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La Bauhaus abre sus puertas a la fotografía

Cantisani, Giuliana

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

A principios del siglo XX, principalmente en Rusia, Francia e Italia, surgieron varios movimientos de vanguardia que tuvieron influencia en la pintura, la literatura y las prácticas artísticas en general. La fotografía siguió los pasos de las actividades de estos grupos, entre los que se encontraba el Futurismo, el Dadaísmo y el Surrealismo.

Desarrollo

En 1919 se abrieron las puertas del centro de estudio y experimentación en las artes en Weimar, un instituto más conocido por el nombre de Bauhaus. Su fundador y director fue el arquitecto Walter Gropius. El motivo por el cual se construyó fue demostrar que el arte y la ingeniería no necesitaban seguir divorciados entre sí, como lo estuvieron durante el siglo XIX, y que, por el contrario, ambos podían beneficiarse recíprocamente.

La idea era ubicar al artista en el mundo de las nuevas realidades: el de la máquina y el de la producción en masa. La Bauhaus representó una extraordinaria revolución.

En el instituto, la arquitectura se consideraba un arte mayor, alrededor del cual gravitaban las demás artes plásticas como la pintura, la escultura y la fotografía. La Bauhaus no tenía una sección fotográfica, pero en 1923 se le encargó el taller de metales al maestro húngaro Lázlo Moholy-Nagy (1895-1946), que introdujo entonces la fotografía como un nuevo medio de expresión artística. Enseñó técnicas como el fotomontaje, el montaje lumínico, la foto escultura y el collage, abriendo vías alternativas en este campo.

Según sostiene Anna Carola Kraube (2005) la composición seguía únicamente necesidades artísticas y estéticas. Esto significa que renunciaron a todo lo que de alguna forma era material o descriptivo. Llevaron las tendencias abstractas introducidas por el expresionismo hasta un arte no figurativo que se distanciaba de una comparación con el mundo visual, al que ya no se deseaba copiar, sino cambiar.

El mundo del arte se contrapuso a la realidad y la abstracción se convirtió en la expresión de la utopía de un mundo mejor. Con el fin de convertir la realidad el sueño que permitía conducir a la humanidad a un mundo mejor mediante el arte, debían cumplirse dos condiciones primordiales: por un lado el arte tenia que ser armónico, claro y puro. Por otro lado, este nuevo arte tendría que abrirse camino en la vida cotidiana, para poder actuar en toda la sociedad. (Kraube, 2005, p. 96)

La escuela estimulaba a sus alumnos a que pusieran en juego su imaginación y realizaran los más atrevidos experimentos, sin perder de vista los fines para los que servirían sus proyectos.

De acuerdo con Bauret:

La fotografía se relacionaba con la arquitectura en primer lugar a nivel documental, reproduciendo las obras de sus creadores. Pero se inspiró también en las tendencias estéticas que determinaron las construcciones de la época, las líneas, las formas geométricas. (…) La fotografía de los artistas de la Bauhaus se inscribe forzosamente en este proceso experimental, en el que hubo una búsqueda de nuevos ángulos de toma, novedosos procedimientos de copiado, fotomontajes inéditos, audaces combinaciones de materiales, nuevos efectos ópticos, collages, manipulación del negativo, renovación de los géneros, como por ejemplo el de la naturaleza muerta. (1992, p. 112)

La Bauhaus alentó, en el marco de la expresión fotográfica, la exploración de nuevas formas más que nuevos temas. Una de las innovaciones esenciales de esta escuela fue sin duda la de haber asociado de manera sistemática el arte con sus posibles aplicaciones, ya fueran documentales, decorativas o publicitarias. Todo esto en manos de los mejores profesores de arte. Grandes fotógrafos estudiaron en la Bauhaus, como Herbert Bayer, Lázlo Moholy-Nagy, Lucía Molí-Nagy, Walter Peterhans, Horacio Coppola, Florence Henry, Grete Stern y Ellen Auerbach.

Dos estilos diferentes, una misma educación

Una estudiante de la Bauhaus, entre tantos otros, poseedora de una mirada muy particular, fue la alemana Ellen Auerbach, nacida el 20 de mayo de 1906. Sus fotografías tenían un estilo distintivo, sensible, romántico y femenino que cautiva aún hoy en día, pero que logró desarrollar a fines de 1920, especialmente en las imágenes blanco y negro. Su vida era un constante viaje de auto-descubrimiento y en sus fotografías logró captar la esencia que había detrás de las personas y las cosas retratadas.

En 1929 conoció a Grete Stern (1904-1999), mientras estudiaba en la Bauhaus con el profesor Walter Peterhans. Se unieron y conjuntamente formaron el Ringl + Pit, estudio fotográfico publicitario. Crearon fotografías únicas, mostraron a las mujeres liberadas, pero desde una perspectiva novedosa, rompiendo con el modelo cultural de la época. Gracias a ello ganaron premios internacionales, pero cuando los nazis llegaron al poder estas grandes amigas tomaron diferentes caminos.

Ellen escapó hacia Nueva York y Grete hacia Buenos Aires, donde se convirtió en una de las figuras más influyentes de la la fotografía argentina.

Ellen Auerbach también visitó y fotografió Gran Spruce Head Island en Maine donde realizó fotografías artísticas, centrándose en la naturaleza y en los habitantes de la isla. A partir de este punto sus fotografías ya no eran una tarea profesional, sino más bien una forma de buscar significados más profundos en la vida y en las personas.

Observando sus fotos se ve la gran influencia que tuvo la Bauhaus en ella, pero también se puede apreciar la transformación que fue logrando en su estilo personal fotográfico a lo largo de la historia.

Según Tarkovski (2002) el artista es quien recoge con mayor plenitud su época y su mundo. El artista es la voz del pueblo, refleja una realidad que no gustará a todos; hace un intento de presentar su visión del mundo, una idea anclada profundamente en sus tradiciones culturales e históricas, para que el espectador vea el mundo con los propios ojos del autor y lo reviva con esos sentimientos, dudas e ideas.

Pero, también, el espectador contempla las cosas desde un punto de vista interior que hace posible que la obra de arte tenga una vida histórica y pueda ser percibida una y otra vez de un modo nuevo y distinto. Esta idea se relaciona con las fotos de Ellen Auerbach porque muestra una época determinada mediante su punto de vista fotográfico. En la mayoría de sus fotos retrata a mujeres, desnudas o en ropa interior, mujeres que pegan un salto de libertad o en situaciones íntimas y cotidianas, como por ejemplo dándose un baño.

Estas imágenes delataron un suceso histórico, algo que pasó, una realidad que se ve desde una mirada muy surrealista. Las mujeres se revelaron y los artistas comenzaron a mostrarlas desde otra perspectiva. Su fotografía estaba destinada a cambiar el lente a través del cual la gente veía a las mujeres. La fotógrafa falleció en Nueva York el 30 de julio de 2004, a los noventa y ocho años.

Otro de los grandes fotógrafos de la Bauhaus fue Walter Peterhans (1897-1960), que luego del servicio militar y un periodo como prisionero de guerra, inició sus estudios en la Escuela Técnica de Munich y en 1921 incursionó en las matemáticas, la filosofía y la historia del arte en la Universidad de Gotinga. Su aprendizaje fotográfico empezó en la escuela estatal Printing and Graphic Art (Academia de Artes Visuales de Leipzig) de 1925 a 1926. Después de terminar sus estudios y obtener su certificado de maestría como fotógrafo en Weimar, Peterhans se trasladó a Berlín en 1926. Un año más tarde, ya se había establecido allí como fotógrafo independiente industrial. En 1929 , Peterhans fue nombrado en la Bauhaus Dessau por Hannes Meyer, el director de la segunda Bauhaus, como profesor de fotografía y director del departamento de fotografía, siendo el primero en la rama de este arte. Cuando se cerró en 1933, continuó trabajando en Berlín.

Y luego de la disolución de la Bauhaus en 1933, enseñó en la escuela de fotografía Werner Graeff (Berlín).

Walter Peterhans es un artista fotográfico con un trabajo muy interesante. Tenía una destacable visión sobre los objetos, con la cual siempre explotaba las capacidades físicas y especiales de los mismos.

Análisis de obras

En la fotografía The dancer renate schottelius (figura 1) de Ellen Auerbach se puede apreciar una composición gráfica perfecta. La mujer se encuentra ubicada entre enormes edificios, lo que presenta la duda de si es un fotomontaje o no. Es el ejemplo perfecto del concepto de su obra, ya que muestra a una mujer descontracturada, en una situación poco común para esa época.

Estas fotografías son una expresión de la época, aunque no conscientemente pensé en las mujeres, esto y aquello, pero estaba en el aire. Siempre es así, que algo no sucede porque sí. Lo que hicimos entonces ahora hay que admirarlo como “precursores” de algo. En primer lugar, cuando se está ejecutando no se sabía que se estaba ejecutando, pero la modernidad de esas fotos fue porque era un tiempo de paso. (Auerbach, 1998)

Auerbach es una fotógrafa con una mirada femenina atractiva.

En sus fotos transmite mucha sensibilidad, remitiendo al espectador a lo que está ocurriendo en el contexto fotográfico.

Además, tiene un gran manejo del blanco y negro, dando mayor complemento sensorial y estético a sus obras. En la serie de mujeres de esa época se muestran liberales, en movimiento y en acción, rompiendo con el modelo estereotipado de mujer de siglos anteriores.

El trabajo fotográfico de Walter Peterhans se caracteriza por la belleza, la frecuencia de naturalezas muertas y el uso de placas de gelatinas de plata, a través del cual conseguía efectos muy precisos. La geometría y la composición eran ítems importantes en sus obras, contribuyendo a reforzar la belleza.

Estas composiciones se ven mayormente desenfocadas o indefinidas, ya que los objetos no cobraban una importancia relevante, sólo sus marcadas simetrías.

“Su obra fotográfica se basó en las tendencias de la Nueva Objetividad; utilizó texturas abstractas, puntos de vista en picado y contrapicado y adoptó la visión surrealista de la época.” (Incorvaia, 2008, p. 79) En la fotografía Still Life with flowers, fabric and gausse (Figura 2) se puede apreciar el estilo característico del autor.

Consiste en un rayograma con una toma en picado donde experimenta con texturas de telas y flores.

Conclusiones

Si se compara a estos dos grandes maestros, se pueden hallar dos estilos totalmente diferentes. Si bien ambos tuvieron la influencia de la Bauhaus, fueron tomando su propio estilo a lo largo del tiempo y finalmente se dedicaron a producir obras que los identifican y que marcaron la historia. Ellen Auerbach dominó la feminidad y la sensibilidad en sus imágenes, mientras que Peterhans inquietaba al espectador con su estilo gráfico, geométrico e indefinido en sus rayogramas y montajes.

Ambos surrealistas, ambos experimentales, en búsqueda de su propia manera de transmitir. Pasaron por varios géneros, por miradas diversas, hasta que encontraron su visión onírica del mundo.

Referencias bibliográficas

Gombrich E. H. (1997). La historia del arte. Nueva York: Edicion Phaidon.

Incorvaia M. (2008). La fotografía, un invento con historia. Buenos Aires: Aula taller.

Kraube A. C. (2005). Historia de la pintura, del renacimiento a nuestros días. Konemann.

Tarkovski A. (2002) Esculpir en el tiempo. Madrid: Ediciones Rialp.


La Bauhaus abre sus puertas a la fotografía fue publicado de la página 33 a página35 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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