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Art Toys. Juguetes de autor

Guillem, Juan Francisco

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

El presente trabajo tiene por objeto reflexionar acerca de la realización de art toys o juguetes de diseño como una nueva vanguardia. El abordaje se efectúa desde los puntos de vista de la realización y creación de personajes en vinilo suave, la óptica de que son juguetes para adultos y, por último, la significancia de lo que se entiende por coleccionismo.

Los aspectos antes mencionados son intrínsecos a cualquier movimiento que se considere una vanguardia, y a lo que se entiende por arte en los tiempos contemporáneos. El coleccionismo se abordará desde la perspectiva de identidad y pertenencia, en función del eje principal en el cual se centra el presente análisis, que es el concepto de juguetes para adultos.

En principio, resulta necesario comenzar efectuando una aproximación a la definición de art toys. Art toys, vinyl yoys o juguetes de diseñador son nombres para describir a los juguetes coleccionables producidos en forma limitada por diseñadores y artistas. Estos juguetes pueden ser de diferentes materiales, entre los más importantes se encuentran el plástico y los polímeros.

La historia de los juguetes vistos como verdaderas obras artísticas se remonta a mediados de la década de los años ‘90 en Hong Kong, cuando los artistas Michael Lau y Eric So comenzaron a emplear el vinilo suave para crear versiones limitadas de juguetes coleccionables dirigidos a un público adulto.

Dicho movimiento urbano recibió más tarde el nombre de art toy o vinyl toy y consistió, en un principio, en crear muñecos de cinco a veinte centímetros sobre una base blanca o negra.

Algunos de los artistas y diseñadores retomaban las figuras de personajes animados famosos como el icónico Mickey Mouse. Cuando se fue haciendo popular, se hizo también comercial, y grandes pintores, grafiteros, dibujantes de cómic e ilustradores empezaron a personalizarlos no sólo en países orientales. Rápidamente invadieron el mercado anglosajón y europeo.

En la actualidad, existen empresas que se dedican a la comercialización de estos juguetes, a los cuales se les han llegado a agregar accesorios tecnológicos como altavoces, luces de colores, rayos láser, memorias USB y discos duros.

A pesar de todo esto, la corriente artística del art toy todavía se mantiene más vinculado a los círculos de la élite, debido a que las piezas suelen ser caras, pero los creativos no quitan el dedo del renglón y su objetivo próximo es abrirse camino en el mercado masivo.

La modalidad en la comercialización también agrega un factor interesante en lo que respecta el coleccionar este tipo de figuras. Como se mencionó anteriormente, las tiradas de las series de los art toys son limitadas. A eso debemos sumarle el concepto de blind box (caja ciega) que remite al momento de la compra, ya que el comprador no sabe qué figura se encuentra contenida por el packaging. Sumado a esto, dentro de una misma colección, no se comercializan igual número de personajes, sino que hay algunos que se fabrican en menor cantidad con respecto a otros convirtiéndolos en las figuras difíciles de la serie, lo que acrecienta su búsqueda entre los coleccionistas.

El objetivo es crear figuras con diferentes materiales, especialmente plástico. El tamaño suele variar desde los ocho hasta los veinte centímetros, aunque incluso se crean figuras a gran escala para exposiciones o coleccionistas. Estas figuras se producen en serie de no más de dos mil piezas y, por ello, suelen ser piezas para coleccionistas e incluso algunas de ellas se convierten en objeto de culto.

Debido a los altos costos que supone producir una pieza única, se crean figuras en blanco que sirven como lienzo para que cada artista lo personalice a su gusto; son los denominados custom toys, figuras customizadas por artistas que terminan convirtiéndose en piezas únicas.

Muchas son las empresas que han apostado por este tipo de figuras (alguna de ellas les han añadido una funcionalidad a las figuras), como es el caso de Kidrobot en Estados Unidos, de Paul Bunditz, pionero en este arte y visionario que, desde el principio, creyó y apostó por los juguetes como medio de expresión. Existen otras empresas que se dedican a este rubro alrededor del mundo como Toy2r en Hong Kong y Colette en Francia.

Psicología del coleccionista. Aspectos sustanciales

El abordaje del concepto juguetes para adultos necesariamente obliga a entender las motivaciones que llevan a una persona a hacer una colección en primer lugar y, en segundo lugar, las razones que llevan a que un muñeco se convierta en algo que pueda ser adquirido por un adulto.

Si bien el concepto de coleccionista es abordado por diferentes disciplinas como la psicología o la sociología, y lo atraviesan diferentes aristas, este escrito adopta la tesis que sostiene que el coleccionismo provee al individuo de un sentido de pertenencia, creando una identidad única compartida por un grupo selecto que posee colecciones únicas a las que sólo unos pocos pueden acceder.

El coleccionista serio es una combinación muy curiosa de instintos, desde los más delicados hasta los más vulgares, y desde los más espirituales hasta los más primitivos, algunas veces de un egoísmo grotesco y otras veces de una dedicación purísima a un objeto o a una idea. El coleccionista se dedica a la contemplación y al desarrollo de su actividad sui generis. Y aquella facultad es, muchas veces, aquella necesidad, aquella fuerza mayor de ver determinados objetos de una manera precisa, especial, didáctica y de relacionarlos y valorizarlos.

Un coleccionista es egoísta, muchas veces astuto y otras tantas actúa por impulsos. Busca valores, tiene ideas fijas sobre el objeto de su colección, no se avergüenza del mundo que creó ni de la dedicación que le da, aunque a los ojos de un necio no pase de un simple pasatiempo de alguien que tiene dinero "para tirar", o que no tiene algo mejor para hacer.

No obstante las opiniones ignorantes que pueden encontrarse sobre las colecciones, es necesario destacar que son tratados con respeto en casi todas las situaciones y en casi todas las épocas. De todos modos ellos, como cualquier humano "especial", tienen una propensión a querer imponerse en el mundo exterior, es decir, procuran para su manera de contemplación y ocupación un reconocimiento general, como si fueran una cosa valiosa para la humanidad. Ellos tratan de probar esa verdad instintivamente sentida de coleccionar, como una forma de ocupación y contemplación sui generis, la cual, por esto mismo, debe ser vista de manera especial, en una tentativa de justificarla de forma comprensible a todos aquellos que se hallan desprovistos de la alegría de coleccionar.

Con el fin de ilustrar el presente trabajo con un ejemplo concreto, se considerará el trabajo de Patricio Oliver, de nacionalidad argentina. Conocido como PO!, Oliver es diseñador gráfico y creador de art toys. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires, institución en la que actualmente se desempeña como profesor de la cátedra de Tipografía desde el año 2000.

En cada una de sus actividades, PO! siempre ha tratado de convertirse en un generador de nuevos mundos centrados en la fantasía y la imaginación colectiva. Presta especial atención a la cultura victoriana, los comic books, la estética de películas de terror y todo lo relacionado con el universo sobrenatural.

Sus mundos y sus creaciones por fin han cruzado la barrera del papel y la pantalla, y se han convertido en juguetes de vinilo, auspiciados por las empresas Red Magik de China, Kid Robot, Toy2r, Juguetes Raje, UnboxIndustries, The Design Mall y Mugo.

Patricio Oliver recaló en el diseño de art toys de manera casual, pero no menos importante en el devenir de los acontecimientos.

Supo expresar su mundo interior a través de personajes corpóreos de una manera natural y muy personal, quedando evidenciado que no es una moda sino una nueva vanguardia.

Como sostiene el propio Oliver:

Se generó una moda del personajito. Vos ibas a cualquier lado y cualquiera te hacía un personajito. Llegabas a tu casa, lo pegabas en la pared y eras diseñador de personajes.

(…) Están buenísimas las modas. Porque las modas hacen que surjan personas que hacen cosas que a veces son talentosas, pero también se masifica todo a un nivel que se pierde lo que uno hace.

Estas declaraciones evidencian a las claras su pasión por la creación y fijación de nuevas pautas en lo que a los art toys refiere. La clara impronta que le inflinge a su labor de creación queda respaldada en la siguiente declaración: “Yo no diseño personajes, yo creo personajes”.

La diferencia no es semántica sino sustancial. La creación parte de un concepto profundo y personal. Cada personaje responde a características muy precisas e irrepetibles. Esas características quedan representadas en la morfología y en la paleta de colores elegida. Asimismo, todos los personajes forman parte de un universo que también es creado por el autor. Incluso el packaging tiene un correlato con los personajes en cuestión.

Conclusiones

El abordaje reflexivo sobre una nueva vanguardia resultó un desafío extremadamente interesante y por cierto arduo. En tanto es el tiempo el que se encarga de confirmar si una tendencia o una manifestación se convertirá o no en una nueva vanguardia, la dificultad radica en fundamentar por qué una corriente artística, en este caso la de los art toys, es una nueva vanguardia.

El pilar artístico en el que se basa esta determinación es la existencia de los art toys mencionados, ya que pueden evidenciarse signos de incremento de su creación y comercialización, así como del interés de las empresas por seguir generándolos.

El pilar sociológico, y no menos importante, es el del aspecto del coleccionismo, que le infunde a la vanguardia ese manto cobertor que embriaga a aquellos que, por motivos íntimos, buscan poseer y pertenecer.

La historia demuestra que el afán de pertenecer y tener o coleccionar es inherente al ser humano y en algunos se encuentra de manera muy desarrollada. Estos dos pilares son la fundamentación de la existencia de esta nueva vanguardia, que dicho sea de paso, espero que continúe creciendo. Mis art toys y yo, agradecidos.


Art Toys. Juguetes de autor fue publicado de la página 75 a página76 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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