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Una mirada feminista. Fotografías de Judy Dater

Munzi, Maria

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

Hacia fines de los años sesenta y hasta el comienzo de los ochenta del siglo XX, se perfiló un movimiento cinematográfico que modernizó significativamente la producción de películas en Hollywood. Conocido como Nuevo Hollywood, marcó un antes y un después, representando temas hasta entonces tabúes como la violencia o la sexualidad. Se caracterizó además por la influencia del neorrealismo italiano y la Nouvelle vague francesa.

Este movimiento terminó con los géneros de cine clásico americano, el cine negro por ejemplo, liberándolo de sus convenciones.

A este periodo se lo considera una de las fases más importantes del cine desde el punto de vista artístico.

En este contexto culminante, donde comienza el cine contemporáneo, crece también una artista que va a conectar perfectamente con su estilo de narración lírico y moderno. Judy Dater nació en Hollywood en 1941. Se crió en Los Ángeles, donde estudió Arte, y luego se trasladó a San Francisco para iniciarse en la fotografía. Tomó un curso con Jack Welpott, con quien luego se casó.

La producción fotográfica de Judy Dater comienza con una serie de intensos retratos que reflejan la caracterización psicológica de cada uno de las protagonistas. Lo que la artista logra en la foto es la capacidad de revelar su personalidad ante la cámara, y expresarse contando algo que quizá mantenían oculto incluso ante ellas mismas.

Análisis de obra

Cabe destacar que las retratadas son siempre mujeres, lo cual no es poca cosa, ya que habla de la mirada feminista de la fotógrafa, de la liberación femenina, de su forma y belleza.

Muestra, además, como fue empujando los límites, creando imágenes que desafiaban el código moral de ese entonces.

Naturalmente, todo aquello contribuyó al debate sobre los roles de la mujer en la sociedad, considerándose una rebeldía.

Pero lo que la artista quería era intentar liberar a la gente, desinhibirla, y romper el pensamiento restringido de la belleza: “Quiero mostrar a la gente tal cual es, sin glorificarla, sin vergüenza en grasa, bultos, arrugas y demás. Quiero que el trabajo sea perturbador, inquietante, provocador, desafiante y estimulante.” Fue en 1964 cuando se reunió con la fotógrafa Imogen Cunningham (1883-1976), cuya vida y obra la habían inspirado en gran medida. Trabajaron juntas por trece años, generando así una gran relación, y luego de la muerte de Cunningham, publicó un libro sobre ella que contiene imágenes de ambas y varias entrevistas.

La figura 1, perfectamente compuesta, transmite una belleza única por la naturalidad de sus dos protagonistas, por su perfecto equilibrio y representación de las formas. La frescura de Twinka es descubierta por Imogen, creando un diálogo entre sus miradas, y la pose de ambas totalmente congeladas por el disparo es levemente atrevida. Por otro lado, algunos consideran la foto como un paradigma, al mostrar que los hombres no son los únicos que miran mujeres desnudas.

En los retratos de los sesenta, Dater muestra parcialmente a la protagonista, generando intriga en el espectador. Se puede apreciar la técnica en la figura número dos, en la que utiliza el movimiento como herramienta, o la fragmentación de una parte del cuadro. De esta manera, las miradas se pierden gradualmente, y es el cabello, las facciones, la boca, las manos, lo que refleja la presencia de la mujer, mostrando así su sensibilidad y sensualidad.

Luego, en los setenta, la artista crece en intensidad y deseo, creando ya un retrato desnudo frontal y directo como en la figura tres. Sin restricciones, superando los riesgos. La mirada tiene carácter personal, y hasta penetra sutilmente en el espectador, jugando con la tranquilidad de le escena, su naturalidad.

En esas composiciones el uso de la luz es armonioso, principalmente luz natural, creando una textura sobre la protagonista o detrás de ella. Aparece también el contraluz en la imagen de Twinka, donde no se pierde detalle alguno, permitiendo al espectador apreciar la completa belleza del conjunto.

Permanece la sensualidad pero ahora con más fuerza, más ímpetu, mostrando el poder femenino, orgulloso y fuerte.

Es en los ochenta cuando la artista agrega la vestimenta en sus fotos. En el caso de la fotografía de Maggie (figura número cuatro) hay algo masculino en ella, reforzado por la pose, el cabello corto y el vestuario, que logra una sensación interesante cuestionando su sexualidad.

La artista sostenía que "La gente tiende a revelarse ante la cámara y expresar algo acerca de sí mismos, tal vez incluso algo oculto de sí mismos." De esta manera la cámara actúa como disparador de nuevas actitudes, nuevas posturas de la mujer, permitiéndoles experimentar tanto a la fotógrafa como a la protagonista y creando una esencia paradigmática y, a la vez, natural.

En los ochenta también crea la serie de autorretratos, una forma de expresión artística novedosa para la época. En esta ocasión trabaja en blanco y negro, sobre distintos escenarios naturales, representando distintas personalidades. Crea así un ambiente nostálgico pero también muy poderoso, utilizando un objetivo gran angular, para poder abarcar una visión mayor del paisaje creando así una composición interesante debido a la incógnita del contexto donde está situada. Mayormente desnuda, juega con luces y sombras, ocultando el rostro y los detalles del cuerpo y aplicando ese dulce misterio que recorre sus obras.

Conclusiones

La obra fotográfica de Judy Dater es dueña de una fuerza única que hoy sigue movilizando el mundo interior de las personas.

Será el feminismo, la sensualidad, el carácter y la belleza única en su mirada, que provoca y descoloca, pero de la manera más armoniosa.

Es increíble la sutileza del desnudo, la elegancia, agradable a la vista. Imagino que en sus comienzos debe haberse tratado de una revolución, y es admirable la fuerza de la artista por seguir adelante, manteniéndose firme ante la negación del público.

Considero a Judy Dater un ejemplo a seguir. En todo sentido.

Por su valentía y coraje, y por su talento, naturalmente.

Referencias bibliográficas

Archives of American Art (junio de 2000) Entrevista a Judy Dater. Disponible en: www.aaa.si.edu

Biografía de Imogen Cunningham. (2011). En sitio oficial de Imogen Cunningham. Disponible en: www.imogencunningham.com

Dater, J. (2004) Portraits of Woman, 1964-2004. Dawson Books.

Incorvaia, M. (2008). La Fotografía, un invento con historia. Buenos Aires: Aula Taller.


Una mirada feminista. Fotografías de Judy Dater fue publicado de la página 37 a página38 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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