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El arte del error

Ierache, Rocío de la Paz

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2012 Eje 1. Recursos creativos: Cecilia Castillo | Sabrina Ariadna Cueva | Rocío de la Paz Ierache | María Agustina Rossito. Eje 2. Tendencias y experimentaciones cin

Año VIII, Vol. 48, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 117 páginas

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Eje 1. Recursos creativos

Introducción

El propósito de esta investigación está orientado al estudio de los nuevos medios en la época de la convergencia mediática.

Se propone analizar la forma en que los errores en la producción estética a causa de una falla en el dispositivo o hardware tienen un aspecto positivo según la mirada del artista respecto de la tecnología, que incentiva a la experimentación y quizás al descubrimiento de nuevas tendencias.

Hoy nos encontramos con una cuarta pantalla, la más pequeña pero la de mayor potencial de desarrollo: el teléfono móvil equiparándolo con sus hermanos mayores: el cine, la tele y el ordenador.

El teléfono móvil ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma multimedia presente tanto en nuestra actividad comunicativa como en las prácticas artísticas. Somos portadores continuos de cámara y pantalla y tenemos la oportunidad de registrar en cualquier momento y lugar lo que nos rodea de manera espontánea. Estamos ante un nuevo dispositivo que no sólo graba y reproduce utilizando una misma pantalla, sino que además permite editar, archivar, manipular, distribuir y publicar por medio de Internet el material trabajado lo cual convierte a los realizadores en distribuidores y facilita los procesos de producción.

Se puede considerar que en general los aparatos, los instrumentos y las maquinas semióticas no son proyectadas para la producción de arte sino que son concebidas dentro de un principio de productividad industrial y de automatización de los procedimientos para la producción en gran escala (Machado, 2005).

Generalmente, los dispositivos que utilizan los artistas se les aparecen en un primer momento como cajas negras según Flusser, cuyo funcionamiento se les escapa por momentos.

Existen distintas maneras de lidiar con estas máquinas. Hay ciertos artistas que operan dentro de las posibilidades programadas de los medios invocados y otros que atraviesan los límites de estas máquinas y reinventan radicalmente sus programas y finalidades. Un ejemplo es el artista Mateo Austin que participó en la exposición virtual Mobile Video Art: City Screen to Take Away en Barcelona, con su obra Paseando, 2012. Austin utiliza un móvil, el cual tiene un fallo y su obra se instaura dentro de la corriente estética del glitch. El dispositivo no le permite interpretar bien los colores y la luz, por lo que logra captar imágenes saturadas y lo hace por lo tanto, un verdadero creador.

En un mundo programado por aparatos, el arte coloca a los hombres frente al desafío de vivir de manera libre.

Desarrollo

El presente trabajo intenta demostrar que los errores en la producción estética a causa de una falla en el dispositivo o hardware tienen un aspecto positivo, que incentiva a la experimentación y quizás al descubrimiento de nuevas tendencias si es que se las considera como máquinas aún utilizables en lugar de desechables.

Cuando se utiliza una cámara fotográfica se espera obtener una imagen fiel a la que se encuentra frente al objetivo en el momento de la exposición, una reproducción con el mayor realismo posible del instante en que se abrió el obturador.

Pero si se obtiene una mancha, se creerá que se produjo un error en el proceso, que algo no está funcionando correctamente ya que esa cámara no debería producir imágenes abstractas. Lo más usual es que se la intente arreglar o se la deseche y se reemplace por otra nueva, pero es importante saber que no necesariamente debe ser así.

A lo largo de todos estos años los aparatos se hicieron cada vez más complejos, las máquinas pasaron a ser automáticas y prácticamente sin errores. El hecho de que la mayoría de las máquinas sean automáticas limita al usuario de manera que la propia innovación y creatividad se vean sujetas a las posibilidades que le brinda el aparato.

El programador o técnico reduce el margen de error durante el funcionamiento de la máquina en el control de calidad, y por el otro lado se encuentra el usuario quien, acostumbrado a obtener resultados rápidos y de manera fácil, solo pretende encender su máquina y que ésta produzca lo que se supone que debe producir. Esta automatización convirtió a las máquinas en una caja negra para la mayoría de los usuarios, que desconocen el proceso o el funcionamiento de sus aparatos.

Según Flusser, los dispositivos utilizados ahora por los artistas para la elaboración de sus trabajos se aparecen ante ellos inicialmente como cajas negras, cuyo funcionamiento escapa parcial o totalmente a sus conocimientos, lo cual los convierte en operarios de las máquinas y no en artistas, ya que trabajan dentro de las posibilidades de un programa, quitándoles la posibilidad de innovar, de crear más allá de lo que es posible con el dispositivo con el que se encuentren trabajando en ese momento. De esta manera también nos plantea que si no los considera artistas por no poder ir más allá de los límites del dispositivo, entonces quizá sean artistas aquéllos que sí pueden innovar y seguir creando. Los usuarios que operan con máquinas y que extraen de ellas imágenes técnicas, es decir imágenes que son producidas de forma automática, les asigna el nombre de funcionarios.

Desafortunadamente las máquinas y programas se basan en general en el poder de la repetición conduciendo de manera inexorable al estereotipo.

Para que esto no suceda el funcionario debe ingresar al interior de la caja negra y develarla para interferir en su funcionamiento interno y a su vez debe poner a trabajar la máquina a beneficio de sus ideas estéticas.

La convergencia de los medios se centra actualmente en el teléfono móvil, que no por casualidad llevamos con nosotros a todas partes. Hoy en día vivimos en una sociedad donde las pantallas ocupan un gran papel en nuestras vidas. Erkki Humatamo se dedica al estudio de los elementos de la pantallalogía y está claro que las pantallas se están convirtiendo en nuestra principal conexión con la información, en la principal interfaz cognitiva.

Vivimos en una sociedad de pantallas y están por todas partes.

Existen diminutas, enormes, planas y gruesas y las hay para observar desde la distancia (como las pantallas de cine) y otras que pueden tocarse con las cuales el operador puede interactuar (el uso del touchscreen - pantallas interactivas). Y así todas nuestras relaciones con el mundo y con los demás pasan de manera creciente por multitud de interfaces por las que las pantallas convergen, se comunican, se conectan entre sí e incluso interactúan.

La movilidad de personas, objetos, tecnologías, e información se incrementó sustancialmente. Las computadoras ubicuas, portátiles y móviles, son las herramientas de la conexión al ciberespacio, que materializa nuestra cibercultura. La movilidad es la característica que permite la omnipresencia, es una oportunidad para usos y apropiaciones del espacio para diversos fines ocio, comerciales, políticos, artísticos, entre otros.

Es decir que estos dispositivos permiten realizar en cualquier lugar e incluso en movimiento tareas que no hace mucho requerían de un espacio dedicado, específico y hasta equipado.

Estos dispositivos dan lugar a que los individuos se encuentren tele conectados y en movimiento continuamente. A su vez la nueva territorialidad virtual le ofrece al artista un nuevo marco de exploración y creación en un contexto virtual y emergente con un espacio de mayor difusión y comunicación que supera los espacios de una galería de arte limitada en tiempo y espacio, propia de la exposición de cada obra.

El dispositivo móvil es una herramienta indispensable para el ciudadano del siglo XXI, ya que con éste descargamos videos, vemos TV on-line, subimos fotos a las redes sociales y al mismo tiempo funciona como calculadora, es agenda, es GPS, es capaz de anticipar el clima y alertar sobre los lugares colapsados por el tránsito entre otras cosas. Pero también el celular nos ofrece posibilidades creativas vinculadas a la producción audiovisual. Adapta e integra un dispositivos como la cámara fotográfica y de video. No sólo eso, también los desafía, brindando cada vez más posibilidades, no sólo en el aspecto técnico o estético, sino que nos permite almacenar, publicar o enviar información en tan sólo unos instantes de nuestro tiempo. Y lógicamente enfrentarse a una herramienta nueva abre nuevas vías hacia el campo de la experimentación.

La obra Paseando de Mateo Austin, es un ejemplo de todo lo trabajado anteriormente. Esta obra se instaura dentro de la corriente estética denominada glitch, a partir de acontecimientos imprevistos o accidentes producidos por las máquinas, el artista logra desde una sola imagen que el espectador cree todo un contexto imaginario y a medida que el plano se aleja vea que no se corresponde con lo que el video nos muestra. Lo primero que se ve es un barco en el mar y a medida que la cámara hace un zoom out se observa una segunda pantalla, que es la vidriera de Louis Vuitton, una reconocida marca de moda. Hay numerosas situaciones que pueden surgir a partir de problemas técnicos como una secuencia de video dañado en Internet o televisión digital, un DVD rayado, una caída del software debida a memoria insuficiente pero el artista Mateo Austin utiliza como dispositivo un celular el cual tiene un fallo que no permite interpretar bien los colores y la luz logrando imágenes totalmente saturadas.

Muchos artistas toman la decisión de generar fallos, creando muchas veces el ambiente para la creación de sus obras artísticas, pero no es el caso de la obra analizada, ya que fue el resultado de un mal funcionamiento del artefacto que tuvo sus méritos estéticos propios. Se puede coincidir con la opinión “si bien el desvío de la obras preexistentes es un procedimiento que actualmente se utiliza con frecuencia, los artistas ya no recurren a ello para ‘desvalorizar la obra de arte’, sino para hacer uso de ella” (Daney, 2004, p. 42).

El arte del error, en el sentido artístico, permite resultados inesperados y a menudo materiales muy ricos e interesantes.

Machado (2005) afirma:

La artemídia debe, por el contrario, trazar una diferencia nítida entre lo que es, de un lado, la producción industrial de estímulos agradables para los medios de masas y, del otro, la búsqueda de una ética y una estética para la era de la electrónica (p. 87).

En una sociedad tecnocrática, uno de los papeles más importantes del arte es la negación a someterse a los instrumentos de trabajo o de cumplir el proyecto industrial de las máquinas semióticas. Cada vez hay más artistas como Mateo Austin que deciden no operar dentro las posibilidades que ofrecen las máquinas con las que trabajan, sino que atraviesan las máquinas semióticas y revientan radicalmente sus finalidades.

Estos tipos de artistas son realmente verdaderos creadores que no se dejan esclavizar por una norma y un modo estandarizado de comunicar sino que apropian de la tecnología haciéndolas trabajar en beneficio de sus ideas estéticas. En el caso de la obra “Paseando” 2012 se trata de un desvío del uso tecnológico del celular hacia un uso no tecnológico, sino artístico.

Finalmente se concluye que en un mundo programado por aparatos y máquinas, el arte coloca a los hombres frente al desafío de vivir de manera libre. Un verdadero creador no se somete simplemente a las posibilidades impuestas por el aparato técnico sino que la maneja en el sentido contrario de su productividad programada. La estereotipia de las máquinas y de los procesos técnicos es el principal desafío a ser vencido en la era de la informática, por eso la originalidad en el mundo del arte, a diferencia de la repetición, tendrá un valor diferente.

Muchas veces un fallo en el programa del aparato nos brinda imágenes imposibles de conseguir de otra manera. El error debe ser tomado como una posibilidad estética.

Mateo Austin, en su obra logra que el teléfono móvil funcione como una nueva herramienta para la experimentación en el campo audiovisual, por eso hay que alentar al error porque de este pueden surgir obras únicas. Definitivamente el autor consigue introducirnos en un juego de imágenes y colores saturados y nos damos cuenta que no siempre las cosas son lo que parecen.

Desde hace décadas, los errores han formado parte del arte, convirtiéndolo en consecuencia, en un modo de expresión.

En estos tiempos se buscan constantemente nuevas formas estéticas, los artistas tienen otra mirada respecto de la tecnología y últimamente, a través del desarrollo de los sistemas de postproducción digital, esto ha crecido de manera exponencial.

Bibliografía

Bourriaud, N. (2004). Postproducción. Buenos Aires: Adriana Hidalgo. De Kerckhove, D. “Los sesgos de la electricidad” en Revista Artnodes - UOC. (Disponible en: http:www.uoc.edu/inagura05/kerckhove.pdf).

Machado, A. (2005) “Arte y medios: aproximaciones y distinciones” en Revista La puerta FBA. La Plata: UNLP.

Glitch Art o el arte del error (2012). (Disponible en: http://www.bitmondo.com/glitch-art-o-el-arte-del-error).

Variaciones sobre un arte móvil (2011). (Disponible en: http://www.galeriaartexarte.com/escopiafiel/copiafieln6.pdf).

Repensando a Flusser y las imágenes Técnicas. (Disponible en: http://www.arteuna.com/CRITICA/flusser2.htm).


El arte del error fue publicado de la página 21 a página23 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

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