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Los films de Leopoldo Torre Nilsson

Turyk, Matías Franco

Eje 7. Pensar el cine

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2012 Eje 1. Recursos creativos: Cecilia Castillo | Sabrina Ariadna Cueva | Rocío de la Paz Ierache | María Agustina Rossito. Eje 2. Tendencias y experimentaciones cin

Año VIII, Vol. 48, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 117 páginas

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Introducción

En el ensayo se realizará un análisis sobre tres films de Leopoldo Torre Nilsson. Las películas elegidas son aquellas cuyos guiones fueron realizados entre el director y su esposa, Beatriz Guido; La casa del ángel (1957), El secuestrador (1958) y La caída (1959). Caracterizan a estos tres films no sólo el compartir los mismos realizadores, sino el hecho de constituir un claro antecedente de la denominada generación del ’60, paradigma del cine de autor en la Argentina.

Leopoldo Torre Nilsson es un exponente indiscutible de este período, generando quiebres en relación al cine clásico de la época, a través de la iluminación y el uso de la cámara para expresar los sentimientos y pensamientos de los personajes, y abandonando los diálogos explícitos característicos del cine clásico.

Asimismo, se destaca la utilización de la cámara subjetiva, que adopta puntos de vista imposibles desde la mirada clásica.

Por las razones anteriormente expuestas se analizarán estos tres films, en los que el director se libera de la forma de filmar de su padre (Leopoldo Torre Ríos), y adquiere una seguridad notable para mostrar lo que considera necesario. En los siguientes apartados se detallarán las marcas autorales que colocan al director como antecedente de la generación del ‘60.

Comienzos de los films

Los tres films analizados –La casa del ángel, El secuestrador y La caída– contienen una peculiaridad en sus comienzos, que vale destacar en función de su comparación con las producciones previas. En efecto, un film industrial argentino de la misma época comienza con los títulos, en los que se detalla el nombre del estudio que lo realizó, la ficha técnica y artística y el nombre del film. Mientras tanto se observa comúnmente una imagen fija, o un plano general, sin acción.

Sin embargo, en las películas de Leopoldo Torre Nilsson inicia la acción cuando se están presentando los títulos. En La casa del ángel se observa un plano contrapicado (la cámara a la altura del piso), de una persona dirigiéndose hacia el living de una casa, en El secuestrador la acción transcurre mostrando un grupo de niños y un adulto robando la estatua de un ángel; y en La caída se observa un plano inclinado lateral y un plano contrapicado de la protagonista tocando timbre en la casa que habitará. En estas primeras aproximaciones, el director se aleja de la impronta industrial, para dejar la propia.

Atmósfera de suspense

Uno de los factores autorales distintivos de Leopoldo Torre Nilsson es la constante creación de una atmósfera de tensión, generando la impresión de que algo puede sucederle a los personajes. El director se distingue, en este caso, por introducir una variante; en lugar de llegar al clímax de tensión en el que se predice que algo malo sucederá, Torre Nilsson opta por continuar la acción sin ningún tipo de inconveniente, manteniendo constante la atmósfera de tensión.

Un claro ejemplo de lo antedicho se observa en El secuestrador.

Leonardo Favio y un grupo de chicos ingresan a una feria con la intención de robar. Encuentran un depósito lleno de gomas de autos, y advierten que la única manera de entrar a ese lugar es por una pequeña ventana. Entonces deciden que uno de los niños sea el encargado de entrar y observar por dentro el lugar. Desde el momento en que el niño ingresa, la acción visual es acompañada por una banda sonora que dispone para que algo malo suceda. Sin embargo, la escena transcurre sin ningún inconveniente, a pesar que la puesta de cámara, el uso de los planos detalles y la banda sonora sugieren al espectador que la ocurrencia de algo perjudicial es inminente, razón por la cual mantiene al espectador tensionado y expectante.

Características de los personajes

En los tres films seleccionados de Leopoldo Torre Nilsson, las características de los personajes difieren de las formas de realización de las películas industriales. Generalmente, el cine industrial argentino (como el cine industrial de cualquier otro país), contiene personajes arquetípicos. Torre Nilsson también utiliza los personajes arquetípicos, como es el caso de la madre de Ana en La casa del ángel, pero a estos personajes los hace desarrollar de una forma diferente a la acostumbrada; a través de la anulación, inclinación y movimientos de cámara, como también de la iluminación, la posición de los personajes y la actuación.

Un ejemplo claro de esto es cuando en La casa del ángel la criada de Ana le explica las consecuencias derivadas de la consumación de un pecado. Aquí se observa un plano contrapicado e inclinado de la cara de Ana, escuchando atentamente.

La cámara realiza un pequeño travelling; la criada se coloca detrás de Ana, se observan sombras en ambas caras y un fondo tenebroso. El uso de las cámaras y la iluminación permiten advertir una relación de poder y de influencia de la criada hacia Ana, así como la confusión de Ana entre sus deseos y sus obligaciones como buena hija y cristiana. Las actuaciones también juegan un papel importante; en este ejemplo, no se observa a Ana con miedo, o con desinterés, sino con una mirada inocente, dando lugar a más de una interpretación de lo que están sintiendo los personajes.

De esta manera, también permite que se expresen todos los factores emocionales de los personajes a través de los factores contemplados. Otras de las estrategias que utiliza Leopoldo Torre Nilsson para demostrar el comportamiento bipolar de los personajes, es a través de los espejos; este elemento lo utiliza de manera repetitiva, en el caso de La casa de ángel para enfatizar el estado de Ana, que se debate entre la niñez, y la adultez.

Por otra parte, Leopoldo Torre Nilsson propone una visión de los niños que difiere a la construida en el cine clásico. En estas películas se observa cómo los niños son presentados como el futuro de la familia, cómo aceptan sin reproches las obligaciones impuestas, resaltando su simpatía e inocencia y, sobre todo, su pureza. En los films de Torre Nilsson, en cambio, se presenta a los niños como la consecuencia de la dejadez, ausencia o errores de sus padres. También se da a entender que los niños no tienen una noción del bien y el mal, sino que es otorgada por los mayores, de manera correcta o incorrecta, y es por eso que los niños, al realizar ciertas acciones que la sociedad catalogaría como malas, no sienten ningún tipo de remordimiento.

En dos de las tres películas –El secuestrador y La caída– los niños matan a otra persona, y en ninguno de los casos los niños sienten remordimiento. Esto se da por la ausencia de noción entre el bien y el mal de los personajes, así como por su inocencia. Esta interpretación de los niños se puede vincular con el Neo-realismo italiano, sobre todo del director Vittorio De Sica, que trabajaba de manera muy interesante los personajes menores de edad, como también del film mexicano realizado por Buñuel unos años antes, Los olvidados. También resulta necesario considerar las acciones de la época de parte del Estado, que utilizaba el sistema educativo para fomentar su ideología.

Por otra parte, Leopoldo Torre Nilsson decide trabajar la figura femenina como un personaje lleno de interrogantes y dueño de un mundo misterioso, a diferencia de lo realizado por su padre, Leopoldo Torre Ríos, que había trabajado más en la figura masculina. Para poder realizar el desarrollo de estos personajes, decide colocar sus relatos en el género melodrama, para poder explayarse sobre este tipo de personajes. Los dos personajes femeninos con los que Leopoldo Torre Nilsson decide trabajar de manera más intensa, Ana y Albertina, fueron realizados por Elsa Daniel. Son dos personajes muy similares entre sí, ambos se encuentran en un redescubrimiento, Ana por su transformación de niña a adulta y Albertina por su traslado de la casa de sus tías en las afueras, a la pensión donde va a vivir. También tienen como puntos en común que son personajes pasivos e influenciados por un tercero. Es el caso de Albertina, que es seducida por los niños, luego por un joven abogado y, por último, por el tío de los niños. Ana es influenciada por su prima, por su criada y luego por Pablo.

En cuanto a la forma de actuación en ambos casos, Elsa Daniel interpreta sus personajes de manera que no se den a entender a la perfección sus sentimientos y pensamientos, sino que sus actuaciones se destacan por trasmitir al espectador expresiones no definidas, que, amalgamadas con la iluminación, la puesta de cámara y la escenografía, evidencian las contradicciones por las que transita, como el redescubrimiento, la duda, el misterio y el miedo a lo desconocido.

La sexualidad

En La casa del ángel, Leopoldo Torre Nilsson decide construir un salto brusco que sufre Ana a nivel hormonal, con una pérdida de la virginidad violenta. Ana va hacia la habitación de Pablo a la noche a entregarle un rosario y éste la seduce. Ana consiente una relación con Pablo, pero luego trata de escapar del personaje protagonizado por Lautaro Murua, siendo incapaz de lograrlo. En El secuestrador, María Vaner y Leonardo Favio van hacia un cementerio para tener relaciones sexuales.

Allí Leonardo Favio es golpeado hasta quedar inconsciente, y María Vaner es violada por los atacantes. No sólo aquí hay otra violación, sino que también predomina un gran nivel de morbosidad, ya que se encuentran en un cementerio.

Leopoldo Torre Nilsson representa los actos sexuales con violencia, predominando la impunidad de los ejecutores. Un ejemplo de esta impunidad se observa en el hecho de que Pablo Aguirre sigue yendo a la casa de Ana años después, y Leonardo Favio, tratando de vengarse de quienes violaron a su novia, es golpeado y asaltado.

El núcleo familiar

En los films clásicos argentinos los núcleos familiares son vitales; los personajes anhelan construir una familia, y en el núcleo familiar se muestran las buenas costumbres de la sociedad.

Es el caso de Así es la vida de Mujica, donde se observa el amor del padre hacia su familia y se expresa explícitamente que lo más importante es casarse y tener hijos, donde las mujeres son criadas para casarse y tener hijos, y los hombres para seguir los negocios y las costumbres familiares.

En los tres films de Leopoldo Torre Nilsson analizados, se advierte un desequilibrio en los núcleos familiares. En La casa del ángel el padre de las hijas está disconforme con la crianza ortodoxa que le ha inculcado su esposa a sus hijas. También se observa la disconformidad del padre por no tener un hijo varón que sea heredero de sus costumbres y tradiciones.

También se puede ver una crianza de parte de la madre demasiado rigurosa, que no permite que sus hijas cometan ningún tipo de acción inmoral, y trata a sus hijas con la rigurosidad de siglos anteriores.

En El secuestrador se observan tres hermanos cuyo padre es un desconocido y cuya madre está todo el día trabajando en una cantina que frecuentan borrachos. Aquí se observa que el lugar donde habitan los niños es hasta más peligroso que el exterior; hay maltratos de parte de los clientes hacia los niños. La madre aparece poco y las únicas dos figuras familiares que están en el film para los niños son su tía y su prometido.

Por último, en La caída se observa una casa donde habitan los niños en anarquía; padre ausente, madre enferma. Por la falta de una figura materna y también de una figura paterna, los niños se distribuyen los roles clásicos de una familia; la niña más grande ocupa el rol de madre, mientras que el niño más grande cumple el rol de padre. Al no estar presentes las figuras tanto maternas como paternas los niños recrean una cultura y unas costumbres distintas.

El hogar

En los tres films analizados se observa una decadencia de los hogares. En La casa del ángel, se observa un caserón abandonado, la decadencia de toda una clase social, junto con su manera de vivir y sus principios. Lo mismo sucede en La caída, en la que Albertina entra en una casa sin autoridad, pero en la que es posible intuir un pasado más organizado. En el caso de El secuestrador, la acción transcurre en una villa ubicada en las cercanías del Riachuelo. Leopoldo Torre Nilsson decide aumentar el aura de misterio, sobre todo en La caída y en La casa del ángel a través de la utilización de caserones oscuros, con una escenografía gótica, y una iluminación fácilmente equiparable al expresionismo alemán. Decide también mezclar los ambientes reales con los ambientes de estudio, cambios de locación que resultan evidentes.

Leopoldo Torre Nilsson se destacó por tratar de alejar sus films de su ideología socio-política. Esto lo manifestó más de una vez, especialmente al afirmar que: “El cine no debe jamás atacar instituciones, dicen los códigos o previenen en voz baja. Todas las anomalías deben ser mostradas en función de hechos particulares nunca la policía, el estado, sino un policía, un gobernante”. Sin embargo, a través de los hogares se da a entender que observa el pasado como una época más gloriosa. Se muestran casas venidas a menos que dan cuenta de un pasado mejor. En el caso del El secuestrador directamente se ubica en una villa miseria, brindando una imagen de un presente precario.

Construcción del relato

Una de las marcas autorales más relevantes de Leopoldo Torre Nilsson es la utilización de la cámara estilo indirecto libre, como lo denomina Claudio España en el libro Modernidad y Vanguardia. Este estilo se basa en correr del eje centralizado la cámara, para generar puntos de vistas inexistentes, inclinaciones laterales, como también picados y contrapicados. Así, la puesta de cámara expresa una gran subjetividad, generando una ambigüedad en cuanto a si se está frente al pensamiento del personaje o la evidencia de un narrador. Leopoldo Torre Nilsson a través de estos planos evidencia la subjetividad de sus personajes. Este estilo es utilizado tanto en La casa del ángel como en La caída; tanto es así que esta última comienza con un plano contrapicado de Albertina tocando el timbre de la casa donde luego va a vivir. A través de la utilización de esta toma, el espectador entiende los sentimientos de miedo e inseguridad del personaje.

Puesta de cámara

Como ya se ha hecho referencia, Leopoldo Torre Nilsson utiliza la cámara estilo indirecto libre, lo que motiva la utilización de puntos de vistas irreales, planos inclinados y picados, para así poder incentivar una mirada subjetiva de lo que está sucediendo en la escena como también para ir comprendiendo los problemas internos de los personajes. Pero además de esto, Torre Nilsson utiliza los travelling como también las tomas largas y coloca objetos que interfieren la visión de lo que está en foco. Leopoldo Torre Nilsson realiza tomas que lograrán evolucionar lo que actualmente se denominan planos cenitales en los que el director coloca la cámara desde arriba pero con una perspectiva. Este estilo de puesta de cámara genera una marca autoral del director en su obra.

Sonido

La musicalización, a cargo de Juan Carlos Paz, realiza una ruptura con la clásica banda de sonido cuyo objetivo es acompañar la historia, y en su lugar coloca música atonal, la cual se caracteriza por prescindir de los lazos armónicos en su melodía. Esto genera un distanciamiento en el espectador acostumbrado a la banda sonora armoniosa en el relato. También este factor ayuda a alimentar la sensación de suspenso, como también la tensión del espectador durante el film. Juan Carlos Paz logra alimentar el material visual desde otra perspectiva alejándose del cine industrial. Leopoldo Torre Nilsson en más de una ocasión subrayó su agrado hacia las bandas sonoras de los films de Igmar Bergman: “Su manejo de la tercera banda de sonido, la de los ruidos y sonidos de ambiente, es inventiva y llena de sentido poético”.

Iluminación

La iluminación en La casa del ángel estuvo a cargo de Aníbal González Paz, mientras que en las otras dos películas fue realizada por Luis Galán de Tierra. Aníbal González Paz estudió en Europa, del cual se evidencia su influencia del cine expresionista: los claroscuros, los rostros con sombras que enaltecen el misterio, las personalidades escondidas de los personajes.

Luis Galán de Tierra se instruyó en el cine nacional, a través de su experiencia, ya que no había instituciones que formasen profesionales. Es notable la diferencia de iluminación entre La casa del ángel y las dos últimas películas, y esto se debe a que el director de fotografía provenía del sistema clásico, por lo que se observa una iluminación menos influida por las corrientes de la época.

Rasgos no compartidos en los Films

La casa del ángel

Hay ciertos factores a destacar en los films, que no son compartidos por los demás. En La casa del ángel, es importante destacar la circularidad a la que hace referencia Leopoldo Torre Nilsson. Se observa a Ana en el comedor, junto a su padre, y a Pablo, y ella ya sabe lo que va a suceder, va anticipando en voz en off todo lo que sucederá. Luego se desarrolla el film, y en el final se vuelve al principio; ella se despide de su padre y de Pablo, y sale de la casa. El director da a entender que luego de lo sucedido entre Pablo y Ana, los personajes quedan estancados en el tiempo, teniendo que repetir sus acciones hasta la eternidad.

Otro factor que no es repetido en los demás films es la presencia de los principios antiguos y de los valores represores.

Se observa cómo la madre y la niñera de Ana la asustan con el pecado y la necesidad de llevar una vida pura. En una escena Ana junto a su madre y a sus hermanas deben tomarse un taxi para llegar a su casa, y se observa la desadaptación de la familia al mundo donde viven. También se percibe a través de la vestimenta de Ana que se ve obligada a utilizar ropa infantil y hasta a bañarse con ropa. Los principios antiguos son remarcados por Pablo Aguirre y el Padre de Ana, que muestran que el honor es una cuestión innegociable, y que provoca que Pablo deba batirse a duelo con un colega que lo humilló en público. De la mano de estos últimos conceptos se nota el cambio social que se vivió en la Argentina con la decadencia de la aristocracia y de la alta sociedad, y la aparición de nuevas fuerzas políticas.

El Secuestrador

En este film se hace presente la cruda realidad de la sociedad más carenciada; se observa no sólo la ausencia de autoridad, de nociones del bien y del mal, sino que también se observan las condiciones de vida de una familia en una villa al lado del Riachuelo; todo esto bajo la mirada inocente de dos niños.

Además de este factor, aparece la morbosidad en escenas como la de los jóvenes que van al cementerio a tener relaciones sexuales o los niños jugando a las escondidas en un depósito de ataúdes.

La caída

Aquí se observa un total anarquismo en el hogar, donde los roles familiares son adoptados por los niños. Se observan aquí también la falta de figuras paternas y de la noción del bien y del mal. Existe un aura de misterio alrededor de los niños, que se toman la tarea de seducir a Albertina, para luego poder manipularla a su gusto (hacer que se distancie de su novio). El control de la casa está bajo el dominio de los niños, que al final del film terminan quedándose solos.

Conclusiones

Leopoldo Torre Nilsson se forma en una estructura cinematográfica industrial y en sus films se plasman sus tres bases esenciales. Trabaja bajo el sistema de estudios, siendo Argentina Sono Films la encargada de financiar sus películas.

Luego de unos años podrá abrir su propia productora, pero en la etapa analizada sus films son realizados para ese estudio.

También es característico de Leopoldo Torre Nilsson el trabajar con estrellas de cine, como es el caso de Lautaro Murua y Elsa Daniel, si bien en El secuestrador decide hacer debutar a dos actores como Leonardo Favio y María Vaner. Asimismo, en los tres casos se nutre del melodrama, género que lo ayudó a explotar los misterios de los personajes femeninos, aunque les infunda un tono de suspenso.

Es innegable que Leopoldo Torre Nilsson era parte de la industria cinematográfica, pero dentro de ella fue capaz de manifestar una impronta propia, de no seguir las pautas de los géneros de manera estricta. La utilización de la cámara estilo indirecto libre, la mezcla de ambientes reales-irreales, el trabajo conjunto con Beatriz Guido (co-guionista) sobre los personajes –sobre todo los femeninos– y el argumento, la labor de Juan Carlos en la banda sonora, los trabajos de Aníbal González Paz y Luis Galán de Tierra en la dirección de fotografía, y las actuaciones que permiten expresar sensaciones ambivalentes de los personajes a través de la cámara, la iluminación, y la escenografía, son sus principales elementos distintivos.

Por todos estos factores, el relato se aleja del discurso industrial, haciendo uso de ese mismo sistema para alejarse y desarrollar un estilo propio. No es coincidencia que Lautaro Murua y Leonardo Favio se conviertan luego en dos grandes referentes del cine de autor. Leopoldo Torre Nilsson ayudó a estos dos actores y a otros colegas a realizar sus films. Puede afirmarse que el director fue un elemento crucial para generar una ruptura con los códigos consagrados del cine clásico, para que las siguientes generaciones de directores fueran capaces de construir un relato propio.

Bibliografía

Torre Nilsson, L. (1956). La casa del ángel. Buenos Aires: Argentina Sono Films.

Torre Nilsson, L. (1957). El secuestrador. Buenos Aires: Argentina Sono Films.

Torre Nilsson, L. (1958). La caída. Buenos Aires: Argentina Sono Films.

Martín, J.A. (1980). Los Films de Leopoldo Torre Nilsson. Buenos Aires: Ediciones Corregidor.

España, C. (2000). Cine Argentino: Modernidad y Vanguardia. Buenos Aires: Editorial Fondo Nacional de las Artes.


Los films de Leopoldo Torre Nilsson fue publicado de la página 109 a página112 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº48

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