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Paris Nous Appartient - Jacques Rivette

Battistuzzi, Mariano

Eje 2. Cine, lo que fue y lo que es

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº47

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº47

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición X Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2011 Eje 1. El artista y su obra. Sofía Albert | Eugenia Bailo Donnet | Sol Gardiazabal | María Camila Rivera Castro | María Agustina Teruggi. Eje 2. Cine, lo que es

Año VIII, Vol. 47, Junio 2012, Buenos Aires, Argentina | 99 páginas

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Introducción

Paris nous appartient del director Jacques Rivette es sin dudas un filme que pertenece al movimiento de la Nouvelle Vague, no solo por la época en que tuvo lugar sino también por contener elementos intrínsecos y comunes de este movimiento.

Esta investigación ahonda sobre los modos en los que Rivette retrata la ciudad de París, incluyéndola en la trama casi al nivel de los personajes. De la misma forma, se analizan las características espacio-temporales y caracterológicas –ésta última referida a los personajes– en forma de análisis comparativo con aquellas del cine industrial antecedente, desde el punto de vista de las estructuras narrativas del nuevo cine que plantea L. Miccichè en la Historia General del cine (Miccichè, L. 1996) –en especial el capítulo “Teorías y prácticas del Nuevo cine”. El marco teórico incluye también, El cine francés 1958-1998 (Riambau, E. 1998), particularmente el capítulo “Autores”, Le films de ma vie (Truffaut, F. 1975), y extractos de revistas especializadas en cine; Cahiers du Cinèma,

Film Quarterly y Cinè-Tracts.

Un nuevo modo espacio-temporal, de caracterización, y de puesta en escena (Paris como un elemento clave y protagonista) en Paris nous appartient

Paris nous appartient fue el primer largometraje del director Jacques Rivette, estrenada el año 1961. El largometraje es considerado por muchos críticos del cine como uno de los detonantes de la Nouvelle Vague, así como también su director, Rivette. El film responde a varios elementos que caracterizan al Cine nuevo de los `50 y `60, conteniendo también conceptos innovadores y sumamente estéticos. Con una tendencia hacia temáticas de misterio y soledad, Paris nous appartient presenta muchos elementos de los que la Nouvelle Vague hizo su nombre: un bajo-presupuesto; filmación en locaciones; formas narrativas no clásicas; experimentación con modos estéticos diversos y un interés en el trazado de las temáticas sociales, culturales y morales particulares del momento.

Todo esto ocurre adentro –y está en parte alrededor– de la atrapante ciudad francesa de París. Si bien una película de estas características tiene centenares de aspectos analizables, el foco se hará sobre dos cuestiones principales. Por un lado, sobre los modos en los que Rivette retrata la ciudad de París, incluyéndola en la trama casi al nivel de los personajes. Por el otro, las características caracterológicas –referidas a los personajes– y espacio-temporales en forma de análisis comparativo con aquellas del cine industrial antecedente.

En primer lugar, en el nivel de las estructuras narrativas, el autor Lino Miccichè plantea un sistema teórico –implícito– que reúne diferentes elementos que son generales entre las diversas vagues, especialmente en el periodo del `65 al `69.

Uno de los elementos esenciales está referido al nivel de las estructuras narrativas.

Miccichè explica que “se podría constatar un rechazo ampliamente generalizado de la trama novelesca” (1996, p. 25) en las películas emergentes de esta Nouvelle Vague.

Así es que en Paris nous appartient se denota con claridad un alejamiento del planteamiento espacio-temporal y caracterológico de la novela y del cine industrial antecedente, tanto el hollywoodiense como el francés mismo. La trama está conformada por varios personajes, extrañamente relacionados entre sí.

Desde los primeros minutos de la película es posible reconocer que se nombra constantemente un personaje que no interactúa físicamente en el desarrollo de la película, Juan, de quien el espectador poco sabe y a quien nunca ve. Este hecho hace predisponer al espectador de manera que pueda esperar cualquier cosa durante el desarrollo de la película. Al no existir información certera y alcanzable sobre este supuesto personaje, Juan, es imposible formar un “mapa” claro de la historia. Así, se vuelven bajas las posibilidades de que haya una única historia circundante, por el contrario, actúa como disparador para cientos de hipótesis que no son necesariamente respondidas una vez finalizado el film.

La misma Anne –protagonista– es un personaje que admite la empatización hasta cierto punto, puesto que su carácter confrontativo y su motivación poco clara –entre otras cosas– hacen que se conforme como un personaje más humano, distante de aquellos protagonistas moralmente incuestionables del cine industrial. Este personaje no tiene motivos para hacer lo que hace, e igualmente es, de alguna manera, quien nuclea la trama. Asimismo, el personaje de Terry; actriz, amiga de Philip Kaufmann y perteneciente a este circulo de amistad, es una mujer envuelta en un velo de misterio y con apariencia engañosa, que parece nunca terminar de “cerrar” como personaje.

La irrupción de Anne en el círculo íntimo de este enigmático personaje Juan y su relación tanto con Philip como con Terry resulta poco clara, sumado a que la mayoría de los personajes no están psicológicamente definidos, como sucedía por ejemplo, en el ya mencionado cine industrial, que respondía a un esquema de personajes definidos en su carácter y perfil psicológico.

Otro punto que Miccichè destaca es el hecho que en el Nuevo Cine hasta los mismos actores se vuelven espectadores de lo que están viviendo. El “sustituto” del espectador, en el film de Rivette, es Anne, una estudiante de letras que no rinde sus exámenes para ensayar la obra de Philip, y para meterse de lleno en una investigación unitaria sobre la muerte de Juan y sobre su sospechoso circulo de amistad –quedando poco claro el porqué de su irrupción.

Así, la conspiración es el único medio potencial de la película para generar una narrativa. De todas formas, Anne traspasa la pantalla con aires de naif pero ciertamente incrédula, lo que aporta muchísimo a lo que se podría denominar como la “deconstrucción” de la trama, puesto que está claro que el director no pretende que la trama se entienda de primera mano.

Haciendo referencia particularmente al cine industrial francés antecedente –del que la Nouvelle Vague se aleja, películas como Sous les toits de Paris (Bajo los techos de París, René Clair, 1930) ejemplifican los estereotipos de personajes reinantes en ese modelo cinematográfico, en vistas de que no hay más de cinco personajes principales, y éstos tienen perfiles psicológicos claramente reconocibles.

Pola, una bella inmigrante de bajos recursos; Albert, un cantante callejero de “buen corazón”; Fred y su pandilla, ladrones oportunistas. Aunque Sous les toits de Paris sea un film de treinta años antes que Paris nous appartient, y el primer sonoro francés, vale recalcar que aun así es posible establecer una comparación, puesto que las primeras películas sonoras respondían igualmente al modelo de producción industrial acuñado en Hollywood en la década de los ‘30. Así también, el largometraje del director René Clair retrata la ciudad de Paris en su trama, hecho que puede ser comprendido desde el título de la obra. De todas formas, la filmación en estudios impide que sea la verdadera París la que reluzca, al contrario del largometraje de Rivette que nuclea este análisis.

Entonces, podría decirse que, aunque el filme de Jaques Rivette tiene cierto nivel de vaguedad respecto de los personajes, la figura de Anne podría ser tomada como la del personaje principal. Desde otro punto de vista, el personaje de Anne se puede considerar como aquel que su director-realizador tomó como base para transmitir, con un mínimo orden, ciertos conceptos.

Tal como lo describe Bertrand Tavernier en el n° 61 de Cahiers du cinéma:

Paris nous appartient no es una obra sobre y contra el fascismo, como Mas allá de la duda lo era sobre y contra la pena de muerte, sino una reflexión sobre la apariencia y la verdad, sobre la verdad puesta en entredicho por la apariencia, y sobre un personaje, Anne, que no quiere ver nada más que la verdad y en absoluto la apariencia.

(1961, p. 104-105)

La cámara –y por tanto la audiencia– sigue casi siempre a Anne a través de la película, y las maneras particulares en que Rivette filma las travesías de esta joven alrededor de las regiones internas menos conocidas de París. Aunque la conspiración, o por lo menos la paranoia política, parecen viablemente los lineamientos mas importantes del film, la representación del espacio físico de la ciudad es tan convincentemente verdadera y abstracta a tal punto que parece onírica.

Gilles Deleuze resuelve en La imagen-tiempo: “Ya en Paris nous appartient, el paseo culmina en una fantasía crepuscular donde los lugares urbanos no tienen mas realidad y conexiones que las que nos ofrece el sueño” (2005, p. 23). Así entonces, es posible referirse a Paris nous appartient como una película verdaderamente sobre la ciudad de París. Rivette captura, de una manera única, la esencia material del espacio urbano y del entramado social de la época, la naturaleza cruda y real de sus múltiples locaciones interiores y exteriores, la naturaleza misteriosa de la metrópoli semi-abandonada e inundada de un espíritu bohemio, revolucionario y misterioso.

Paris nous appartient es un film no sólo sobre el impacto psicológico desestabilizante de la ciudad en la época sino también de su presencia física casi viviente, de la cultura que prevalece en lo mas profundo de la ciudad, de aquellas personas que no pueden –o no quieren– salir de París porque forman parte de ella, aunque no posean ningún poderío económico o social relevante allí. De hecho, Anne rechaza dos veces la idea de su hermano de ir a visitar a sus padres fuera de París.

No es menor que la ciudad de París haya sido elegida para dar vida a todos los personajes que se desenvuelven en el largometraje de Rivette. Esta ciudad fue uno de los lugares físicos mas importantes en donde se gestó el Nuevo Cine, particularmente el movimiento de la Nouvelle Vague.

Como el titulo sugiere, los jóvenes que formaban parte de esta revolución cultural se apropian de la ciudad, haciéndola parte fundamental del movimiento emergente, tal como Rivette lo plantea en Paris nous appartient con la inclusión de la nombrada ciudad casi al nivel de los personajes humanos. A estos jóvenes –tanto los del film como aquellos que formaron parte de la Nouvelle Vague (incluyendo al propio Rivette y sus colegas cineastas)– está dirigido el tan acertado título Paris nous appartient o París nos pertenece, siendo que en los `50 y `60 esta juventud realmente perteneció a París tanto como la ciudad les perteneció a ellos.

Otra faceta que también es necesario remarcar recae en el hecho que Rivette no responde al esquema narrativo tradicional, llámese aristotélico, de principio-desarrollo-desenlace, sino que plantea una cronología basada más en el discurso que en el accionar particular de un personaje.

El sistema industrial francés –antecedente– responde casi en su totalidad al sistema narrativo tradicional de tres actos o de desarrollo cronológico coherente con una presentación/ principio, un desarrollo y un desenlace/final. Este recorrido es atravesado por uno o varios personajes que tienen un perfil definido. Al finalizar la película, el protagonista es alguien diferente, capaz de hacer algo que en el denominado primer acto no hubiera podido llevar a cabo. El personaje se ha transformado; para bien o para mal, vivo o muerto, pero es alguien diferente de aquel del comienzo (Goldman, W. 1995).

Este mencionado recorrido y proceso en el protagonista no está presente en el filme de Rivette, a raíz de que –entre otras cosas– el personaje no es el que lleva “la delantera” ni sobre el conflicto, ni sobre los obstáculos, ni sobre el antagonista.

Todas estas figuras mencionadas que abundan casi de manera obvia en la filmografía francesa industrial no son respetadas ni siquiera mínimamente en Paris nous appartient, hecho que ayuda a posicionarla también como uno de los mayores exponentes de la Nouvelle Vague –siendo un largometraje totalmente discordante respecto del cine industrial. Éste se apoya sobre algunos pilares fundamentales: la acertada distribución de las fuentes de información, un conflicto sólido y claro, y personajes psicológicamente definidos.

Ninguna de estas premisas se dan en Paris nous appartient, por lo que su narrativa y su estética plantean conceptos sumamente innovadores. De esta forma es posible también relucir otra característica que Miccichè (1996, p. 26) establece respecto del Nuevo Cine, referida a la información que se le brinda al espectador.

Este filme de Rivette da cuenta también como el cine emergente saca al espectador de ese “lugar de privilegio” que tenía en el cine anterior, haciéndolo dudar y pensar, sin tener que cerrar necesariamente todos los cabos de la historia.

Paris nous appartient deja interrogantes sin resolver, manteniendo ese halo de misterio que está presente en todo el desarrollo del filme, así como la existencia de varias tramas en simultaneo. La falta de una línea argumental principal y nuclear puede ser denominada como “narrativa evasiva”, siendo Anne la investigadora del espectador en la pantalla.

Anne está en la constante búsqueda de la verdad, luchando para derribar las apariencias, de forma lenta pero segura. Los movimientos lentos, tenues y poco concluyentes de Anne a través de las entrañas misteriosas de París posicionan al filme de Jacques Rivette como una obra más interesada en la reflexividad que en el mero hecho de contar una historia. Esto es totalmente evidenciable en la metáfora que se plantea del teatro, con los fallidos ensayos de la obra Pericles de Shakespeare, retratando al mundo dentro de una obra de teatro, que a su vez se encuentra dentro de una película.

Así entonces, es posible establecer que en Paris nous appartient, Rivette incorpora estructuras narrativas innovadoras para su tiempo, posiblemente por esto sea que el largometraje es considerado como una de las bases del movimiento Nouvelle Vague.

Miccichè (1995, p. 24) hace referencia al cambio que se produce en el nivel de las estructuras narrativas en el emergente cine de los ‘50 y ‘60, particularmente remarcando que hay un alejamiento de la convencionalidad narrativa. Esto se ve muy presente en Paris nous appartient debido a la presencia de varias líneas argumentales que se desarrollan al mismo tiempo, un gran número de personajes, un despliegue narrativo confuso y para nada ordenado. Estos factores definen el carácter de Paris nous appartient. De la misma forma, explicitan la época en la que fue concebida, mundialmente conocida como aquella en la que floreció un cine “independiente”, alejado de la producción al estilo industrial que ciertamente se había dado en Francia como en muchos otros lugares del mundo. Bordwell denominará a este cine –algunas décadas después del estreno de esta película– como cine de “arte y ensayo”. Y efectivamente, esta nueva cinematografía tiene una gran cuota de arte y otra muy importante también de ensayo, de espontaneidad y libertad en relación a la técnica y la estética. Paris nous appartient es el ejemplo vivo de los resultados que se obtienen experimentando fuera de los cánones convencionales.

Conclusiones personales

Paris nous appartient es un film sumamente interesante y con muchísimos conceptos que atraen y atrapan, no por nada se posicionó como uno de los pilares fundamentales de la Nouvelle Vague.

En el proceso de este trabajo pude darme cuenta de porqué es en ese momento que surgen tantos artistas y especialmente directores que llevan a cabo obras maestras como la que en este ensayo analizo. Realmente me di cuenta porqué es tan ferviente la pasión de los directores y realizadores de la Nouvelle Vague, y porqué se formó alrededor de las obras que de ella surgieron tanto revuelo, a tal punto que hoy en día se han transformado en obras y directores de culto.

Más allá de los prejuicios que existen sobre el cine moderno propiamente dicho, respecto de sus características tan discordantes con el cine industrial, puedo decir que es una cinematografía más profunda para ver y analizar, porque el espectador tiene la posibilidad de encontrarse una variedad enorme de películas diferentes en una sola, puesto que admiten variadas interpretaciones y puntos de vista.

En un principio, cuando fue momento de elegir la película para el análisis de este trabajo final, sin haberla visto, elegí Paris nous appartient por el título (en español París nos pertenece), ya que la ciudad de París es uno de mis lugares preferidos en el mundo, pudiendo definirla personalmente como una ciudad fetiche. Este título me atrajo enormemente, al incluir de alguna manera al espectador –e inclusive al lector– que lo mirará.

Ahora, una vez finalizado el trabajo, puedo decir que el film incrementó mi admiración hacia esa ciudad, propiciando también un acercamiento ameno hacia la cinematografía moderna. De alguna manera, podría decir que Rivette –entre los complicados entrelazados que propone Paris nous appartient– logra que el espectador sienta lo que transmite el título.

En la película uno atraviesa las zonas más recónditas de esta ciudad, la esquinas, los bulevares, las calles empedradas, las pequeñas plazas de barrio de algún rincón perdido de París, no los lugares emblemáticos y conocidos mundialmente. Y al conocer las partes es posible acercarse al todo. En algún sentido, ahora, París también me pertenece.

Bibliografía

Miccichè, L. (1996). Historia General del cine. Madrid: Cátedra.

Riambau, E. (1998). El cine francés 1958-1998. España: Paidós.

Deleuze, G. (2005). La imagen tiempo. Buenos Aires: Paidós.

Goldman, W. (1995). Las nuevas aventuras de un guionista en Hollywood. Barcelona: Plot.

Rivette, J. (1953, Octubre). On Imagination. Cahiers du cinema, 27 (59-60). Extraído de Cahiers du cinema: The 1950s. (1985). Editado por Jim Hillier. EEUU: University of Harvard.

Truffaut, F. (1975). Le films de ma vie. Paris: Mensajero.

Burch, N. (Winter 1959). Qu’est-ce que la Nouvelle Vague?. Film Quarterly, 13, 2 (16-30). EEUU: University of California.

Rivette, J. (director). (1961). Paris nous appartient [Película]. Francia: Ajym Films, Les films du Carrose.

Clair, R. (director). (1930). Sous les toits de Paris [Película]. Francia: Films Sonores Tobis.


Paris Nous Appartient - Jacques Rivette fue publicado de la página 27 a página29 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº47

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