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La imagen reflejada como reflejo social

Foschia, Fiamma

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº56

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº56

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XIII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 56, Octubre 2013, Buenos Aires, Argentina | 128 páginas

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Introducción

En este ensayo se desarrollará el concepto de imagen como reflejo tratándolo desde distintas perspectivas con el fin de ahondar en profundidad sobre el tema. En principio, se tratará el tema de la imagen y la subjetividad. Se analizarán los medios y en particular el espejo como medio portador de la propia imagen.

Por otra parte, se mostrarán ejemplos de cómo la imagen muestra aquel reflejo a lo largo de la historia del arte. En este sentido, se profundizará sobre los autorretratos de distintos autores y épocas diferentes mostrando cómo éstos reflejan al artista y el tiempo en el que artista se retrató. De esta manera se buscará responder si las imágenes son un reflejo de quiénes son los seres humanos y si la sociedad influye en el reflejo que los hombres obtienen de sí mismos.

La imagen

La vista llega antes que el habla, es decir, el hombre aprende primero a través de imágenes que por medio de las palabras.

De esa manera, se convierten en un pilar fundamental para comprender la vida. Las imágenes son las que establecen el lugar del hombre en el mundo.

Para poder entender por qué son tan importantes las imágenes para el ser humano es preciso determinar qué son las imágenes.

Según Hans Belting en su libro Antropología de la imagen: “una imagen es más que un producto de la percepción. Se manifiesta como resultado de una simbolización personal o colectiva. Todo lo que pasa por la mirada o frente al ojo interior puede entenderse como imagen o transformarse en imagen”.

Siguiendo con esta línea de pensamiento, la imagen se convierte en un acto social formador de símbolos. Esta manera de producir imágenes tiene que ver con la relación que el ser humano entabla con ellas; las personas viven constantemente con imágenes y entienden el mundo en imágenes.

Por otra parte, el concepto de imagen fue muy discutido a lo largo de la historia por diferentes escritores. John Berger en su libro Modos de ver, aporta otra definición de imagen:

Una imagen es una visión que ha sido recreada o reproducida.

Es una apariencia, o conjunto de apariencias, que ha sido separada del lugar y el instante en que apareció por primera vez y preservada por unos momentos o unos siglos. Toda imagen encarna un modo de ver.

Esta definición remite a la subjetividad de la imagen; quien produce la imagen refleja en ella su manera de ver las cosas.

La elección del tema, la manera de representarlo, habla de la persona que lo produce. Sin embargo, si bien la imagen encarna un modo de ver, la percepción depende también del propio modo de ver del observador. En este punto ambas definiciones se unen: la subjetividad de la imagen tanto por lo que el productor quiere mostrar como por lo que el receptor entiende de esa imagen, refleja su carácter antropológico.

El modo de ver depende de las experiencias vividas de cada persona; por lo tanto la manera de producir, percibir y comprender imágenes no es más que una construcción social que se relaciona con la percepción que tienen los hombres de sí mismos y del mundo que los rodea. Por lo tanto, la percepción de las imágenes es una cuestión cultural en la que las relaciones sociales y los valores morales van a definir ese modo de ver.

En este sentido, se puede enriquecer el término si se piensa en imagen y medio como partes inseparables, como dos caras de una misma moneda. El medio da la posibilidad de percibir las imágenes, son medios portadores, cuerpos simbólicos de las imágenes. A partir de los medios nuestros cuerpos se comunican con las imágenes.

El espejo es un medio más que fue inventado con el objetivo de ver cuerpos donde no los hay. El espejo es el opuesto de los cuerpos y sin embargo devuelve la imagen que el hombre se hace de su propio cuerpo. Esa imagen de sí mismos va a ser comprendida por la persona de acuerdo a la sociedad en la que esté inmersa, que le proporcionará un modo de verse, así como un modo de cómo lo ven los demás. Bajo este argumento el crítico Roger Caillois habla de una ley natural que atrapa a los organismos en el medio que habitan y hace que adopten aspectos del espacio que los rodea. Es decir, que el espejo no sólo va a reflejar el cuerpo del espectador sino también la relación que aquel cuerpo tiene con el mundo a su alrededor.

Además, Alberto Manguel en Imágenes afirma que: “el rostro que mostramos es el rostro por el cual somos vistos“. Esto se relaciona con lo que afirmó el obispo Berkeley en el siglo XVIII: “ser es ser percibido“. Estas teorías explican la manera en que los hombres adquieren la imagen de sí mismos. La imagen interior se produce gracias a una percepción externa que comprende a las representaciones de los que rodean al hombre y a la imagen del espejo que es ajena al hombre en sí. Es decir, lo interno se descubre en lo externo.

La imagen interior tiene que ver con la formación de la propia imagen que se produce en los primeros años de vida del hombre. El psicoanalista francés Jacques Lacan trata este tema afirmando que los bebés no entienden que lo que ven en el espejo es su reflejo antes del decimoctavo mes. Antes los bebés señalaban al espejo y luego a sí mismos reconociendo que aquello que se refleja es su imagen. Entienden que pueden ser representados en una forma que existe por fuera de ellos. Y la percepción de aquella imagen en el espejo se realiza de forma subjetiva.

El arte ha abordado este tema; existen, de hecho, muchas pinturas que muestran reflejos ya sea a partir de espejos, de fuentes, de metales. Un ejemplo de esto es el detalle del llamado “fresco de la iniciación“ que se encuentra en una quinta campestre en la Villa de los Misterios de Pompeya y fue construida a mediados del siglo III a.C.

Esta obra muestra al sátiro Sileno que sostiene un tazón para que un joven beba. Detrás de ellos aparece otro joven que sostiene una máscara de teatro para que el primer joven cuando se asome al agua no contemple su propio rostro sino la máscara. Esto demuestra a partir de una metáfora cómo la imagen del reflejo de una persona puede no ser la del hombre reflejado. Los hombres pueden no ser quienes creen ser y si bien no saben si la imagen reflejada es verdadera o falsa, ésta puede no coincidir con el semblante que enseña al mundo.

Como creía Platón, las imágenes reflejadas son “creaciones falsas“ porque carecen de realidad tangible.

Por lo tanto el espejo como medio permite al hombre tener una imagen externa que refleja la propia imagen. Pero la recepción de esta imagen está influenciada por el mundo que rodea al hombre y la imagen que éste tenga de sí mismo no es más que una construcción social; uno puede creer ser algo que no es.

La imagen como reflejo en el arte

“Todo retrato es en cierto sentido un autorretrato que refleja a quien lo mira“. Esta cita del libro Imágenes de Alberto Manguel expresa lo tratado anteriormente; cómo las imágenes, y en este caso, las pinturas, introducen las percepciones y experiencias del artista, es decir, de quien las crea. En este caso no se analizará el retrato sino que se tomará más específicamente el autorretrato para demostrar cómo éste se convierte en un espejo que refleja el aspecto externo del artista en un tiempo y lugar determinado y, al mismo tiempo, el aspecto interno dando a conocer sus emociones y pensamientos.

El autorretrato como término surgió en el siglo XIX, según explica el crítico de arte Ernst van Wetering. Antes para referirse a un autorretrato se decía que era el rostro o retrato del artista elaborado por él mismo. Se entendía que el pintor y su tema aunque fuera él mismo, eran dos entidades separadas; el observador y el observado. En cierto sentido este pensamiento es acertado ya que lo que el pintor realiza en el lienzo está por fuera de él, es otro.

Los artistas usaron este género de diferentes maneras y con objetivos distintos. Uno de los artistas a analizar será Rembrandt quien utilizó el autorretrato para representar sentimientos y actitudes ajenas para las que el artista sólo sirvió de modelo. Rembrandt afirmaba que sus autorretratos eran creaciones artificiosas, actitudes que inventaba en el momento.

El artista hizo una gran cantidad de autorretratos convirtiéndose en uno de los mejores auto retratistas de la historia de la pintura, adquiriendo como su mayor virtud la representación realista de expresiones y emociones faciales.

Asimismo, cuando estas pinturas son observados de manera sucesiva se ve una evolución de su arte y de él mismo; se ha retratado en todas las etapas de su vida desde aquellas en las que estaba en su mayor éxito hasta en los momentos más duros generados por problemas económicos o personales. Otros críticos, sin embargo, no afirman lo mismo; tal es el caso de Alberto Manguel quien cree que las obras muestras una serie de otros, que no reflejan la evolución de un mismo hombre sino que muestran un abanico de posibilidades de retratos.

El autorretrato de Rembrandt van Rijn pintado en 1660 fue su último autorretrato y permite ver el desenlace de la vida de este artista. Rembrandt lo pintó un año después de la muerte de su hijo, él era quien cuidó del artista cuando ya se había hecho mayor. La obra muestra la última transformación y la autoconciencia de su decadencia y falta de integridad ya que él mismo se retrata de tal manera.

Van Gogh también se dejó influenciar por el mito de Narciso que algunos críticos sitúan como la metáfora perfecta para el autorretrato en la pintura. Metáfora que cuenta que Narciso se enamoró de su imagen reflejada en la fuente.

Vincent van Gogh pintó más de 30 autorretratos entre los años 1886 y 1889. Su colección de autorretratos lo posiciona como otro de los artistas más importante de este género. Van Gogh usaba el autorretrato de distintas maneras. Por un lado, como un método de introspección, en el que reflejaba sus más íntimos sentimientos. Por otro lado, era para él un método para hacer dinero ya que creía que ese era el género que iba a triunfar en el futuro. Al mismo tiempo lo utilizaba como método para desarrollar sus habilidades como artista de una manera económica, ya que no tenía que pagarle a ningún modelo.

En una carta enviada a su hermano, el artista cuenta cómo realizaba esta técnica:

Traje deliberadamente un espejo suficientemente bueno para que me permitiese trabajar con mi imagen por defecto de un modelo, porque si puedo pintar el color de mi propia cabeza, podría pintar las cabezas de otras almas buenas, de hombres y mujeres.

Es decir, era para él una práctica principalmente, pero que además le permitía reflejar su interior. En el autorretrato pintado en 1887 se explicita lo dicho anteriormente. Por un lado, se puede decir que en esta obra logra mostrar su magnifica técnica post impresionista que tanto lo caracterizó. Por otro lado, también exterioriza sus sentimientos más profundos.

Las ondulaciones simbolizan la locura que estaba transitando en su estadía en el manicomio. La paleta de color, asimismo, refleja lo mismo. Él mismo se muestra con un color verdoso en el rostro como si estuviera enfermo y la paleta de colores fríos muestra una sensación de melancolía y pena por la cual estaba transitando el artista.

Conclusiones

A partir del análisis de la imagen reflejada y luego del espejo como medio supremo de esa imagen se arribó al autorretrato como el género dentro del arte que expresa las características similares al espejo y por lo tanto, emana imágenes reflejadas.

Lo importante en este caso es que si bien es un espejo o una pintura sobre sí mismo, el hombre no es su imagen reflejada ya que ésta está atravesada por factores externos e internos que distorsionan la imagen. La imagen reflejada refiere a la persona que refleja pero no es una copia fiel, ya que no es parte de él sino que es algo ajeno. Además la interpretación depende del espectador ya sea él mismo u otra persona. Y esa interpretación no va a ser objetiva sino que va a estar influenciada por las percepciones y las experiencias propias, además de la sociedad y la cultura en la que vive aquel que observa la imagen reflejada.


La imagen reflejada como reflejo social fue publicado de la página 35 a página37 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº56

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