beneficios del “desarrollo” se siguió concentrando en la parte más rica de la sociedad. 

• Desarrollo no es simplemente crecimiento económico. Hay muchos ejemplos donde vemos que las acciones sólo focalizadas en factores como la tecnología y la infraestructura son insuficientes para obtener desarrollo sustentable, es decir aquel relacionado con una mejor calidad de vida para todos y para las generaciones futuras.

En resumen, los cambios por sí mismos sin una propuesta adecuada que se transforme en pilares del desarrollo integral a largo plazo no son una respuesta responsable a las necesidades de nuestros ciudadanos. 

Esto deriva en un nuevo paradigma que incluye nuevos conceptos. Es necesario un ambiente socio-institucional que genere confianza para garantizar el desarrollo centrado en el ser humano, que oriente la sociedad hacia la educación, la salud, la distribución de la riqueza y sobre todo la igualdad de oportunidades para acceder a mejores condiciones de vida. Aquí surge el concepto de desarrollo humano, centrado en la persona e integrando las condiciones materiales del desarrollo con valores relacionados con una visión integradora de la sociedad. Se deben desarrollar sistemas de control que conduzcan a organizaciones responsables que respeten los derechos individuales y grupales. Juego limpio, productos sanos, condiciones laborales seguras, estabilidad económica, administraciones eficaces, reglas claras para invertir, y sobre todo justicia interna y externa servirán para poner en práctica el camino hacia la formación del ciudadano de la sociedad desarrollada. Lógicamente debemos asumir una perspectiva ética para conformar el mejor escenario de realización de esta visión, centrándonos fundamentalmente en la acción y no sólo en conductas que conducen a explicaciones y justificaciones sin decisiones correctas. 

Para evaluar las mejores propuestas debemos escalar desde la postura de juzgar que estrategia da el mejor resultado a indagar si es la más integrativa de nuestra sociedad, forjando coincidencias aún a partir de opiniones encontradas. La confrontación permite el nacimiento de nuevos enfoques e ideas, nutre al acuerdo exigiendo al mismo tiempo un compromiso mutuo y un alto grado de participación que nos ayuda a tomar riesgos, mayores responsabilidades y finalmente más propuestas enriquecedoras. 

Ahora, ¿cómo sabemos cuales son los medios correctos para llegar a nuestros fines de desarrollo? 

Primero hay que comprender la relación entre medios y fines y no caer en la debilidad de alcanzar una meta eclipsando los medios correctos. Luego considerar nuestras acciones como parte de un sistema político, económico y social globales para que aumente nuestra comprensión de las relaciones entre las diferentes instituciones y organizaciones actuantes en el sistema. 

Desde aquí comienzan nuestros diferentes roles. Como parte de una organización debemos administrar nuestros recursos internos y externos para lograr una correspondencia positiva entre derechos individuales y justicia social. En otras palabras, la generación y distribución de riqueza debe ser paralela a los requerimientos de la sociedad que lleven a la dignidad individual. 

Asimismo debemos promover en todos nuestros ámbitos de acción la controversia, la evaluación de las diferencias y el análisis de los juicios de valor, conformando de esta manera una cultura diferente, que produzca cotidianamente acciones hacia nuestro objetivo. Para lograrlo debemos promover la comunicación responsable, a través de prácticas dinámicas que desarrollen expectativas y experiencias perfectamente priorizados de acuerdo a las necesidades de la sociedad. 

También debemos crear condiciones para la reflexión creando un proceso conciente con criterios éticos apropiados que respete al desarrollo humano. Este rol no debe verse como una actividad aislada de los procesos regulares de toma de decisiones sino que pertenece a estos procesos produciendo confianza y flexibilidad de opiniones entre los integrantes del grupo. 

Finalmente nuestro rol como conductor de un aula universitaria serìa contribuir a este desarrollo desde nuestro ámbito de acción, la educación, porque el aprendizaje influye en la formación de nuestras generaciones más jóvenes, quienes a su vez aceleran su nivel de relación y comunicación a través de las redes sociales. Y esto ayuda a crecer lo “que tenemos en común” en cada uno de nuestros grupos de afinidad. 

Debemos también transmitir la aptitud y las herramientas conceptuales para que todos puedan participar activamente en el proceso de desarrollo. De esta forma lograremos convertir los sistemas actuales y sus resultados en sistemas más creativos e innovativos que podrán vigorizar la búsqueda de nuestro objetivo. 

La formación, que hoy sabemos debería ser ininterrumpida, debe desarrollar hábitos en los puestos de trabajo para que una vez que los alumnos de hoy lleguen a dirigentes puedan orientarse hacia planes integrales y abarcativos que logren el impacto social de largo plazo. Más que lo técnico, más que lo específico los profesionales del futuro deben aportar una capacidad de análisis que apunte al bienestar global de la comunidad. Significa dejar de apuntar al corto plazo para abarcar a las próximas generaciones y de esta forma tener logros sólidos en el tiempo. 

Hay que enunciar valores, desarrollar supuestos, emplear alternativas válidas, verificar escenarios posibles y actuar en la dirección elegida para satisfacer los criterios de una sociedad desarrollada, justa y con oportunidades equivalentes para sus habitantes. 

Por último y no lo menos importante debemos dejar de ser simples receptores a ser creadores de nuestros propios mensajes y acciones, tal vez como lo que hizo Steve Jobs, gran creador e innovador, cuando nos legó todos sus productos de consumo tecnológico a esta generación y las futuras. Si nos quedamos solamente con el paradigma del crecimiento tendremos una sensación de frustración por no completar la realización a su máxima potencia posible: el desarrollo humano. Valores y audacia ayudarán en cada ámbito particular de nuestra actuación interna y en nuestro entorno, en el marco de nuestras posibilidades, a lograr la máxima contribución hacia el objetivo. 

“Más que preocuparnos por el país que dejaremos a nuestros hijos debemos ocuparnos de los hijos que le dejaremos a nuestro país.” (Víctor Frankl)

Abstract: The approach of this writing might be based on the capacity and responsibility of the persons to examine different courses of action, with focus in the education, health, social action, infrastructure and ethics, then to choose the most suitable. By means of this process there can be generated strategies that in the medium and long term bring us closer to our goal of development, not only for the efficiency of the strategies but for the quality of the same ones.

Key words: systems of control – responsible organizations – strategies – ethical criteria

Resumo: O foco deste escrito poderia basear-se na capacidade e responsabilidade das pessoas para examinar diferentes cursos de acção, com foco na educação, saúde, acção social, infraestrutura e ética, para depois escolher o mais adequado. Por médio deste processo podem-se gerar estratégias que no médio e longo prazo nos arrimen a nossa meta de desenvolvimento, não só pela eficácia das estratégias senão pela qualidade das mesmas.

Palavras chave: sistemas de controle – organizações responsáveis – estratégias – critérios éticos.

(*) Carlos Papini. Ingeniero Químico (UTN). MBA (Universidad del Salvador). Posgrado Ejecutivo en Dirección y Negocios (I.A.E., Universidad Austral). Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento de Negocios en Diseño y Comunicación en la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

desarrollo . producción . progreso social .

Dilema del siglo XXI: crecimiento o desarrollo fue publicado de la página 128 a página130 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

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