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Las siluetas en el arte y su relación con la realidad

Arguello Scotti, María Cecilia

Eje 3. Las mujeres en el arte

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2012 Eje 1. Recursos creativos: Cecilia Castillo | Sabrina Ariadna Cueva | Rocío de la Paz Ierache | María Agustina Rossito. Eje 2. Tendencias y experimentaciones cin

Año VIII, Vol. 48, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 117 páginas

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Introducción

El presente ensayo explica cómo el arte refleja y mantiene un vínculo con la realidad, permitiéndonos conocer un gran número de formas de vida y gustos de los contemporáneos de los trabajos observados. De esta manera, por medio del estudio de obras, podemos saber, entre otras cosas, las siluetas ideales para las mujeres de cada época y cuáles son las diferentes respuestas a dichos cánones de belleza.

En la actualidad, las mujeres luchan para conseguir una figura sumamente delgada y una vez más esto se ve plasmado en el arte figurativo de muchos artistas actuales. Las respuestas encontradas pueden ser diferentes. Un claro ejemplo son las obras de Fernando Botero, quien propone una estética distinta y nos muestra la sensualidad en un lugar desconocido para sus contemporáneos.

El trabajo también intenta encontrar las raíces de los tan marcados gustos del artista, que se alejan de lo impuesto socialmente, por medio de una retrospectiva a su pasado, navegando por su lugar de origen, viajes y diferentes experiencias.

Desarrollo

Si se observa hacia el pasado y hacia todos los movimientos artísticos que han formado parte de cada contexto histórico, es posible observar cambios paulatinos en el arte influenciados por el marco exterior, por la vida de los contemporáneos y de los mismos artistas. Cuando se hace referencia a las evoluciones capaces de ser identificadas a simple vista en las pinturas pertenecientes a diferentes épocas, se puede estar hablando tanto de las técnicas utilizadas como de los colores predominantes. También puede referir a los cambios, desde la ropa con la cual se retratan los personajes de las escenas plasmadas, hasta las diferentes siluetas de figura humana.

Por esta relación o vínculo existente entre ambos espacios, la vida diaria y el arte, se pueden conocer muchos aspectos de la cotidianidad de determinada época. De esta manera, el arte se ha convertido en una importante herramienta para los historiadores.

A partir de un análisis de obras, se puede abordar la temática de los cuerpos femeninos y retomar, de manera parcial, cuáles han sido sus principales cambios en cuanto a la silueta. También se pueden identificar qué revela el arte, con respecto a este aspecto, en la actualidad.

Si se parte del arte del renacimiento, se pueden observar cuerpos femeninos de pechos llenos y caderas anchas. Las caderas y cintura se esconden bajo faldas acampanadas y voluminosas, que dan la sensación de estar pensadas para evitar mostrar la delgadez de esta zona. En la primera década del siglo XVII, las mujeres comenzaron a utilizar almohadones en las caderas porque el ideal de aquel momento se basaba en mujeres de caderas sumamente anchas, mientras que la parte superior del cuerpo se conservaba delgada.

Luego las cinturas pasaron a ser de medidas diminutas bajo apretados corsés.

Fue a partir de la década de 1920 que el cuerpo comenzó a preferirse lo más estilizado y delgado posible. Los vestidos bajaban la altura de la cintura para esconder las curvas femeninas y dar la sensación de una silueta recta; la mujer buscaba parecerse al hombre tanto en el contexto social y político como en lo físico. Estos cambios sirven para ejemplificar, sin embargo, son sólo algunos ejemplos entre muchos más.

Todas estas transformaciones relacionados con los ideales de belleza se ven reflejados claramente en el arte, que retrata a mujeres bajo estos cánones y utilizando la indumentaria que ayudaba a conseguir estos cuerpos, que resultaban prácticamente imposibles de se ser obtenidos de manera natural. Es por esto que buscaban diferentes recursos. Como ejemplo pueden citarse los corsés, usados en caso de querer la cintura pequeña, que muchas veces traían de la mano efectos secundarios como la deformación del cuerpo o la falta de oxígeno.

Así también los cuerpos robustos representados en las pinturas renacentistas traían aparejados problemas de colesterol y cardíacos. Podemos decir, entonces, que desde tiempos muy antiguos las mujeres buscaban la belleza más allá de la salud y hoy en día ocurre lo mismo y de igual manera, se ve reflejado en el arte.

En la actualidad, quien ve una pintura con una imagen femenina voluminosa debe pensar que bajo un mundo en donde las normas que restringen los límites de la belleza actual son tan duras y poco flexibles, no hay lugar para tomar como bello un cuerpo conformado por esos importantes muslos y brazos.

Según las estadísticas, un 3% de la población mundial sufre de anorexia y este trastorno de alimentación es la tercera enfermedad crónica más común a nivel mundial. Esto nos explica, de alguna manera, el gran desenfreno de las personas jóvenes y cada vez de mayor y menor edad, por buscar aquella figura extremadamente delgada (casi imposible de encontrar de manera sana). Como hemos dicho anteriormente, este canon de belleza repercute en el arte y aunque se ven cuerpos muy delgados simbolizando la belleza, también llega al contexto artístico desde otro lugar: la crítica.

Por razones de desarrollo en un contexto como el descripto anteriormente, podemos entender por qué, en muchos casos, quienes observan las obras de Fernando Botero inmediatamente piensan en una denuncia social en la cual nos obliga a ver otras formas o curvas en los cuerpos mayormente femeninos. Su descripción de lo estético se basa en las importantes curvas y en los volúmenes de peso en donde la masa corporal parece envolver a quien lo observa y extrañamente comprendemos nuevamente por qué –en algún pasado, como en el renacimiento– los más famosos artistas buscaban modelos robustas para sus retratos y situaciones plasmadas, inmortalizando su belleza. Dicha belleza resulta imposible de negar, dado a que estas pinturas no han sido olvidadas si no que disfrutan de la cúspide de la fama. Este hecho no se debe sólo a las excelentes técnicas de quienes las han realizado, sino también por la belleza que ofrecen a los ojos del observador.

Resultaría un error querer negar que de alguna forma se encuentra cierta belleza en los cuerpos robustos que nos presentan las pinturas de Fernando Botero. Al verlas no se piensa con negatividad, sino que se encuentra lo hermoso en un lugar desconocido para quienes viven y se desenvuelven en el mundo actual. Es esto, probablemente, lo que el artista quiere mostrarnos o hacernos recordar: la hermosura femenina esta también en aquellos lugares olvidados o, mejor dicho, negados con agresiva determinación.

Las obras de Fernando Botero presentan, sin duda alguna, una estética diferente a la acostumbrada en el arte actual, en donde los volúmenes toman un papel fundamental junto a las imágenes proyectadas. Dicha forma de representación conforma una fuente importante para temas de discusión y análisis.

Es por esto que la respuesta de los críticos y el común de la gente que observa sus obras, se basa en la percepción de la belleza en lo que se aleja de lo socialmente aceptado y en la idea de que se trata de una crítica a las normas y estándares impuestos por la sociedad.

Botero encuentra una relación entre los cuerpos robustos y lo seductor. No resulta extraño, de ninguna manera, que el artista mantenga esta postura si se consideran sus bases de influencia Florentina (por haber cursado en el Instituto San Marcos en Florencia, y por haber admirado y aprendido de las pinturas de los grandes artistas del renacimiento). Su manera de ver al volumen como algo atractivo mantiene una concordancia con los grandes pintores renacentistas, que utilizaban el volumen como una importante estrategia para mostrar la belleza de la mujer, bajo robustos cuerpos desnudos y estéticas poses en donde prevalecía la feminidad. Así podemos trasladar objetivos y estilos pictóricos a las obras de Botero en donde las tres dimensiones son utilizadas de la misma manera. Cuerpos femeninos, en la mayoría de los casos completamente desnudos, corpulentos y voluminosos, poses eróticas y miradas sensuales se ven repetidas veces en sus pinturas, distinguidas por su impecable uso de las técnicas.

La singularidad de Botero está basada en el uso de técnicas clásicas utilizadas para abordar temáticas sumamente modernas o para plasmar ambientes o contextos con toques claramente centroamericanos. En una entrevista el artista nombra, haciendo referencia a sus trabajos, la deformación general (figuras humanas y contexto) representada por medio de la exageración de los tamaños utilizados y los volúmenes intencionalmente logrados. Él nombra a esto como la búsqueda de lo bello dentro del arte, que se aleja por completo de lo considerado hermoso en la vida real, en la vida que transcurre fuera de un cuadro o una obra artística.

De esta manera los cuerpos de sus pinturas, cuerpos que él considera bellos, serían tomados como deformes en la vida real. Dicha forma de pensar puede nuevamente ser relacionada con las exigencias estéticas actuales, en donde se deja a la vista que la delgadez extrema es algo tan presente y exigido que se llega a poner en riesgo la vida por lo que resulta sensual a la vista del común de la gente. Es por esto, que lo considerado bello y hasta erótico dentro de las obras Boteristas, no puede ser considerado de igual manera bajo las normas establecidas en la vida de la mujer actual.

Las sociedades consumistas tienen por resultado el crecimiento del porcentaje de obesidad hasta hacerlo llegar a cifras peligrosas como ocurre en Estados Unidos, por dar un ejemplo. Los individuos que presentan dicha característica padecen de bajo autoestima ¿Qué relación existe entre el consumismo y la obesidad? En los países del primer mundo en donde la gente posee buenos salarios y altos niveles de vida, la mala alimentación acentuada por el ritmo acelerado de las ciudades y la falta de ejercicio por el creciente uso de tecnología que reemplaza todo tipo de actividades, con frecuencia lleva a gran parte de la población a sufrir problemas de sobrepeso y obesidad.

Resulta extraño pensar que en un país en donde es muy normal observar a gente corpulenta en la vida diaria y donde no existen problemas para conseguir prendas y objetos de indumentaria, las mujeres con esas características corporales aún se sientan desconformes consigo mismas y poco bellas.

Esto se debe a que el canon social de belleza sigue siendo la delgadez. Por más que exista un porcentaje altísimo de personas con siluetas robustas, no sentirán consuelo por entrar dentro de la mayoría, sino que sufrirán por no cumplir con las normas para ser lindas.

Es normal, entonces, considerar que dicho pintor realiza de una manera tan particular las figuras humanas por razones de poca aprobación con respecto a la situación mundial en donde las obsesiones han tomado por completo el dominio de la estética. En otras palabras, los artistas latinos suelen caracterizarse por las denuncias sociales y es por esto que inmediatamente se piensa que en un contexto en donde las requerimientos para sentirse cómoda con una misma han llegado al punto de ser violentos, lo más lógico es tomar tan desacostumbradas figuras como una respuesta a la realidad.

De esta manera, se muestra que no existe una única forma de encontrar la belleza, si no que debería existir mayor libertad en cuanto la estética por medio de reglas dentro de las cuales cada uno se sienta cómodo y en donde quepan los diferentes gustos.

Lo interesante de Fernando Botero es que, aunque sus mujeres no serían aceptadas en la cotidianidad y seguramente se encontrarían con grandes complejos relacionados con su silueta o incluso tendrían dificultades hasta para conseguir vestimenta confeccionada para sus medidas, las mismas son ampliamente aceptadas en el mundo artístico, en donde los observadores olvidan las reglas y las exigencias para sumergirse en una propuesta diferente. Botero refleja de manera extraordinaria el deseo en sus cuadros, en donde pinta mujeres con tendencia al sobrepeso y que resultan cuerpos femeninos de gran atracción tanto para su propia persona, como para quienes observan sus obras o bien las compran, deseando tener bajo su dominio un hermoso y voluminoso cuerpo femenino.

“Aplico la redondez a todo, (…) mis obras son sensuales”.

Así, en la conferencia de prensa realizada el 27 de Marzo del 2012, da a conocer su posición de desacuerdo con el concepto contemporáneo de sensualidad, un actualidad donde él seguramente no encuentra más que cuerpos sumamente delgados y quebradizos que no poseen brillo alguno. Sin embargo, cabe destacar que la denuncia del artista no pasa por el lado de las contradicciones relacionadas con la salud que involucran tan duras normas estáticas en la actualidad, si no que en todo momento se trata de algo puramente relacionado con los visual.

¿Por qué hacer dicha diferenciación? Está comprobado médicamente que en cuanto al peso ningún extremo resulta saludable.

La delgadez extrema resulta en una falta de nutrientes y sustancias fundamentales para el funcionamiento del organismo.

Por otro lado, el sobrepeso resulta contradictorio para el correcto funcionamiento del sistema circulatorio por medio del deterioro del corazón como así también del acumulamiento de grasa en las arterias impidiendo que la sangre corra de forma adecuada. “La obesidad es un factor importante en el desarrollo y curso de las enfermedades cardiovasculares, y afecta la función social, física y la calidad de vida de las personas que la padecen” (Revista Galenus, 2012). Se puede decir que Botero no busca una belleza saludable; por un lado, contradice el sentido estético social criticando la extrema delgadez, pero por otro muestra otro tipo de problema, también relacionado a cuestiones de peso y de alimentación.

Podría decirse que los deseos extremistas de las mujeres por verse bellas, según las normas impuestas socialmente y sus esfuerzos inhumanos por alcanzar una imagen ideal, no es algo que sólo sufren las mujeres de la actualidad. Es posible descubrir, por medio del análisis del arte, que las mujeres han vivido bajo esta presión desde hace siglos. Sin embargo, en la actualidad han aumentado considerablemente los índices vinculados a problemas de salud, en el intento de alcanzar el cuerpo delgado que comenzó a ser moda. La bulimia y la anorexia son enfermedades psicológicas y alimenticias de gran gravedad dado a que en muchos casos terminan con la muerte o requieren de largos tratamientos psicológicos para estabilizar a los pacientes que siempre tendrán el riesgo de una recaída.

Si consideramos los cambios ocurridos en las últimas décadas relacionados con la tecnología es posible identificar un vínculo entre el crecimiento de las obsesiones por la silueta y de la utilización de redes sociales de comunicación mundial.

Éstas están utilizadas principalmente por jóvenes, muchos de los cuales poseen falta de seguridad y sensibilidad relacionada con el cuerpo. En otras palabras, existen numerosos sitios conocidos como “pro mia” o “pro ana”, donde las jóvenes con dichas enfermedades en todo el mundo, se comunican para incentivarse a seguir adelgazando y conseguir una imagen escultural, según sus propios parámetros de lo bello.

En estos sitios, muchas niñas-adolescentes encuentran gente que se siente igual que ellas y también el incentivo para continuar sin importar lo que implique. Además se aconsejan de cómo hacer para que pase desapercibido por parte de los padres y personas que puedan evitar dicha costumbre o bien carreras para ver quien puede bajar más cantidad de peso en menos tiempo.

La situación actual es diferente y, a la vez, más crítica que en el pasado. Antes probablemente no conocían con exactitud los daños que dichas obsesiones podían ocasionar. En la actualidad no sólo se sabe con seguridad que esto puede ocasionar problemas e incluso la muerte, sino que también las personas que sufren dichos trastornos han encontrado herramientas y refugio, como la tecnología, para sentirse apoyadas y continuar haciéndose daño (hecho que en el pasado no ocurría).

La globalización, por otra parte, hace que las ideas se expandan de manera más amplia dado a que todas las personas, sin importan en donde vivan, se impregnan día a día de la misma información.

Es por esto que si los cuerpos impuestos socialmente son los delgados, este tipo de figura toma posesión rápidamente de la vida de prácticamente todas las mujeres como así también de los artistas que transcriben estos cánones a sus trabajos.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que por toda moda existente surge una contramoda, es decir, gente que critica la principal idea impuesta y por lo tanto propone algo contrario como respuesta a las normas regidas por la sociedad. Dentro de estas personas podemos encontrar al pintor y escultor Fernando Botero, quien defiende su ideal de belleza por medio de plasmar en sus pinturas a hermosas mujeres alejadas por completo de la delgadez y los cuerpos sin curvas. Botero hace uso de la pintura y la escultura para mostrar lo que es sensual según sus gustos y para demostrarnos, a quienes observemos sus obras, que aún en un mundo en donde no hacemos espacio para cuerpos robustos, podemos ver una mujer con este tipo de contextura en una pintura y relacionarla con una mujer hermosa.

Conclusiones

Podemos terminar diciendo que no cabe duda de que Fernando Botero ha logrado un estilo muy personal, fácil de identificar con su persona. Claramente sus obras han alcanzado un importante reconocimiento que le ha permitido exponer en las más famosas galerías a nivel mundial. Las pinturas Boteristas tienen una increíble forma de exponer realidades diferentes a la actual y de mantener una alta dosis de hermosura.

Su particular forma de dibujar siluetas que muestran un concepto diferente de lo estético y el ofrecer algo desconocido que sorprende, lo vuelve un artista único. Esto hace a Botero, lo ha entendido y llevado a la práctica de manera sensacional.

Bibliografía

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Las siluetas en el arte y su relación con la realidad fue publicado de la página 41 a página43 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

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