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El cine de la vida: Cuando una película es un recuerdo que nos interpela

Riccardi, Matías [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

ISSN: 1668-1673

XXI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIV, Vol. 21, Agosto 2013, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

Un pedido de un alumno que lleva como docente a indagar en aquellas películas que me marcaron en mi vida. Este análisis también me permite ir más allá y relacionar al cine con el contexto de un país. Arbitrariamente, elegí dos momentos contemporáneos pero casi opuestos con 10 años de diferencia (1974 y 1984) Años que se estrenaron muchas obras de nuestro cine que nos llevan a un tiempo que nos permite reflexionar con nuestro presente.

Palabras clave: Tiempo - reflexión - cine - resignificación.

Todas las personas tenemos algo que nos traslada en el tiempo. Cuando hoy hacemos nuestras tareas cotidianas, por algún motivo casual o no, ese algo nos llevará a un momento del pasado. Puede que sea hacia un hecho, un día, una época, una persona, una calle, un barrio, un lugar o lo que sea.

A muchos nos pasa con la música. Una canción nos puede trasladar a la niñez, al primer amor (silencioso, correspondido o no, inocente o letal), al primer baile, a la adolescencia, a un viaje, a un familiar que ya no está, a un punto de giro en nuestras vidas, una ilusión, un dolor o un momento feliz.

Otras veces es lo instantáneo de una foto o algo más imaginario como un olor.

A mí me pasa con las películas. En otro artículo, ya me explayé sobre si en el momento de elegir un listado de films para dar clase debíamos dar las que tenían que estar en ella por ser obras maestras (nos gusten o no) o aquellas que amamos por lo emotivo, porque las conocemos y podemos analizarlas desde el corazón.

Decidí que lo ideal era hacer un mix, porque el cine para mí es arte pero también emoción.

Este año, como docente, me pasó algo muy curioso. He tenido, casi en su totalidad, alumnos ingresantes a la universidad, recién egresados del colegio secundario. Y comencé el primer día de clase a dar la introducción de la materia que dicto hablando de películas emblemáticas de la historia del cine, su relación con la historia del séptimo arte y su resignificación de algunas de ellas no sólo a lo largo del tiempo sino ahora en nuestros días. Más allá de que algunos ni las hayan oído nombrar, sigue siendo importante que se introduzcan y conozcan películas como Citizen Kane, Vértigo, El padrino, films que en cualquier libro de cine están entre las mejores de la historia.

A la segunda clase, un alumno (seguramente errado o quizás para comprarme) me dijo que teniendo en cuenta que yo sabía mucho de pelís (sic) y además el promedio de edad de la cursada, les contara un poco más en detalle acerca de aquellas películas que me habían marcado más allá de sus cualidades y más acá en el tiempo. Por supuesto, sin descuidar la temática de la cursada. Me pareció curioso y un lindo desafío. Agregó que a él le gustaba mucho el cine y que había escuchado a sus familiares hablar de ellas pero solo como entretenimiento. Y que seguramente si yo contaba las que me gustaban o significaban algo para mí, le iba a poner un plus a la obviedad que denota cualquier libro o página web sobre el tema.

Le contesté que me era difícil y que debía prepararme un poco. Y que honestamente me resultaría difícil encajarlas en los módulos ya que volví a ver varias de ellas y no precisamente son grandes películas aunque uno le ponga el corazón.

Ese día llegué a mi casa y anoté, aunque sea para mí, aquellas películas que por alguna u otra forma me habían marcado. No profesionalmente pero que sí me dieron ganas de dedicarme a algo relacionado con el cine. Y al hacer esa lista, me acordaba exactamente con quién había ido, el cine, el momento del día, el contexto. Si era una cita hasta de cómo había seguido la cosa. También si me había emocionado, si habría querido convertirme en ese protagonista, si coincidía o no con algún momento importante de mi vida.

Repito, muchas de ellas no figurarán nunca en los libros, pero otras sí y además, decidí ahora o ya desde hace tiempo, meterlas en la cursada para analizarlas desde lo artístico pero también desde el alma: en ese listado estaban Rocky II (1978) la primera parte yo tenía seis años y la vi años después en video - La novicia rebelde (1965 - Reposición en cine en 1982), El Profesional (1981), Rambo (1982), Scarface (1983), Volver al futuro (1985), La rosa púrpura de El Cairo (1985), El francotirador (1978), Hanna y sus hermanas (1986), Perdidos en la noche (1969), Kramer vs Kramer (1979), El padrino (1972 - Reposición en cine en 1986)

Las puse en el orden que las vi y los años que no son correlativos es porque las vi en reposiciones o en video. En 1985, luego del colegio, iba a lo de un amigo que tenía una casetera y me alquilaba muchas que había escuchado hablar a mis padres pero que eran prohibidas.

¡Qué emoción cuando me colé a ver El Profesional con Jean Paul Belmondo en el Cine América, con 12 años cuando era prohibida para 14!

Cuando uno intenta en cada clase decir que el espectador debe ser tenido en cuenta al pensar una película es justamente porque se completa en el mismo. Y cada uno recibe una impresión diferente. Hay una tendencia, sobre todo en nuestro cine, a dejarnos afuera porque la prioridad fue solamente el sentimiento o la imaginación del director. Y no se respeta que uno invierte parte de su tiempo, dinero y expectativa y que muchas veces se siente defraudado.

Hay un momento en la cursada que hablamos del entrecruzamiento del cine y la historia y dentro de la historia juega inevitablemente lo político. No es un tema que me gusta explayarme porque puede tender a alargarse y además los chicos no sólo no conocen las películas sino tampoco los contextos históricos.

Pero este año, justamente como parte de aquel pedido individual, también me aboqué a lo que a mí me había pasado en algunas de ellas pero también a mucha gente de otras generaciones, sobretodo a los que transitaron ambos períodos de nuestra historia contemporánea reciente. Los argentinos, la mayoría esta vez, se mostraron interesados y los extranjeros también me manifestaron a que ellos también les gusta relacionar las películas con el momento del país y cómo fue el devenir de sus protagonistas.

Me refiero específicamente a dos momentos de nuestro país con diez años de diferencia y que están relacionados con el cine: los años 1974 y 1984 (obviando lo que sucedíó en el medio que es otro motivo de análisis en todos los ítems además de las connotaciones que ello conlleva)

1974 fue un año muy importante para el cine argentino. Ese Gobierno con un Perón en decadencia por distintos motivos posibilitó la casualidad o no que varias películas que hoy forman parte de nuestra historia se filmaran y estrenaran (muchas corrieron peligro de no proyectarse, otras duraron poco en cartel y la mayoría dependía de la suerte del presidente) Además agreguemos el momento de terror que vivía el país y las amenazas que recibieron varios de los actores o directores de las mismas. Daría para un análisis más exhausto del tema y un profundo análisis de si fue casualidad o no, pero de ese año son La tregua, La Patagonia rebelde, Boquitas pintadas, Quebracho, La Mary, muchas de ellas, como por ejemplo las dos primeras, hitos de nuestro cine. Al año siguiente, para seguir con la movida se estrenan La Raulito y Juan Moreira.

Por una cuestión de edad no fui partícipe de esa primavera cinematográfica, como la denominaron.

Pero sí recuerdo lo que sucedió en 1984 al poco tiempo de reinstaurarse la democracia: el destape luego de la censura y además, una movida que se da llena de esperanza por la recuperación de la libertad.

Ese año y en el siguiente se estrenan: Darse cuenta, Camila, Noches sin lunes ni soles, Asesinato en el Senado de la Nación, Los hijos de Fierro, Los chicos de la guerra, Esperando la carroza, La historia oficial, grandes éxitos que aquí sí uno puede asociar con un momento particular del país y que seguramente nos trae nostalgia porque recordamos dónde estábamos, cómo pensábamos y cuáles eran nuestros sueños.

Una película nos traslada en el tiempo pero también nos puede interpelar para reflexionar sobre un momento que ya no es. Como dice José Sacristán en Asignatura pendiente: Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos

Está en cada espectador no quedarse en al nostalgia sino saber qué abstraer de aquello para poder trasladarlo a las siguientes generaciones así sean alumnos, hijos o quienes sea. A mí hablar en clase de las películas que me marcaron o aquellas que me lleven a otro tiempo me sirve para resignificarlas y no sólo queden en los libros de historia. Como me pidió mi alumno, darle un plus, ir más allá de lo dicho. Y que no sólo hablen de cine sino también en la historia de un país, que tampoco es el mismo y que indudablemente soñamos todos los días con que sea mejor y diferente.

Abstract: An order of a pupil that it leads as teacher to investigating in those movies that marked me in my life. This analysis also allows me to go beyond and to relate to the cinema with the context of a country. Arbitrary, I chose two contemporary but almost opposite moments with 10 difference years (1974 and 1984). Years that had the premiere many works of our cinema that take us to a time that it allows us to think over with our present.

Key words: Time - cinema - resignification

Resumo: Um pedido de um estudante que leva como professor a olhar naqueles filmes que me influenciaram em minha vida. Esta análise também me permite ir para além e relacionar ao cinema com o contexto de um país. Arbitrariamente, elegi dois momentos contemporâneos mas quase opostos com 10 anos de diferença (1974 e 1984). Anos que se estrearam muitas obras de nosso cinema que nos levam a um tempo que nos permite refletir com nosso presente.

Palavras chave: Tempo - reflexâo - cinema - ressignificaçâo.

(*) Matías Riccardi: Diseñador de Imagen y Sonido, Universidad de Palermo. Camarógrafo y editor. Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento Audiovisual en la Facultad de Diseño y Comunicación.


El cine de la vida: Cuando una película es un recuerdo que nos interpela fue publicado de la página 96 a página98 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

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