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Idilio

Gardiazabal, Sol

Eje 1. El artista y su obra

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº47

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº47

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición X Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2011 Eje 1. El artista y su obra. Sofía Albert | Eugenia Bailo Donnet | Sol Gardiazabal | María Camila Rivera Castro | María Agustina Teruggi. Eje 2. Cine, lo que es

Año VIII, Vol. 47, Junio 2012, Buenos Aires, Argentina | 99 páginas

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Introducción

Este trabajo plantea la existencia de un paralelismo entre una obra y el período Rococó. La obra se titula Amor Eterno y pertenece a la artista Natasha Slotopolsky, una joven apasionada del arte. Esta obra refleja la imagen de una pareja de la tercera edad en una situación cotidiana, como es compartir un momento juntos en una cocina; en dónde cada uno –llevando a cabo una tarea particular– se demuestran amor con una caricia.

A través del ensayo se expondrá un análisis pre-iconográfico de la obra y un análisis narrativo, además de un recorrido por las principales características del Rococó y cómo se interrelacionan tanto obra como época.

Natasha Slotopolsky

A lo largo de los años el concepto romance fue tratado de diferentes formas por los artistas de cada época. Desde concepciones idealistas, de línea rígida, hasta concepciones libres que se alejan de representar fielmente la realidad para dejarse llevar por los sentimientos e impresiones subjetivas: liberando así, tanto la línea como el color.

Pero existe una época concreta en la historia occidental que trata la idea de amor de una forma muy particular, convirtiéndola en uno de los ejes de este período: el Rococó. Se trata de un momento de la historia que tiene al amor, y en especial al amor galante, como eje principal. Durante los años 1720 y 1760, tanto sus pinturas, como esculturas, arquitecturas, mobiliarios, porcelanas y músicas, reflejan en algún punto ese idilio romántico. El estilo Rococó comenzó en Francia y logró su difusión hacia países tales como Italia y España, gracias a la voluntad de los artistas franceses.

Historias de grandes amantes, pícaras cortesanas, sentimientos mundanos y escenas naturales confluyen con reconocidos personajes mitológicos, uno de ellos Cupido, creando una atmósfera de “idilio real mundano” que podría traducirse como una semejanza a ese estado en el que nos coloca el amor; esa sensación mágica que nos invade y encanta con su misterio.

Sintetizando así en muy breves líneas la idea y eje principal de este período, es por lo que lo elegí para plantear un paralelismo con la obra Amor Eterno. No simplemente por el uso de la palabra amor en el título, sino por como éste lo refleja en escena:

Esa picardía en la mirada cómplice, esa idea del paso del tiempo y la naturaleza de la vida, el amor que engalana la escena… todo lo que hace que se “sienta” el amor en el aire. Una atmósfera de luz que recorre ese ambiente dándole justamente “luz” a ese período de la vida.

Primero, es importante saber un poco acerca de la historia de la artista y el nacimiento de esta obra en particular para poder así, comenzar a analizarla tanto iconográficamente como de forma narrativa. Y llegar a plantear de esta manera el porqué de la relación que encuentro entre ambos (obra-período).

La artista se llama Natasha Slotopolsky, se trata de una joven de 23 años a quien el arte la apasiona y la acompaña desde sus primeros años de vida.

Según sus propias palabras:

(…)Toda mi infancia está registrada en millones de hojas que están coleccionadas por mi familia con todo tipo de temas (…) De mis 10 a 12 años hice mayoritariamente sagas de cómics, cuyo guión surgía dependiendo el día, y las historias tomaban giros inesperados justamente por la falta de premeditación, lo cual las hace muy graciosas (…) Hoy en día al hecho de dibujar lo veo como una forma de procesar mi mundo (… )

Natasha siempre tuvo una filosofía de vida muy particular también en su niñez, que la hace encontrarle algo gracioso a los hechos que nos pone la vida en nuestro camino. En otras palabras, trata de mirar la mitad del vaso lleno en vez del vacío; y es en el dibujo en el ámbito en el que ella encontró siempre la posibilidad de plasmarla. Esto la hace tener la necesidad de depurar el arte de las caricaturas: “(…) Mi deseo justamente de hacer mejores caricaturas me llevó en el 2006 a entrar a aprender dibujo en el estudio de los hermanos Villagrán hasta el 2010 (….)“ Durante varios años se dedicó al estudio de la carrera Escenografía teatral, donde lograba llegar a combinar su pasión –el dibujo– con la satisfacción de hacer tangible su obra para muchos espectadores. Pero esta carrera no lograba llenar sus expectativas y según afirma:

Le dediqué tres años a esa carrera y luego, la maduración natural que hay en la vida, me hizo cambiar de parecer y mi llamado interno me guía hoy en día hacia otro lado, que es mostrar la belleza que otros hacen o hicieron. Es por eso que me encuentro estudiando la Licenciatura en Curaduría y Gestión en Arte en el Instituto Universitario ESEADE.

Al preguntarle por cómo se define en el arte, ella simplemente exclama: “En el arte me defino como una aprendiz total (…) Estoy completamente segura de que me queda casi todo por recorrer, porque el dibujo es una actividad del alma, que te convoca y te requiere horas y horas de dedicación”.

Esa pasión con la que Natasha se refiere al arte en sí mismo y a lo que particularmente éste significa en su vida, también la acompaña cuando expresa lo que Amor Eterno significa para ella:

(…) Siento que pude expresar libremente un paisaje interno (…) Justamente es este deseo de hacer visible para otros lo que en escena vi en la relación de mis dos abuelos hacia el final de la vida de ella. Todo ese amor, intacto a pesar del curso natural, pero a veces doloroso que recorre la vida. Su amor, está brillante bajo una luz que resalta el cariño y el amor verdadero que comparten. En la imagen, coexiste el pasado (las fotos enmarcadas de una vida juntos), con el presente (su relación, los mates y charlas de todo lo que queda por compartir entre ellos) y el futuro que se avecina, presente tanto en los dibujitos de los nietos pegados en la heladera como en el escarpín que ella teje, seguramente para otro nieto en camino que llega para seguir dándoles alegrías y re significar la familia que formaron juntos.

Todo esto que Natasha vive como propio en su obra lo manifiesta y se llega a contemplar claramente en el mensaje de la misma. La obra habla de la eternidad, de esa capacidad de perdurar en el tiempo ya no físicamente pero si en esencia; la idea de que el amor verdadero no tiene fin sino que una vez que nace no muere jamás por más que los amantes no estén más físicamente, el amor los trasciende convirtiéndolos en eternos.

Por su parte el período Rococó promueve representar mayoritariamente imágenes inspiradas en la naturaleza del amor y en la naturaleza, en sus formas. Una escena tanto irreal como ideal, en la que varios personajes se encuentran formando parte de la misma, tanto seres mitológicos con el único fin podría decirse de reflejar el romance. Esa picardía que tiene el amor en plena escena galante, tan característica en este arte particularmente mundano pero de carácter efímero.

Amor Eterno: la obra

Dando comienzo al análisis de la obra, empezaré por referirme a su tamaño y al impacto psicológico que se establece a partir de la relación “obra-espectador”.

Amor Eterno es una obra de pequeñas dimensiones (tamaño: 21 x 27,9; técnica lápiz). El hecho de que se trate de un formato pequeño está vinculado al significado que la artista le quiso dar: esa sensación de algo interior, de un sentimiento propio que reside en el interior de uno mismo. Como explica Acaso (2008): “(…) cada sistema de comunicación tiene un código, un procedimiento clave que conocen tanto el receptor como el emisor y que hace posible tanto el intercambio de información entre ellos como la creación de conocimiento a partir de dicho código”.

Al tratarse de amor y la idea de amor eterno que cada espectador posee, la artista decidió fijar sus dimensiones en un marco que genere calidez; convirtiéndola así en una imagen pequeña, llena de significado pero para nada avasallante. Una opción que demuestra que su autora no dejó nada librado al azar sino que por el contrario estuvo pendiente hasta el último detalle de su obra, para poder de esta manera, generar un mensaje claro sin ruidos en la comunicación.

En cuanto a la relación que se genera entre la obra y el espectador, la misma es de predominio del espectador. Ya que es quien logra abarcarla en su totalidad al colocarse frente a la misma.

El tamaño de la obra genera la sensación de que el espectador logra absorberla y no es la obra quien lo absorbe a éste.

En esta obra en particular se puede ubicar como punctum la caricia que le proporciona él a ella, la calidez del gesto y la complicidad existente en la mirada amorosa de ambos.

Este análisis iconográfico de la narración trata elementosclave de significación: dos personas mayores que transmiten longevidad y años de amor. Un gesto, la caricia que en Occidente es sinónimo de ternura y emana amor, cariño y calidez tanto por parte de quien la realiza como de quien la recibe. La mirada habla mucho por las personas, se la relaciona con la transparencia, la ingenuidad y vulnerabilidad. La complicidad en la mirada de ambos demuestra el conocimiento mutuo que existe entre ellos.

En cuanto al análisis de las herramientas del lenguaje visual: el uso del blanco, negro y escala de grises refleja la pureza, vulnerabilidad y sinceridad de ese amor. Un amor tan puro y cálido (como el color blanco) se mimetiza con el paso del tiempo, que podría relacionarse con el uso de la escala de grises. Ya que transmite matices, es decir el paso del tiempo y experiencias vividas juntos para culminar en el negro. Un color que emula el lujo y la muerte, su uso connota el lujo que tuvieron estos personajes por haber podido vivir un amor por encima de todo y que perdurará por tanto tiempo. Reflejando esa sensación de que “el amor está en el aire”, de que “se respira amor”.

Esta obra presenta un mensaje manifiesto para quienes se convierten en sus espectadores: una imagen cotidiana que puede ser captada sin complicación alguna. Mientras que el mensaje latente que nos propone la misma, habla de la eternidad.

De esa capacidad de perdurar en esencia junto con la idea de que el amor cuando es verdadero, no tiene fin.

“El Rococó representa la elaboración de un arte como expresión inmediata de la vida social” (Viñamata, 1987). Como se puede traslucir en esta frase, el Rococó tenía como eje la representación de la vida mundana; todo lo que se encontrara por fuera de ésta no era de interés para los artistas de la época. Concluyendo en que la intimidad es uno de los puntos a representar por los artistas. Además de esa visión amorosa del período, puede destacarse otro eje característico, que puede traducirse en una frase: “Goza, no existe otro placer, haz gozar, no existe otra virtud” (http://lineadeltiempo-rococo.

blogspot.com/, 2010). Revelando en pocas palabras, el peso de los sentidos. Es decir, esa propensión de la época por reflejar el goce, las sensaciones y la lujuria. Mostrando una vez más que lo humano, el deseo humano, es lo que moviliza al disfrute, el amor y fantasías que se pueden ver plasmadas en las obras de la época, tanto a través del uso de los colores, texturas, luces, sombras, como las escenas elegidas.

Enfocándose en la obra propiamente dicha, Amor Eterno, en primer lugar podría decirse que se trata de una escena digna de representación; sería un encuentro de dos personas en una cocina, compartiendo quien sabe, una merienda, como es el caso de la obra; siendo una escena cotidiana de atracción para cualquier pintor de la época. En cuanto a la intimidad: qué mayor intimidad que una escena amorosa y romántica entre dos personas de edad que se propician y expresan su amor con ternura.

Por su parte, los sentidos son unos de los puntos más importantes de la misma, tanto para los personajes de la obra como para los futuros espectadores de la misma. Ya que en primer lugar, para los personajes de la obra, la misma gira en torno al sentimiento del amor, a la idea del paso del tiempo en una relación de toda la vida. De toda una vida juntos. Y en segundo lugar, a los espectadores se le movilizan todo tipo de sentidos, ya que el gesto entre ambos, las acciones que ellos realizan, sumado al ambiente en el cual se desarrolla la escena; plagada de imágenes que remiten a todo lo que construyeron. Esto genera que los sentidos de quienes vean la obra se manifiesten y estén alertas, ya que a partir de la obra, los mismos pueden recrear sensaciones y vivencias propias de cada espectador.

Y lo más importante, es que se trata de una obra de amor. Una obra que gira en torno a la idea de romance y a la transmisión del mismo. El tema fundamental del período Rococó. Todo lo dicho se ve reflejado también en el uso del no color, el tamaño, los contrastes y las líneas con la que se compone la obra.

Por todo lo expuesto, es que considero que existe un paralelismo claro entre el uso de los elementos iconográficos y pre iconográficos, los elementos narrativos, el mensaje manifiesto y latente de la obra, con lo que hace al período Rococó.

Tanto obra como período se basan en el amor, el paso del tiempo, la dicha, lo mundano, placeres y lujuria.

Bibliografía http://lineadeltiempo-rococo.blogspot.com/. (04 de mayo de 2010). Recuperado el 27 de noviembre de 2011, de http://lineadeltiemporococo.blogspot.com/: http://lineadeltiempo-rococo.blogspot.com/ Acaso, M. (2008). El lenguaje Visual. Barcelona: Paidós.

Agueda, V. (1987). El Rococó arte y vida en la primera mitad del siglo XVIII. Montesinos, España.


Idilio fue publicado de la página 19 a página21 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº47

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