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El Cine de Explotación de Roger Corman

Paytuvi, Humberto

Eje 7. Pensar el cine

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2012 Eje 1. Recursos creativos: Cecilia Castillo | Sabrina Ariadna Cueva | Rocío de la Paz Ierache | María Agustina Rossito. Eje 2. Tendencias y experimentaciones cin

Año VIII, Vol. 48, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 117 páginas

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Introducción

La década del ‘50 en los Estados Unidos trajo aparejado muchos cambios a nivel cultural, económico y social; el fin de la Segunda Guerra Mundial y su respectivo boom económico; el inicio de la Guerra Fría, el miedo al comunismo y al Invierno Nuclear de la Unión Soviética; el ingreso de los adolescentes a formar parte de la sociedad.

Elementos que solo tocan la superficie de una década convulsionada y contribuyeron a definir la sociedad a partir de ese momento. En el ámbito cinematográfico, los cambios no se quedaron atrás. La crisis que generó la guerra, así como la llegada imponente de la televisión como principal medio de entretenimiento, generó cambios en el sistema de estudios de Hollywood, alejándose cada vez más de la producción de películas en serie para efectuar un gradual pasaje hacia el sistema de equipo de conjunto.

Sin duda alguna, uno de los cineastas que más contribuyó a este cambio, a pesar de no ser uno de los más reconocidos o laureados, fue Roger Corman.

En este trabajo se estudiará cómo Roger Corman, a través de su manera de ver y hacer cine, logró sobresalir como un gran cineasta y empresario, dejando de lado el sistema de estudios de Hollywood, destacando que nunca estuvo en contra del mismo, pero oponiéndose a la temática habitual, haciendo cine de explotación y desafiando los tiempos y presupuestos de filmación. Citando a Wheeler Dixon en su artículo sobre Roger Corman “Junto con John Cassavetes, Corman fue uno de los primeros verdaderos cineastas independientes de Estados Unidos en crear y trabajar en su propio terreno” (Senses of Cinema, 2006).

Con el objeto de analizar el método de trabajo, así como el estilo de filmación y narración de sus películas, se tomarán tres de sus trabajos más importantes de su carrera. En primer lugar Un Cubo de Sangre (Bucket of Blood) del año 1959. Al año siguiente estrenó lo que sin duda es uno de sus mayores éxitos La Tiendita del Horror (The Little Shop of Horrors) y, por último, se estudiará The Intruder, estrenada en el año 1962.

Es así como se enfocará este ensayo sobre uno de los grandes cineastas de la segunda mitad del siglo XX, un hombre que decidió hacer películas superando el sistema de estudio y que supo aprovecharse de la situación social emergente en esos años en los Estados Unidos para conseguir un público fiel.

Sus inicios Teniendo en cuenta que este trabajo no tiene la intención de ser una biografía de Roger Corman, sí es importante exponer sus inicios dentro de la industria, ya que fueron éstos los que lo marcaron para luego convertirse en uno de los cineastas independientes más importantes.

A finales de los años cuarenta Corman recién se había interesado por la industria del cine y empezó a trabajar en Twenty Century Fox como lector de guiones. Después de muchos guiones que, dicho por el mismo Corman, eran pura basura, Fox le da la un guión con oportunidad de convertirse en un largo. Luego de efectuarle correcciones importantes, el guión se convirtió en la película nominada al Oscar El Pistolero, protagonizada por Gregory Peck.

El trabajo de Corman en esta película no se vio reflejado en los créditos, lo que para él significó una falta de respeto hacia su trabajo y decidió renunciar al estudio para poder hacer las películas que él quisiera. De esta forman, en 1954, comenzó su carrera como productor, con tal solo doce mil dólares, con la película El Monstruo del Fondo del Mar. Esta película fue vendida a la compañía que luego adoptaría la denominación American International Pictures, que le financió Five Gun West estrenada en el año 1955, un western filmado en diez días, siendo ésta la primera película dirigida por Corman y marcando el inicio de más de cincuenta películas dirigidas y cuatrocientas producidas en su carrera.

Publicidad de explotación Al momento de hacer sus primeras películas, Corman tenía muy en claro hacía donde iban a estar dirigidas las temáticas de las mismas. Terror, sangre, drogas, cuerpos sensuales y dramas que no se contaban en el cine tradicional, formaban parte del conjunto de elementos de sus películas y del llamado cine de explotación. Este era un tipo de cine que contaba temas que el cine tradicional no exponía en sus pantallas, por lo que fueron películas que fueron consideradas de clase B para los estudios. Las películas de clase B, siempre de bajos presupuestos y públicos selectos se fueron haciendo muy populares con el paso de los años entre los más interesados por ver cine, llegando el punto de que estudios independientes realizaron películas de clase B con presupuestos de clase A.

En el caso de las tres películas analizadas para este trabajo, se nota claramente su intención por insertar elementos del cine de explotación. En Cubo de Sangre, el protagonista asesina a las personas por conseguir la fama, hasta el punto de mostrar al final de la película cómo él se suicida. En La Tiendita del Horror se muestra de forma jocosa cómo una planta come humanos y en The Intruder, la película más serie de Corman, y la más alejada del cine de explotación, tiene elementos de sexo y violación, así como un racismo tan fuerte que hizo que ésta fuera considerada por el mismo Corman como su único fracaso financiero.

Tocar estos temas ha sido sin duda alguna lo que ha diferenciado a Corman del resto de los cineastas de época. Hablar libremente de la vida en la prisión, del sexo, o incluso de extraterrestres come gente fue siempre su intención, y le permitió tener a todo momento películas en las salas de cine, siempre con un público ávido a buscar temáticas que no podía encontrar en lo que sería el cine tradicional. Justamente gracias a este estilo y cantidad de películas, Corman fue llamado The King of B’s por la crítica de su época. Esto es confirmado por Eric Steuer (2011):

Antes de que Corman entrara en escena, las películas de terror, ciencia ficción y acción eran vistas como cosas de niños por los cineastas actuales. Para los años 70 Corman se había vuelto tan bueno haciendo películas de estos géneros que la gente era “cool” por ir a verlas.

Sabiendo él mismo que estas películas no eran las principales del público tradicional a la hora de elegir qué película ir a ver al cine, Corman apostó por campañas publicitarias para sus películas con tantos elementos de explotación como los que mostraba en pantalla. Estas agresivas campañas estaban dirigidas a un público joven, específicamente a los adolescentes, que buscaban cosas nuevas que ver en el cine más allá de un western o un film de cine negro. Y es que Corman se estaba aprovechando de llegar a este nuevo segmento de mercado que se había formado con los adolescentes, que ahora eran más libres y rebeldes. Hecho confirmado de nuevo por Eric Steuer (2011), indicando que “Corman y sus colegas decidieron hacer películas de adolescentes que fueran transgresoras con la única intención de que le gustaran a un público adolescente”.

Cuestión de estilo Al haber explicado la manera en que Corman trabajaba los temas en sus películas y cómo logró que la gente fuera a verlas al cine, es preciso incorporar el análisis de su estilo, porque no es sólo importante lo que contaba, sino cómo lo hacía.

En el inicio del ensayo se citaron tres películas que fueron visionadas para su análisis, y a pesar de que Corman tiene más de cincuenta bajo su dirección, dentro del período que cubre este trabajo, es decir, hasta el inicio de la década de los sesenta, Un Cubo de Sangre, La Tiendita del Horror y The Intruder son capaces de brindar una perspectiva suficientemente amplia para estudiar los rasgos generales y los niveles de representación de este cineasta.

En lo referente a géneros, las dos primeras películas son consideras como comedias negras, por sus elementos de explotación y asesinatos, aunque incorpora elementos de comedia en el diálogo y las acciones de sus personajes, siendo lo más importante la verosimilitud en sus guiones, en donde la idea de una planta gigante que habla y come gente, en el caso de la Tiendita del Horror, no parece extraño cuando se junta con una escena donde el inepto protagonista se convierte en dentista.

En Un Cubo de Sangre, el protagonista Walter Paisley, interpretado por el ícono del cine de explotación Dick Miller, mata a un gato, un acto que parecería terrorífico, y es llevado de manera graciosa por el director en forma de comedia. En el caso de The Intruder, se acerca más a un drama del cine negro, con elementos de racismo que guían la trama, y de un reportero que hace el papel del típico detective del cine negro.

Pasando a los niveles de representación, la puesta en escena de las tres películas está sumamente bien realizada para que se relate desde sus elementos básicos. Un Cubo de Sangre y La Tiendita del Horror comparten muchos elementos que ayudan a definirlas dentro del género de terror. En el caso de los informantes de ambas, presentan escenarios pequeños y oscuros, que dan la idea de que cosas raras van a pasar en esos lugares. Cuando aparecen esos informantes en The Intruder, los escenarios son en su mayoría de día y en exteriores, porque la película está representada en una localidad del sur de los Estados Unidos, una zona donde el racismo era común.

Los personajes principales de las tres películas presentan características que son comunes dentro de su género. Walter Paisley y Seymour Krelboyne, de las dos películas de comedia- terror, tienen características y formas de comportarse muy parecidas entre ellos, las cuales responden al género que pertenecen. Los dos son personajes fracasados en sus campos, tímidos con las mujeres, y que matarían incluso para lograr impresionarlas a ellas y a sus amigos. Adam Cramer, el protagonista de The Intruder, al verlo la primera vez, con un traje blanco y refinado al hablar, da la impresión de que, basado en los arquetipos típicos del cine, es un personaje con buenas intenciones, pero mientras la película avanza, en realidad tiene la intención de generar problemas en el pueblo.

Dentro de la puesta en escena, pasando a los temas, se observa que las tres películas presentan temas que son recurrentes; en primer lugar, asesinatos, y no sólo asesinatos comunes, sino de una manera que se enmarquen dentro del cine de explotación. En estas películas son comidos por una planta, o ahorcados para luego ser cubiertos con arcilla. Otro tema común en sus películas es el sexo y la figura sexual de la mujer; incluso en The Intruder se muestra, siempre de manera no explícita, una violación efectuada por el protagonista.

Si bien sería necesario incluir en el análisis muchos más elementos de la puesta en escena, los anteriormente expuestos resultan suficientes para explorar qué contaba Corman en sus películas.

Sólo quedaría un elemento por analizar, y es de qué manera Corman cuenta estos elementos de la puesta en escena en sus películas, para pasar a la puesta en cuadro. Es aquí donde las tres películas tienen mucho más en común entre ellas, y permiten entender el estilo de filmación que usaba Corman en general. Desplegando un estilo parecido al de Orson Welles, Corman usaba planos largos en los que los personajes se re encuadran en la pantalla. El interior de la floristería en La Tiendita del Horror es casi un plano teatral, sin movimientos de cámara, pero con muchos de personaje. En cambio, en Un Cubo de Sangre, dentro del restaurante hay movimientos de cámara y personajes. La película The Intruder presenta muchos escenarios exteriores, pero de la misma manera, son grabados con planos largos. Un ejemplo, cuando Adam Cramer está dando un discurso en contra de la integración de los negros, la cámara lo graba en contrapicado mientras el habla, y sólo de vez en cuando cambia de tamaño de plano o mira a otro personaje. En lo referente a los movimientos de cámara, utilizaba lo que tenía a su alcance a la hora de filmar, por lo que no existe un punto común para explicar por qué hacía un movimiento de cámara.

Reconociendo que faltarían muchos elementos de los niveles de representación por analizar, con éstos es suficiente para remarcar un estilo dentro de sus películas en lo referente al qué y cómo mostraba las historias en la pantalla.

Explotación Cultural Anteriormente se explicó la manera en que Corman vendía sus películas y se citaron algunos de los temas de explotación que se veían. Ahora es preciso analizar la relación que tenían estos temas con los movimientos culturales que estaban empezando a suceder dentro de los Estados Unidos, que permitieron que estas películas tuvieran salida al público en las salas de cine donde las grandes producciones colmaban los espacios.

Muchos son los temas que Corman explotaba en sus filmes.

El primero de ellos, aunque no por eso el más importante, es la sangre, la exhibición de muertes, asesinatos, incluso desmembramientos, y todo realizado con la intención de explotar ese contenido, no por lograr una narrativa o un estilo particular.

Este elemento fue esencial ya que en el cine tradicional que se veía a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, usar este elemento estaba mal visto por los mismos cineastas, como fue mencionado antes por Eric Steuer.

Sin embargo, el público al que apuntaba, los adolescentes, recibieron muy bien una cantidad de películas donde pudieran ver este elemento como parte de la trama, ya que en las habituales películas no encontraban esto. Martin Scorsese, en el documental Corman’s World Exploit of a Hollywood Rebel (2011), comenta que para su primera película BoxCar Bertha, producida por Corman, él le pedía que cada quince minutos apareciera un cuerpo desnudo.

Aparte de la sangre, otro elemento de explotación clave en sus películas fue la sexualidad. En las tres películas visionadas para este ensayo hay elementos de sexo, incluso en The Intruder, en la que se muestra una violación efectuada por el protagonista.

La mujer y su cuerpo fue algo por lo que Corman se hizo muy popular en sus inicios y que continuó a lo largo de su carrera.

Por ejemplo en películas como La Mujer Apache en el año 1957, donde muestra a una mujer disparando una escopeta y matando a un hombre, desmitificando a la mujer como sexo débil. Este elemento lo usó en muchas de sus películas, pero fue sumamente importante justamente en los años cincuenta por todo el movimiento feminista que se estaba gestando en los Estados Unidos, específicamente el inicio de la segunda ola del feminismo.

De esta manera, Corman se diferenció de cómo veían a la mujer en su época los demás cineastas, porque mientras directores como John Ford o Alfred Hitchcock colocaban a la mujer en un lugar de damiselas en peligro, y el cine negro usaba la figura femenina como femme fatale, Corman las usaba como protagonistas rudas, capaces de resolver sus problemas, incluso de ser más fuertes que los hombres.

Cómo último elemento de explotación, uno que fue llevado con mucho cuidado por lo que significaba mostrarlo en pantalla, es la droga. Desde la película Un Cubo de Sangre, en la que los artistas concurren a un bar a fumar y aspirar droga, hasta la realización de una de sus películas más importantes de los años sesenta, The Trip, con la participación de Henry Fonda, donde los protagonistas consumen LSD. Al igual que la sangre, este elemento atrajo a muchos jóvenes a las salas de cine para ver un contenido que estaba relegado por el resto del cine tradicional.

Así como Corman presentó en sus películas a las mujeres como personas capaces, él empezó a mostrar a los jóvenes adolescentes como rebeldes, como personas que no tenían que seguir las reglas impuestas por la sociedad, algo en lo que él mismo se asemejaba al no seguir las reglas de la industria del cine.

Para terminar este segmento, se ofrece otra cita de Eric Steuer (2011), en la que indica lo anteriormente expuesto: “Corman trajo la cultura escondida de los 60 a la pantalla, habló del racismo con The Intruder, hizo la primera película sobre el LSD y sobre una banda de motorizados rebeldes”.

Modo de producción independiente Justamente en los años cincuenta comenzaba a crecer el modo de producción de equipo de conjunto en Hollywood, es decir, se tercerizaba la producción de películas en estudios independientes que se encargaban de diferentes trabajos dentro de la película, o incluso hacían películas completas que luego eran compradas y distribuidas por los estudios grandes.

En esta época de la industria, las leyes antimonopolio empezaron a obligar a los estudios grandes a separar su cadena de producción de la de distribución en salas, y es acá donde se inicia el modo de producción que Corman usaba. Al no estar directamente relacionado con el sistema de estudio, él grababa sus películas de manera independiente, para productoras pequeñas como American International, que junto con el mismo Corman hacían la campaña publicitaria y la distribución, sin tener que pasar por los grandes estudios para llevar sus películas a las pantallas de cine.

De esta manera Corman era capaz de grabar películas en menor tiempo que los grandes estudios, y con presupuestos muchos menores.

Dejando un legado Roger Corman tal vez no sea considerado el mejor director, pero sin duda algunos de sus trabajos han influenciado a muchos de los cineastas que actualmente son considerados la base de la industria del cine de Hollywood.

Desde un principio tomó actores bajo su tutela, y los utilizó para muchas de sus películas, entre ellos, Jack Nicholson.

Luego, en la década de los setenta, introdujo al cine a uno de los más grandes actores, Robert De Niro, con la película Bloody Mamma, y al conocido actor de shows juveniles, Ron Howard, con su ópera prima Grand Theft Auto.

Pero hubo también directores y otros técnicos que, bajo su enseñanza, aprendieron la forma de trabajo en esta industria, llegando a ser reconocidos como los más grandes. Un diseñador de efectos especiales llamado James Cameron aprendió cómo hacer películas con material de ciencia ficción y acción, y llegó a convertirse en el director de la película más taquillera de la historia. De la misma manera que Corman le permitió a Howard realizar su ópera prima, Peter Bogdanovich y Martin Scorsese también se vieron beneficiados por esta relación. Targets y Boxcar Bertha, respectivamente, les permitieron a estos dos directores entrar al mundo del cine por la puerta grande, con películas que fueron consideradas éxitos en su época.

Así cómo se plasma el legado de Corman en otros directores y actores, no cabe duda que varias de las grandes películas de ciencia ficción y terror que luego fueron consideradas clásicos como Tiburón o La Guerra de las Galaxias fueron influenciadas por la manera de contar historias de Roger Corman. En efecto: “Actualmente si ves una película, sea o no dirigida por Corman, estás viendo su trabajo a través de muchos otros directores” (Steuer, 2011).

Conclusiones Parecería muy arriesgado decir que una de las mayores influencias del cine actual, ya sea en la parte artística o en la parte productiva, se deba a Roger Corman, pero no cabe ninguna duda que fue una persona capaz de desafiar las reglas del cine tradicional para poder contar sus historias.

Usando los elementos de explotación a su favor pudo llegar a un público que ningún estudio supo cómo abordar, con lo que obtuvo una gran cantidad de personas que siempre estaban dispuestas a ver otra película de Corman. Ya sea para reírse por lo satírico de sus contenidos, o ver el siguiente brote de sangre de alguno de sus personajes.

Cuatrocientas películas producidas, más de cincuenta dirigidas, y obteniendo ganancias en más del 99% de ellas, forman parte de la carrera de una de las personas más profesionales dentro del mundo del cine de Hollywood, que sin preocuparse por ser el más prolífico director, o el más artístico, tuvo la hazaña de crear su propio estilo y consolidarse como un gran empresario del negocio del cine.

Bibliografía Bordwell, Staiger y Thompson (1997). El cine clásico de Hollywood. Barcelona: Paidós. The Monster Shack (2001). Roger Corman. Disponible en: http://www.monstershack.net/articles/corman.php Cepeda, F. (2003). Cine de explotación: Respuesta a una necesidad concreta. Disponible en: http://www.cinefania.com/terroruniversal/index.php?id=102 Dixon, W. (2006). Roger Corman. En: Senses of Cinema. Disponible en: http://sensesofcinema.com/2006/great-directors/corman/ Film 4 (2005). Roger Corman. Disponibe en: http://www.film4.com/features/article/roger-corman Jerome, J. (1990). How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime. Nueva York: Random House.

Rabin, N (2010). Interview: Roger Corman. A.V. Club. Disponible en: http://www.avclub.com/articles/roger-corman,41045/ Rausch, A. (2003). Roger Corman. Disponible en: http://www.imagesjournal.com/issue09/features/roger corman/ Stapleton, A. (2011). Corman’s World: Exploits of a Hollywood Rebel. Estados Unidos: A&E Indie Films.

Steuer, E. (15 de diciembre de 2011). 10 Ways B-Movies Master Roger Corman Changed Filmmaking. Underwire. Disponible en: https://villamars.com/author/eric-steuer/ Villepique, G. (2009). Roger Corman Salon. Disponible en: http://www.salon.com/2000/06/13/corman/

Filmografía visionada Corman, R. (1959). A Bucket of Blood. American International Pictures.

Corman, R. (1960). The Little Shop of Horrors. The Filmgroup & Santa Clara Productions.

Corman, R. (1962). The Intruder. Roger Corman Productions.


El Cine de Explotación de Roger Corman fue publicado de la página 105 a página108 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

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