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Los medios híbridos en el cine

Batistella, Celeste

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº56

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº56

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XIII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 56, Octubre 2013, Buenos Aires, Argentina | 128 páginas

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Introducción

En este trabajo se buscará analizar la aparición de los medios híbridos en el cine y cómo estos afectan al género cinematográfico.

También se analizarán las nuevas tendencias relacionadas a los métodos de financiación y distribución de los filmes que están emergiendo en Argentina.

Principalmente se hará hincapié en La máquina que escupe monstruos y la chica de mis sueños dirigido por Diego Labat y Agustín Ross Beraldi, focalizando en la manera en que se financió y se distribuyó, y por qué se eligió hacer de esta manera.

En este sentido, interesa indagar si se está volviendo una tendencia “escapar” de las instituciones cinematográficas y, en especial, qué ocurre en el cine argentino en la actualidad.

Asimismo, se analizará qué ocurre con el nuevo tipo de experiencia cinematográfica desde la irrupción del ordenador en la realización de películas.

Desarrollo

Los medios híbridos

Es imposible definir con exactitud el campo comprendido por un medio de comunicación, ya que sus límites son imprecisos y se mezclan con otros campos. Resulta difícil continuar pensando a los medios como autónomos e independientes, puesto que actualmente se presentan como híbridos. Los medios híbridos son el resultado de una combinación de distintos medios de comunicación, en la que se yuxtaponen soportes y técnicas diferentes.

Este nuevo lenguaje híbrido de las imágenes en movimiento está dominando la cultura visual a escala global. Los resultados del proceso de dicha hibridación generaron una nueva clase de estética visual que no existía antes.

Esta interacción entre técnicas de distintos medios es una característica fundamental en la cultura de las imágenes en movimiento, que se denomina remix profundo. Unidos por el entorno común del software, el cine, la animación, las tipografías, han llegado a formar un nuevo metamedio, que puede usar todas las técnicas, o cualquier conjunto de ellas, mientras que antes pertenecían exclusivamente a cada uno de esos medios por separado.

Los viejos medios fueron durante todo ese tiempo pensados y practicados de forma independiente, por gente diferente, y esos grupos casi nunca se comunicaban o intercambiaban experiencias entre sí.

En la actualidad, ocurre todo lo contrario. El momento de la convergencia de medios se sobrepone a la antigua divergencia.

Los medios de comunicación por separado comenzaron a combinarse de mil maneras. “Finalizados los noventa, el medio “puro” se volvió una excepción, y los medios híbridos, la norma” (Machado, 2008).

El video también pasa a ser cine, y éste encuentra una vitalidad nueva, que puede no sólo evitar su proceso de fosilización, sino también garantizar su hegemonía sobre las demás formas de cultura. Está sufriendo ahora un nuevo corte en su historia, para transformarse en lo que Gene Youngblood denomina cine expandido, o sea, el audiovisual. En ese sentido, vive un momento de ruptura con las formas y las prácticas antiguas y busca soluciones innovadoras para reafirmar su modernidad.

El paso de lo analógico a lo digital es un proceso imparable que se hace cada vez más evidente. La máquina que escupe monstruos y la chica de mis sueños, estrenada en 2011, es el primer film argentino pensado y producido para ser visto y difundido por Internet. Y es un claro ejemplo de medio híbrido; es cine digital, pero también mezcla animaciones 2D y fondos 3D.

El mismo lenguaje, la cinematografía, en general es cada vez más híbrido, ya que poco a poco las categorías que definen el género de una película son cada vez más difusas. En el film a analizar, la animación se encuentra muy presente, ya que se encuentra dividido en capítulos, y entre cada capítulo hay un título animado, y también, al principio del mismo, a la hora de describir a uno de los personajes principales, se lo hace mediante animaciones 2D, mezclado con fotografías.

Por otra parte, se utilizan montajes de imágenes fijas mezcladas con animaciones, como medio para representar los sueños de los personajes, ya que en la trama existe una máquina que los graba en una computadora. También se muestra una animación que se yuxtapone con imágenes fijas de los personajes como si fueran fichas.

Un último ejemplo de dicha hibridación es la utilización del chroma key para ponerles un fondo particular a los personajes, cuando se encuentran escapando de un monstruo. Esto lo hacen de manera que se note esa yuxtaposición, sin intención de que sea invisible, ya que le da un toque de humor. De hecho, hay muchas animaciones trabajadas de manera que quedan muy profesionales, y el monstruo es un actor maquillado levemente con un poncho negro hasta los pies, para sumarle humor a la película.

Las imágenes son heterogéneas, es decir, que están compuestas de fuentes muy diversas: una parte es fotografía, otra es diseño, otra es video, y otra parte texto producido mediante un software. Cada plano es un híbrido. Hay una copresencia de múltiples medios dentro de un mismo cuadro.

En este sentido, Nicolás Bourriaud explica en su texto Post Producción cómo la cultura se comienza a pensar como un escenario donde el arte reprograma el mundo contemporáneo.

Los artistas interpretan, reproducen o utilizan obras realizadas por otros para trabajar en su propia obra. Dentro de las diferentes tipologías que el autor describe sobre dicha post producción, se encuentra la de “reprogramar obras existentes” donde se utilizan aspectos de una obra existente en una nueva.

En el film La máquina que escupe monstruos hay una escena donde se reprograma la obra de René Magritte Esto no es una pipa, donde uno de los personajes sueña con una pipa similar y luego, de manera irónica, cuando se encuentra hablando con una amiga hace referencia al nombre de la obra.

No sólo se hace alusión a la obra mencionando su nombre y mostrando su esencia (no es sólo una pipa), sino que también se utiliza en un sueño, haciendo referencia al movimiento de vanguardia en el cual el artista participó.

El cine en Argentina

En la actualidad, estrenar un film en Argentina conlleva varias dificultades. Desde la idea hasta su estreno, hay muchos obstáculos.

Una vez estrenada, sólo si tiene mucho éxito, dura una o dos semanas en cartelera. También hay pocas salas que exhiben películas nacionales, ya que el público argentino no consume la misma cantidad de cine nacional que extranjero.

En el 2010 se estrenaron un total de 315 películas de las cuales 83 fueron de producción nacional. El porcentaje de espectadores que lo consumió fue de tan solo un 5%. Y muchas pasan desapercibidas. De las 83 que se estrenan, 70 no alcanzaron los diez mil espectadores.

Los jóvenes directores decidieron realizar el largometraje de esta manera –siendo los primeros en Argentina– porque les ofrecía mayor libertad tanto para construir el guión como para la difusión del producto terminado. Su elección estuvo relacionada con la oportunidad de escribir un guión que no tuviera que ser modificado a fin de poder ser aprobado por la institución que los financiara y regulado por los tiempos de preproducción y distribución impuestos por ellos.

En cuanto al guión y al tiempo de realización, realizar una película financiada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), de manera que pueda ser proyectada en la mayor cantidad de salas, y las más importantes, tiene bastantes obstáculos. Esto sucede porque los criterios para participar de los concursos que ofrecen esa financiación son muy estrictos, en pos de que la institución se asegure una retribución de ese dinero. Esto genera que sea necesario introducir modificaciones la trama en pos de conseguir la financiación.

Al mismo tiempo, la aprobación del proyecto puede tardar una cantidad de tiempo indefinida, que por lo general son años. Esto retrasa todo el proceso de producción.

El hecho de que la película no se encuentre delimitada por la industria cinematográfica, genera una nueva tendencia que educa a las nuevas generaciones. Poco a poco comienza a crecer esta nueva forma de hacer cine, abriendo las posibilidades a los realizadores independientes. El cambio de formatos cinematográficos (en cuanto a su temática), la autenticidad de los autores en la película, y el no tener restricciones por parte de una institución, es una nueva tendencia. Pero esta tendencia puede generar que poco a poco se pierda la conciencia de un estilo particular, y que lo films pasen a ser un rejunte de cosas sin sentido, ya que cualquiera puede hacer cine.

El film La máquina que escupe monstruos y la chica de mis sueños propone algo diferente a lo establecido. Forma parte de la nueva tendencia, de un cambio. Sus realizadores lograron realizar un film en el cual el INCAA no estuviera involucrado, y consiguieron realizarlo en tan sólo un año y medio de producción, desde la idea hasta su estreno.

En este sentido se manifiesta Agustín Ross Beraldi (2011):

Creo que la gente que dice que es difícil se refiere a hacer cine institucionalmente: ¿Querés hacer una película? Bueno, escribí el guión y pensá que de acá a 5 años va a estar terminada. No hace falta meterse en esa movida, no es la única opción. Lo que en tiempos del cine normalmente tarda 4 o 5 años en hacerse, lo concentramos en un año y medio y lo que normalmente hacen 10 personas, lo hicimos entre dos.

Y de esta manera, pueden dejar el film en su propia página web y difundirla cuanto tiempo quieran, al lugar del mundo que quieran.

Esta película introduce un cambio en el cine argentino. No sólo en su forma de distribución, sino también en su financiación.

Estas formas alternativas de financiación son una tendencia emergente en la sociedad argentina.

El sitio web oficial donde se puede ver el film no sólo permite verla de manera gratuita, sino que también ofrece la posibilidad a los espectadores de dejar comentarios con la opinión sobre el mismo, y poder compartirla en las redes sociales.

También está cargada una versión con subtítulos en inglés, lo que garantiza mayor cantidad de público.

En cuanto a la financiación, fue conseguida mediante dos métodos fundamentales; una definición muy precisa de esto es “cine a la gorra”, pero además, una vez preparada la página web donde se estrenaría la película, los directores ofrecían un link donde donar dinero mediante tarjeta de crédito. (Clementi, 2012) Poco a poco, estos medios de financiación y producción se están volviendo una tendencia que va creciendo y se va insertando en la cultura de las nuevas generaciones. A través de campañas de empresas como Movistar, se puede donar por el sólo hecho de ser cliente de la empresa. Posiblemente, con el tiempo van a ser cada vez más las empresas que se sumen a éste método, haciéndolo cada vez más accesible.

Al mismo tiempo, a través de un sitio de la película en redes sociales como Facebook, se generó un medio importante de difusión y contacto con los espectadores, donde los directores subían videos en los que pedían dinero para el sonido del film, por ejemplo.

El éxito de este emprendimiento fue tal que luego del estreno de su primer film, Diego Labat y Agustín Ross comenzaron a buscar fondos para la financiación de su segundo film y en menos de cuatro meses, ya consiguieron la mitad del dinero.

Conclusiones. La experiencia cinematográfica

El cine ha ampliado considerablemente las posibilidades electivas para el espectador, y si bien puede ser considerado un perjuicio el hecho de poder ver la película sólo a través de la pantalla de una computadora, y no en la comodidad del cine, con todo lo que ello implica, la difusión vía online tiene muchos puntos a favor para los realizadores independientes.

El cine de salas ofrece una experiencia única, ya que es excelente la calidad del video y del sonido que se ofrece; en la sala de cine el espectador se encuentra atento al film únicamente y no es distraído por elementos externos. En cambio, la experiencia frente a una computadora puede no ser tan grata. En oposición al cine de salas, puede haber muchas distracciones que hagan que el espectador pause el film, no siendo capaz de tener la experiencia, el ritual, que el realizador en un primer momento puede haber esperado. Además, puede ser vista en muy baja calidad.

En función de la genealogía de pantallas realizada por Lev Manovich, es posible distinguir tres tipologías de pantallas: la pantalla clásica, la pantalla dinámica y la pantalla en tiempo real. El caso del cine representa a la pantalla dinámica que, como la clásica, presenta otro espacio virtual (una imagen única), que está encerrado en un marco y situado dentro del espacio virtual. A diferencia de la clásica, se le añade la capacidad de mostrar una imagen que cambia con el tiempo. Esta característica produce la necesidad de un régimen visual, es decir, se espera que el espectador fije la atención en la representación mientras hace caso omiso del espacio físico exterior.

Es por esto que en el caso del cine de salas, el ambiente está predispuesto para este tipo de régimen visual.

Por otra parte, la pantalla en tiempo real da la posibilidad de desplegar, no una única imagen, sino varias ventanas a la vez.

Si bien la realidad virtual permite que la pantalla desaparezca, ya que el espectador se encuentra situado dentro de ésta (el espacio virtual abarca por completo el espacio real), este nuevo tipo de pantalla permite que la imagen se actualice continuamente en tiempo real. Aquel nuevo tipo de pantalla poco a poco va dominando la moderna cultura visual.

El problema surge cuando, como en las tendencias que se analizaron en este ensayo, el cine digital interactúa con el ordenador. El film La máquina que escupe monstruos fue estrenado, y difundido en un medio donde la pantalla no es la del cine como estaba acostumbrada la audiencia, con su dinámica, sino que es una pantalla en tiempo real. Como se mencionó anteriormente, este tipo de pantalla permite una actualización de imágenes constantemente, permitiendo un despliegue de varias ventanas en coexistencia, que impiden el régimen visual que el cine requiere. El ordenador, mientras se está visualizando una película, puede estar actualizando algún software de manera automática, gracias a la automatización que permiten los nuevos medios. Además, permite mantener abiertas otras ventanas con sitios web como redes sociales de manera simultánea, probablemente produciendo interrupciones visuales y sonoras que interfieran en el régimen visual del film.

Hace ya varios años que se está gestando esta nueva cultura cinematográfica en la que las personas ven por Internet películas, de manera gratuita y en la comodidad del hogar.

La posibilidad que brinda este nuevo registro es un punto a favor. Tanto nuestra sociedad, como cualquiera en el mundo, está acostumbrada a eso, por lo tanto, las posibilidades de difusión del film no se reducen a ser vista mediante Internet y la pantalla del ordenador. En la actualidad, poco a poco se ha ido “amputando al espectador de la dimensión litúrgica del rito”. (Gubern, 1995) También, el hecho de que sea subido a Internet garantiza un mayor alcance alrededor del mundo y por un período de tiempo indefinido. Una película nacional estrenada en Argentina, no logra tener mucha cuota de pantalla, ni muchos espectadores, ya que el espectador argentino no consume mucho cine nacional. Para los realizadores que recién comienzan, y lo hacen de manera independiente, la distribución es fundamental.

El caso presentado es un gran ejemplo. El film tiene una trama muy interesante y divertida, pero de haber sido estrenada en cines, probablemente su alcance hubiera sido mucho menor.

Sin embargo, el hecho de haber sido producida y difundida de esta manera, generó una gran cantidad de espectadores.

En la moderna cultura visual ambas experiencias son muy buenas y pueden convivir. El hecho de que medios como el cine comiencen a ser obligados a transitar lo digital, y a gran velocidad, genera exclusiones, ya que las personas no llegan a comprender un medio o técnica con la misma rapidez con que cambian los productos. Hoy, una nueva tecnología no dura más de cinco o diez años, imposibilitando, por tanto, la maduración profesional. Como sostiene William Gibson “El futuro ya no existe”. Incluso, puede afirmar que hoy no hay presente, todo está cambiando todo el tiempo y, por lo tanto, no hay manera de extrapolar las experiencias a un futuro inmediato.

Bibliografía

Bourriaud, N. (2004). Post Producción. Buenos Aires: Hidalgo.

Labat, D. y Beraldi Ross, A. (2011). La máquina que escupe monstruos y la chica de mis sueños. Buenos Aires. Labat/Ross Beraldi. Disponible en: http://www.cinevivo.org/home/?tpl=home&evento=cortos_edit&id=3190

Machado, A. (2008). Convergencia y divergencia de los medios. En Miradas, Revistas del Audiovisual. Barcelona.

Manovich, L. (2007). Comprender los medios híbridos. Disponible en: http://historiaiuna.com.ar/wp-content/material/2011_manovich_medios_h%C3%ADbridos.pdf

Manovich, L. (2005). El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. La imagen en la era digital. Barcelona: Paidós Comunicación.

Gubern, R. (1995). Las nuevas fronteras de la imagen. En Revista Claves de la razón práctica, n° 58. Madrid: Editorial Progresa.

Sathya, (2011). Un balance del año cinematográfico 2010 en Argentina. En Había una vez una chica (blogspot). Disponible en: http://habiaunavezunachica.blogspot.com.ar/2011/02/un-balance-del-anocinematografico-2010.html

Secadas, K. (11 de junio de 2012). La Máquina Que Escupe Monstruos (y los suelta en la web). En Rocktails. Disponible en: http://www.rocktails.com.ar/entrevistas/page/5


Los medios híbridos en el cine fue publicado de la página 53 a página55 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº56

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