1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Escritos en la Facultad Nº97 >
  4. Utopías y distopías

Utopías y distopías

Luenzo, Antígona

(Publicidad I. Docente: Marisa García)

Escritos en la Facultad Nº97

Escritos en la Facultad Nº97

ISSN: 1669-2306

Marea Digital Ensayos de estudiantes DC sobre negocios, comunicación y tendencias en el mundo digital

Año X, Vol. 97, Julio 2014, Buenos Aires, Argentina | 92 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Desarrollo 

El objetivo del siguiente ensayo es trazar un recorrido histórico partiendo de dos obras distópicas del siglo XX muy influyentes para el futuro de la sociedad de la información y las comunicaciones como son Brave New World (Un Mundo Felíz) de Aldous Huxley, editada por primera vez en 1932, y la novela 1984 de George Orwell publicada en 1949; ambas proyectan un futuro donde el hombre y la máquina conviven dinámicamente y proponen una mirada crítica al futuro de la sociedad y al destino del hombre como individuo. 
Siguiendo esa línea temporal se incluyen referencias del libro La pantalla ubicua de Diego Levis, específicamente del tercer capítulo, “El camino digital - Tecnoutopías y sociedad de la información”. 
La meta de ese objetivo responde a reconocer la previsión de los pensadores que por medio del análisis histórico y situacional de sus épocas, acercaron con creatividad e imaginación la noción anticipada de un mundo-escenario no tan distante al que se ve casi 70 años después, con la red de redes ya consolidada en el orden de las comunicaciones y la manera que éste entramado tiene de afectar la forma de relacionase cotidianamente entre personas y organizaciones. Resulta casi imposible, por considerárselo además incompleto, no contextualizar cuando se mencionan avances tecnológicos en relación a nuevas manifestaciones sociales, políticas, culturales, artísticas, etc. Todos los saltos en lo tecnológico tienen lugar en un espacio físico determinado y durante el trascurso de una situación social particular que hizo y hace posible, crear, adaptar, aceptar y demandar el uso de la tecnología en las sociedades con capacidad de acceso económico e interés para aplicarla a distintos aspectos de la vida. 
El desarrollo de tecnología que se aplica a la mejora y diversidad de las comunicaciones ha evolucionado exponencialmente desde la llegada de la radio en 1920 al continente americano, la televisión a principios de la década del 40, las computadoras que salieron de los laboratorios para instalarse en las casas, al auge de Internet y la disponibilidad de tecnología móvil de hoy. 
Ambas obras eran mucho más proféticas de lo que nadie sospechó, porque se centraban en dos tipos de tecnología que, de hecho, harían su aparición y definirían el mundo a lo largo de las generaciones siguientes. La novela 1984 versaba sobre lo que actualmente se llama tecnología de la información: la clave del éxito del vasto imperio totalitario erigido en Oceanía era un ingenio denominado la telepantalla, un monitor de superficie plana, del tamaño de una pared (en las redes sociales casualmente el perfil de usuario es llamado wall), que podía enviar y recibir simultáneamente imágenes desde cada hogar individual hasta un vigilante Gran Hermano. La telepantalla era lo que posibilitaba la enorme centralización de la vida social bajo el Ministerio de la Verdad y el Ministerio del Amor, puesto que permitía al gobierno eliminar la intimidad controlando cada palabra y cada acto a través de una inmensa red de cables. 
Un mundo feliz, por su parte, trataba sobre la otra gran revolución tecnológica que estaba a punto de producirse, la de la biotecnología. La gestación de seres humanos no en úteros, sino, como diríamos hoy, in vitro; la droga soma, que producía una felicidad instantánea en las personas; el sensorama, en el cual se simulaban las sensaciones mediante la implantación de electrodos; la modificación de la conducta a través de la repetición subliminal constante, y si tal método fallaba, mediante la administración de diversas hormonas artificiales, eran los elementos que conferían al libro esa atmósfera tan particular y escalofriante. 
Habiendo transcurrido más de medio siglo desde la publicación de ambas novelas, podemos ver que, si bien las predicciones tecnológicas que contenían eran sorprendentemente acertadas, las predicciones políticas del libro de George Orwell resultaron ser erróneas. El año 1984 pasó, con Estados Unidos aún en Guerra Fría con la Unión Soviética. Ese año fue testigo de la presentación de un modelo nuevo del ordenador personal IBM y del inicio de lo que sería la revolución del PC.
Siguiendo esta premisa en 1984 nace el movimiento del software libre, iniciativa de Richard Stallman, antiguo programador del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT. Stallman, afectado por el rápido y drástico alejamiento de la programación informática de la filosofía hacker que había sido dominante hasta principios de la década de 1980 en el diseño de software cerrado (privativos en la terminología utilizada hoy), decidió renunciar a su trabajo en MIT e iniciar el desarrollo de un nuevo sistema operativo, el GNU, punto de partida del actual GNU/Linux, producto del trabajo de hackers de todo el mundo. 
Como ha afirmado Peter Huber, la computadora personal, unida a Internet, fue de hecho la realización de la telepantalla de Orwell. Sin embargo, lejos de convertirse en un instrumento de centralización y tiranía, condujo justo a lo contrario: la democratización del acceso a la información. En lugar de que el Gran Hermano vigilase todo el mundo, la gente podía utilizar su computadora e Internet para vigilar al Gran Hermano, a medida que los gobiernos de todas partes se veían obligados a divulgar más información sobre sus actividades. 
En ese orden de pensamiento, el investigador japonés Yonedi Masuda, quien en Computopía (1996), presenta la emergente sociedad de la información como una sociedad que ofrecerá nuevos conceptos de libertad e igualdad en la que florecerá la creatividad cognoscitiva individual. “Será una sociedad que se mueva verdaderamente hacia una sociedad universal de la abundancia”. Para Masuda: las redes de información, nacidas del desarrollo de la tecnología de ordenador y las telecomunicaciones servirán de apoyo del desarrollo de una democracia directa basada en la participación de los ciudadanos, en una sociedad sin clases en la que no existirá un poder dominante. 
Computopía remite a Utopía, la isla imaginada por Tomás Moro a principios del siglo XVI que, como el ciberespacio, puede ser definido como un no-lugar. Lugar en ninguna parte en donde refugiarse de los abusos y el desorden imperantes en un mundo que condena a los desposeídos a la marginalidad, al hambre y a la enfermedad, “cuando en realidad lo que habría que hacer es arbitrar medios de vida”. (Levis, 2009). Este no-lugar es lo más parecido en cuanto a características al de la red Internet, donde personas de diferentes lugares del mundo se reúnen en condiciones de igualdad, y pueden afectar este no-lugar y a sus ocupantes por medio de información. 
Para Masuda hay una fisura en la relación entre las computadoras y las sociedades dependiente del mal uso y que podría llevar al control y opresión de la sociedad y quedar ésta dominada, asemejándose a la distopía de 1984.

Si los ordenadores se utilizaran sólo con fines de automatización, la sociedad controlada sería una realidad y sus consecuencias serían la alienación del género humano y la decadencia social. Pero si se utilizaran plenamente para la creación de conocimiento, surgiría una sociedad (…) en la cual las personas vivirían mucho más dignamente. Es más, un sistema de ordenadores en tiempo real, conectados a una terminal en línea por medio de redes de transmisión de datos, conduciría a una sociedad totalmente dirigida si se utilizara de una manera centralizada; pero si su utilización es descentralizada y está abierta a las personas, llegaremos a una sociedad de creación de conocimiento para las masas. (Masuda, 1996)

Cada una de estas concepciones predictivas genera la necesidad de reflexionar acerca de Internet, donde el usuario es creador y transformador de nociones que modifican la realidad virtual. 
Sobre un foco pequeño y orientado a lo que se venía desarrollando (las distopías de Orwell y Husxley en contrapunto con las ideas de Masuda en Computopía) se aborda un fenó- meno social que se observa desde la globalización de las comunicaciones y vincula a usuarios entre sí y a usuarios con organizaciones, que en la red se comportan como usuarios/ personas. Se hace referencia a las comunidades virtuales que tienen intención de contribuir a cuestiones artísticas, ecológicas, de asistencia social, animal, filosóficas, filantrópicas, etc., compartiendo información con múltiples usuarios de la red, organizándose, coordinando y realizando tareas grupales para satisfacer distintas necesidades, o por el placer mismo de disfrutarlas. 
A esa rueda de buenas acciones en la red que agrupa a personas con expectativas y gustos similares y están destinadas a mejorar los esquemas que rigen aspectos de la cotidianeidad se le da, en este ensayo, el nombre de karma net, entendiendo por karma a una ley de retribución, de causa y efecto; todo individuo es parte de un todo y su buen accionar deja de ser un logro personal para ser una contribución a la totalidad. Existen foros en Internet, blogs, grupos en redes sociales y sitios web que se orientan bajo distintas misiones, todas ellas inspiradas en alguna premisa humanitaria, artística, política, etc. Existen personas que se organizan vía Web y se juntan para servir comida caliente y repartir abrigo a familias carenciadas, pasando de ser pequeños grupos a ser comunidades mayores; cumplen funciones que no están institucionalizadas sino que responden a principios humanitarios y son un ejemplo de este fenómeno emergente en Internet. 
Viajeros que emprenden ruta apoyándose en consejos de otros viajeros experimentados, algunos viajan sin plata y dependen de las relaciones que generan por Internet para conseguir hospedaje, comida, participar o asistir a eventos y seguir camino hacia otro lugar. 
Grupos más extraños, como el caso de La ciudad nos regala sabores de Facebook, dedicados a ubicar en un mapa las especies de árboles interesantes en la ciudad de Buenos Aires, destacando a los frutales o árboles con propiedades medicinales para ser utilizadas por personas y que son patrimonio universal. Se motiva a engrosar la lista y proponer medidas para preservar a estas especies. 
Son algunos ejemplos de fenómenos que crecen diariamente, los individuos agrupándose en un no-lugar para compartir información, acceder a conocimientos y hacer de su destino una opción; poder elegir resulta una de las bases de la libertad y el no-lugar ofrece ese espacio. 
La otra gran distopía de Un mundo feliz, aún no ha ocurrido del todo o no puede comprobarse, más allá de que muchas de las técnicas imaginadas por Huxley, como la fecundación in vitro, el alquiler de úteros, los fármacos psicotrópicos y la ingeniería genética para la producción de seres humanos, ya están aquí o se ven en un próximo horizonte. No obstante, esta revolución apenas acaba de empezar; la avalancha diaria de anuncios de nuevos adelantos en el campo de la tecnología, sumada a logros tales como la finalización del Proyecto Genoma Humano son señales de poder ser testigos de cambios más serios en el futuro.

Conclusión 
Lo que se ha intentado en este breve ensayo es contrastar las previsiones de los autores con lo que sucede actualmente en Internet según una mirada puramente subjetiva. 
Las computadoras personales e Internet como nuevas modalidades de tecnología informática prometían generar riqueza, propagar el acceso a la información y, por lo tanto, al poder de una forma más democrática, así como fomentar la unión de sus usuarios. Sin embargo, hasta ahora no ha tenido efectos positivos en cuestiones como la denominada línea divisoria digital o brecha digital (esto es la desigualdad de oportunidades de acceder a la tecnología informática) y las amenazas a la privacidad. La falta de reglamentación o legislación al respecto y lo difícil que sería instaurar leyes universales en un mundo donde se registran diferencias legislativas y culturales entre los diferentes países, resulta otro punto que sería interesante investigar: autorregulación o intervencionismo en Internet. 
Como conclusión se puede arriesgar que, lejos de la fantasía que postula que la máquina dominará al hombre, este es aún muy cauteloso a la hora de ensayar nueva tecnología en cuanto al impacto que ella puede producir en la vida diaria de los hombres. La acción del hombre por sobre la máquina alimenta la idea original de querer construir un futuro menos desigual, de poder resolver cuestiones operativas para enfocarse en propósitos de mayor valor para el hombre, es poner a la tecnología al servicio del hombre y el hombre al servicio de sus pares. Esa es la intención del desarrollo tecnológico en la actualidad y no una inalcanzable utopía.

Referencias bibliográficas 
Levis, D. (2009). La pantalla Ubicua: televisores, computadoras y otras pantallas. Buenos Aires: La Crujía. 
Orwell, G. (2007). 1984. Barcelona: Destino S.A. 
Huxley, A. (2011). Un mundo feliz. Buenos Aires: Debolsillo.


Utopías y distopías fue publicado de la página 51 a página53 en Escritos en la Facultad Nº97

ver detalle e índice del libro