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La modernidad en Testigos en Cadena

Casasola Narti, Carolina Belen

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

El siguiente ensayo plantea una investigación con el objetivo de ver cómo el director argentino Fernando Spiner ha desarrollado su primer y último largometraje, indagar en las herramientas que ha usado como director y comparar los cambios que ha tenido al realizar estos dos films. Su primera obra es La Sonámbula (1998) una película que se incluye en el género de ciencia ficción y cuenta la historia de una Buenos Aires futura donde un gran incidente ha causado amnesia en gran parte de la población. Su última obra fue Aballay (2010) que entra en el western nacional y narra la historia de un muchacho que busca venganza por la muerte de su padre, quien fue muerto por un bandolero, por un gaucho que tras matar busca la redención.

La investigación se centra en investigar cuáles son los elementos que conservan ambas películas del mismo director, y cuáles no, comprobar los avances que ha tenido desde su ópera prima hasta su último film. Además de hacer una breve comparación en cuanto a la forma de proceder de las tramas, se indaga sobre los movimientos de cámara más usados por el director, la fotografía, el sonido, el montaje y otros elementos imprescindibles para el desarrollo del film.

Además se le hace una entrevista a Fernando Spiner donde se le pregunta principalmente cuáles son los principales cambios que ve en sus obras, qué elementos piensa que aún conserva desde su primer film y cuáles de sus obsesiones cinematográficas ha descartado.

Desarrollo

El director trata de poner en los primeros momentos de la película y con pocas imágenes el contenido del film, en Aballay luego de los títulos de la película vemos en un plano entero como un grupo de gauchos cabalga armado por el desierto norteño. Esta simple imagen ya ofrece al espectador la información acerca del género, sin duda un western; los distintos elementos son: el desierto, la vestimentas, los caballos, así lo demuestran.

En La Sonámbula, después de los primeros créditos, las primeras imágenes ocurren en una iglesia, la cámara enfoca a la protagonista en planos medios o primeros planos, poco se puede ver el ambiente que hay en los alrededores. Cuesta divisar en un principio el género que abarca la película, los planos son cerrados, centrados en los personajes. Pero avanzado un poco el film los planos se van volviendo más abiertos y dejan ver el ambiente en donde se desenvuelve el personaje.

Los planos generales comiezan a aparecer y dejar ver la ciudad de Buenos Aires en el futuro, repleta de elementos que no dejan en duda que se trata de ciencia ficción. Vemos puentes gigantescos que recorren la urbe, rascacielos enormes, tuberías que serpentean en todos los rincones, gente con implantes mecánicos y toda una gama de tecnología insertada tanto en ciudadanos como en la arquitectura de toda la ciudad.

Una cosa en la que coinciden ambos films es el recorrido que hace la cámara por los escenarios donde transcurre la obra, lo mismo que en La Sonámbula la cámara sigue al auto donde va la protagonista por la ciudad y muestra el mundo donde se desenvuelve lo mismo ocurre en Aballay.

Tras las primeras escenas donde se presentan a los personajes la cámara hace grandes planos generales del desierto siguiendo una diligencia en mitad del desierto. Con este mismo plano comienza el momento en que ésta es atacada, comienza una persecusión y la cámara entonces comienza a acercarse al coche que trata de huir de un grupo de gauchos que intenta asaltarla. El vehículo es puesta en un plano entero, pasa luego al interior donde se ve a sus ocupantes en planos medios. Se sigue una pauta de mayor a menor, siempre con planos generales, luego la cámara se acerca a los personajes con planos más cerrados.

Otra cosa que podría caracterizar de ambas obras son los saltos temporales, son constantes los flash fowards en La Sonámbula, la protagonista constantemente se encuentra teniendo visiones de lo que será el futuro. La película es en blanco y negro pero estos saltos en el tiempo son a color, es fácil identificar cuando estamos viendo el futuro o el presente.

En Aballay no son frecuentes los saltos temporales ni son la trama central que rodea la historias, sin embargo hay uno muy importate: cuando el protagonista de la historia ve morir a su padre, mira a los ojos al asesino y acto seguido -la escena siguiente- se sitúa diez años después, cuando el joven ya es un hombre. En un sólo instante el espectador ve cómo el niño que se convirtió en adulto comienza el camino de su venganza en un rápido salto temporal. Tenemos luego la redención de Aballay, el asesino del padre del protagonista, en un momento comienza a recordar los sucesos que pasaron tras aquel asesinato. Su banda lo traiciona, lo abandona y lo deja en la peor de las depresiones. Se encuentra con una caravana, un grupo de de peregrinos que carga con una estatua de la virgen y entre ellos viaja un cura que predica a redención de los pecadores.

Así es como Aballay conoce, a través de este personaje, a gente del pasado que paga sus culpas viviendo lo que le quedaba de sus días en lo alto de montañas. Sin ninguna montaña en el desierto, decide permanecer lo que le resta de vida en su caballo. Este salto temporal es relativamente largo a diferecia de lo que se dan en La Sonámbula, en ambas películas podemos ver el uso de este recurso de saltos temporales que usa el director, pero en ambas son utilizados de manera diferente y con distintos propositos.

Los silencios son una herramienta de trabajo que el director usa constantemente. Y aparecen en distintas escenas en ambas películas. Se pueden ver largas escenas donde los personajes permanecen en silencio, mientras viajan en el auto en La Sonámbula, la protagonista y su acompañante no dicen palabra y la escena trancurre así por un tiempo donde no sucede otra cosa que el ver cómo viaja. Se trata de escenas contemplativas. En Aballay, lo vemos a este encima de su caballo durante varias escenas viajando por el desierto y cuidando al protagonista que se encuentra moribundo y con los ojos cegados.

En un principio en la película La Sonámbula se puede ver que todas las escenas son urbanas. En una Buenos Aires futura, el espectador se sumerge en bancos, discotecas, hoteles de mala muerte y lugares abandonados, sitios con poca iluminación que da como resultado ambientes decadentes y oscuros. Todo cambia en mitad de la película cuando los personajes se ven obligados a escapar de la ciudad, toman un auto y recorren el campo dando paso a una iluminación y un ambiente muy distinto.

La decadencia sigue estando latente; así se ve cuando se efocan en planos generales un pueblito arrasado por el tiempo y devastado por inundaciones. Aun así la luz ayuda mucho a cambiar algo, a plena luz del día y lejos de las largas sombras de la ciudad la película se vuelve algo más esperanzadora.

Llegando al clímax de la película la luz vuelve a disminuir, todo transcurre al aire libre pero el día es nublando y gris. Lo que se intenta resaltar aquí es la inclinación del director de filmar en espacios abiertos, el campo pareciera ser un lugar en el que se siente cómodo al trabajar, un espacio vital que no desaprovecha y utiliza todos los recursos que este puede brindarle. Podemos decir que aprovecha la luz natural, las ventajas que le brinda el terreno como podría ser el pueblito abandonado y los espacios abiertos le permiten una mayor movilidad con la cámara, recurso que en la ciudad y espacios cerrados es algo dificil de conseguir.

El campo es un importante componente que el director usa como herramienta, usado a medias en su primera película y explotado al máximo en su último film. De hecho se puede ver en La Sonámbula cuando los protagonistas vagan por el campo una especie de gaucho que los socorre, un hombre que monta a caballo, vestido con harapos y que se dedica a criar potros. Se trata de un pequeño elemento que refuerza aun más el gusto que el campo y sus habitantes despiertan en el director, poner un gaucho en una pelícua de ciencia ficción es explicación suficiente.

Aprovechando los entornos naturales además de utilizar los beneficios del terreno y la luz, también lo hace con el sonido.

En Aballay puede escucharse el sonido del viento que recorre el desierto, lo mismo que sucede en La Sonámbula en el momento en que la historia se interna en el campo. El sonido de los pájaros y los arroyos son un elementos que no desaprovecha. A la hora de usar música en la película lo hace en escenas clave, no gasta demasiado este instrumento, sino que la aprovecha al máximo ciertas escenas que necesitan un mayor dramatismo o para aumentar su acción.

En Aballay en el momento en que el protagonista se ve envuelto en la lucha final contra el caudillo de la región aparece una música acelerada que lanza a ver al espectador un momento de acción decisivo. También integra música folklórica, algunas veces de ambiente, así se puede ver en escenas cuando el protagonista ya es un adulto y cabalga por el desierto en busca de los asesinos de su padre. Es un recurso vital que acentúa más el género al que se inclina la película.

En La Sonámbula el proceder de la música es similar, no es un material que se use en cualquier escena para dar una ambientación, sino que se hace una cuidadosa selección de en qué momento debe aparecer. En el primer momento en que comienza el film y la protagonista intenta huir de sus perseguidores la banda musical acelera y acompaña la escena, siempre que ella tiene imágenes de futuro la música aparece pero con tonos lentos y melancolicos. En otras escenas vuelve a acelerarse para resaltar los peores momentos que viven los personajes, cómo el instante en que el protagonista decide sacarse el chip electrónico que tiene insertado en el cuerpo, cuando le meten el cuhillo en la piel la melodía ruge al máximo, siempre con el objetivo de acentuar los sucesos que ocurren en cada escena. No se escucha ninguna música nacional como puede oírse constantemente en Aballay, pero tras el final en el medio de los creditos aparece un tango. Sin duda el director siempre trata de dar a sus obras el aspecto más nacional posible.

El tema de los vestuarios varia considerablemente en ambas películas al tratarse de diferentes géneros. Sin embargo es más notorio un mayor trabajo en Aballay, pues en La Sonámbula no parecería haber una profunda labor en la realización de vestuario. Considerado que todo transcurre en el futuro la vestimenta que llevan los protagonistas y todos los personajes en general, no varía mucho con lo que es el presente, hay algún elemento como el artefacto que tiene en el ojo uno de los antagonistas, pero no parece haber un interés de buscar un mayor desarrollo.

En Aballay esto cambia y el vestuario se torna mucho más elaborado, se nota un gran trabajo de investigación pues toda la vestimenta de lo personajes es increíble. Los ponchos, los sombreros, los pañuelos, las bombachas de campo, las camisas, las botas y las boinas, cada detalle ha sido trabajado meticulosamente. Esto también habla de una dirección de arte más elaborada que en La Sonámbula. Víctima de un bajo presupuesto, el director no pudo elaborar demasiado el arte en esta película, así se puede ver en los vestuarios que no nos llega a sumerguir al espectador en lo que debería ser el futuro.

Cuando la ciudad es puesta en cámara general es muy notorio el trabajo que se hace digitalemente; en los interiores se puede apreciar ciertos trabajos, como la computadora que maneja el antagonista principal, pero no mucho más allá de esto. En la escena en donde los protagonistas se encuentran escondidos en un barco y son arrestados por dos polícias, queda evidenciado a simple vista que los equipos que portan parecen ser juguetes.

En Aballay vuelve a ocurrir lo mismo y la dirección de arte del director plantea más fuerte que en su anterior película una preocupación más grande por los detalles. Cada accesorio que portan los protagonistas u otros elementos que se ven distribuidos por la película aportan de sobremanera a la ambientación de la película. Las primeras escenas donde Aballay se encuentra en una pulpería junto a su banda son un ejemplo perfecto del buen trabajo de dirección de arte llevado a cabo.

Vemos unos gallos peleando con un gentío gritando alrededor, el techo de paja por donde se filtra, un piso de tierra, el polvo en el aire, las mesas de madera, los ponchos reposando e las sillas, las paredes de piedra y las cortias sucias.

Toda una gama de elementos es puesta en escena y logran construir fielmente el ambiente en donde se juntaban los gauchos.

Se nota un gran avance en este aspecto por parte del director, una dirección de arte mucho más solida y trabajada, una investigación profunda que ayuda con creces a subir la calidad de la película.

Un elemento importante que puede notarse en las dos películas es cómo sus protagonistas desafían a un sistema con el objetivo de alcanzar sus deseos. En La Sonámbula se ve con más precisión y más explícitamente, teniendo como contexto toda una ciudad sumida bajo un poder represor que busca infectarlos por un accidente que causó amnesia general en toda la ciudad. Hay un momento de la película donde los protagonistas se encuentran mirando en la televisón, una transmisión del gobierno que se busca el paradero de un sujeto llamado Gauna.

Este misterioso personaje, un gran opositor y líder de la resistencia es el motor del conflicto, y el gobierno quiere dar con él. Para ello suelta a la protagonista que es capaz de localizarlo.

Pero la mujer, junto al otro protagonista que conoce, logran escapar de los agentes del gobierno. Sin embargo, a pesar de ser fugitivos, desviándose de su misión, realizan una resistencia contra el sistema, desobedecen las órdenes y por lo tanto son una oposición que sus antagonistas no están dispuestos a aceptar.

En el final de la película, en el clímax, los protagonistas luchan contra estos enemigos, y se enfrentan a los representantes de ese gobierno que quiere acabar con ellos.

Se puede ver, en otra parte de la película, cuando un televisor es interferido y aparece la transmisión de una persona que habla al público a los gritos diciendo que todos tienen que despertar y alzarse contra el gobierno. El director es explícito al querer mostrar al público un contenido revolucionario y de resistencia ante un sistema gubernamental.

En la película Aballay esto también puede verse pero no de una manera tan sobresaliente: el protagonista busca vengar a su padre y para ello tiene que buscar uno por uno a los responsables de ello. Se interna en el desierto del norte donde rigen otras leyes y donde la tierra tiene dueños que se manejan según sus caprichos.

El protagonista se verá enfrentado a un caudillo que gobierna la tierra a sus anchas, se confrontará a una pequeña autoridad que comanda con reglas propias la zona donde se desenvuelve la historia. No lo hace por un bien común sino para rescatar a la mujer de quien está enamorado. En el momento final de la película, antes de enfrentarse con Aballay, que se enfrenta a este caudillo con toda su banda.

Termina saliendo victorioso en la pelea. A último momento es ayudado por lugareños del mismo caserio, que abaten al caudillo.

Este detalle da cuenta de una resistencia, pobladores que descontentos con el caudillo que los gobierna no dudan en ayudar a alguien que -por fin- se atreve a enfrotarlo.

Conclusiones

Tras el análisis se comprueba cuáles son las principales diferencias y cuáles son las herramientas básicas que comparten la obra Aballay y La Sonámbula.

Se puede decir que el director, en el trancurso de su carrera, entre su primera y última película ha sufrido varios cambios, pero que aún así conserva ciertos elementos característicos.

La cámara en mano es una de las herramientas utilizadas en Aballay. Como herramienta da más dinamica a las escenas.

La cámara casi no se mueve, el espectador apenas puede notarlo.

Ve a los protagonistas ensillando sus caballos, hablando entre ellos mientras almuerzan.

La utilización de la luz natural es un recurso que ya había utilizado con anterioridad pero que explota al máximo en Aballay.

En una escena Aballay camina solo por el desierto frente a un espectacular atardecer púrpura. Nada de efectos especiales, sino la precisa decisión de dónde saber filmar y en qué momento hacerlo.

Los elementos que unen ambas películas al ser hechas por una misma mano no son pocos: la utilización de los espacios abiertos es notoria, los momentos contemplativos y de silencio son más que recurrentes, siempre la resistencia a un sistema, la lucha contra un poder que gobierna y oprime.

Se puede afimar entonces que el director ha tenido un avance significativo en los años posteriores a la producción de su ópera prima. Su lenguaje técnico ha cambiado, se ha refinado con el paso de los años y ha conseguido sacar un mayor provecho de ellos. Al haber avanzado en estos aspectos sigue conservando algo de sí mismo, un estilo que aparece en ambos films que no llegan a ser identicos pero aún así tienen mucho en común. Varios aspectos que lo conforman como autor están presentes desde el inicio de su carrera como director cinematográfico hasta el día de hoy.


La modernidad en Testigos en Cadena fue publicado de la página 45 a página46 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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