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Diseño Responsable vs. Ecodiseño

Sánchez Duarte, Mónica Marcela

Comunicaciones enviadas para el Segundo Congreso

Actas de Diseño Nº14

Actas de Diseño Nº14

ISSN: 1850-2032

VII Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo”. Tercer Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño Julio 2012, Buenos Aires, Argentina

Año VII, Vol. 13, Marzo 2013, Buenos Aires, Argentina | 254 páginas

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En la enseñanza de la moda, pareciera que vivimos ajenos a los problemas que se plantean de manera cotidiana en el mundo.

Se solicita a los estudiantes el desarrollo de proyectos que sólo responden a la creación de nuevas necesidades de consumo… al menos eso es lo que esperan las compañías de manufactura, las tiendas de ropa y las grandes marcas… y esto sucede en buena parte del mundo; sino, recordemos varios nombres de marcas muy conocidas por todos como Zara, Mango… solo por citar algunos de los más renombrados.

Los docentes y académicos que permanecemos conectados con este mundo, tenemos responsabilidades al respecto. Hace un tiempo en el marco de un evento de modas colombiano, escuché a un reconocido personaje del medio hablando de lo absurdo de esta tendencia del eco diseño… “eso no va a despegar… es una modita pasajera…” Curiosamente luego lo escuché exponiendo sobre el impacto de las toneladas de ropa que se generaban cada día en el mundo como desperdicio… y me cuestioné si con estas cifras realmente este movimiento no tenía futuro con una situación tan precaria como la del país en el que vivo. Contrastando con eso, había tenido la oportunidad previamente de asistir como invitada a un evento organizado por Raíz Diseño en Chile, que trataba sobre el concepto de la moda lenta o Slow fashion y del que se hizo partícipe Ronaldo Fraga al igual que varias personalidades del diseño latinoamericano y universidades de ese país. Quedé sorprendida de las propuestas que se dieron alrededor de este evento tanto a nivel profesional como académico.

Concluí entonces, que el problema era de mirada, visión, enfoque… creo que lo que escuché en mi país, era la misma escena que vivieron tantos famosos hombres a través de la historia, al exponer sus ideas de avanzada y por tener una mirada con mayor proyección que el resto... y, en este caso en particular, lo que no se ve es, que de no poner nuestro granito de arena ahora, simplemente estaremos permitiendo un desastre que podríamos haber ayudado a evitar. Aunque suena catastrófico, creo que así se debe plantear… porque solamente cuando vemos el problema esbozado en esas dimensiones lo asumimos como debe ser.

En varios países del mundo y curiosamente aquellos que justamente son capitales de la moda, se han iniciado verdaderos movimientos de moda ética o responsable, que se consolidan con publicaciones, eventos e inclusive en algunos casos con verdaderas políticas que emanan desde el mismo gobierno.

Comencé hace 10 años desde la academia con mi inquietud por el tema, que creo además se trata de una actitud que he asumido frente a la vida; por casualidad del destino tuve la oportunidad de manejar la asignatura llamada entonces Ecología, que requería de una revisión porque a los estudiantes no les gustaba el temario por la cantidad de teoría y el enfoque que se manejaba por los docentes a cargo que eran biólogos, pues aparentemente se mostraba ajena al quehacer del diseño de modas. Desde mi mirada disciplinar, replanteé el asunto y por primera vez consiente del tema, incluí algunos ejercicios prácticos en los que de manera creativa desarrollaran proyectos y propusieran alternativas sobre lo que podían hacer en el tema como diseñadores. El primer ensayo fue realizar accesorios con objetos que tuvieran a mano en sus empresas o trabajos. El resultado fue muy interesante: la más impactante fue la reutilización de cintas de impresoras de punto, con las que se elaboraron los recordatorios para eventos como matrimonios y primeras comuniones. Con las cintas lavadas sin emplear cloro por supuesto, se obtenía un color blanco que servía perfectamente para forrar calzado y hacer canastillas y flores o detalles de recuerdo de los eventos, que es una costumbre muy arraigada en Colombia. Con trabajos como ese, arrancó la idea de convertir la asignatura en algo más práctico donde poner a prueba la recursividad y creatividad de los estudiantes.

Posteriormente escribí una guía para la asignatura sin abandonar los conceptos teóricos, e incluyendo la normativa existente al respecto para el sector moda-textilconfección. Investigando, encontré que había aparecido por primera vez y gracias a la gestión del entonces Ministro del medio ambiente (2002), una serie de cartillas de buenas prácticas para cada sector de la industria en donde hacían serias observaciones y recomendaciones en los procesos productivos como resultado de un buen tiempo de investigación. Este era el soporte perfecto y que conectaba el quehacer del sector con los procesos de diseño. Ya no se trataría solo de una intención sino que ahora existía un referente legal que respaldaba el proceso formativo con un examen veraz sobre el sector.

A partir de ahí, y con la metodología de proyectos que podía conectar a los estudiantes, se dio inicio a una serie interesante de productos que cada vez cobraron más importancia y demandaron más tiempo, esfuerzo y conciencia de parte de la comunidad académica. Se diseñaron accesorios y ropa con diversa materia prima: avisos de propaganda para cine, neumáticos, telas de cortina: Como anécdota, inclusive se confeccionaron 1000 bolsas de basura para los carros, con el material publicitario de desecho que tenía un centro comercial y se estas se obsequiaron a la entrada en el día del amor y amistad (nuestro San Valentín), para promocionar también un desfile que se hizo con trabajos en ese tema.

Con el paso del tiempo, los trabajos derivaron en muchos productos: cuadros con todo tipo de retal que asombraron por su laboriosidad y creatividad, accesorios, calzado, ropa, etc. En cada semestre los proyectos se volvieron más exquisitos. Entre los últimos resultados se realizaron bolsos con diseño de apliques en cuero entre los que resultaron productos que tuvieron una demanda interesante.

Con cada uno de estos proyectos se descubren nuevas posibilidades y destrezas entre los estudiantes. Ellos mismos explorando con libertad, han encontrado una fuente inagotable de recursos que en algunos casos les ha permitido obtener ganancias con productos verdes y donde no habían pensado jamás que encontrarían oportunidades.

Como una base importante del discurso, se implementaron salidas pedagógicas a lugares en los que eran verificables las buenas prácticas del sector, que además generalmente estaban certificados con la ISO 14000. En este rango entraban empresas de hilatura, de calzado, de confección, curtiembres, comunidades artesanales e inclusive Parques nacionales, en donde a través de varios días de convivencia se lograba una conexión con la naturaleza y un total entendimiento de lo que tenemos en nuestras manos cuando estamos en la industria de la manufactura y concretamente de la moda.

El proceso se afianzó así en gran manera. Se entendió que los procesos de diseño de productos pueden ser amigables y que desde la dimensión de estudiante se puede comenzar a establecer la diferencia. Tanto el salón de clases como los talleres de prácticas son un excelente laboratorio que permiten sembrar la semilla de la responsabilidad o conciencia por el medio ambiente. El compromiso de los docentes encargados también jugó un papel importante en ese proceso porque a partir de su convencimiento se proyectaba la energía y la credibilidad que el proceso requería.

Algunos ejemplos que se aprovechaban en el cotidiano del aula eran entre otros: el desperdicio y la cantidad de papel de moldería que se desperdicia en cada clase de patronaje; los jóvenes gastan grandes cantidades de papel sin que a nadie le importe; lo botan a la basura a veces sin usarlo por completo…con este insumo se elaboraron interesantes trabajos en el taller de lo que luego se ha denominado ajustadamente Ecodiseño.

En cada colección planteada, se revisaron también los procesos productivos para ver que tanto estaban impactando: procesos de lavandería, acabados de la prenda, etc. Los procesos de trasformación de materiales se soportaban muy bien desde la asignatura de textiles con la comanda clara de no emplear nada dañino para el planeta. Inclusive el gasto de luz y hasta los mismos procesos de confección y patronaje eran revisados para minimizar los desperdicios que genera una prenda, para así plantear también el destino y manejo del respectivo sobrante y de paso intentar disminuir costos.

Nada de esto fue imposible pero si tedioso. Mantener este derrotero exige persistencia. Se requiere constancia y en ocasiones luchar contra el decir de la mayoría que se dejan llevar por la presión del mercado…pero el problema no es de abastecer el mercado y generar más consumo…el problema como dice la canción de Arjona: “el problema no es lo que haces… el problema es que me gusta”… nosotros como educadores debemos plantar la semilla de la reflexión y la conciencia hacia lo que aún tenemos… si no lo hacemos nosotros, ¿entonces quién? El Maestro Gui Bonsiepe, planteó el año anterior en el Primer Congreso Internacional de Diseño e Innovación celebrado en Cataluña, que una de las tendencias del diseño para este siglo es que se consolide el diseño socialmente sustentable. Creo que para lograrlo se debe contribuir desde la academia. Después de escuchar a Bonsiepe en Cataluña el año anterior respiré tranquila porque confirmé que no ver el diseño de manera responsable para el sector de la moda, no era una tendencia efímera sino un deber al que todos tenemos que apuntar. Lo otro es sólo una mirada mercantilista.

Finalmente, para tomar aire y saber que no estamos locos ni solos en este designio, podemos ver algunos ejemplos de lo que en otras partes del mundo ya se está haciendo para promover y alimentar esta creciente conciencia de la moda responsable.

The Ethical Fashion Network: una red global comprometida con el ambiente y la moda ética, como su nombre lo indica. Congrega socios por todo el mundo y se compromete a divulgar los logros, productos y demás de todo aquel diseñador o productor con compromiso. Sus intereses le llevan a actuar como medio para relacionar a los diferentes actores interesados a través de su red, promoviendo lo sustentable. Inclusive ha desarrollado encuentros anuales (Source Expo) y un concurso de diseño para apoyar el tema (EFF Innovation). La localización en diferentes partes del mundo de sus miembros, promueve verdaderamente el trabajo en red que se consigue a través de publicaciones y apoyo de negocios, promoción de productos y todo aquello que lleve implícito un compromiso por la moda ética. (www.ethicalfashionforum.com/how-it-works) WFTO-LA (Organización Mundial del Comercio Justo - Latinoamérica) es una instancia regional de la misma Organización Mundial. Actualmente, está conformada por más de 55 miembros provenientes de 13 países de América Latina. Su misión institucional es “Fortalecer las capacidades de incidencia, comercialización y monitoreo de sus miembros y promover relaciones de cooperación entre los mismos y con otros actores sociales, para contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de pequeños productores de América Latina, atendiendo a los principios del Comercio Justo”. (www.wfto-la.org) El compromiso de muchos del sector de la moda con el mundo, ha impactado hasta los eventos de moda, encontrándonos con una evolución como la que presentan estos norteamericanos (http://www.greenweddingshow case.com/us.shtml), quienes se ocupan de ofrecer una gran exposición de insumos para boda, sin impactar el medio ambiente. Siendo las ceremonias y el evento de matrimonio como tal, una gran fuente de desperdicio de recursos, estos 3 promotores en los Estados Unidos se han preocupado por mitigarlo. Ofrecen todo lo necesario contactando a los proveedores de invitaciones, vestidos, fotografía, flores y demás, pero con la seguridad de garantizar un evento Verde, como ellos mismos lo denominan.

¡Lo sorprendente es la gran cantidad de oferta existente con esa misma conciencia! España en el 2001 fue el referente para Colombia con el trabajo de publicación de los Manuales dirigidos a profesionales de 21 sectores económicos entre los que por supuesto se incluye el textil-confección, con el fin de fomentar una actividad respetuosa con el medio ambiente: http://www.namainsa.es/opr/cas/guia/ManualesBuenasPracticas.htm y http://www.namainsa.es/opr/cas/guia/documents/Confeccion.pdf.

Su trabajo no paró ahí pues recientemente se ha publicado el “Estudio de las necesidades formativas en medio ambiente de los trabajadores del sector de acabados textiles” cuyo objeto es analizar las carencias formativas en materia ambiental de los profesionales del sector, así como las tendencias de la industria textil de la Comunidad Valenciana en relación con su actuación ambiental.

Este tipo de acciones no hace otra cosa que corroborar la importancia que tiene involucrar procesos formativos a todo nivel si se pretende realmente cultivar una cultura de sostenibilidad y conciencia ambiental. (http://www.cma.gva.es/web/indice.aspx?nodo=56527) Son muchos los ejemplos que en ese sentido se encuentran: eventos como el actual Ethical Fashion show, creado desde el 2004 y que se realiza este año en París como pasarela comprometida con los creativos y nuevos talentos para promocionar su trabajo, son muestra de cómo poco a poco se va creando conciencia y se trasciende la etapa de fiebre de novedad para consolidarse como una verdadera política mundial. No se puede dejar pasar inadvertida esta situación desde el ámbito educativo e ignorar cómo en otras partes del mundo se está actuando y respondiendo al respecto. No se puede centrar el discurso en realizar un solo proyecto o colección con el ingrediente de eco diseño durante toda la carrera, para creer que de esta forma se consigue algo… una golondrina no hace verano y solamente si lo convertimos en algo cotidiano, en un derrotero en la academia y la formación de los diseñadores se puede conseguir frutos. Aquí solamente estoy dejando una reflexión.

(*) Mónica Marcela Sánchez Duarte

. Diseñadora Industrial, Especialista en gerencia en Diseño y Magíster en educación. Experiencia docente de 16 años en el sector del diseño y la moda, condecorada en dos ocasiones. Ocupó el cargo de decana del Programa de diseño de Modas, Fundación Universitaria del Área Andina por 6 años. Su desempeño profesional en el área de vestuario escénico, incluye un Premio India Catalina al Programa Historias de Inventos (2000), con Producciones Rueda Suelta. Obtuvo de ICONTEC (2008) premio por el artículo ICONTEC 45 AÑOS. Ha sido invitada a ponencias en España, Chile, Ecuador, República Dominicana y varias ciudades del país. Se destaca en 2007, su ponencia sobre la inclusión en el Primer Foro de Educación Superior Inclusiva del M.E.N. Actualmente se desempeña como co-investigadora en un Proyecto de COLCIENCIAS en asocio con la Universidad de La Sabana y como docente del programa de diseño de modas en la Universidad de Boyacá.

(**) El presente escrito fue presentado como conferencia dentro del Segundo Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño (2011). Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina.


Diseño Responsable vs. Ecodiseño fue publicado de la página 215 a página217 en Actas de Diseño Nº14

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