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Reflexiones desde el aula

Belmes, Débora Irina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 19, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

En la presente ponencia me propongo abordar el ejercicio de la labor docente a partir del cuestionamiento de algunos supuestos teóricos. Para ello me posicionaré en la noción de encuentro áulico, momento que escenifica y posibilita los intercambios entre los docentes y los estudiantes. Este encuentro es profundizado a la luz de las transformaciones contemporáneas poniendo en cuestión las nociones de poder, autoridad, autoritarismo y transmisión. En este trabajo se intenta diferenciar el hacer fruto de la imposición, del ir haciendo como resultante del encuentro y el trabajo con el devenir. También se incluye la noción de la incertidumbre como uno de los elementos favorecedores de la producción y la creatividad.

Palabras clave: encuentro áulico – poder – autoridad – autoritarismo – transmisión – intercambio.

En el trabajo presentado en la Reflexión Académica en Diseño & Comunicación XV 2011 propuse repensar (¿pensar?) el encuentro áulico desde una perspectiva vincular. Nociones como representación, presentación, encuentro, ausencia, repetición, conflicto y creatividad conformaron las herramientas que me permitieron indagar, complejizar y dimensionar los avatares vinculados a la singularidad de cada encuentro. Encuentro, caracterizado por una especificidad conformada por la idea (previa) de cierta preparación, basada en la espera de encontrar algo específico y a la vez, de cierta incertidumbre porque siempre (en lo posible) habrá diferencia entre lo esperado y lo encontrado. Diferencia, cuya presencia, en función de las diversas formas en que sea considerada podrá producir distintos efectos. 

A partir de esas reflexiones, me propongo en esta ponencia abordar la labor didáctica. La labor didáctica, no desde su conceptualización, sino desde su ejercicio. Me pregunto ¿qué hacemos cuando damos clase? Para ello voy a basarme en la experiencia de la materia que tengo a mi cargo en esta institución: Metodología de Investigación. Mi trabajo se centrará en ella por varias razones: es uno de los campos de mi práctica profesional, es una actividad que someto a revisión continua, ya que cada cuatrimestre se convierte en otro comienzo, es la investigación un escenario privilegiado para estudiar, analizar e indagar sobre la relación la relación entre el bagaje teórico y la praxis de esos contenidos en términos académicos y porque es un ámbito cuyo ejercicio es favorecedor para la producción de cuestionamientos y replanteos acerca de las maneras en que educamos. 

Volviendo a la pregunta inicial, ¿Qué hacemos cuando damos clase? ¿Damos clase? ¿Se conforma una clase? ¿Estamos en clase? Hay una idea que se me impone en primer lugar (lo que no quiere decir que tenga un lugar hegemónico): dar clase se relaciona con enseñar y ense- ñar se vincula con transmitir información. Qué transmitimos, a quiénes, dónde y de qué manera podría implicar diferentes cuestiones. Transmitir no es una acción sin consecuencias y etimológicamente tiene varios sentidos. Algunos de éstos refieren a la idea de trasladar, transferir y otros refieren a ceder, o dejar a alguien una cosa. A partir de ello el docente podrá: por un lado dar un sentido, proponer un discurso que cuente (aunque ello resulte imposible) lo que tal autor o tal teoría quieren expresar. También podrá plantear los sentidos que el docente propone sobre ese conjunto teórico, como así también las posibles críticas. Pero también podrá interpretar, desde la personificación, al asumir un papel, un lugar en ese pensamiento y dentro de un determinado espacio temporal limitado y condicionado por la experiencia de habitar esta contemporaneidad. Quizás cada una de estas situaciones se dan a lo largo del dictado de una materia. Pero me gustaría pensar que ello no agota la labor. 

Un punto que me resulta interesante es aquel en el que convergen lo planificado y su puesta en acción, donde las presencias del docente y los estudiantes, el espacio físico, el momento y los diferentes elementos que constituyen ese encuentro se ponen en ejercicio. Ejercicio condicionado por las distintas presencias, una suerte de co-construcción que escenifica la posibilidad de habitar un espacio para el trabajo con lo nuevo, un espacio para la discusión, el análisis, la búsqueda y la elaboración destinados a la producción de nuevos sentidos y por qué no!, nuevos enigmas. 

El aula como lugar, con sus marcas y su carga simbólica es el espacio privilegiado para este tipo de encuentros, ya que favorece que allí se puedan producir estos intercambios. La noción de intercambio incluye posicionarnos desde la simetría, ya los que participan de la misma son todos sujetos y también, desde la asimetría, porque los lugares desde donde se arma y construye esta posibilidad son diferentes. Ello no implica una cuestión de orden y tampoco de valores. Sino que está vinculado fundamentalmente a la noción de poder. 

Poder que rige y forma parte de estos intercambios. Poder que visto desde la acción (idea de fuerzas en tensión y continuo movimiento) se relaciona con ese ir haciendo juntos en el aula. Ir haciendo en el devenir en el cual todos estamos incluidos. Este es un hacer como potencia, un “hacer con”. Un hacer que posibilita la riqueza del intercambio, no por ello evitando los conflictos y las diferencias sino justamente, lidiando con ello, sacudiendo anquilosamientos, renovando sentidos, promoviendo espacios que propicien el surgimiento de lo nuevo. 

El poder también puede ser usado como dominio, ello implica invisibilizar al otro como un sujeto, es volverlo unidimensional, que pierda sus potencialidades, focalizando en aquello que no tiene, que no produce, que no hace como “nosotros”, “la sociedad” o “las formas culturales” prefieren. Invisibilizar lo diferente, permite facetarlo, como aquello que puede ser ordenado, puesto en un lugar y que no requiere mayores esfuerzos (¿normalizarlo?). 

Si bien poder y saber se relacionan e implican, saber como poder no implica sólo avasallar al otro, abrumarlo sino que también puede ser un “saber hacer con”. Un saber a transmitir, a donar, que no es el único, sino un saber entre otros que puede ser transmitidos, favoreciendo la continuidad cultural (ello entendido como el magma que genera diferentes producciones cuyas formas no son fijas ni certeras). Podría plantearse que ello bordearía el poder de la autoridad, en tanto “estar autorizado” para hacer algo. Algo que no se puede hacer solo, sino que es posible a través del trabajo con el /los otros (trabajo con y desde el vínculo). 

El saber autoritario estaría más del lado del saber cerrado, del saber que se impone, que no sirve para el intercambio, que cierra los circuitos de producción y se sostiene sólo a través del uso de la fuerza y la amenaza. Diferenciar poder, autoridad y autoritarismo, nos lleva también a desmarcar saber y poder, para pensar en “saber hacer con el otro”. Hacer con el otro nos remite nuevamente al punto inicial, el encuentro áulico y a las preguntas vinculadas a la conformación de una clase. Transmitir refiere a las ideas de trasladar, transferir, ceder. Ello implica que algo atraviesa a todos los partícipes de ese encuentro. Encuentro conlleva la idea de producción de algo nuevo. Ese algo nuevo ¿se puede pensar como un “producir con”? ¿Se puede pensar como un “aprender con”? 

Uno de los supuestos que se asocian con el aula refiere a la idea que “se viene a recibir”, recibir también implica hacer un lugar, que algo que no se tenía, disponía, ahora este ahí, y ello implica que con “eso habrá que hacer algo”. Podrá generar curiosidad, temor, amenaza, interés y hasta excitación y hastío. Pero indefectiblemente implicará algún tipo de movimiento para incorporarlo, apartarlo, modificarlo, usarlo, destruirlo u olvidarlo. Ese algo es fruto de cierto intercambio, que puede en este sentido potenciar el surgimiento de la curiosidad, del placer de encontrarse con lo distinto, con aquello, que en la línea de la diferencia, podría asociarse con la creatividad. Creatividad entendida no como adaptación sino como lo que abre posibilidades tanto sociales como en el pensamiento. 

Curiosear, intercambiar, incorporar, transmitir podrían convertirse en herramientas al servicio de fomentar la multiplicidad, de salir de los determinismos y las etiquetas. Educar para crear lazos no sólo con el pensamiento sino junto con lo social. Educar también se liga con la idea de un futuro. Noción que se encuentra en crisis, y no por ello, deja de tener efectos. Educar se relaciona con desear para un futuro, desear aspectos, enigmas, movimientos que son parte de la vida. Desear la vida no determina desear “una vida” sino justamente su multiplicidad, su apertura, su potencialidad. 

Educar es una problemática que nos posicionan en un lugar incierto, las marcas de época cuestionan su ejercicio, sus cuestionamientos son bienvenidos ya que generan y posibilitan nuevos sentidos. Las preguntas no se agotan, sólo constituyen un intervalo para pensar y seguir andando por estos espacios, que muchas veces nos habilitan a producir encuentros, donde docentes y estudiantes, son sujetos que en un hacer juntos, pueden ir produciendo nuevos modos de habitar esto que llamamos contemporaneidad.

Abstract: In the present presentation I propose to approach the exercise of the educational labor from the question of some theoretical suppositions. For this situation I will position myself in the notion of meeting in the classroom, a moment that is the scenery and makes the exchanges possible between the teachers and the students. This meeting is deepened with the contemporary transformations putting in question the notions of power, authority, authoritarianism and transmission. In this work it is tried to differentiate the answers to the imposition, to do like resultant of the meeting and the work with the come about. Also the notion of the uncertainty is included as one of the favored elements of the production and the creativity.

Key words: classroom meeting – power – authority – authoritarianism – transmission – exchange.

Resumo: Na presente proposta proponho-me abordar o exercício do labor docente a partir do questionamento de alguns supostos teóricos. Para isso me posicionaré na noção de encontro na sala de aula, momento que escenifica e possibilita os intercâmbios entre os docentes e os estudantes. Este encontro é aprofundado à luz das transformações contemporâneas pondo em questão as noções de poder, autoridade, autoritarismo e transmissão. Neste trabalho tenta-se diferenciar o fazer fruto da imposição, do ir fazendo como resultado do encontro e o trabalho com o devir. Também se inclui a noção da incerteza como um dos elementos favorecedores da produção e a criatividade.

Palavras chave: encontro na sala de aula – poder – autoridade – autoritarismo – transmissão – intercâmbio.

(*) Débora Irina Belmes. Licenciada en Sociología (UBA, 1983). Licenciada en Psicología (UBA, 2000). Profesora de Enseñanza Secundaria Normal y Especial en Sociología (UBA, 1983). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Investigación y Producción de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

intercambio . técnica pedagógica .

Reflexiones desde el aula fue publicado de la página 196 a página198 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

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