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Coman niños: El arte de las convenciones gráficas y otras pócimas

Banfi, Laura [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

ISSN: 1668-1673

XXI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIV, Vol. 21, Agosto 2013, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

La ortografía y la gramática han perdido importancia en la vida actual. Una de las razones está en los nuevos códigos impuestos por las nuevas tecnologías de la comunicación, pero no justifica esto que en determinados ámbitos pierda valor. Como docentes deberíamos enseñar herramientas de adecuación comunicativa en los diferentes espacios discursivos.

Palabras clave: Ortografía - gramática - normativa - docencia - adecuación - discurso - mass media - códigos.

La frase que comienza con el título de este texto podríaparecer extraída de un cuento para niños en los que una bruja da esa siniestra indicación. Pero es un ejercicio pintoresco para que los estudiantes puedan comprobar, por ejemplo, que la inclusión de las comas cambia radicalmente el significado de las cosas: coman niños o coman, niños; otro tanto con las tildes (y sí se llaman tildes porque el acento lo tienen todas las palabras, la tilde es la aparición gráfica del acento): la perdida de mi mujer o la pérdida de mi mujer. Y otro clásico en la comprobación de la ambigüedad en la significación textual: Daniel, llegó Alicia; Daniel llegó, Alicia. La leyenda indica que las comas son cuestión de una pausa para poder leer; y he llegado a oír cosas como las tildes ya no usan, la computadora las corrige...Misterio completo es el origen de la afirmación sobre el uso de la sangría: ya no se usan. Con la extinción de la sangría se extingue el concepto de párrafo, de temas y subtemas. ¿Podría extinguirse la cohesión y la coherencia textual, la macroestructura textual? Otro tanto ocurre con el uso de las mayúsculas, quienes van siendo ignoradas ante la progresiva desaparición de la letra cursiva manuscrita.

Muchos estudiantes afirman, no sin razón, que en la actualidad y gracias a la condición de instantaneidad de las nuevas tecnologías de la comunicación, la ortografía y otras convenciones gráficas como el punto o la coma, son innecesarias. En el mejor de los casos, la fe en la tecnología les hace depositar la confianza en el corrector ortográfico del procesador de texto de la computadora. ¿Puede la computadora decidir de qué se trata? Tengo mis dudas. El descuido sobre la ortografía y las convenciones gráficas no ocupa sólo a estudiantes, se extiende viralmente hacia medios de comunicación masivos, a periodistas, políticos, etc. Y no hay mayor escuela que ésa: un error repetido hasta convertirse en norma si un personaje público se expresa equivocadamente. Incluyo en esto los subtitulados de las películas, en especial las películas de copia ilegal bajadas desde la web, escritos a veces hasta con intención humorística y aberrante para la comunicación plena. Deberíamos incluir también la penetración de normas que pertenecen al idioma inglés, tan difundido y conocidos por todos. Es el caso de la desaparición de los signos de apertura de exclamación o interrogación que en el inglés solamente tiene el de cierre. O colocar la mayúscula en los meses ordinarios del calendario, cuando en nuestro idioma no requiere su uso. Así es que sorprende ver a estudiantes que conocen con asombrosa perfección la normativa y gramática del inglés pero no así la de su lengua materna.

Pensando en Neruda, pienso que es oportuno citarlo en este pequeño fragmento:

(…) Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.1

Me pregunto si este legado al que Neruda se refiere como tesoro es valorado como un tesoro por su comunidad.

Fernando Lázaro Carreter2 escribió hace mucho tiempo algunos conceptos de enorme vigencia en torno a la problemática de la convención gráfica y la ortografía de nuestro idioma. Señala que muchas veces se califica la regla ortográfica como un prejuicio burgués, como una práctica antidemocrática. Seguramente, afirma, el buen o mal uso de las normas ortográficas, establece rápidamente una diferencia social sobre el uso del lenguaje. El saberlas y aplicarlas, sin duda, nos marca en la pertenencia a un discurso social. Lázaro Carreter sostiene que si se terminara con las normas ortográficas no se podría acabar con las diferencias sociales, no sirve para igualar. La prosodia no es suficientemente exacta para definir ideas. Resalta que la convención ortográfica es uno de los principales factores de unidad en la inmensa masa hispanohablante. Es la norma escrita la que aglutina el idioma, el que da cohesión. Gracias a ella, nos sentimos parte de una comunidad.

El descrédito sobre la ortografía está también dentro del ámbito educativo. Ocurre cuando docentes que no son del ámbito de la lengua “no marcan ni toman en cuenta los errores ortográficos” dado que no es el “eje de la asignatura”. También algunos docentes esgrimen como argumento que si se sancionara y calificara la ortografía “nadie tendría una nota de excelencia”. La duda real es si los docentes que argumentan esto verdaderamente conocen a fondo la cuestión de lo gráfico y su valor en la comunicación eficaz. Lo dudo porque si periodistas afirman pienso de que (error conocido como dequeísmo), o los docentes dicen este aula (errores de concordancia sobre el género) o construyen cláusulas hipotéticas del tipo “Si tendría tiempo lo haría”, es probable que la ortografía y la gramática castellana estén seriamente pasando a ser un misterio para todos.

Lo que deberíamos todos comprender es más y mejor la utilidad del conocimiento profundo de las normas y sintaxis en nuestro idioma. Y sobretodo deberíamos entender que la comunicación eficaz, definida ésta como una en la que el emisor del mensaje de la comunicación se halla con su objetivo gracias a la comprensión del mensaje, y se vale de herramientas como la norma y la gramática. Las habilidades de la comunicación implican el reconocimiento de ellas, en su versión oral y escrita, y su correcta aplicación.

Es necesario además aprender del concepto de adecuación, uno de los pilares que hacen a la textualidad y su producción e interpretación. Si la cohesión y la coherencia son clave, la adecuación al contexto comunicativo también es fundamental. Por esto es imprescindible no sólo conocer la normativa sino saber en qué situación social es aplicable. Los mensajes de texto de las comunicaciones entre celulares, los chats y otras formas de comunicación escrita con el rasgo de lo inmediato, exige su propia adaptación. Si los correos electrónicos carecen de sintaxis comprensible (muchas personas escriben sin puntos ni comas, tal como en su mente surge el discurso) ya aparecen problemas de comunicación. Si lo aplicamos a un currículum vitae o una carta de presentación también estamos cometiendo el error de, por ejemplo, aplicar reglas de chat o mensaje de texto. Ni pensar si una monografía o texto académico tiene presencia de estas nuevas reglas. Y lo claro es que está pasando que hay una sensación de igualar ámbitos social y de prácticas discursivas que no son iguales, y escribir en todas las situaciones sociales con la misma convención o código.

De todos modos, y en sintonía a estos temas, Alfredo Bryce Echenique escribió en una ponencia para el Congreso de la Lengua del año 2004, que hablando la gente no se entiende. Con su particular estilo y mucho humor, el escritor planteó que las palabras no pueden dar cuenta de la realidad por ser ésta más que compleja. Así de compleja como es la humanidad y sus creaciones culturales. Reconozco en esta idea mucha sabiduría, que a mi parecer no hace más que reforzar la necesidad de ajustarnos a un código que nos permita, al menos por un tiempo, entendernos más y mejor, aunque sepamos que todo puede fallar.

Notas

1 Neruda, Pablo (1974) Confieso que he vivido: memorias Buenos Aires, Losada , págs. 73/74

2 Fernando Lázaro Carreter fue Director de la Real Academia Española en la etapa posfranquista. Sus conceptos aquí mencionados están una serie de artículos sobre la ortografía aparecidos en el diario madrileño El país (1976).

Referencias bibliográficas

- Idiomas y comunicación (2004).

- Bryce Echenique, Alfredo (2005). ¿Hablando se entiende la gente?, Extracto de su ponencia en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, en: Idiomas y Comunicación, Buenos Aires, marzo-abril de 2005.

Abstract: The spelling and the grammar have lost importance in the current life. One of the reasons is in the new codes imposed by the new technologies of the communication, but it does not justify this that in certain areas loses value. So as teachers we should teach tools of communicative adequacy in the different discursive spaces.

Key words: Spelling - grammar - regulation - teaching - adequacy - speech - codes - mass media.

Resumo: A ortografía e a gramática perderam importância na vida atual. Uma das razões está nos novos códigos impostos pelas novas tecnologias da comunicação, mas não justifica isto que em determinados âmbitos perca valor. Como docentes deveríamos ensinar ferramentas de adequação comunicativa nos diferentes espaços discursivos.

Palavras chave: Ortografia - gramática - regulamentos - ensino - adequação - discurso - códigos - mass media.

(*) Laura Banfi: Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Universidad de Buenos Aireas. Especialización en periodismo. Profesora en la Universidad de Palermo en el Departamento de Investigación y Expresión de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Coman niños: El arte de las convenciones gráficas y otras pócimas fue publicado de la página 102 a página104 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXI

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