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El desafío de educar a la Generación C.

Bongarrá, Carolina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXII

ISSN: 1668-1673

I Congreso de Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio. `Interfaces Palermo´ XXII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XV, Vol. 22, Febrero 2014, Buenos Aires, Argentina | 207 páginas

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Resumen:

La Generación C representa a los niños nacidos en la década del ´90 que transitan su adolescencia y juventud en los 2000. Son los llamados nativos digitales, jóvenes hiperconectados que disponen de redes definidas y habilitadas por Internet, aparatos móviles y sociales. Jóvenes multitasting que mantienen diversas tareas y conversaciones al mismo tiempo. Jóvenes con la cultura de lo instantáneo. Jóvenes muy preparados en lo tecnológico, pero cada vez más alejados del contacto físico y verbal. Jóvenes que llenan nuestras aulas y se preguntan qué tiene que ver la escuela y la universidad con sus necesidades más inmediatas.

Palabras clave: educación - generación C - nuevas tecnologías - cultura - alumno - reflexión. 

Según los entendidos, los niños nacidos a partir de 1995 usaron dispositivos manuales durante toda su vida, por lo que están muy familiarizados con ellos. Hoy son los jóvenes que no pueden dejar su celular mientras damos la clase. Jóvenes aburridos y poco constantes, jóvenes inquietos, pensantes, desafiantes.

Para la firma de investigaciones Nielsen, esta generación viene a sustituir a la “Generación Y” (partícipes de los cambios tecnológicos pero más críticos de los mismos), y es llamada “C” debido a sus principales hábitos: consume, conecta, crea, clic, clic, clic. Traducido sería algo así como: siempre conectados, computarizados, interesados en contenido, comunicativos y creativos. Un panorama difícil para quienes tenemos que llevar adelante la tarea de educar. Una oportunidad de pensar y repensar a la escuela y a la universidad, y a las estrategias que venimos llevando a cabo. Una necesidad cada vez más imperiosa de acercar los contenidos y las formas al contexto de nuestros estudiantes. Un horizonte que se presenta desconcertante también para las empresas que están comenzando a recibir a estos nuevos empleados. Como educadores, tenemos a nuestra disposición variados recursos y aplicaciones tecnológicas que aún no estamos aprovechando del todo y que podemos utilizar dentro del aula con la ayuda de los expertos, nuestros alumnos. Por ello, necesitamos considerar al ámbito escolar como un lugar de encuentro y no donde se produzca todo lo contrario. Una zona de acercamiento generacional, de sanas asimetrías, de enseñanza y aprendizaje mutuo, de respeto por el saber y el parecer del maestro y del estudiante.

Nicholas Burbules, especialista en educación y nuevas tecnologías, señala que la escuela en la que él estudió, al igual que la escuela de hoy, todo lo que pretendía que como alumno aprendiese, a él no le parecía importante. Desde su perspectiva, ve que actualmente ésta es una sensación de muchos docentes: la idea de identificar lo que es realmente importante para el alumno y tratar de vincularlo con lo que los maestros quieren enseñar, encontrando una conexión con los intereses de los estudiantes. Este sería para el autor un punto de partida diferente en educación.

La idea, entonces, es reflexionar acerca de lo que nos está pasando. Porque si seguimos pensando a la educación y a los alumnos de la misma forma que hace unos años, la incorporación de nuevas estrategias y recursos tecnológicos será vista como un decorado. Nos guste o no, los estudiantes son otros, tienen otras necesidades, otros entornos familiares y otras demandas. La propuesta que aquí se presenta no es nueva, simplemente postula que tenemos que mirar un poco más a nuestros chicos, y quizás modificar algunas cosas.

1. ¿Hacia dónde van?

Juan Carlos Tedesco, educador y pedagogo argentino, ex Ministro de Educación, señala que los jóvenes y los adolescentes de hoy son distintos a los primeros “usuarios” de la educación media. Tedesco (1995) dice que los grandes cambios en los modos de producción y en la estructura social y familiar, las transformaciones en el plano de las instancias de producción y difusión de significados (la cultura) afectan profundamente los procesos de construcción de las subjetividades. El poder del sistema educativo para formar personas hoy es más relativo y relacional que nunca. Sus capacidades se miden en el sistema de relaciones que mantiene con la familia y las otras instancias que producen e imponen significaciones, en especial los medios masivos de comunicación y el consumo cultural.

La escuela, obviamente, es la caja de resonancia de todos estos cambios, por lo que Emilio Tenti Fanfani (2004) en “Culturas juveniles y cultura escolar” afirma que los nuevos desafíos de la escolarización generalizada de las nuevas generaciones se mueven alrededor de tres ejes problemáticos. El primero tiene que ver con la identidad y cultura de los adolescentes; el segundo con el eje político de la modificación de los equilibrios de poder entre las generaciones. Y el tercero remite al sentido de la experiencia escolar para los adolescentes y jóvenes. El hilo conductor que une estas tres líneas de reflexión tiene que ver con la relación entre condiciones de vida y cultura de la población a escolarizar, y la cultura propia de las instituciones escolares.

Para el autor, el primer eje se relaciona con las características distintivas de los adolescentes y jóvenes respecto de los niños en cuanto a objeto de clasificación escolar. Fanfani explica que la vieja escuela primaria fue pensada y diseñada para los niños; y la escuela media, pese a sus esfuerzos de adaptación, tiende a reproducir los mecanismos y estilos propios de la educación infantil. En otras palabras, en muchos casos, tiende a tratar a los adolescentes como si fueran niños (situación que no pocas veces contribuye a explicar el malestar y el fracaso escolar en la enseñanza media).

El segundo eje que establece Tenti Fanfani es otro factor que manifiesta la crisis de los viejos dispositivos que organizaban la vida de las instituciones escolares para adolescentes y jóvenes. El mismo se origina en los cambios en los equilibrios de poder entre los niños y jóvenes y los adultos. Es que el mundo de los adultos (los padres, los maestros, los directivos, los celadores, etc.), prácticamente monopolizaba el poder en las instituciones. Los alumnos tenían más deberes y responsabilidades que derechos y capacidades. Los reglamentos y dispositivos disciplinarios de los establecimientos escolares constituyen una objetivación del poder omnipotente que tenían los adultos sobre las nuevas generaciones. Por una serie de razones estructurales que se despliegan en el tiempo a lo largo de la historia, el equilibrio de poder entre las generaciones sufrió cambios sustanciales (Elías, 1999). En la actualidad, aunque las relaciones intergeneracionales siguen siendo asimétricas y a favor de los “más grandes”, esta asimetría se ha modificado profundamente en beneficio de las nuevas generaciones. Hoy, los niños y adolescentes son considerados como sujetos de derecho. No sólo tienen deberes y responsabilidades al igual que los mayores, sino que se les reconoce capacidades y derechos.

Para finalizar con los ejes, el tercero remite a preguntarse cuáles serían las características que distinguen a una escuela adecuada a sus condiciones de vida, expectativas y derechos. El autor enuncia un listado entre los que podemos encontrar: Una institución abierta que tiene en cuenta los intereses, expectativas y conocimientos de los jóvenes; Una escuela que favorece y da lugar al protagonismo de los jóvenes; Una institución que no se limita a enseñar, sino que se propone motivar, interesar, movilizar y desarrollar conocimientos significativos en la vida de las personas: Una institución que se interesa por los adolescentes y los jóvenes como personas totales que se desempeñan en diversos campos sociales (la familia, el barrio, el deporte, etc.): Una institución flexible que toma en cuenta la diversidad de la condición adolescente y juvenil (de género, cultura, social, étnica, religiosa, territorial, etc.); Una institución que forma personas y ciudadanos y no expertos; Una institución que atiende a todas las dimensiones del desarrollo humano: física, afectiva y cognitiva; Una institución que desarrolla el sentido de pertenencia y con la que los jóvenes se identifican; Una institución que acompaña y facilita la construcción de un proyecto de vida para los jóvenes. Para ello, Tenti Fanfani evoca a Gomes Da Costa (2000) y a su “Pedagogía de la Presencia”, caracterizada por el compromiso, la apertura y la reciprocidad del mundo adulto para con los adolescentes y los jóvenes:

Aprender a hacerse presente en forma constructivaen la realidad del educando no es, como muchos prefieren pensar, un don, una característica personal intransferible e incomunicable. Por el contrario, ésta es una aptitud posible de ser aprendida, mientras exista, por parte de quien se propone aprender, la disposición interior (apertura, sensibilidad, compromiso) para ello.

Octavio Falconi, en su texto Cultura escolar, culturasjuveniles, confirma que está claro que la definición de lo que es ser alumno hoy en la escuela es motivo de conflicto. Una definición que no sólo se libra en los ámbitos de desarrollo de la teoría entre investigadores y académicos, sino centralmente en las prácticas del día a día escolar. De igual forma, los autores Di Segni y Obiols (1995) aseguran que la escuela es moderna, pero los alumnos posmodernos:

Esta contraposición entre una escuela de raíz eminentementemoderna en sus normas y organización institucional, en las conductas de profesores y directivos, en los métodos y materiales de enseñanza; y un alumnado posmoderno, socializado a través de los medios de comunicación masiva, podría dar cuenta de la profunda crisis que afecta a esta institución.

Abordando los procesos de enseñanza, Narodowski(1995) sostiene que con la massmediatización de la cultura, la definición moderna de infancia y adolescencia como niñez y juventud escolarizada estallaron. La escuela ya no es el ámbito exclusivo de transmisión de saberes y constitución de subjetividad e identidades.

Siguiendo el recorrido por la mirada de algunos escritores, el concepto de moratoria social rescatado por Mario Margullis alude a que, en la era moderna, grupos crecientes, pertenecientes por lo común a sectores sociales medios y altos postergan la edad de matrimonio y de procreación, y durante un período cada vez más prolongado, tienen la oportunidad de estudiar y de avanzar en su capacitación en instituciones de enseñanza que se expanden en la sociedad. Este tiempo intermedio abarca a grupos numerosos que van articulando sus propias características culturales. Una realidad de muchos de nuestros estudiantes, donde su contexto social les permite este período de preparación y de espera, para poder ingresar más tarde al mundo y rol de los adultos.

En una reciente investigación del 2011, The rise of Generation C (el ascenso de la Generación C) los autores se refieren a la Generación C como al grupo de jóvenes que dirigirán el mundo en el cercano 2020, caracterizados por los denominados primary digital device (PDD) o dispositivos digitales primarios. Una generación que tiene interacciones sociales vía internet; es libre de opinar y actuar; la tecnología está íntimamente ligada a su vida: Ipods, ITunes, IPhones; es realista; materialista; liberal culturalmente; y apolítica. Esta indagación, entre otras cosas, pronostica que:

- Es la primera generación que no ha conocido otra realidad de la que está definida por Internet, los dispositivos móviles y las redes sociales.

- Sus miembros tendrán varios dispositivos digitales (más del 95%) y los usarán, por lo menos, seis horas al día, preferirán usar mensajes de texto que hablar con las personas.

- El mundo del 2020 será establecido y conducido por esta generación, con la creación de ciclos de crecimiento económico, comunicaciones más rápidas y dispersas, impacto comparable a la Revolución Industrial, etc. Los previsores señalan que, en el año 2020, conformarán el 40% de la población de Estados Unidos y de las economías emergentes, y el 10% de los países del resto del mundo no desarrollado; siendo la cohorte más grande de consumidores en el mundo entero.

- El mercado laboral cambiará: habrá una virtualización de las organizaciones (empleados trabajando en grupos virtuales siendo parte de equipos globales, ideas innovadoras, trabajadores del conocimiento).

Luego de haber leído a algunos de los pedagogos más reconocidos de la actualidad, y del presagio que se avecina para nuestros jóvenes, la pregunta que como docentes tenemos que hacernos es si estamos preparados para guiar a esta nueva generación. Pero antes de responder, sigamos conociendo aún más sobre nuestros alumnos, que a pesar de ser beneficiados con la incorporación de las nuevas tecnologías en sus vidas, están atravesando una época caracterizada por los excesos y la pérdida de valores.

2. ¿Qué problemas enfrentan?

El portal periodístico español El Confidencial señaló, en enero de 2013, que es preocupante los riesgos a los que se están exponiendo los adolescentes de todo el mundo. Según un estudio de la Universidad de Melbourne, Australia, entre los 27 países con más ingresos, EE.UU. es el que presenta un mayor nivel de mortalidad entre los 10 y los 24 años, dado su alto nivel de muertes violentas (también el más elevado) y las muertes relacionadas con accidentes de tráfico. Los autores no ahorran lamentos en el estudio respecto a la situación sanitaria de los jóvenes del mundo:

La generación más abultada de la historia del mundotiene un perfil sanitario preocupante. El mundo desarrollado ha estado lidiando con el elevado aumento de las enfermedades no transmisibles, como la obesidad, la inactividad física, el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales. Estos problemas están llegando ahora de forma abrumadora a los países en desarrollo, que todavía están atajando los problemas derivados de las lesiones, las enfermedades infeccionas y la alta mortalidad materna a la que se enfrentan las adolescentes.

Uno de cada cinco adolescentes de los 27 países másdesarrollados consume alcohol de forma abusiva todas las semanas. Los accidentes de tráfico son los principales causantes de la mortalidad adolescente en el mundo. Las muertes violentas son mayores en Europa del Este y Latinoamérica, y El Salvador presenta la mayor tasa registrada del mundo, tanto para chicos como para chicas. Estos datos preocupantes se relacionan con lo que señala Perla Zelmanovich, autora del apartado “Contra el desamparo” en “Una introducción a la educación en tiempos de crisis” de Inés Dussel y Silvia Finocchio. Zelmanovich, psicóloga, educadora e investigadora, sostiene que en la actualidad la violencia compromete de manera particular a los adolescentes y jóvenes, quienes en sus explosivas expresiones dejan ver la ausencia de un por-venir (dimensión constitutiva de la subjetividad en esa etapa de la vida). Su ausencia se hace evidente en esos pasajes anticipados por realizar “actos”, por actuar intempestivamente. Actos que hablan de esa falta de dimensión del porvenir como guardián del presente. Es que la transgresión de normas elementales en la sociedad, y las manifestaciones de abuso y de corrupción, dan cuenta de la conmoción del contrato social que impacta espectacularmente en los más jóvenes, desprotegidos de propósitos y expuestos a la deriva de una violencia de la que se apropian, extraviada en lo que la autora llama el “sinsentido”.

Frente a este panorama, a los adultos que habitamos las escuelas y que experimentamos en carne propia el rigor del desamparo social, Zelmanovich nos invita a sostener a los jóvenes, a habilitar la búsqueda de un proyecto posible ante el naufragio de ideales y utopías, y así poder rehabilitar el por-venir. Teniendo en cuenta que los adolescentes están en pleno “ensayo” de su vida, la autora explica que detrás de la joven deportista o modelo afamada, de la joven actriz, del pibe chorro, de los cuerpos tatuados, de los rostros cubiertos de aros en lugares que despiertan asombro, miedo, risas o rechazo es necesario vislumbrar un deseo por conquistar para, a partir de él, afrontar la escena del mundo. Leer que aquí hay un personaje es aceptar que hay un sujeto que está constituyéndose.

Para Marcelo Urresti, sociólogo, investigador y docente, especialista en cultura juvenil, las diferencias de la presente generación con las generaciones anteriores son: la exclusión, el desempleo, la mirada desvalorizadora del mundo adulto, todo en un contexto de expansión de una cultura donde lo “fast”, un conjunto de valores inmediatistas, hedonistas, contrarios al sacrificio y al esfuerzo, obstaculizan la acción de algunas instituciones contenedoras y formativas, como por ejemplo la escuela. Urresti postula que los jóvenes en general aparecen ocupando el lugar de lo peligroso y del riesgo, tanto para los otros como para ellos mismos. La visión que la sociedad adulta tiene de los jóvenes es en última instancia la de la amenaza. La causa de esto, tal vez radique en que para la lógica de los medios masivos de comunicación sólo puede ser noticia aquello que llama la atención, lo extraordinario, y más aún si tiene ribetes de espectáculo. Todo ello explica el maltrato social que sufre la mayoría de los jóvenes. Para Urresti, “nunca fue tan difícil ser joven”.

Frente a esto, Zelmanovich propone que los docentes recordemos que existe una frontera que, aunque a veces se desdibuje, marca diferencia y distancia con los alumnos. Y esta asimetría con los adultos que habitamos las escuelas (y universidades) resulta imprescindible reactualizar y ejercitar en tiempos de conmoción social, en tiempos en que los adultos, de quienes dependen esos niños y jóvenes, se encuentran ellos mismos vulnerados. Se trata de reactualizar esa diferencia en su faz de amparo y protección, no de omnipotencia ni de autoritarismo. Significa no llamarnos al engaño, no desconocer esa otra vulnerabilidad, a veces disfrazada, que le es propia al niño (y adolescente) por ser tal, vulnerabi lidad disimulada bajo las ropas de una prepotencia que esconde esa otra prepotencia de la desprotección. La autora sostiene la idea de que a los adultos en las escuelas nos cabe la función, la responsabilidad de preservar al alumno ejerciendo, ejercitando nuestro papel de pasadores de la cultura, de mediadores con la realidad, porque esa mediación opera como pantalla protectora.

3. ¿Qué hacer desde nuestro lugar de educadores?

Conocerlos:

Es fundamental conocer a quienes estamos enseñando. La importancia de llamar a las personas por su nombre demuestra interés por ellos, indica que nos importan, aunque es verdad que a veces no podemos precisar la cantidad de alumnos que tenemos, es significativo intentar acercarnos y hacer este esfuerzo. Asimismo, es preciso conocer los intereses de los chicos. Como señalábamos al comienzo, la tecnología y los nuevos medios son parte esencial de la vida del adolescente. Por eso es tan difícil mantenerlos mucho tiempo prestando atención si no utilizamos algún recurso tecnológico para complementar nuestra explicación, si no variamos las estrategias y logramos que permanezcan “dentro” de la clase (aunque eventualmente suene algún celular, por supuesto).

En una encuesta reciente del 2012, Unicef indagó acerca del consumo de los medios (internet, redes sociales, radio, tv y medios gráficos) por parte de los adolescentes residentes en grandes centros urbanos de la Argentina. La muestra fue de 1.100 casos, y se tomó a adolescentes de entre 13 y 17 años del Gran Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Mendoza, Gran San Miguel de Tucumán, Gran La Plata y Mar del Plata. Los resultados arrojaron que:

Uso de los medios:

- Para informarse sobre los temas que les interesan, los adolescentes consultan la TV e internet en forma predominante (51 y 41% respectivamente), el resto se divide en radio, diarios y revistas.

- Del total de los encuestados, 1065 miran TV generalmente, mayormente los días de semana que los feriados y fines de semana.

- Sólo 4 de cada 10 jóvenes escucha radio. Se escucha más en los centros urbanos del Interior y entre las mujeres.

- En cuanto a la lectura de diarios, es para destacar que el 40% indica que los lee en versión papel, y casi el 27% lo hace en versión digital, por lo que la lectura de diarios impresos supera a la de digitales, a pesar de la alta tecnologización de los adolescentes. En ambos casos, predomina la lectura parcial.

- Referido a la lectura de revistas, 4 de cada 10 lee revistas. En este caso la lectura no recorta por NSE (nivel socio económico).

Internet:

- La posesión de una computadora varía según el NSE y la zona. Pero ronda entre el 76 al 91% de la muestra quienes sí la poseen. - Si la computadora tiene conexión a internet, de 1.100 encuestados, 896 adolescentes respondieron afirmativamente (en su mayoría del AMBA y el NSE medio-alto).

- De los 1.100 encuestados, 1.033 respondieron que utilizan internet y la mayoría se conecta desde su casa.

- De los que se conectan, más del 90% lo hace más de una vez por semana, siendo el chateo la principal motivación para su uso. Independientemente de esto, el tema que más los convoca es la música.

- Sólo el 35% de los adolescentes navega acompañado o con un adulto presente. Pocos adultos intervienen activamente (lo cual no significa que no haya supervisión).

Redes sociales:

- De los 1.033 adolescentes que utilizan internet, Facebook es la red más frecuente, con amplia cobertura. Variando según zona, edad, género y NSE, del 84 al 91% la consultan, le siguen en importancia Twitter (8 al 33%) y Fotolog (23 al 31%).

- El principal uso de las redes sociales es el contacto con los amigos preexistentes como principal motivación. Y en promedio, el 50% de los usuarios hizo nuevos amigos a través de esta vía.

 - Es para resaltar que quienes hicieron nuevos amigos virtuales a través del chat o las redes sociales (508), 6 de cada 10 los conocieron personalmente.

- En cuanto al uso negativo de internet, ya sea habiendo perjudicado a alguna persona (chateando o escribiendo en Facebook), o habiéndose visto ellos mismos perjudicados, señalan que los perjudicaron al menos una vez (23%). Reconocen en mayor medida haberse visto perjudicados que haber perjudicado a otros.

Celular:

- Variando según zona, género, edad y NSE, de los entrevistados es altísima la proporción de quienes tienen celular (del 73 al 85%).

- Entre quienes poseen telefonía móvil (890), la mayoría asegura que los SMS desplazan a la función de hablar como principal motivación de uso.

- En la encuesta se les pidió que imaginen que se van a vivir a otro lugar por un largo tiempo y sólo pueden llevar un objeto. La PC con conexión a internet ganó la elección por sobre el celular.

- Sobre cuál de los medios creen que refleja mejor la realidad de los chicos y chicas, hay amplia ventaja para las redes sociales. La TV, de mayor difusión aún que Facebook queda en segundo plano.

- Relativo a cuál de los medios creen que refleja peor la realidad de los chicos y chicas, la TV resulta el medio más incriminado, seguido muy de cerca por los diarios, mientras que las redes sociales ocupan el último lugar.

- En cuanto a si alguna vez vieron o escucharon en algún medio de comunicación que alguien tratara inadecuadamente a algún chico/a por su aspecto físico, por alguna discapacidad o su situación socioeconómica, la percepción de discriminación varía entre el 41 y 55%, lo cual no es baja (sobre todo en los centros urbanos del interior y entre las mujeres). La TV es el medio de mayor discriminación para ellos, si bien las redes sociales no están ajenas.

- Referido a cuál de los medios es más fácil para que un chico/a pueda participar dando una opinión sobre algún tema, se ratifica la mayor accesibilidad a las redes sociales y con ello, más posibilidad de participación respecto de los medios tradicionales (y de los blogs que están poco difundidos)

Vincularnos:

Revisando los datos anteriores que nos permiten conocer y entender el por qué de las preferencias de nuestros adolescentes, es importante seguir pensando en las “formas” que venimos implementando para acercarnos a ellos.

Una historia que llama la atención es la relatada por Lucas Leys, pastor de jóvenes, en su libro devocional “Encuentros al límite”. El recuerda la vida de un muchacho al que sus compañeros de escuela le decían “Sparky” porque se parecía a un famoso personaje de historietas en Estados Unidos. El joven odiaba ese nombre, pero se lo dijeron tanto que al cabo del tiempo se acostumbró a su nuevo apodo. A “Sparky” no le iba bien en la escuela. Todas las materias le parecían muy difíciles, en especial física. También era poco habilidoso en los deportes, por lo que sus compañeros lo consideraban un increíble caso perdido y no le prestaban demasiada atención. Socialmente, Sparky parecía ser un perdedor profesional. No tenía amigos fuera de la escuela, y no se animaba a invitar a salir a alguna chica pues tenía miedo de ser rechazado. Sin embargo, Sparky tenía un hobby que siempre llamaba la atención: le gustaba dibujar caricaturas y tiras cómicas.

Cuando estaba terminando la secundaria, Sparky trató de que algunos de sus dibujos fueran publicados en el anuario de la escuela, pero fueron rechazados. Pese a todo eso siguió dibujando. Su sueño era trabajar para Walt Disney, así que cuando se graduó les envió una carta con muestras de sus trabajos. Esperó por largo tiempo la respuesta hasta que un día llegó una correspondencia diciendo que no había trabajo para él. Sparky se entristeció, aunque no se sorprendió, de modo que decidió crear un personaje propio y empezar a vender sus tiras de dibujos cómicos. Sus personajes fueron nada más ni nada menos que Snoopy y Charlie Brown. “Sparky” era el apodo de Charles Monroe Schultz, que llegó a ser uno de los caricaturistas más respetados del mundo…

Increíble historia, ¿no?. ¿Qué hubiera sido de Schultz si desde la escuela se lo hubiera alentado en su habilidad?. No lo sabemos, pero sin duda los obstáculos por los que atravesó fueron el motor para conseguir lo que deseaba. Sin embargo, no quisiéramos haber sido sus docentes, que teniendo en nuestras manos semejante “diamante en bruto” no tuvimos la capacidad de descubrirlo.

Cierta vez, una directora de una escuela en una charla para padres nos decía “No sabemos a quienes estamos educando… quizás haya dentro de estos niños y adolescentes un futuro Presidente de la Nación, un gran deportista, un eximio músico…”. Y si así no fuera, la responsabilidad por estar educando a la generación del mañana es más que suficiente. Además de todo lo anterior, no tenemos que olvidar que la educación debe realizarse en forma integral, teniendo en cuenta a las personas y a sus individualidades. Ya en el siglo XVI, el padre de la Didáctica Moderna, Juan Amós Comenio, decía que de la misma forma que hay armonía en el macrocosmos, el hombre debe convertirse en un todo armónico si se despliegan todas sus potencialidades y habilidades, y no simplemente la razón. Para él, la educación era: “El arte de hacer germinar las semillas interiores que se desarrollan no por incubación sino cuando se estimulan con oportunas experiencias, suficientemente variadas y ricas y sentidas siempre como nuevas, incluso por quién la enseña” . Su método pedagógico tenía como base los procesos naturales del aprendizaje: la inducción, la observación, los sentidos y la razón. Parte de su propuesta pedagógica era eliminar totalmente la violencia del proceso educativo. Señalaba que la educación debe ser comprensiva, no memorística, y un proceso para toda la vida, que integre las actividades creativas humanas y sus principios para una amplia reforma social basada en la unión de la teoría, la práctica y la crisis (estímulo para el pensamiento).

La reforma educativa que propuso Comenio estaba íntimamente ligada con la búsqueda de una renovación moral, política y cristiana de la humanidad. Defendió la idea de una escuela para todos, hombres y mujeres, señalando a las autoridades gubernamentales como responsables de su difusión y organización. Decía que el aprendizaje debe comenzar en el hogar (siguiendo las ideas sustentadas a partir de la Reforma), siendo de esta manera que los padres serían los primeros educadores. Y esto significaba la inclusión de la madre. Entonces si las madres no eran educadas, después no educarían a sus niños.

La docencia para Comenio era el oficio más noble entre todos, por eso era necesario reformar las escuelas, para que fueran “talleres de humanidad” y punto de partida de la educación permanente para llegar a una cultura humana universal.

Animarlos:

Siguiendo con el pensamiento de Comenio, él decía que “La escuela debe ser un grato preludio de nuestras vidas. Enseñar bien es permitir que el alumno aprenda de manera rápida, agradable y completa… y No debemos enseñar lo que sabemos, sino lo que son capaces de aprender los alumnos” . O sea, un lugar donde el estudiante se sienta cómodo y a gusto, donde pueda aprender a través del descubrimiento, expresarse con libertad pero respeto, sea valorado y animado. Para ello, nuestra propuesta educativa debe estar centrada en el alumno, sus intereses y motivaciones.

La tecnología es hoy parte de su vida, y no debemos dejarla de lado en la escuela.

Un tema controversial es el uso del celular en las clases. La Dra. Giselle Sabat, profesora de inglés en colegios y universidades de Chile, y creadora del Blog Guioteca, se pregunta si los docentes hemos dimensionado las capacidades de nuestros alumnos con esta herramienta. Y cita a Creig Nelson, autor del libro “Rocket Men” (2009), que afirma que las computadoras a bordo del Apolo tenían menos capacidad de procesamiento que un celular moderno. Hoy, con tan solo un celular con acceso a internet se puede buscar todo tipo de información, sacar y enviar fotos, redactar un email, traducir una palabra y leer una noticia.

Para la Prof. Sabat, ser sobresaliente implica ser creativo, tenaz, curioso y tener resistencia al fracaso. Una mente brillante no se define sólo por un gran éxito en los estudios. Hoy en día, se presta atención en cualidades que no son representadas por las calificaciones como la creatividad y persistencia. Esto no quiere menospreciar la importancia de las buenas notas, que siguen siendo un criterio de selección. Lo que se intenta decir es que las notas son el primer criterio, la primera barrera de selección, pero que pasan rápidamente a segundo plano, poniendo luego atención en cualidades como la proactividad, la resolución de problemas y la pasión por lo que uno hace. Sabat analiza algunas de ellas:

Persistencia: Es necesario enseñar a nuestros alumnos a ser perseverantes ante el fracaso, ante la crítica, el rechazo y la presión, creer que pueden. Todo logro significativo implica un gran esfuerzo, nada valioso resulta fácilmente. Un gran ejemplo de persistencia es la científica israelí Ada E. Yonath, quien obtuvo Premio Nobel de química en el 2009 por descubrir el funcionamiento del ribosoma. Cuando intentaba dar respuesta a sus preguntas e ideas, muchos la criticaban y tachaban de loca. Creatividad: Si pensáramos en nuestros alumnos que se incorporaron al jardín este año, se estarían jubilando en el 2070 aproximadamente. Nadie sabe cómo será el mundo en 5 años y, sin embargo, educamos para 10, 20 y hasta 30 años más. De este modo, expertos como Ken Robinson afirman que la creatividad de nuestros alumnos es tan importante como el alfabetismo. Si no se atreven a equivocarse, nunca saldrán con algo original. Pasión: Lo que sea que nuestros jóvenes y adolescentes decidan hacer, tienen que hacerlo porque les gusta. Es gracias a la pasión por lo que hacen que son fuertes ante el fracaso, creativos, proactivos e innovadores. Es la base de todas las otras cualidades. Un gran ejemplo es Steve Jobs que, a pesar de todas sus crisis, amaba lo que hacía y esto lo mantenía en pie.

Sabat concluye diciendo que a través de la educación nos proyectamos en el futuro que no podemos agarrar, pero cuyas herramientas podemos empezar a cultivar hoy.

El título de este escrito “El desafío de educar a la Generación C”, tiene como fin reconocer que, junto con los padres, los docentes somos quienes “estamos formando” a los adultos del mañana. Tremenda responsabilidad es la que nos compete, ya que nos cabe una función primordial en la vida de esta generación. Nuestras actitudes, nuestros comentarios, nuestro vínculo con los chicos, más que todo el conocimiento que podamos transmitirles, son lo que calarán hondo en esta etapa tan importante para su desarrollo.

Referencias bibliográficas

Blog: Poder PDA. Disponible en: http://www.poderpda. com/editorial/la-generacion-y-es-ahora-la-generacion- c-consume-conecta-crea-clic-clic-clic-nielsen/

El Confidencial. Disponible en: http://www.elconfidencial. com/alma-corazon-vida/2012/04/25/el-preocupante- perfil-sanitario-que-posee-la-nueva-generacion- de-jovenes-96757/

Falconi, O. (2004) - KAIRÓS, Revista de Temas Sociales Universidad Nacional de San Luis, Año 8 - Nº 14.

Friedrich R, M. P. y Koster, A. (2011). The Rise of Generation C. Strategy+Business. Booz & Company Inc.

Gomes Da Costa, A. C. - Pedagogía de la presencia (PP) - Edit. Losada.

Página web: Web adictos. Disponible en: http://www. webadictos.com.mx/2012/02/27/que-es-generacion-c/

Margulis, M. y M, U. - La juventud es más que una palabra. Disponible en: http://perio.unlp.edu.ar/teorias/ index_archivos/margulis_la_juventud.pdf

Obiols, G. (1995) - Adolescencia, Posmodernidad y Escuela Secundaria. La crisis de la enseñanza media. Bs. As. Kapelusz. Tedesco, J.C. (1995). El nuevo pacto educativo. Madrid: Anaya.

Tenti, F. ( ). Culturas juveniles y cultura escolar. IIPE/ UNESCO, Sede Regional Bs. As. Disponible en:

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Urresti, M. - Una escuela para adolescentes. Emilio Tenti Fanfani compilador - Parte III “Arritmias, disonancias y desencuentros”- Unesco, Unicef, Ministerio de Gobierno de la Prov. De Santa Fe. Pág. 54.

Zelmanovich, P. (2003) Contra el desamparo en Enseñar hoy. Una introducción a la educación en tiempos de crisis. Editorial Fondo de Cultura Económica.

Nota: Esta comunicación fue presentada por su autora en la comisión 1.1 [A] Experiencias pedagógicas en entornos digitales (ver p. 15) de la Primer Edición del Congreso en Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio ‘Interfaces en Palermo’.

Abstract: Generation C represents the children born in the 90’spassing his teenage years in the 2000s. These are called digital natives, young hyperconnected networks that have defined and enabled by the Internet, mobile devices and social. Multitasting are young people maintaining various tasks and conversations at the same time, youth with the culture of the instantaneous. Young highly trained in technology, but more and more away from physical contact and verbal. Youth who fill our classrooms and wonder what does the school and college with their immediate needs.

Keywords: education - C generation - new technologies - culture - student - reflection.

Resumo: A Geração C representa aos meninos nascidos na década do ´90 que transitam seu adolescencia e juventude nos 2000. São os chamados nativos digitais, jovens hiperconectados que dispõem de redes definidas e habilitadas por Internet, aparelhos móveis e sociais. Jovens multitasting que mantêm diversas tarefas e conversas ao mesmo tempo. Jovens com a cultura do instantâneo. Jovens muito preparados no tecnológico, mas a cada vez mais afastados do contato físico e verbal. Jovens que enchem nossas salas de aulas e se perguntam que tem que ver a escola e a universidade com suas necessidades mais imediatas.

Palavras chave: educação - geração C - novas tecnologias - cultura - aluno - reflexão.

(*) Carolina Bongarrá: Licenciada en Publicidad (UP). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación y Creatividad Publicitaria de la Facultad de Diseño y Comunicación. En su actividad en la UP publicó: “Enseñar a los maestros a que enseñen menos, para que los estudiantes aprendan más (2005); “Los dos Hans, Aebli y Lindemann (aprendizaje por la acción, 2007); “La universidad y la inclusión de los sordos” (2008).


El desafío de educar a la Generación C. fue publicado de la página 136 a página142 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXII

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