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La configuración del individuo en Persona y Mulholland Dr.

Moros Luces, Ariana Beatriz

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

Se ha dicho que cuando soñamos nuestro cerebro mezcla experiencias que hemos vivido y las reconfigura de manera que nuestro consciente sea capaz de reconocerlas. Directores como Bergman y Lynch introducen a sus espectadores en un mundo de sueños donde surgen grandes complejidades dramáticas en las cuales intentan acercarnos a comprender un poco más sobre la naturaleza humana. El cine, su arma de preferencia para expresar sus grandes dudas sobre la edificación del individuo y el papel que tiene la memoria en la formación de la persona, les permite como directores jugar con los roles de la mente, como ésta trabaja y cómo las relaciones con otras personas la afectan de diversas maneras. Sus películas Persona y Mulholland Dr. respectivamente, presentan las relaciones entre dos mujeres al principio desconocidas, pero que encuentran que tienen mucho más en común de lo que creen. La complementación de estos personajes abre paso a una reafirmación de la identidad de un individuo.

Desarrollo

Por un lado tenemos la película Persona escrita y dirigida por el sueco Ingmar Bergman que trata sobre una enfermera llamada Alma, cuyo trabajo es cuidar a una actriz de teatro llamada Elisabet, quien ha dejado de hablar sin ninguna razón aparente. Ambas mujeres residen unas semanas en una cabaña en la playa. Elisabet es retraída y parece no querer conectarse con Alma, la cual es vivaz y optimista pero en el fondo muy insegura. Poco a poco la relación crece hasta tal punto que Alma se hace pasar por Elisabet cuando la visita el esposo de la actriz y más sorprendentemente aún; después, sin que Elisabet haya dicho una palabra, Alma conoce toda la historia de su vida y se la relata sin ningún problema.

Bergman utiliza el recurso de la pantalla dividida para mezclar las caras de ambas mujeres en una sola, representando la conexión entre ellas y cómo se ha diluido la división de estas mujeres como individuos.

Por otro lado tenemos Mulholland Dr. escrita y dirigida por el estadounidense David Lynch que aborda la historia de una mujer llamada Diane, quien a través de un sueño trata de hacerse a la idea de que acaba de conseguir que matasen a la mujer que amaba. De manera que su subconsciente intenta salvarla de su culpa creando esta nueva realidad en la que toma el rol de una nueva persona llamada Betty. Betty es una joven que representa su inocencia perdida y que está llena de sueños y esperanzas de convertirse en una exitosa actriz de Hollywood y que se ve atrapada en una conspiración representada en la figura de Rita. Rita es una mujer con amnesia que entra por casualidad en su vida y que además esta siendo perseguida por unos hombres que la quieren asesinar.

Ciertamente es interesante como en ambas películas se aborda el tema del individuo tomando la relación entre dos mujeres y cómo se va borrando la línea entre quién es cada una de ellas. En Persona tenemos a una actriz veterana que cansada de usar palabras para expresarse, ha perdido el sentido de empatía que es tan importante para un actor y en su lugar se ha encapsulado en su propio mundo de absoluto silencio. No es sino hasta que Alma, que a primera instancia parece tener una personalidad completamente diferente a la de ella, la cuida, que Elisabet comienza a salir de sí misma.

Bergman hace uso de tomas medias en donde las actrices se encuentran en perfil sentadas una al lado de la otra, por lo que parece como si sus caras se entremezclaran, remitiendo al profundo vínculo que están viviendo estos personajes (ver anexo). Para el final de la película comprendemos que Alma y Elisabet no son nada distintas, podría decirse que son dos caras de la misma moneda: dos mujeres que se encuentran huyendo de su pasado, congeladas en sus memorias e intentando establecer una conexión con otro ser humano.

Por otro lado, Mulholland Dr. nos presenta con la relación entre dos mujeres. Una cuya personalidad es completamente ingenua llamada Betty, siempre vestida en celeste, y que se presenta como el típico estereotipo de una chica de un pueblo pequeño con grandes sueños que se lanza a la gran ciudad de Los Ángeles con todas las esperanzas de cumplirlos.

Su contraparte es Rita, una mujer sensual siempre vestida de rojo, que no tiene memoria de quién es y su vida se ve en grave peligro. Al principio Betty cuida de Rita cuando ésta todo lo que hace es dormir, Betty siente que debe protegerla aun cuando el misterio de la identidad de Rita se torna cada vez más peligroso.

En Persona Alma es el único personaje que habla, por lo que resulta un poco difícil entender cómo es que Alma se siente tan apegada hacia Elisabet; de manera similar, en Mulholland Dr. Rita no recuerda nada de su pasado por lo que cae en los hombros de Betty hacerse cargo de ayudarla de la misma manera que lo hace Alma con Elisabet. De modo que este sentimiento de apego entre estas mujeres no proviene de un intercambio basado en conversaciones, sino que surge de un entendimiento subconsciente de que en el fondo son, sino la misma persona, como lo es en el caso de Mulholland Dr. poseen una especie de conexión mental y espiritual tan fuerte que ambas mujeres se tornan intercambiables, como lo es en el caso de Persona. Lo más importante a destacar es que ésta conexión se da en los momentos más vulnerables de ambas mujeres. En Persona esto sucede con la confesión de Alma acerca de sus relaciones sexuales con dos niños y el consecuente aborto producto de esa experiencia. Elisabeth la toma en sus brazos mientras que Alma llora, acaba de revelar su secreto más grande que la pone en una situación inmensamente sensible y que siente que de alguna manera ha creado esta unión con Elisabet, la cual aunque no le habla, escuchó cada palabra y además ofreció su consuelo.

Después, esa noche, las dos se encuentran acostadas en la misma cama y Alma todavía se encuentra alterada por lo que acaba de relatar, la toma es de nuevo de sus perfiles, el de Alma se sobrepone al de Elisabet, pero la iluminación está fuertemente contrastada y es la callada Elisabet la que se encuentra en la luz mientras que la vulnerable Alma permanece en las sombras.

Por su lado, en Mulholland Dr. se da de manera un poco más directa cuando Betty y Rita descubren el cadáver de una mujer que Rita creía conocer, lo cual la deja muy angustiada. Rita sale corriendo de la casa llorando, con las manos cubriéndole la cara. Betty la alcanza y la intenta calmar; la imagen se encuentra superpuesta y desplazada creando un efecto de visión doble. Esto se debe a que una vez la mente de Diane la ha expuesto a su verdadera realidad, a ese cadáver que refleja su deseo suicida; su mundo de fantasía comienza a colapsarse. Seguidamente, Rita intenta cortarse el cabello, a lo que Betty la detiene y la hace usar una peluca de pelo corto rubio, muy similar a su propio cabello. La mente de Diane la está haciendo comprender que Rita y Betty son la misma persona producto de su sueño. Esto se refuerza aun más cuando esa misma noche las dos mujeres tienen sexo y cuando Betty le confiesa a Rita que está enamorada de ella, confesión a la que Rita no responde. Lynch utiliza una toma similar a la de Bergman, tomando el perfil de Rita durmiendo y sobreponiéndolo al rostro de Betty, acentuando el enlace que estas comparten.

Luego que se da este paso tan importante para fortalecer el vinculo entre estas mujeres, Alma y Betty se encuentran en una posición aun más vulnerable que antes puesto que una ha revelado un secreto, mientras que la otra ha confesado su amor. Es en este momento en el que se da la traición por parte de la otra mujer. Esta situación se da en Persona cuando Alma, ansiosa por conocer -aunque sea un poco- lo que piensa Elisabet, decide leer la carta que ésta le envía a su doctora, descubriendo que ha revelado el secreto de su aborto y que además encuentra divertido estudiarla. Su reacción inmediata es de enojo puesto que su confianza en Elisabet ha sido destrozada. Bergman, en un primer plano de Alma mirando con odio a Elisabet, descompone la película como si el filme se quemara.

En Persona es Alma la que decide finalmente irse de la cabaña después de haber confrontado a Elisabet con la historia de su vida y especialmente con su resentimiento hacia su hijo, lo cual deja a Elisabet en un nuevo estado catatónico. Además Alma se ratifica como individuo al afirmar que ella no es Elisabet Vogler. En Mulholland Dr. el rompimiento ocurre cuando Rita encuentra una caja azul que debe ser abierta con la llave azul que encontró en su bolso, llave que simboliza la realidad (puesto que al Diane mandar a matar a Camila, el asesino a sueldo le dijo que le dejaría una llave azul cuando completara el trabajo). Es en el momento que Rita introduce la llave azul que la llevará al mundo real y que la inocente Betty desaparece.

Es Diane la que despierta a su miserable vida teniendo que afrontar que la mujer que ama está muerta por su culpa y que su sueño de ser una gran actriz nunca se cumplirá. Sin ninguna otra alternativa, Diane decide suicidarse y acabar con su sufrimiento de una vez por todas.

Conclusiones

Como espectadores somos invitados al mundo de cada cineasta, en este caso Bergman y Lynch nos adentran a su mundo presentándonos a personajes de mujeres muy confundidas e inseguras que por medio de la formación de un vínculo entre sí, logran encontrar su propia individualidad, reafirmando su independencia de la otra persona. En la unión está la fuerza, en este caso para separarse del otro individuo.

Teniendo en cuenta que ambas personalidades aunque siempre disjuntas, siempre estarán unidas, como los dos lados de las caras de Alma y Elisabet en Persona.


La configuración del individuo en Persona y Mulholland Dr. fue publicado de la página 69 a página70 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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