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En el círculo se confunden el principio y el fin. (Heráclito de Efeso)

Romani, Laureano [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

ISSN: 1668-1673

XXI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIV, Vol. 21, Agosto 2013, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

Este trabajo hace hincapié en las tareas y recursos que los docentes deberíamos poder poner en práctica frente a un aula, compuesta en su mayoría por una generación de alumnos con deficiencias en la información, aquella útil para la materia que estudian y también aquella que los conecta al mundo. En esta era en que Internet ha brindado muchos datos, es posible que no se les haya enseñado como utilizarla para su bien, para ayudarlos en su desenvolvimiento futuro. El docente deberá organizar toda una nueva clase de estrategias para acercar estos conocimientos a los alumnos.

Palabras clave: Educación - aprendizaje - docente - aula - estudiante -habilidades - capacidad. 

Como bien plantea Alicia Camilloni en Reflexionespara la construcción de una didáctica de la Educación Superior, el ciclo de la experiencia áulica-didáctica se podría resumir con este listado de palabras: contenidos, procesos de aprendizaje, alumnos, docentes, formas de enseñar, formas de aprender, alumnos. Tal experiencia nos llevaría a confundir estos momentos y situaciones propios del aula, como bien decía un sabio en la antigüedad -y que titula este trabajo - con un círculo. Allí no sabemos dónde está el principio y dónde el final.

La autora nos explica, en un breve párrafo, como los contenidos se definen por las formas de su construcción en los procesos de aprendizaje que realizan los alumnos y que las formas de enseñar de los docentes se encuentran entre los factores de mayor peso en la configuración de estos mismos procesos.

Tanto docente como alumno se funden en un corpus de habilidades compartidas y ambos se proveen contenidos. Pero no todo siempre funciona así. La mayor parte de la relación es a veces unidireccional. En un alto porcentaje de las clases los docentes imparten, variadas técnicas mediante, una serie de conocimientos básicos e indispensables para la materia dictada. Debemos agregar aquí que para los alumnos esto se convierte en una gran dificultad porque nunca recibieron otros contenidos que combinarían a la perfección con los nuevos y así se van sucediendo y formando baches de sentido. Cierto es que las realidades con que nos encontramos en el aula, distan mucho de las de nuestros antepasados, la de nuestros padres, donde nada se discutía. Ahora el aula se ha convertido en otro ámbito donde los alumnos cuestionan mucho más los métodos del profesor, donde se imponen sus pareceres y el docente debe enfrentarlos e interactuar con ellos.

No es momento ni lugar para teorizar sobre las fallas en la educación de nuestro país, y aquella que se imparte en el hogar, pero se advierten con mayor facilidad, día a día. Sí, volviendo a la idea de Camilloni del docente como filtro social y donde el alumno es definido, simultáneamente como un sujeto joven, con capacidad ilimitada de aprendizaje a la vez maduro que debe demostrar los productos de su aprendizaje como un individuo adulto y la violencia simbólica que mediante ello se ejerce, podemos advertir a veces una leve reticencia de los alumnos a ser atravesados por estos conocimientos. Se sienten miedosos y por tanto se retraen ante las evidencias obvias de su crecimiento.

David Perkins en La escuela inteligente1 hace sonar campanas de alarma. Insta al docente a promover actividades de comprensión. Identifica dos grandes deficiencias: el conocimiento frágil y el pensamiento pobre. Los alumnos no poseen la información que supuestamente deberían tener y es allí donde tenemos que estar alertas. Llama conocimiento olvidado a aquel conocimiento que ha desaparecido de la mente de los alumnos que alguna vez lo tuvieron y podrían haberlo recordado. Este “conocimiento olvidado” constituye la principal deficiencia en la educación. Cito textualmente: “Si los estudiantes recordaran los hechos y habilidades que les enseñaron, todo andaría a las mil maravillas. Para salvar estas distancias, y suplir faltas de información, entre docentes y alumnos, deberíamos usar más analogías, entre otra cantidad de recursos en pos de recuperar algunos de estos conocimientos olvidados”.

En otro texto del mismo autor2 y desde este mismo sentido; plantea un ejemplo de la película “2001, Odisea del espacio” de Stanley Kubrick (1968), en donde los simios, utilizan huesos que yacían en el piso pero con ayuda descubrieron su poder como armas:

Algo así también es válido respecto de la información académica. Con seguridad tenemos una buena cantidad de información almacenada en el desván de nuestra mente que no hace más que esperar y desgastarse como huesos viejos. Pero cuando un dato se conecta a los propósitos, se vuelve como un diseño.

De allí que nuestra tarea responderá a una nueva organización de contenidos. No ya desde planificaciones con mucho y buen material, sino que, ante la evidente falta de anclaje de otros antiguos contenidos con los del presente, debemos hurgar en mejores relaciones entre el material nuevo y viejo. Deberíamos, ante simples evidencias, preguntar a los alumnos quién era algún personaje, qué hito marcó tal otro, qué sucedió por aquella época y qué cuestiones de aquella época ve reflejadas en el presente para que sus respuestas no sean evasivas del tipo: no lo sé, no he vivido en ese tiempo o no nací en época de James Dean, ¿cómo conocerlo?

Ya lo dice el mismo autor, D. N. Perkins, en su tratado Conocimiento como diseño: “Si acumular y transmitir conocimiento es una característica humana, otra es dar cuerpo al conocimiento bajo la forma de una herramienta para lograr algo.” 3 Nuestra materia debe prestar especial atención e interés en detectar, seleccionar, evaluar, comunicar e interpretar tendencias, que si bien no son innatas, deben ejercitarse en pos de la profesión y que serán relevantes para utilizar en la industria de la moda. Las aulas, los barrios y la calle misma son las fuentes desde donde obtener estas herramientas, porque todas ellas portan fuertes anclajes en el pasado que deberían poder conocer y reconocer.

Parafraseando a Perkins también podemos decir que la manera en que pensamos el conocimiento puede influir mucho en las formas en que enseñamos y aprendemos. El tema del conocimiento como diseño puede romper ese marco de referencia familiar y abrir oportunidades ignoradas para la comprensión y el pensamiento crítico y creativo que debe darse en el ámbito propio del aula4, sin perder de vista también que no es necesario cumplir estrictamente el programa, por más que la programación curricular sea una de las formas de creatividad educativa, porque una aplicación programada mataría esa parte de creatividad que se despliega justamente en la coyuntura de la clase, en esa rica relación dinámica entre docente-alumno, sin la cual las clases serían desmotivadoras al volverse meros instrumentos para la transmisión o la formación programada (Coraggio).5

Debemos tratar de evitar las limitaciones del aprendizaje a la reproducción de conocimientos y saberes, en donde el alumno no construye nada, sino que imprime y reproduce como postula César Villarroel y que no debemos ser tan exigentes por tanto ese aprendizaje global que se les exige, sólo se logra en el ejercicio profesional.6

Dejando a un lado las cuestiones teóricas, como lo plantea Marcelo Cabot en “En el mercado no hay recuperatorio” 7, deberíamos poder bajar a tierra y recuperar esas ganas y expectativas en los alumnos; brindarles herramientas y recursos y mejores conocimientos, que creían obsoletos. Demostrarles que algunas de estas ideas y conceptos, podrían ayudarlos a cambiarle la perspectiva.

Los alumnos, tanto como nosotros, tienen la mirada casi exclusivamente puesta hacia el futuro. Tenemos que ejercitar la no ilusión, porque si alguna vez nos desilusionamos fue porque antes estuvimos ilusionados para con ellos. No debemos poner más expectativas en los alumnos más que las que se puedan producir en ese ámbito. Hay un desafío sobre nuestras espaldas y en las aulas.

Notas

1 Perkins, David N. (1995) La escuela inteligente, Barcelona: Gedisa.

2 Perkins, David N. (1985) Conocimiento como diseño. Colección Psicología volumen 12. Facultad de Psicología. Universidad Javeriana. Bogotá, p. 19-25.

3 Perkins, David N. (1985) Conocimiento como diseño. Colección Psicología volumen 12. Facultad de Psicología. Universidad Javeriana. Bogotá, p. 19-25.

4 Íbidem.

5 José Luis Coraggio. ¿Qué aprendí enseñando Economía II?

6 César A. Villarroel C. (1995) La enseñanza universitaria: de la transmisión del saber a la construcción del conocimiento. Educación Superior y Sociedad. Vol 6 N1: p. 103-122,

7 Marcelo Cabot: (2009) En el mercado no hay recuperatorio. Diseño en Palermo. Encuentro Latinoamericano de Diseño. Congreso Latinoamericano de Enseñanza de Diseño. Universidad de Palermo

Referencias bibliográficas

- Apuntes de cátedra.

- Reflexiones para la construcción de una didáctica para la Educación superior. Cuadernos para lectura y reflexión. En ponencias de Primeras Jornadas Trasandinas sobre pensamiento, gestión y evaluación. Didáctica de nivel superior. Chile 1995.

 - David N. Perkins. (1985). Conocimiento como diseño. Colección Psicología volumen 12. Facultad de Psicología. Universidad Javeriana. Bogotá,

 - David N. Perkins. (1995). La escuela inteligente”. Cap. 2. Las campanas de alarma. Barcelona: Gedisa.

 - Marcelo Cabot (2009). En el mercado no hay recuperatorio. Diseño en Palermo. Encuentro Latinoamericano de Diseño. Congreso Latinoamericano de Enseñanza de Diseño. Universidad de Palermo.

 - José Luis Coraggio. (1997) ¿Qué aprendí enseñando Economía II? - La enseñanza universitaria: de la transmisión del saber a la construcción del conocimiento. Educación Superior y Sociedad. Vol 6 N1: 103-122, 1995. César A. Villarroel C.

Nota: Estre trabajo fue producido en la asignatura Introdución a la Didáctica del Programa de Formación y Capacitación Docente en el año 2011.

Abstract: This work emphasizes in the tasks and resources that the teachers we should be able to put into practice opposite to a classroom, composed in the main by a generation of pupils with deficiencies in the information, useful that one for the matter that they study and also that one that connects them to the world. In this age in which Internet has offered a lot of information, it is possible that there have not been taught they like to use it for his good, them to help in his future development. The teacher will have to organize the whole new class of strategies to bring this knowledge over to the pupils.

Key words: Education - learning - professir - classroom - students - skills - capacity.

Resumo: Este trabalho pôc o foco nas tarefas e recursos que os docentes deveríamos poder pôr em prática em frente a uma sala de aula, composta em sua maioria, de uma geração de alunos com deficiências na informação, aquela útil para a matéria que estudam e também aquela que os conecta ao mundo. Nesta era em que Internet brindou muitos dados, é possível que não se lhes tenha ensinado como a utilizar para seu bem, para os ajudar em seu desenvolvimiento futuro. O docente deverá organizar toda uma nova classe de estratégias para levar estes conhecimentos aos estudantes.

Palavras chave: Educação - aprendizagem - docentes - sala de aula - estudantes -habilidades - capacidade. 

(*) Laureano Romani: Licenciado en Publicidad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales. Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento de Negocios en Diseño y Comunicación de la Facultad de Diseño y Comunicación.


En el círculo se confunden el principio y el fin. (Heráclito de Efeso) fue publicado de la página 39 a página40 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

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