1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54 >
  4. El caso: Tic Pic (grupo de artistas emergentes de la ciudad de Salta, Argentina)

El caso: Tic Pic (grupo de artistas emergentes de la ciudad de Salta, Argentina)

Rosa, Marcelo Nicolas

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

Conocí el trabajo del grupo Tic Pic a mediados del año 2011, cuando tuve la suerte de dirigir dos espectáculos infantiles convocado por la Secretaría de Cultura de Salta en el marco de un ciclo de actividades orientadas al público infanto-juvenil, que se desarrolló durante las vacaciones de invierno. El grupo organizador dispuso una instalación abarcando todo el hall de la Casa de la Cultura (lugar que alberga 2 salas de teatro y una más pequeña para conferencias), simulando una suerte de ciudad para niños –llamada Ciudad Tic Pic- plena en colores y con trazos que bien podrían hacer referencias a un arte naif.

El trabajo del grupo llamó poderosamente mi atención por lo osado de la propuesta, ya que Salta sigue siendo, en algunas esferas de la sociedad, muy conservadora y tradicionalista.

El hecho de poder acercar a los niños una propuesta estética diferente, que se aleje de los cánones preestablecidos en cuanto a público infantil se refiere (imágenes de princesas, castillos medievales, dibujos simples con mucho color o referencias a películas o personajes famosos sin el pertinente permiso o licencia) merece el respeto del público, en especial cuando se habla de propuestas enfocadas hacia los más chicos donde parecería estar todo ya inventado y donde la creación, la inventiva o lo desfachatado no parecen encontrar lugar dentro de ese ámbito. Ellos apostaron a algo más y aquello llamó poderosamente mi atención.

Tic Pic, ¿quiénes son?

Este proyecto nace de la necesidad de Paula Casalderrey y Julián Dabien de utilizar sus búsquedas e intereses en pos de un bien común, formando un grupo de artistas independientes y dándole forma a sus sueños en una casa de arte que pueda albergar diversas disciplinas (artes visuales, sonoras, escénicas), proponiendo una investigación desde la perspectiva de lo multidisciplinario con la premisa de romper con todo convencionalismo.

En ese marco surge en agosto de 2010 este espacio, que fue declarado de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta, y que se vio definido por su manifiesto “Artistas / Anti-artistas / No artistas / Anartistas”. Durante sus dos primeros años de vida (antes de mutar a una nueva forma de trabajo) produjeron actividades junto a cientos de artistas, grupos, espacios y entidades culturales (públicas y privadas) a nivel nacional e internacional.

Su trabajo mantuvo siempre la misma línea, lo que les otorgó una singularidad basada en el fomento de un vínculo diferente entre el espectador y la obra, haciéndolo partícipe del hecho artístico en sí y rompiendo con toda estructura para “aprobar y entender la imperfección como perfección”, según ellos mismos afirmaron.

Esta iniciativa, si bien no es en sí una nueva forma de hacer arte, sí se presenta como novedosa por el entorno en el que se da (siendo Salta una ciudad abierta a las nuevas propuestas, pero no caracterizada por ser generadora de éstas).

Estas nuevas corrientes de arte emergente traen consigo experiencias pasadas de grandes artistas que han buceado por estos mares y a los cuales se les hace referencia – directa o indirectamente- en cada trabajo que se presenta. Así, Tic Pic hace referencia a grandes movimientos artísticos con gran divergencia que confluyeron en lo que ellos dieron forma como una casa de arte.

Los happenings

Tic Pic propone una suerte de experimentación colectiva a través de la performance multidisciplinaria, donde diversas ramas del arte (la música, la fotografía, las artes plásticas, circenses, teatrales, etcétera) confluyen en un mismo ámbito y donde los espectadores participan activamente de la propuesta, relacionándose con los artistas y empapándose directamente con su arte por las capacidades mismas del lugar de representación (diversas habitaciones de una casa).

Esta forma de representación deriva de los famosos happenings ocurridos en Nueva York definidos por Susan Sontang (1966) en uno de sus textos como “un cruce entre exposición de arte y representación teatral”. Y esto nos sirve como punto de partida para empezar a pensar los posibles referentes de este grupo de arte y a entramar hipótesis a raíz de sus propuestas estéticas, estilísticas y poéticas, presentes ambas en sus creaciones.

Antonin Artaud discute en su libro El teatro y su doble (1938) sobre la idea de proponer un teatro sin el convencionalismo de un escenario “a la italiana” para así reducir la distancia entre actores (artistas o performers en este caso) y los espectadores, para que éstos se vean envueltos por la obra. Según palabras del propio Artaud: “El teatro debe igualarse a la vida; no una vida individual, ese aspecto individual de la vida en el que triunfan los personajes, sino el tipo de vida liberada que barre la individualidad humana”.

Así cobra aún mayor sentido la idea de anulación de la distancia entre público y artista, y a su vez resuena con mayor poder la idea de performance multidisciplinaria que desarrolla el grupo Tic Pic en la que cientos de artistas se entrelazan y proponen sus estéticas y sus búsquedas artísticas, trabajando no desde el lugar del disfrute individual sino con la idea de entrelazar los caminos que los llevan a un horizonte impensado común.

Siguiendo con lo propuesto por Sontag (1966) en esta intención de definir a los happenings, ella misma escribió:

El happening opera mediante la creación de una red asimétrica de sorpresas, sin culminación ni consumación.

Es esta, más que la lógica de la mayor parte del arte, la alógica de los sueños. Los sueños carecen de sentido del tiempo. Como los happenings. Al faltarles una trama y un discurso racional continuado, no tienen pasado. Como su nombre sugiere, los happenings están siempre en tiempo presente. (p. 340)

Aquí se desprenden dos ideas interesantes a analizar; una de ellas es la idea de tiempo. El happening, si bien no es en su totalidad improvisado, su contenido puede variar (y debería hacerlo) dependiendo del espectador presente. El vínculo que se genere entre ambos deberá incrementar la duración de la representación o hacerla virar hacia otros rumbos. También la idea de un presente continuo como único interés nos ubica en un nihilismo, descreyendo de toda idea o supuesto o como supo promover el punk, la del no future (futuro distópico sin salida ni ideales). Aún así, estas propuestas artísticas no pretenden hacer foco en una visión decadente de la vida, sino que se mofan de todo ello, se ríen de las contradicciones de la vida y de sus cambios al celebrar el valor del hoy como único interés.

Otro aspecto interesante introducido por Sontag es la idea de la a-lógica que surge de los sueños y su idea de yuxtaposición radical, el cual es también tomado por el psicoanálisis en lo denominado como asociación libre. La yuxtaposición radical es de gran utilidad en el arte ya que provee, según palabras de Sontag (1966): “el delicioso humor intrínseco de lo que es vacuo, infantil, extravagante, obsesivo; o bien la sátira social.

Este es, en particular, el objetivo del dadaísmo y del surrealismo”.

Aquí nos vemos introducidos en una nueva raíz que se desprende tanto del happening como de las premisas propuestas por Tic Pic; el movimiento surrealista.

El surrealismo

El surrealismo, como toda corriente artística, surge de la ruptura de un pasado que sus contemporáneos sienten que no los identifica. Siempre se halla relacionada a un período histórico particular que, dependiendo de su trascendencia y envergadura, podrá resignificarse con el correr del tiempo, recibiendo diversas reescrituras.

Surge en 1924 en París con la publicación del Manifiesto Surrealista, encabezado por André Breton (pensador y escritor francés), quien plantó las bases para este nuevo movimiento tomando como modelo y referente las investigaciones y los tratados de Freud acerca del subconsciente y al valor de los sueños. El surrealismo nace, entonces, como forma de expresión de todo aquello que la mente no domina, reprime y suele liberarse durante el sueño o la vigilia. El uso de formas abstractas o figurativas simbólicas le permite al artista plasmar las imágenes que se encuentran en la realidad más recóndita de cada ser humano.

Si bien se encuentran antecedentes en trabajos como los de Goya, el Bosco o Valdés Leal, sus mayores referentes y representantes son Masson, Miró y Klee (referentes del surrealismo abstracto) y Ernst, Tanguy, Magritte y Dalí (donde se encuentra un surrealismo figurativo, con bastos elementos del mundo onírico).

El surrealismo pop o el encuentro del arte con el cómic

Como en el arte todo se resignifica en un devenir constante, a principios de los años noventa cobró un gran protagonismo en la ciudad de California un nuevo género denominado surrealismo pop. Si bien su gran propagación se dio a comienzos de aquella década, sus orígenes datan de los años cincuenta y sesenta. A este estilo se lo tipificó de low brow -termino que quiere decir vulgar, carente de buen gusto o arte menor- y surge inmerso en una fuerte cultura kitsch propia de los años cincuenta en Estados Unidos. Tomando como eje los cómics, el rock n’ roll, la psicodelia, el cine de terror, los automóviles.

Aún así, el interés por esta estética no florece hasta los años noventa donde comienzan a aparecer galerías de arte en las que se exhiben y se rescatan estas piezas de arte y donde se crean nuevos referentes, combinando la temática de aquellos años con nuevos elementos propios de finales del siglo pasado como los tattoos, el grafitti, los piercings, el punk rock, distanciándose del arte propio de las grandes escuelas y acercándose más al mundo del cómic.

Conclusiones

Importantes referentes para definir el arte propio de Tic Pic podrían ser el ilustrador finlandés Tuomas Ikonen o el artista plástico brasileño Ramon Martins. Para definir el trabajo de ambos puede citarse una reseña efectuada por un sitio web acerca del trabajo de Martins:

Un trabajo en el que prima el color y la forma, que se mueve entre la psicodelia, el pop de los noventa y referencias a la naturaleza con cierto toque oriental. Hay obsesión por la convivencia entre elementos correspondientes a diferentes corrientes abstractas de finales de siglo, como podrían ser desde el constructivismo y el arte geométrico al expresionismo abstracto.

Esta definición que se le adjudica al trabajo de Martins bien podría aplicarse al trabajo llevado a cabo por el grupo salteño Tic Pic; quienes, si bien no presentan una línea unívoca de trabajo y sus intereses se han mostrado bien diversos, la intencionalidad mayor de gran parte de sus creaciones ha seguido estas líneas. Además, también nos valida como marco todo lo que gravita en cuanto a ideología respecta alrededor de esta estética, la cual pretende hablar de rupturas y anulación de marcas de enunciación preexistentes.

Bibliografía

Artaud, A. (1938). El teatro y su doble (8va. Ed.). Barcelona: Edhasa

Sontang, S. (1966). Contra la interpretación y otros ensayos: los happenings, un arte de yuxtaposición radical. Barcelona: Debolsillo. (p. 337-350)


El caso: Tic Pic (grupo de artistas emergentes de la ciudad de Salta, Argentina) fue publicado de la página 23 a página24 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ver detalle e índice del libro