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Caída del muro de Berlín: El avance de la industria cultural

De la Plata, María Belén

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIII br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014 r n

Año XI, Vol. 64, Noviembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

El muro de Berlín fue el símbolo más claro del enfrentamiento entre el bloque comunista y el bloque capitalista. Finalizada la segunda Guerra Mundial, tras la división de Alemania, Berlín también fue dividida. Por un lado se encontraba el sector occidental, compuesto por Estados Unidos, Francia y Reino Unido, también llamado República Federal Alemana (RFA) y por el otro, el sector oriental, compuesto por la Unión Soviética, conocida también como República Democrática Alemana (RDA).

Las diferencias de ideales políticos llevaron en agosto de 1961 a la construcción del muro de 155 kilómetros de largo, que separó a Alemania durante 28 años creando realidades totalmente distintas de cada lado. En el lado Este se encontraba la RDA, con sistema socialista, mientras que en el oeste se ubicaba la RFA, bajo el sistema socioeconómico capitalista. En el sistema capitalista, los medios de producción son de propiedad privada, están en manos de la burguesía, clase social propietaria. El proletariado, es decir los trabajadores, buscan satisfacer sus necesidades básicas vendiendo su fuerza de trabajo a cambio de un salario. El principal objetivo de este sistema consiste en garantizar un alto nivel de empleo pretendiendo mantener, de esta forma, la estabilidad de los precios. La interacción generada entre compradores y vendedores que produce el mercado mismo (es decir, la oferta y la demanda) organiza la actividad económica. El sector público debe tener un control mínimo sobre esto. A diferencia del capitalismo, el sistema comunista establece la propiedad social, colectiva, de los medios de producción, eliminando así las clases sociales, consideradas generadoras de grandes diferencias entre los ciudadanos y un control estatal parcial o completo de los sectores económicos. Una manifestación artística que muestra claramente la división de Berlín es la película alemana Good Bye Lenin. En ella se narra la historia de una madre y sus dos hijos que viven en la RDA, abandonados por su padre que decide mudarse al lado occidental por tener una opinión contraria al sistema. Durante los 8 meses en los que la madre entra en coma, Alemania pasa por grandes cambios, entre ellos el triunfo del capitalismo y la caída del muro. Para evitar que su madre vuelva a sufrir una recaída, los chicos deciden ocultarle toda la realidad fingiendo que todo sigue estando igual. El film demuestra cómo se vive en ambos lados del muro y cómo, luego de su caída, el capitalismo y la industria cultural avanzan sobre el territorio comunista. Utilizando la Teoría Crítica, más específicamente los conceptos de Industria Cultural y Apocalípticos e Integrados, el eje de estudio será el avance de ésta en la RDA, mostrado en la película.

Desarrollo

Entre 1949 y 1960, millones de personas abandonaron Alemania del este para irse al lado occidental, donde la economía estaba creciendo sostenidamente. Este fue uno de los motivos, además de las diferencias políticas, que llevó en 1961 al comunismo a levantar un muro separando miles de familias y dejando a las personas sin libertad de cruzarlo. La división fue muy clara, de un lado el capitalismo y la industria cultural, donde todos querían vivir. Del otro, un comunismo controlador que se interesaba en mantener a su población dentro del territorio. En 1989, en la República Democrática Alemana, se hace una marcha por la libertad. Así comienza Good Bye Lenin, mostrando cómo la policía interviene en ésta violentamente. Esta marcha fue la última antes de que se tome la decisión de derribar el muro y abrir el paso hacia el otro lado. A partir de esto, la RDA es invadida poco a poco por los productos de la industria cultural, algo totalmente nuevo para aquellos que no estaban acostumbrados a las publicidades ni a la competencia de productos en el mercado. La primer escena en que se muestra el lado occidental es cuando Alex, el protagonista, decide viajar a allí por primera vez. Ingresa a una tienda de alquiler de películas, donde se estaba reproduciendo una película pornográfica y se muestra a todas las personas que estaban ahí, frente al televisor mirándola. Él mismo califica la experiencia como “primer descubrimiento cultural”, haciendo notar la sorpresa que era para él este nuevo bien de consumo. La llegada de locales de comida rápida, como Burger King y de marcas multinacionales, como Coca Cola, formaron parte también de este avance capitalista. La hermana de Alex, deja sus estudios en la universidad para comenzar a trabajar en Burger King. La occidentalización del edificio en el que vivían se muestra con la decisión de cambiar los muebles, las cortinas y los adornos, dejando los antiguos en la calle como si fueran basura. La llegada de antenas de televisión, en plena época del mundial, tuvo un gran éxito comercial, todos los hogares contaban con una. La novedad era poder ver los canales que se quisiera, algo que antes de la caída del muro no sucedía. Ya en los años 90, el control de paso en el muro había disminuido, no hacía falta pedir un permiso para salir, sino simplemente pasar. Así es como Alemania comenzaba a reunificarse por completo y a avanzar económicamente, dejando atrás la división de sistemas. El capitalismo se hizo notar aún más a partir de que la madre sale del coma y su hijo monta una especie de show para ocultarle la nueva realidad, en la ya no existía el comunismo. Para que la madre pudiera volver a su hogar, todos aquellos productos nuevos que había en la casa fueron reemplazados por los antiguos y tradicionales, así como también la vestimenta actual se dejó atrás para recuperar las prendas que ya no se usaban y simular que todo seguía igual. De esta forma se logró crear un pequeño espacio socialista en medio de un nuevo país capitalista. Los comercios que estaban vacíos –sin mercadería–, poco a poco se comienzan a llenar. Como menciona Alex, “dinero de verdad”, refiriéndose a la cantidad de productos y marcas nuevas que ingresaban al sector oriental. De un día para el otro las góndolas de los supermercados se llenaron de colores gracias a los diferentes productos y marcas que competían entre sí por llegar al consumidor. Las viejas marcas dejaron de existir y se hicieron imposibles de encontrar en algún comercio. Las publicidades inundaron las calles. El consumismo se adueñó de Alemania oriental. Cuando Adorno y Horkheimer comienzan a desarrollar la Teoría Crítica en 1930, explicada en el texto Dialéctica de la Ilustración (publicado en 1947), crean un concepto central de su pensamiento: industria cultural. Este concepto es el que le pone nombre al proceso que llega a la RDA con la caída del muro. La consideran un sistema de caos cultural, en el que se utilizan procesos industrializados de producción para la fabricación de productos culturales. Se comienza a producir en serie y a consumir de la misma forma. La gente se convierte en productora y consumidora, es decir, de la misma forma en que se trabaja, se consume. En la película se muestra reiteradas veces lo incorporada que tenía la chica que trabajaba en Burger King la frase que siempre debía decir. Por su parte, Alex –al terminar cada jornada instalando antenas de TV– tenía sus momentos de ocio tan mecanizados como su trabajo. Dejaba de instalar antenas para ir a filmar videos y ver cómo su amigo los editaba. Se conoce como amusement a la prolongación del trabajo bajo el capitalismo tardío. El tiempo de trabajo se iguala al de ocio. El hombre busca escapar del proceso mecanizado del trabajo para ponerse en condiciones de poder afrontarlo. La única forma de escapar de este proceso es adecuándolo al tiempo de ocio. Los individuos quedan atrapados en el sistema de la clase dominante al consumir productos similares a los que ellos mismos producen. Placer y diversión se asocia al mínimo esfuerzo intelectual, siendo, ahora, la única forma de disfrutar. (Adorno y Horkheimer, 1944-1947) La aparición de la publicidad fomenta el consumismo, que recién comenzaba a surgir en la RDA. Estas no hacen más que utilizar la repetición para promocionar un producto, que en definitiva son todos iguales. La publicidad y la industria cultural son dependientes, una promueve a la otra. La numerosa cantidad de productos requieren de publicidad para fomentar su consumo. Al mismo tiempo, ésta puede cumplir su función gracias a la necesidad de competencia en el mercado, es decir de la existencia de una industria cultural y todo lo que ella conlleva. Una de las escenas clave de la película es cuando colocan el cartel de Coca Cola en un edificio, signo de que las publicidades habían llegado al territorio para quedarse. La población rápidamente aceptó y se acostumbró a esta nueva era de consumo y en ningún momento la cuestionó. Esto demuestra la rapidez con que la industria cultural se instaló y llegó a todas las personas. Tomar Coca Cola y comer en Burger King ya era algo totalmente común en la sociedad. Adorno y Horkheimer sostienen que aquel sujeto que se resiste a la industria cultural es excluido y considerado “raro” y se lo hace vivir en la marginalización de forma que su capacidad de resistencia disminuye. Sin embargo, en la película esta situación de resistencia no se refleja en ningún personaje, todos se adaptan sin problema a este proceso y ninguno es aislado. Umberto Eco desarrolla dos conceptos que pueden relacionarse con lo último mencionado, apocalípticos e integrados. Luego de haber hecho un análisis sobre la cultura y los medios de comunicación, determina que frente a esta hay dos posturas. La de aquellos que disfrutan de la industria cultural y la de aquellos que la cuestionan. A los primeros se los identifica como integrados y a los segundos como apocalípticos. Para profundizar un poco más estas definiciones, se caracteriza a los integrados como aquellos que defienden y ven de forma optimista el fenómeno de la industria cultural, la consideran fundamental para un buen futuro. Piensan que el desarrollo tecnológico promete una oportunidad de expansión cultural. Eco cree que es un grave error defender al extremo el desarrollo cultural, ya que se cierra la posibilidad de nuevas orientaciones, se pierde la capacidad crítica y se produce un aferramiento a cualquier producto que provenga de la industria (porque es valorada como buena en si misma).

Por otro lado, se consideran apocalípticos aquellos que prefieren las viejas y antiguas costumbres, opinan que la cultura de masas es anticultural, rechazan las nuevas tecnologías y la forma en que se distribuye la información. Lo que Eco cuestiona de esta postura es que no se debe considerar a la industria cultural como irrelevante solo porque es industrial sino que se debe estar abierto a la idea de que puede llegar a generar ciertas aportaciones valiosas. (Eco, 1965) En la película, en la única parte que se puede considerar que el protagonista tiene una a actitud apocalíptica, es cuando se sorprende al ver que los productos que consumía hasta hace un tiempo ya no existen y fueron reemplazados por numerosas marcas de distintos países, cuestionándose la razón de esto. Trata de conseguirlos pero pronto se da por vencido y empieza a consumir las nuevas variedades, entendiendo que aquellos viejos productos desaparecieron por completo. Dejando de lado esta escena, en el resto de la película se puede observar que la industria cultural es aceptada por la población y los productos culturales son consumidos. A pesar de que se podría identificar a los ciudadanos como integrados, hay que mencionar que en la película se presentan algunas críticas hacia este nuevo proceso, pero se las muestra desde la perspectiva del gobierno y de los fieles al antiguo sistema. Alex y su amigo inventan y filman una situación para seguir ocultándole la realidad a la madre. Se muestra al supuesto representante de la RDA diciendo que socialismo es “vivir con los demás” y que por esa razón se había permitido a personas del lado occidental ingresar al sector, comprendiendo que no todos querían vivir en el consumismo, que no todos estaban interesados en los autos, la TV o el VHS; y entendiendo que algunos preferían alejarse del capitalismo y buscar vivir en una sociedad socialista. Esta escena permite asociar a los socialistas con una postura apocalíptica, considerando a la cultura generadora de consumo y manipuladora de la sociedad. Critican los productos de la industria cultural y las publicidades. Se podría decir, que la caída del muro abrió paso a una nueva forma de vivir para quienes no estaban acostumbrados al consumo masivo. Los muebles y las ambientaciones de las casas pasaron de colores grises, aburridos y similares a di versos y combinados de todas formas, se adoptaron estilos que los socialistas nunca hubieran imaginado que llegarían a su sociedad. En una escena la madre se sorprende al ver una lámpara de piel color rosa y antes de preguntar de quién era, asume que pertenece a alguien del lado occidental, lo mismo le sucede al ver la cantidad de modelos y diferentes marcas nuevas de autos. Las calles dejaron de estar vacías para llenarse de publicidades, los productos invadieron los comercios, el consumo cada vez fue aumentando más. La oferta y la demanda, propia del sistema capitalista, se adueñó del mercado. Se buscaba satisfacer la demanda con la oferta de bienes producidos en serie, de formatos similares y la población respondía a esto sin presentar crítica alguna.

Conclusiones

A modo de conclusión, cabe destacar el poder que tiene la industria cultural y la rapidez con la que llegó a sectores donde se pensó que nunca llegaría. La importancia que ésta tiene porque, en definitiva, todos convivimos y estamos inmersos en ella. Todo de lo que estamos rodeados tiene relación estrecha con ella, así como también con la publicidad (que influye directamente en permitir que se siga manteniendo y que siga creciendo a medida que transcurre el tiempo).

Good Bye Lenin refleja perfectamente la llegada del consumismo a la RDA y lo que significó para quienes vivían allí. En ella se hacen varias críticas al modelo socialista. Se lo presenta como privador de la libertad, controlador y violento con la gente. Se muestra la manera en que este sistema critica al capitalismo y lo rechaza. Esto lleva a calificarlo como un sistema apocalíptico, y al capitalismo como integrado ya que es justamente aquí donde surge la industria cultural. En una entrevista que le hizo el diario El País en 2010 a Umberto Eco, dijo que: “antes los apocalípticos eran los que criticaban y rechazaban. Hoy son los que critican, pero a la vez usan estas cosas”. (Eco, 2010, Diario El País) La industria cultural está tan instalada en la sociedad, que aunque se la quiera criticar, se deberá acudir a ella de todas maneras. Distinto a lo que era antes, como bien señala el semiólogo, cuando se criticaba y se rechazaba a la vez. Actualmente, de una forma u otra, en algún momento nos veremos obligados a utilizar algún producto cultural. En definitiva, en la sociedad actual todo tiene que ver con la industria cultural: vivimos en una era de consumo.

Bibliografía

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Caída del muro de Berlín: El avance de la industria cultural fue publicado de la página 69 a página71 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

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