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Las dos caras del conflicto bélico de las Islas Malvinas

González, Belén

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIII br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014 r n

Año XI, Vol. 64, Noviembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

Este ensayo aborda las dos realidades que reflejaban los medios de comunicación argentinos durante la guerra de Malvinas en nuestro país. Una de ellas, en el ámbito de Capital Federal y otra en el interior (más precisamente, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut). El objetivo de este escrito es comparar varios artículos periodísticos de la misma fecha y analizarlos a la luz de la teoría crítica. Es necesario definir la historicidad de los hechos. La Guerra de Malvinas fue un conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra sucedido en el año 1982. El origen del conflicto puede ser rastreado en el siglo XVIII, cuando los británicos se asentaron en la Isla Falkland Occidental. En 1770 fueron expulsados por los españoles. Un año más tarde los británicos volvieron a tener presencia en la Isla, pero finalmente la abandonaran por motivos económicos. Argentina declaró su independencia en 1816 de los españoles y ya en 1820 reclamó el control soberano de las Malvinas. Este reclamo, sin embargo, no prosperó. En 1841 los británicos habían designado un gobernador y cuarenta años después ya existía una población integrada por más de 1500 personas. Después de la Segunda Guerra Mundial el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas comenzó a debatir el estatus legal de las Islas, y en el 1965 aprobó una resolución instando a la resolución amistosa del conflicto por medio del diálogo. En 1977 se comenzaron a escuchar rumores sobre una posible invasión argentina.

Desarrollo

Entre los años 1975 y 1979, el gobierno de facto argentino, habían cometido masivas violaciones a los derechos humanos. La comisión interamericana por los derechos humanos había realizado un informe muy preciso, en el que se convocaron testigos y se recaudó información. Esto tomó estado público a través de los medios de comunicación internacionales. Argentina era observada como un país violatorio de los derechos humanos. El gobierno militar que ocupaba el poder, había justificado el accionar represivo por la necesidad de controlar la agresión subversiva marxista que amenazaba la nación. Sin embargo, el ataque a la clase trabajadora y la resistencia popular no había sido librado solo en los centros clandestinos de detención. Como había sucedido en el gobierno peronista, el estado había cumplido un rol fundamental a través de la transferencia de ingresos. Sólo que esta vez lo había hecho en sentido contrario, los ricos se habían hecho más ricos y los pobres más pobres. Martinez de Hoz era citado en todos lados e inauguraba la frase “achicar el estado es agrandar la nación”. En este contexto, Jorge Rafael Videla (máximo responsable del llamado Proceso de Reorganización Nacional) estaba cercano a cumplir su mandato y buscaba perpetuarse en el poder. El candidato natural para sucederlo en la presidencia era el Gral. Viola, jefe del ejército y principal aliado del dictador. Videla sabía que el nombramiento de Viola en la presidencia produciría resquemores dentro de las fuerzas armadas. Para seguir manteniéndolas unida debería nombrar a un general duro. El elegido fue el comandante del segundo cuerpo, un general alcohólico, jugador de póker y criminal responsable de sistemáticas violaciones a los derechos humanos al que Videla consideraba fácilmente manipulable: Leopoldo Fortunato Galtieri. El periodista Eduardo Vander Koy, asegura en un documental, que Galtieri marcó el punto más decadente de las conducciones del ejército que conoció la Argentina desde el primer golpe de estado. (Gueilburt, 2007) Mientras tanto, la economía en manos de Martínez de Hoz se desmoronaba. En cuanto a los medios de comunicación, existían programas en donde se sometía a la gente a consultarle a Martínez de Hoz dudas que se tenían al respecto de la situación, y él las contestaba en un programa en vivo. Por supuesto, todas las dudas quedaban aclaradas y el lado que siempre salía airoso era el estado. Años más tarde, confesaron que todos esos individuos que hacían preguntas favorables para la respuesta de Martínez de Hoz, eran pagos. El 26 de mayo de 1980, estalló el primer escándalo financiero del proceso militar: La quiebra del Banco de Intercambio Regional, que provocó el cierre de más 100 bancos y entidades financieras. Era la antesala del desmoronamiento de Videla, que estuvo caracterizado por las movilizaciones en contra de la política económica. El 13 de octubre de 1980 Adolfo Pérez Esquivel recibe el premio Nobel de la Paz. El otorgamiento tuvo repercusiones nacionales e internacionales. El 29 de marzo de 1981, Viola asume al poder. Galtieri ocupó la jefatura del ejército. El rumbo de la economía argentina no se modificaba y las demandas sociales crecían debido a la devaluación del peso, la pérdida de reservas, la fuga de capitales y la quiebra de la industria nacional. A viola lo sucede Galtieri quien pretendía cumplir un viejo sueño de la armada: Recuperar las islas Malvinas. El periodista Eduardo Van Der Koy, en el mismo documental, afirma que utilizaron la guerra de Malvinas para fortalecer el régimen. También su colega, Miguel Bonasso, afirma que fue un pretexto para una corrupción de características gigantescas. (Gueilburt, 2007) A principios de 1982, los militares diagramaron el ataque a los archipiélagos australes. Su plan consistía en el desembarque argentino el 9 de Julio en Puerto Stanley (capital de la colonia Británica) y la detención de la reducida fuerza militar inglesa.

La idea inicial era ir a las islas, plantar las banderas y hacer un reclamo internacional ante las Naciones Unidas. El 1 de marzo de 1982 Argentina mandó un comunicado advirtiendo que elegiría el procedimiento que resulte más afín a sus intereses. Ese mismo mes, las tropas argentinas llegaron e izaron bandera. Reino Unido sostuvo que si la parte argentina no se retractaba, enviarían todas sus flotas (barcos, submarinos atómicos, etc.) Oficialmente, se declararon en guerra. El 28 de marzo el gobierno británico inició medidas preventivas y paralelamente, ese mismo día, naves argentinas zarparon desde Puerto Belgrano. La contienda militar más grande de la historia reciente de Argentina estaba en marcha. Galtieri en un discurso hacia la población decía que “vamos a subir las escaleras de la democracia que hemos perdido. Escalón por escalón”. La sociedad en ese entonces se encontraba afligida y agobiada por la economía. El 30 de marzo de 1982 fue la primera marcha de la oposición. Trabajadores pidiendo por paz y comida. Esa misma noche, el gobierno pidió adelantar el operativo. Una escritora manifestaba en el documental lo siguiente: “No hay nada más controlante en una sociedad que la guerra. Militarizar a toda la sociedad con leyes en tiempos de guerra. Desde el punto militar, no pensaban en las consecuencias”. (Gueilburt, 2007) En la madrugada del 2 de abril de 1982, la fuerza de infantería de la marina argentina desembarcó en Puerto Stanley. Si bien, pocas horas antes la población había repudiado la represión, a partir de ese momento surgió un apoyo amplio a las medidas, con una euforia inexplicable. Argentina –el 3 de abril de 1982– sorprendida por el envío de tropas de Reino Unido, ordenó el reclutamiento de soldados argentinos clase 1962. A su vez, Naciones Unidas sancionó al país por su accionar y ordena que retiren las tropas de las islas. El 10 de abril del mismo año, Argentina manifiesta que está en buenas condiciones para el combate, luego de que Galtieri se reuniera con el Secretario de Estados Unidos. En ese momento el poder británico estaba pasando por un mal momento político, afectado por la coyuntura electoral. Sin embargo fue la guerra la que le permitió a la “dama de hierro” continuar en el poder. Mientras tanto la Casa Blanca se mostraba en aparente neutralidad. Argentina tuvo aliados fieles como Perú y Brasil, condicionales como Uruguay. Chile en cambio se mantuvo reticente a apoyar el accionar argentino. Los soldados argentinos fueron presa de la desorganización. Los jóvenes soldados se preparaban para afrontar una guerra. Un ex combatiente cuenta que los agarraron de sorpresa, les decían que iban al sur a ocupar un regimiento que había partido hacia las islas pero que cuando llegaron a destino le dijeron que no, que el regimiento al que pertenecían se iban directo a Malvinas. Otro ex combatiente Hector Alejandro Rey atestigua:

Fuimos a pelear a un territorio inhóspito, con una temperatura de -15º. Con la ropa que los militares usaban para desfilar, más conocidas como “De satén”. Me preguntaba ¿Qué hago acá? Tiré dos tiros solos en mi vida y me vengo a enfrentar con la tercera potencia mundial.

La propaganda política se regía por el slogan “Argentinos a vencer”.

En cuanto a los titulares de los periódicos de Capital Federal, predominaban mensajes como “Estamos Ganando”, “Argentinazo” y en el sur “Cortes de energía” o ”Cursos de primeros auxilios”. Existían realidades distintas. En Buenos Aires se vivía la guerra como una fiesta en la que lo más importante era la recuperación del territorio. Pero en la otra punta, solo había desconcierto y preocupación: no estábamos preparados para la guerra. La teoría crítica habla de este fenómeno considerando a los medios de comunicación como nuevos instrumentos del sistema político, mecanismos decisivos de la regulación de la sociedad y reproducción de los valores del sistema social, del estado de cosas existente. Estos medios de comunicación son definidos por la teoría crítica como mecanismos de ajuste, sospechosos de violencia simbólica y son temidos como medios de poder y de dominación. Esto puede ser visto en los diarios de capital federal. El eje dominante, por supuesto, era la junta militar. La propaganda política y los medios gráficos y audiovisuales mostraban un futuro prometedor para nuestro país, iba todo bien y solo se hablaban los temas que los protagonistas de la dictadura creían que había que mostrar. En el sur, el eje dominante o la ideología que atravesaba los medios gráficos, también era darle sensación de seguridad a la población. Esto se vio opacado, en algún punto, por los rumores que corrían y las notas que se presentaban. Se buscaba que la población de la ciudad vaya preparándose para de lo iban a sufrir, ser sede de los distintos regimientos que irían a pelear a los archipiélagos. Michael Foucault (1926-1984) analiza los modos del ejercicio del poder. El autor sostiene que existen dos formas de control social. Por un lado, la disciplina-bloqueo (hecha con suspensiones, prohibiciones, cercas, jerarquías, tabiques y rupturas de comunicaciones). Y por otro, la concepción del poder como feudo de los macro sujetos (el estado, las clases, la ideología dominante). Los artículos periodísticos principales dentro de este análisis son Los chicos se enteraron que venían a las Malvinas cuando las pisaron (del Diario Crónica de Comodoro Rivadavia, lunes 5 de abril) y Estoy orgulloso señor, quería venir (Revista Gente. Publicada en la misma semana). Ambos relatan dos historias de soldados que fueron reclutados, de la misma edad, pero poseedores de diferentes perspectivas. Estos ejemplos muestran como, en el mismo país, los medios de comunicación mostraban dos realidades distintas, con ninguna armonía o equilibrio entre ellas. Los medios parecían estar presenciando dos verdades diferentes condicionadas por las necesidades políticas y económicas de cada ciudad. En el documental, un ex combatiente narraba su indignación:

Yo no puedo creer que la gente festejaba que ese ser nos haya mandado a la guerra con la tercera potencia mundial. Era una guerra sin sentido. Éramos jóvenes que teníamos apenas 18 años, que habíamos tirado solo tres veces en nuestra corta vida, que no teníamos la preparación física ni psíquica. Nos hicieron ir a la guerra con armas que ya no servían. ¿Con qué nos íbamos a defender?

Seguido de esto, su colega, también agregaba que “a la gente le vendían que estábamos ganando y nada más alejado que eso. Los que vivieron una guerra de verdad fueron la gente del sur. Tenían miedo que los bombardearan a ellos”.

También para la misma época, salían titulares como “No se preocupen, estamos muy bien”. La televisión no era ajena a esta manipulación. Existían programas en los que las autoridades del Ejército afirmaban que en Malvinas los soldados no pasaban frío, ni hambre y en los que –inclusive– se hacían bromas jactándose de que volverían con más kilos de los que fueron. Paralelamente, los ciudadanos de Comodoro Rivadavia veían todas las nocheas, en el único noticiero que se transmitía por televisión, las noticias sobre el estado de la ciudad, la hora en la que ocurrirían los apagones y la información sobre cómo se organizaban para vigilar un algún posible ataque inglés. Los mismos ex combatientes cuentan como los medios de comunicación manipulaban la información, tratando de convencer de que estaba todo controlado y que los soldados jóvenes estaban en una condición mejor a la que en realidad padecían. El filósofo Louis Althusser (1918-1990) denuncia y contrapone la violencia física ejercida por los instrumentos represivos del Estado con una violencia simbólica cuyo monopolio está asegurado, garantizado y perpetuado por los Aparatos Ideológicos del Estado los cuales son familia, religión, escuela, universidad, medios de comunicación, etc. Este segundo tipo de violencia es ejercida en el terreno de la representación y su aspecto arbitrario se disimula con una supuesta legitimidad natural. En este caso, los medios de comunicación se pueden ver reflejados fielmente en este concepto. Toda esta serie de artículos periodísticos emitidos para la Capital Federal, tenían como fin, apaciguar las aguas y mantener bajo control a toda la sociedad. En cambio, las ideas que prevalecían en los artículos de los medios gráficos del interior (en este caso, Comodoro Rivadavia) estaban dirigidos a otro tipo de reacción, a la de informar para que los ciudadanos supieran a qué se podían enfrentar. Finalmente, la guerra concluyo la mañana del 18 de Junio de 1982. Las tropas argentinas cedieron entre las ofensivas inglesas.

Conclusiones

Finalmente, luego de haber analizado las circunstancias bajo la luz de la teoría crítica se pude concluir que la hipótesis planteada fue confirmada. En el conflicto bélico que sucedió entre Argentina y el Reino Unido fue utilizado como una herramienta para concretar intereses personales. En este sentido, se manipuló y utilizó la información para conseguir consenso sobre aquellas cosas que el gobierno de facto creyó que serían beneficiosas para sostener su gestión. Los militares crearon esta guerra para perpetuarse en el poder, pero finalmente quedaron atrapados de su propia mentira. En esa creación fueron utilizados, también, los medios de comunicación. El gran aparato ideológico del Estado sufrió el hecho de tener dos realidades para el mismo país: una para el interior y otra para la Capital Federal. Esto confirma, en algún punto, que siempre existe vigilancia política en los medios de comunicación; y una relación existente entre lo representado, entre cierto patrón externo de realidad y el modo en que la prensa gráfica y la televisión cumplen su rol de mediador de la comunicación en masas.

Bibliografía

Gueilburt, M. (2007). Malvinas, la retirada. [Documental]. Buenos Aires: Emerald.


Las dos caras del conflicto bélico de las Islas Malvinas fue publicado de la página 41 a página43 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

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