1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65 >
  4. Un cielo lleno de medios: las nuevas estrellas

Un cielo lleno de medios: las nuevas estrellas

Menéndez, Nicolás

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XV br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 65, Diciembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

El objetivo de este ensayo es profundizar sobre la concepción de personalidad mediática en la actualidad. Se plantea que, como resultado de una democratización mediática sucedida a principios del siglo XXI, el acceso de la gente común a la esfera de medios “duros” como el cine y la TV se vuelve más sencillo, corriente y paralelamente fugaz. Este acceso que se profundizará aún más con el florecimiento de redes sociales como YouTube, a partir de la segunda década del 2000. El primer tópico que se aborda es la apropiación del fenómeno de la democratización de la fama por parte de las industrias cinematográfica y televisiva. Resulta necesario, en primera instancia, brindar atención a este concepto, que comienza a gestarse a principios de los años ‘80, llegando a su máximo exponente durante la década del ’90 y principios del 2000.

Desarrollo

En Convergencia y divergencia de los medios, Machado brinda a estos nuevos medios, la denominación de medios convergentes. Es decir, circunferencias mediáticas que se fusionan y trabajan juntas entre sí para dar a los medios particulares funciones innovadoras y reafirmadoras de su modernidad. Es de este modo que el cine, la televisión o la fotografía (entre muchos otros dispositivos mediáticos) abandonan su especificidad –o, en términos de Machado, su divergencia–; la cual les empujaba a formar núcleos propios, motivados por la unicidad y el separatismo. Este método de estudiar y analizar los medios llegará a resultar contraproducente: “en las sociedades humanas, un énfasis exagerado en las identidades aisladas puede llevar a la intolerancia y la guerra en las culturas, en tanto que los procesos de hibridación pueden favorecer una convivencia pacífica entre las diferencias”. (Machado, 2006, p. 2) Considerando esto, aquellos a cargo de los nuevos medios comenzarán a buscar comunicarse de modo más activo con sus consumidores, según explica Lev Manovich en El lenguaje de los nuevos medios. Mientras que la sociedad industrial ofrecía productos estandarizados para el consumo masivo de la sociedad, los nuevos medios permitirán al espectador (hasta un cierto punto) tomar el volante y decidir aquello que desea o no consumir. El espectador toma, en este nuevo contexto, un papel dinámico, ya muy distante del sumiso consumidor de los medios divergentes: su input es ahora valioso para las decisiones de productores y directores, que utilizarán esta nueva convergencia de los medios como herramienta para diversificar los contenidos y permitir una relación más profunda entre el espectador y aquello que consume. “En el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos. Todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria” (Warhol, 1968).

Esta reconocida frase del artista e icono del movimiento pop, Andy Warhol, puede relacionarse a la intención -prolífica durante la década de 1990-2000 en la televisión y cine argentino- de democratizar la fama. Es decir, de colocar al ciudadano tipo en la misma pantalla, transformándolo en la figura principal y estrella” del momento. Es este el caso de Televisión Abierta (1999), un ciclo de televisión gestado a finales de los ’90 por los directores Gastón Duprat y Mariano Cohn, en el cual el protagonista es nadie menos que el ciudadano común, sentado frente al televisor de su casa. Tras una búsqueda intencional de este tipo de historias, la producción del programa recorre los hogares y lugares de trabajo de diferentes ciudadanos porteños. Las personas elegidas van desde ama de casa hasta abogado, músico, etc., a los cuales otorga un pequeño espacio para trasmitir un mensaje, exponer sus talentos o habilidades artísticas, u ofrecer sus servicios en un determinado rubro (motivo por el cual suele incluirse un número de teléfono o forma de contacto junto con su presentación).

Usualmente se muestran en un registro y estética coloquial, casero y espontáneo, casi similar al que veríamos en un video familiar. Es así que vemos a personajes como Fita, una anciana jubilada que critica desde el propio living de su casa, la desnudez y exhibición corporal femenina que abunda en los canales de TV; o Martín, un joven que requiere un productor para su banda Universidad del Ruido, y ofrece a cámara una muestra gratuita de su música. Lo interesante de esta nueva concepción de la fama mediática es, precisamente, el limitado rango de tiempo que llega a durar: en el caso de Televisión Abierta, poco más que los minutos en que dicha figura está frente a la cámara. Si se retorna a las décadas del ’40 o ’50, cuando el modelo de estudios regía sobre el cine y la TV y el star system de actores se hallaba en pleno auge, se puede ver cómo el modo de concebir la fama ha cambiado drásticamente. A fines de los ’90 se contaba –además– con diversos programas de variedad y bloopers que otorgaban, a aquellos que envían sus videos familiares de accidentes o situaciones cómicas, una fama radicalmente diferente a la que podía gozar un actor de teatro o cine. El rígido patrón tradicional de acceso a la fama y el reconocimiento comienza a desestructurarse, de modo similar a lo que ocurre con la transición de medios divergentes a convergentes planteada por Machado. Se puede hallar un nexo, a su vez, con lo que Machado propone en relación a los medios híbridos: la posibilidad de que cintas familiares captadas de forma espontánea con cámaras de video puedan ser proyectadas en el medio televisivo, y gracias a la convergencia mediática ser consideradas tan parte del dispositivo como series, películas o documentales.

Si bien su legitimidad puede o no ponerse en tela de juicio, la fórmula de colocar como figuras principales del programa a gente que dista de la idea que tradicionalmente se tiene de una estrella, funcionó para directores como Duprat y Cohn y el programa fue recibido positivamente por la audiencia. Esta situación está profundamente vinculada con el fenómeno de publicitación de los entornos cotidianos y privados: ya se trate de un formato similar al de Televisión Abierta, un programa de variedad, un reality show o un talk show con invitados. En Pantallas tecnómades, Diego Levis incursiona sobre este nuevo fenómeno, analizando cómo el contexto mediatizado en que vivimos permite que las novedades tecnológicas debiliten nuestra noción convencional de realidad:

Las sociedades tecnocomunicacionales tienden a hacer de todo una representación y de esa representación un espectáculo en sesión continua, en un proceso que arrastra lo privado hacia lo público y lo público hacia el simulacro, impulsado por la unificación integradora y totalizante que impone la digitalización. (Levis, 2007, p. 2)

Esta noción propuesta por Levis de “hacer de la realidad un espectáculo” puede relacionarse, así, con la idea de enfocar a sujetos comunes y corrientes como las nuevas estrellas mediáticas.

Los ejemplos, entrados los años 2000, son fructíferos: reality shows como Gran Hermano, regidos por la exitosa fórmula de traspasar la vida privada de los concursantes al ojo público (podemos incluso relacionar el icónico ojo de la franquicia con aquella mirada externa que según Levis controla toda nuestras actividades públicas y privadas, en el caso de los concursantes lo que ocurre dentro de la casa), así como diversos talk shows y programas de entrevista, fundados bajo la premisa de dar la palabra al espectador y exponer su historia: algunos de los cuales podemos ver reflejados en pequeños segmentos del film Estrellas. Estrellas (2007), film documental de Federico León, sirve un propósito similar a Televisión Abierta, trasladado en esta ocasión a la pantalla grande. En éste se muestra la historia de Julio Arrieta. El personaje es un ex albañil y militante político que vuelve a la Villa 21 con el objetivo de fundar una mini-productora y transformarse en manager de actores provenientes de la villa, luchando a su vez por que éstos tengan las mismas oportunidades que actores convencionales. En este film se halla una clara relación con lo postulado sobre la relación entre lo público y privado planteada por Levis y la democratización del término estrellas: los mismos integrantes de la villa son sus grandes protagonistas. Sus directores también buscarán evidenciar a lo largo del film un choque entre realidad y ficción, representando aspectos laborales de Julio que se contraponen con su vida familiar en la villa. Toma relevancia la escena en que la esposa de Julio reniega ante su decisión de gastar el dinero guardado para comprar comida en una tela para la producción de su nuevo film. En palabras de Mercedes Halfon, escritora del suplemento Radar para Página 12: “la película recrea con la figura de Arrieta el tan cimentado imaginario hollywoodense de ‘nacimiento de una estrella’, y así la vemos terminar” (Halfon, 2007).

En la escena final, Julio y su esposa viajan en su automóvil familiar, con una técnica de back projection emuladora de un film de Hitchcock y viento en la cabellera, ahora consagrados como prototipos de lo que se considera las nuevas estrellas. En Los sesgos de la electricidad, Derrick de Kerckhove analiza el concepto de la identidad privada. El hecho de que la mediatización cobre un papel cada vez más vital en nuestro funcionamiento cotidiano lleva a preguntarse hasta qué punto se ve la privacidad involucrada en el trato con los medios de comunicación, y en qué nivel puede llegar a violar la intimidad. Resulta interesante, así, contraponer esta inquietud por la invasión de los nuevos medios con lo que observamos en los casos estudiados, donde tanto los participantes de un reality show como Gran Hermano, los espectadores de Televisión Abierta, o los integrantes de la villa en Estrellas aceptan intencionalmente exhibir partes de su vida privada en cámara, en pos del entretenimiento del público. En definitiva, la elección se reduce a uno mismo: “el debate más interesante para el futuro inmediato es decidir si estamos dispuestos a conceder tanto control sobre nuestros asuntos privados”. (De Kerchkove, 2006, p. 8) Se ha analizado, hasta el momento, cómo la concepción de la fama se ha modificado con el paso del tiempo. Estos cambios pueden deberse, quizás, a que los nuevos medios se hallan en constante evolución e hibridación, adaptándose cada vez más rápidamente a los avances tecnológicos y socioculturales. Es por ello que, a finales de la primera década del 2000 y comienzos de la segunda, comienzan a desarrollarse nuevos canales a través de los cuales una persona puede acceder a esta idea de fama y/o reconocimiento, especialmente las redes y sitios sociales en Internet. Estos nuevos canales de distribución de lo mediático proveen una instantaneidad y globalización de las relaciones inimaginable unos cuantos años atrás: en mayor o menor medida, gran parte del mundo logra interconectarse a través de las diferentes redes sociales compartiendo contenido, contactándose con otras culturas y sociedades, e incluso exhibiendo sus habilidades. Este último punto es especialmente fructífero en un sitio particular: YouTube, creado como un proyecto individual en 2005 y comprado por Google en 2006. Además de funcionar como cornucopia de acceso a la visualización de contenidos ya inaccesibles a través de otros métodos (como películas o series de TV antiguas), y como fuente convergente con otros medios como los noticieros de TV y la prensa; también otorga la posibilidad a los usuarios de producir y subir sus propios videos y visualizar los de otros usuarios. La incorporación de las nuevas redes sociales (Facebook, Twitter) dan la posibilidad de compartirlos entre sus conocidos, consecuentemente aumentando su difusión. De esta forma aspirantes a músicos, directores de cine, actores, e incluso personas comunes, se mezclan es este espacio. En Él miraba televisión, Mirta Varela hace referencia a que –desde lo cultural– YouTube sigue la característica esencial de medios como la televisión (y que Televisión Abierta profundiza).

Es decir, no establecer distinciones ni jerarquías entre aquellos objetos que pone a circular, más allá de su valor o legitimidad cultural. Si analizamos ahora la premisa de YouTube en relación a lo que programas como Televisión Abierta proponían en los ’90, hallaremos una similitud en la idea de heterogeneizar el concepto de “fama” o de reconocimiento, desafiando su antigua concepción como un estatus específico y de difícil alcance. Mirta Varela argumenta:

Lejos de considerar los medios actuales producto de una ruptura radical, entiendo que son producto de una historia previa y llevan inscriptas las huellas de esta historia.

[…] El modo en que otros medios de comunicación interactuaron entre sí en diferentes épocas de emergencia y transformación de las técnicas de comunicación puede decirnos algo (aunque no está de más aclarar que tampoco puede decirnos todo) acerca de cómo se relacionan entre sí en la actualidad. (Varela, p. 210)

De este modo, la forma en que el medio televisivo aceptó durante los ’90 la introducción de estas nuevas estrellas a su panorama, a través de programas de variedades y bloopers filmados como videos caseros nos dice algo sobre la aceptación que YouTube llegará a tener, transformándose en uno de los sitios sociales más visitados (y utilizados) mundialmente.

Se trata, así, de una cadena de eventos, que comienza en los ’90 y llega a su punto culmine con el florecimiento de los sitios para alojar videos, donde un único material subido (una canción, un hecho humorístico, etc.) puede llegar a convertirse en una sensación mediática de la noche al día, dado que “todo pasa a través de YouTube”. (Varela, 2009, p. 217) Resulta interesante resaltar una situación que se ha tornado común: se trata del video o YouTuber viral. En un estilo que podría asemejarse bastante al de los clips en programas de variedad, un video viral suele ser filmado en un formato usualmente no profesional y ser subido a YouTube o Vine, logrando un rápido reconocimiento o fama en la red a través de su masiva difusión. Estos videos pueden incluir accidentes, situaciones bizarras o extra-cotidianas, versiones de canciones o video-clips (ocasionalmente en forma de parodia), etc. Se pueden contraponer entre este concepto los talk shows de los ‘90, segmentos como 15 Segundos de Fama (de Showmatch) y programas como Televisión Abierta. Mientras que los programas mencionados solo eran reproducidos una vez, los videos subidos a YouTube, se mantiene en la red y disponibles. En palabras de Levis: “[Las redes] no están concebidas para ser vistas sino para hacer visibles a sus usuarios y a quienes los acompañan. Nada, o casi nada queda fuera de su alcance”. (Levis, 2007, p. 7) A este argumento se añade la nueva aparición de redes sociales como Facebook, Tumblr o Twitter, que dan a los videos una aún mayor difusión. Esto contribuye también a la consolidación de la figura del YouTuber, un individuo que se encarga de periódicamente subir videos de interés popular a su canal, ganando grandes masas de subscriptores y rápida difusión de su contenido. Los conceptos de video viral y YouTuber han cobrado particular fama en los Estados Unidos, precursor del movimiento de social media: sin embargo, dada la intensa globalización y difusión a que los nuevos medios se hallan sometidos hoy en día, no resulta difícil aplicarlos a ciertos casos en Latinoamérica. Un buen ejemplo es el de Germán Garmendia, más conocido por el nombre de su canal, HolaSoyGermán. Germán es chileno pero residente ahora en Los Ángeles. Subió su primer video a YouTube en 2011, transformándose tres años después en una sensación mediática, la cual llega incluso a traspasar la pantalla de computadora, con diversas apariciones o menciones en noticieros y programas de variedad televisivos. El canal cuenta con 18 millones de subscriptores, con sus videos superando un millón de visitas diarias. El contenido de dichos videos fluctúa entre diferentes temas contemporáneos y reminiscentes a la cultura e interés popular, tratados de forma humorística y, en el gran número de ocasiones, incorporando la parodia de situaciones típicas. En su más reciente episodio, “Mundial de Futbol”, Germán navega de modo humorístico y paródico las reacciones y situaciones típicas a la hora de enfrentar un evento como el Mundial, tales como la mediatización excesiva del evento, los efectos negativos de la tecnología en éste (el hecho de que los goles sean ahora festejados por Twitter y no en persona, situación que podemos relacionar con lo argumentado por Levis sobre la “incomunicación” a la que realmente llevan las redes sociales), la reacción del género femenino ante los partidos, etc. La figura de Germán, analizamos en sus videos, busca ser deliberadamente estrambótica como mecanismo paródico y de identificación de un determinado público joven, lo cual lo separa del código representado por un actor tradicional. Las temáticas adoptadas por sus videos, a su vez, resultan de interés a la franja etaria juvenil consumidora de sitios como YouTube. Asimismo es importante destacar su administración de páginas de Facebook y Twitter, ambas superando un millón de seguidores, y de Instagram, superando los 400.000 seguidores. La estrecha interrelación que existe entre las redes sociales y la fama mediática, se materializa en el reconocimiento de Germán ha conseguido (así como el que muchos otros también lograron).

Esta noción también contribuye a solidificar nuestro argumento sobre cómo la noción de aquello que involucra la llegada a la fama ha cambiado con la evolución de los medios y la aparición de las redes sociales. Al igual que otras personalidades mediáticas, Germán no es ajeno a la idea de las redes sociales como posible fuente enemiga. En 2013, surgió una controversia –analizada por Ramón García en el sitio web Guioteca– cuando un usuario de YouTube, conocido como “Xoda”, acusa a Germán de crear numerosos bots o cuentas falsas, a través de las cuales logra aumentar el número de suscriptores y vistas en su canal de YouTube, cometiendo fraude (dado que Google paga a los dueños de canales según el número de visualizaciones con que cuenten).

El problema generó discusiones en las diferentes redes sociales, siendo últimamente desmentidas por Germán en un video propio. Esta situación lleva, a su vez, a un punto de análisis en particular: la postura crítica que Machado propone en relación al futuro de la hibridación. “Muchas veces, la noción de convergencia puede sugerir una fácil integración y una fusión armoniosa de las formas de cultura, sin otorgar suficiente peso a las contradicciones que operan dentro de ella […]”. (Machado, 2006, p. 20) Esta misma proposición, presentada por Machado en relación a medios convergentes como el cine digital o el teléfono celular, puede trasladarse al funcionamiento de YouTube y otras redes sociales. En sus comienzos fueron vistas desde una perspectiva altamente positiva, destacándose su posibilidad de integración, heterogeneidad de contenidos y la convergencia de usuarios de diferentes partes del mundo (con puntos de vista, habilidades y concepciones diferentes).

Sin embargo, esta perspectiva alentadora puede desviar la atención de las contradicciones que Machado menciona sobre las redes. En lo que refiere a YouTube, y recuperando el caso de Germán Garmendia, es difícil saber con exactitud si las subscripciones a un canal se realizan de forma legal o si, en cambio, se está tomando ventaja de la monetización brindada por Google. En el caso de sitios como Facebook, por otra parte, existe la posibilidad de que una persona se oculte tras un perfil falso, llevando a cabo estafas y engaños de diferentes tipos.

Adicionalmente, Machado brinda importancia al impedimento que causan los turbulentos cambios tecnológicos actuales a la profesionalización de las nuevas generaciones de artistas y creadores, así como de los mismos actores. La constante evolución de las herramientas y su posibilidad de fusionarse “hacen que muchos realizados se sientan casi que obligados a juntar todo, produciendo resultados que se orientan más hacia la pirotecnia de efectos […]” (Machado, 2006, p. 21), situación que en YouTube es particularmente destacable, considerando el hecho de que muchos directores de corto y mediometrajes “amateur” se han acostumbrado a utilizarlo como plataforma para la difusión de sus productos.

Conclusiones

Se puede concluir que si bien las nociones tradicionales de fama continúan vigentes ha comenzado a establecerse, con la entrada al nuevo siglo, una concepción modificada de lo que ésta significa. Así tanto los primeros “famosos” derivados de programas como Televisión Abierta en los ’90, entusiasmados ante la posibilidad de democratizar el concepto de aquello considerado la fama, como las nuevas figuras que surgen a partir del florecimiento de las redes sociales, representan un novedoso panorama de medios convergentes y complejos, donde ciertas barreras antes consideradas sólidas (el star system del cine y televisión clásicos, la dificultad y técnica requerida para acceder al reconocimiento mediático, la pasividad del espectador ante el consumo de materiales audiovisuales, etc.) comienzan a moldearse, cambiando de forma y abriendo cada vez más nuestra percepción a nuevos horizontes.

Bibliografía

De Kerckhove, D. (2005).

Los sesgos de la electricidad. Revista Artnodes, UOC. Recuperado de: http://www.uoc.edu/inaugural05/esp/kerckhove.pdf García, R. (2013).

Hola Soy Germán: Intensa polémica por denuncia de fraude con bots. Guioteca: sección Medios Sociales. Artículo virtual. Recuperado de: http://www.guioteca.com/medios-sociales/hola-soygerman- intensa-polemica-por-denuncia-de-fraude-con-bots/ Halfon, M. (2007).

Avanti morochos. Página 12: sección Radar. Edición virtual. Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4298-2007-12-09.html Levis, D. (2007).

Pantallas tecnómades, en website Comunicación & Educación. Recuperado de: http://www.diegolevis.com.ar/secciones/Articulos/Pantallas_tecnomades.pdf Machado, A. (2006).

Convergencia y divergencia de los medios en Revista Miradas, La Habana, EICTV. Recuperado de: http://www.hamalweb.com.ar/Textos/Machado-convergencia-y-divergencia.pdf Manovich, L. (2005).

El lenguaje de los nuevos medios de comunicación (selección).

Barcelona: Paidós. (fragmentos) Varela, M. (2009).

Él miraba televisión, You Tube. La dinámica del cambio en los medios. Capítulo de El fin de los medios masivos, Bs. As., Ed. La Crujía.


Un cielo lleno de medios: las nuevas estrellas fue publicado de la página 27 a página30 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

ver detalle e índice del libro