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La relación entre el cine contemporáneo latinoamericano y el cine moderno. La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel

Blanco, Bruno

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

En el trabajo se hace una vinculación entre el cine contemporáneo latinoamericano y el cine moderno. Para trabajar esta analogía se utiliza la película La ciénaga de Lucrecia Martel, a comparar con las características del cine italiano moderno del cineasta Michelangelo Antonioni.

Se trabajan los conceptos generales que aplica el cineasta italiano en su filmografía, y dichas nociones se bajan a las técnicas narrativas y elementos del lenguaje cinematográfico utilizado por Martel.

Se puntualiza en las ideas de puesta en escena de Michelangelo Antonioni, y las relaciones espacio temporales que trabajan en los encuadres de sus películas.

Para la realización del trabajo se tiene en cuenta el texto El Plano Justo de Rafael Filippelli.

Desarrollo Características generales del cine de Antonioni

Michealangelo Antonioni fue un cineasta, escritor y pintor italiano. Nació en Ferrera, Italia, el 29 de septiembre de 1912 y murió en Roma, Italia, el 30 de julio de 2007.

A lo largo de su trayectoria como cineasta recibió diferentes premios como el Óscar Honorífico en los Premios Óscar de 1995, el Premio especial del jurado por El eclipse en 1962 y el Palma de Oro por Blow-Up en 1966, ambos en el Festival de Cannes. Y también gano el León de Oro por El desierto rojo en 1964 en el Festival Internacional de Cine de Venecia y el Oso de Oro por La noche en 1961 en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

Es un director que proviene del neorrealismo italiano. Construye un lenguaje que es heredero del de cineastas como Rossellini, Ozy y Dreyer.

El cine de Antonioni es un cine que no narra. Por el contrario, observa a la mayor distancia posible. Se aparta de la narración clásica, de la narración articulada y con progresión dramática para suplirla por planos aislados donde la mayor importancia pasa por el factor del tiempo, con el cual abandona la trama.

Al renunciar a la trama, deja de darle jerarquía a los hechos, para que lo que sucedan sean los pensamientos y sus asociaciones en lugar de los acontecimientos.

Trabaja mucho con el montaje. La confrontación de planos de tamaños dispares, primeros planos seguidos de planos generales y viceversa. En sus encuadres representa el alejamiento entre las personas, la escasez de las relaciones que se da en una época de pérdida de sentido, la incomunicación de los afectos y la fragilidad de los vínculos en el desierto espiritual del capitalismo.

En este montaje, aunque utilice el campo-contracampo no garantiza continuidad en los planos, en los hechos, en las acciones, en el espacio ni en el tiempo. Para trabajar la puesta en escena, Antonioni desarticula las escenas según el punto de interés, variando el eje narrativo. Por uno de estos factores es que el espectador está obligado a reformar las relaciones entre el espacio y el tiempo de cada cambio de plano.

Los relatos rompen con la estructura clásica, por lo que en las películas de Antonioni no se puede identificar un nudo ni un desenlace. La presencia humana de los personajes, caracterizados tenuemente, pierde terreno al centralizar el interés en el espacio y los objetos.

Con estos recursos juega creando contenidos que giran sobre la idea de la distancia entre lo deseable y lo posible, además de la crisis de los sentimientos. Algo repetido en la sociedad burguesa que representa en sus películas. Más que nada en la época de los años sesenta asociada al capitalismo, a los desiertos intelectuales y morales. Al malestar producido por las relaciones sociales falsas.

Trabajaba con el desplazamiento de la cámara y del personaje, parecen representar la visión de éste último. Pero en realidad, no se trata de una subjetiva, ya que el personaje se mantiene en el encuadre. Lo que hace es utilizar más de un punto de vista sobre un mismo objeto y al mismo tiempo.

Establece así una triangulación entre la mirada de la cámara, la mirada del personaje y el objeto observado.

Se juega con la idea del individualismo. Idea que se aplica a estos personajes en crisis, burgueses pasivos frente al conflicto.

Lo único que mueve y hace avanzar la sucesión de hechos es el azar de las circunstancias que van empujando a los personajes.

Estos temas que rodean a la sociedad burguesa son temas nuevos que están desprovistos de intriga, y el tono de los mismos se desdramatiza. La trama pasa a ser los restos de lo que fue una trama.

Sus personajes femeninos suelen ser más lúcidos, ya que pueden ver, sentir y expresar el malestar que atraviesan viviendo aquella realidad. Mientras que sus personajes masculinos están más ligados a la inercia que los mueve. Es decir, los personajes femeninos son quienes sufren esa crisis de sentimientos. Padecen crisis afectivas pero no han perdido del todo la posibilidad de reflexionar sobre sus actos. La comprensión y la ternura que pueden expresar hacia los hombres que las rodean les otorga una cualidad patética. Este cruce de rasgos, de cualidades y defectos, convierte a las mujeres en personajes emocionantes y misteriosos. Para los hombres lo sexual es el contenido, y ejercen una violencia sexual sobre las mujeres, pasando por alto las cualidades femeninas.

Antonioni representa lo mundano de la vida cotidiana y de sus tiempos muertos. Establece una relación espacio temporal.

Los espacios que representa están vacíos, pero al mismo tiempo dejan de ser objeto pasivo de descripción para un mundo social. Crea una discontinuidad entre los espacios y el tiempo que transcurre, y el tiempo representado. Toda la importancia está en el encuadre que él decide mostrar, el resto es el vacío, al parecer, no tiene importancia. Pero estos tiempos muertos no solo muestran la inconsistencia de la vida cotidiana, también recogen consecuencias de un acontecimiento notable que nunca se explica. Antonioni define como un entrelazamiento de consecuencias, prolongaciones y efectos temporales que surgen de acontecimientos ocurridos fuera de campo.

Análisis comparativo

Para comparar el cine moderno con el cine contemporáneo latinoamericano se elige la película La Ciénaga, estrenada en 2001. La dirección estuvo a cargo de Lucrecia Martel, una directora de cine argentina que nació el 14 de diciembre de 1966 en Salta.

La obra obtuvo varios premios, como el premio NHK del Festival de Cine de Sundance, el Grand Prix del Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, el premio a mejor película y mejor directora del Festival de Cine de La Habana, el Premio Alfred Bauer Prize del Jurado Internacional en 2001 en el Festival Internacional de Cine de Berlín y una nominación al Oso de Oro en el mismo Festival Internacional de Cine de Berlín.

A esta película se la puede relacionar y aplicar las características con las que trabajaba Michelangelo Antonioni. En este estilo de cine se narra, parándose en un lugar, en un espacio en el cual transcurren diferentes sucesos, acciones cotidianas para los personajes, ningún hecho elevado. Dentro de estas diferentes locaciones se utiliza una cámara que sugiere objetividad, es decir que se observa, y se hace desde la mayor distancia posible. Nos muestra las relaciones de una familia del noroeste argentino: dos familias conectadas por las madres de cada casa, que son primas entre sí. Las relaciones personales entre ellas, y las relaciones que comparten los integrantes de cada familia en su intimidad.

Se aleja de la narración clásica y de las estructuras clásicas, sin marcar los tres actos separados por los puntos de inflexión.

No se puede distinguir más que el punto de ataque.

El detonante, los puntos de giro, el punto medio y el clímax no se pueden identificar en esta película. No tiene nudo ni desenlace. Este relato carece de una trama. El avance de la historia no está ligado a las acciones que llevan a cabo los personajes, ni tampoco existe una necesidad u objetivo dramático que los haga actuar sobre el conflicto del film. Por el contrario, los que suceden no son los acontecimientos, sino que los pensamientos y sus asociaciones.

Esta estructura narrativa la cambia por la toma de planos aislados donde el tiempo y el espacio cobran vital importancia en el relato. Planos de la familia interactuando, dialogando, pero sin un pequeño objetivo dramático dentro de cada escena, ni de las secuencias. En su lugar, uno se va enterando de los sucesos, de los acontecimientos sin relevancia. Por lo que toma mayor importancia los lugares donde se desarrolla la acción y el tiempo que atraviesan.

En los diferentes encuadres se representa el desapego con respecto a las personas y a las cosas, la precariedad de las relaciones en una realidad opaca. Como en la primera secuencia, donde en una quinta rural, alejada del pueblo, un grupo de gente adulta está recostada alrededor de una pileta descuidada y sucia, rodeados por copas de vino que envuelven la atmósfera de un tono melancólico.

Este grupo de personas no interactúa entre sí, sino que parecen más bien seres introvertidos, hasta el punto de abandonar las relaciones personales. Y así también abandonar todo tipo de relaciones. A este grupo se les opone los jóvenes, la nueva generación de esta familia, que se preocupan por los adultos, por sus problemas. Pero al mismo tiempo, así como en la primera secuencia ayudan a la madre a curarse las heridas, las lesiones en el pecho, causadas al caerse sobre una copa, también vemos que esta juventud no profundiza sus relaciones y hasta comparten discusiones superficiales.

En el caso de La ciénaga las protagonistas son las dos mujeres madres de familia. Personajes femeninos que tienen una mayor lucidez por sobre el resto de las personas. Es en ellos en quienes centramos nuestro reconocimiento más que en otro personaje, a pesar de sus defectos e incapacidades. Simbolizan los malestares de la época, las injusticias que abarcan a esta realidad.

A pesar de recurrir a las herramientas y recursos cinematográficos no se garantiza una continuidad. El espectador está obligado a relacionar los espacios. Casi adivinar las ubicaciones de las casas de ambas protagonistas, tanto la de Mecha, que si es presentada con un plano general en una quinta, como la de su prima Tali, al parecer una casa urbana, pero que no se hace referencias a locaciones ni distancias. Lo mismo pasa cuando saltan a escenas en las calles del pueblo, o a los chicos jugando en diferentes lugares rodeados de verde. Y como si fuera poco, a lo largo de toda la película se intercala una historia que se ve por la televisión. Historia que gira en torno a la aparición de una virgen, en un pueblo del norte de nuestro país.

El contenido del relato y los temas giran en torno a la idea de la distancia entre lo deseable y lo posible, los intereses personales y superficiales de los diferentes personajes, sin que pueda identificarse una opinión explícita. Son temas cotidianos, nada relevantes: relaciones personales y sociales plasmadas en la pantalla. O mejor dicho, la precariedad de las relaciones personales, y los deseos superficiales de estas personas. Como los cuidados estéticos del marido de Mecha, interpuestos con su incapacidad para ponerle límites o brindarle ayuda a su propia hija o la necesidad de Mecha y Tali de comprar unos útiles en Bolivia o el planeamiento un viaje, que tiene como excusa el conseguir útiles más económicos para sus hijos, cuando en realidad se nota un estancamiento social en cada persona.

Pero no hay un reconocimiento explícito de esos deseos, por lo que se pierden de vista y dejan de ser eje o punto de interés.

Conclusiones

Puede decirse que La Ciénaga es una película con una narración temática, en lugar de tener un conflicto dramático. La intriga es casi inexistente y el tono se desdramatiza. La intriga que se produce es el entender hacia dónde quiere apuntar el relato, qué más tiene para contarnos de la relación entre esta familia salteña.

Se repiten mitos populares del interior en los diálogos de los personajes. Se juega mucho con el símbolo del pantano, la pileta sucia de la propiedad de Mecha, como también una especie de laguito o arroyo, donde cae una desembocadura de agua donde juegan los jóvenes. Representaciones de este lugar sucio, casi sin vida, descuidado.

Los personajes reflejan la crisis del individualismo burgués, de una clase media con todas las costumbres de una región Argentina en particular. No son empujados a la acción, sino que son empujados a atravesar las circunstancias. Dejan de ser acciones para ser reacciones frente a un estímulo. Se abandona la idea de causa y efecto para trabajar el concepto de casualidad. Es decir, lo casual existe como posible y esto promueve la pasividad de los personajes.

Circunstancias como la visita de un pariente que no ven hace mucho, enfermedades cotidianas de un familiar, relaciones juveniles entre amigos y familia y los propios intereses, muestran las reacciones de los personajes.

Es un relato sin nudo ni desenlace, donde la centralidad se desplaza de los personajes a los espacios con los que conviven, hasta llegar a la disolución de la presencia humana.

Bibliografía

Filippelli, R. (2008). El Plano Justo. Buenos Aires. Santiago Arcos editor.


La relación entre el cine contemporáneo latinoamericano y el cine moderno. La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel fue publicado de la página 55 a página57 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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