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Juego Óptico Espacial

Lambertina, María Paula

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XV br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 65, Diciembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

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Introducción

A lo largo del presente ensayo se desarrollará una nueva tendencia artística que se viene gestando a lo largo de los últimos años, a partir de la relación con el movimiento moderno y, particularmente, el movimiento artístico Op-Art, cuyo mentor Victor Vasarely, constituye un referente ineludible. Artistas como Jesús Rafael Soto y Julio Le-Parc son los principales íconos de esta propuesta artística denominada Juego Óptico Espacial y es a partir de sus pensamientos y obras que se exponen los fundamentos de la misma. El foco de análisis se centrará particularmente en dar a conocer el nuevo concepto de instalación, exhibida en el Salone del Mobile en Milán, propuesta realizada por la marca de moda COS y el estudio de diseño japonés nendo.

Desarrollo

A lo largo de los últimos años se ha ido gestando una nueva tendencia en el ámbito artístico que busca integrar el espectador a la obra, es decir, que no sólo sea un observador, sino que además, la recorra y participe en ella. La obra de Jesús Rafael Soto puede incluirse esta nueva concepción artística, puesto que “el espectador en su movimiento alrededor de la pieza percibe la modificación del efecto vibratorio de las rayas”. (VV.AA., 1989) María Alice Millet, en Jesús Soto: Visual Resonances, establece que el artista acepta el reto de ir “más allá del plano, quebrando el dualismo del sujeto y del objeto con la creación de un espacio experimental” e invitando “al público a interactuar, en el plano físico-sensorial”. Soto considera al hombre ya no ajeno al mundo, sino inmerso en un espacio, tiempo y energía, pleno como aquel:

Antaño el artista se situaba como un testigo exterior del mundo cuyas armonías iba recomponiendo a su manera –desde fuera–, creando relaciones de formas y colores en el lienzo. En cambio hoy en día sabemos bien que estamos sumergidos en el espacio. Ya no somos observadores sino partes constitutivas de la realidad.

Teniendo en cuenta las palabras de Soto, esta tendencia vuelve a redoblar la apuesta: no sólo supera el plano bidimensional del cuadro, sino que además traslada la tridimensionalidad de la obra al espacio.

El artista sostiene que la creación artística debe ser orientada hacia la exploración de “las realidades infinitas que nos rodean y de las cuales apenas somos conscientes”. Por lo tanto, recurre a formas simples como el cuadrado y el punto para demostrar que los elementos “pierden su solidez y son reemplazados por un estado aleatorio de vibraciones”. Es por ello, que no son los elementos en sí lo que le preocupan, sino las relaciones que surgen de éstos: “los elementos sólo deberían servir para demostrar la existencia infinita de ‘relaciones’, no sólo en el espacio sino también en el tiempo”. Soto, al hablar sobre la función de la obra de arte, sostiene que ésta debe “estimular la reflexión, su interés es sumamente conceptual, aunque el artista tiene que recurrir a medios sensoriales para evidenciar esos conceptos”. Aquí se fundamenta otra de las características de esta tendencia, la cual exige del arte ser capaz de ocasionar una emoción, conocimiento, descubrimiento en el que la contempla, sin que signifique que deba nacer de una situación emocional. Es a partir los reconocidos penetrables, esculturas dentro de las cuales las personas pueden caminar e interactuar, que Soto demuestra que la obra se completa con la participación del espectador y, a su vez, concreta su reflexión de un universo pleno, lleno de relaciones. Lejos de expresar lo definitivo, lo inmutable; el universo y, por tanto, su obra son para Soto: aleatorio. Otro reconocido artista que pertenece a esta tendencia, es Julio Le-Parc, “activo protagonista del movimiento óptico y cinético internacional”, según lo presentó el MALBA en la actual muestra Le Parc Lumière que se expondrá hasta octubre de este año. A partir de su primer propósito: “aumentar la distancia entre el artista y la obra” eliminando todo rastro de composición subjetiva y realización manual, según sus propias palabras; el artista, va a preocuparse por encontrar un sistema unitario para “regular la superficie, las formas y su relación en el plano dependiendo de un programa predeterminado”. Encuentra aquí el punto de partida, clave de esta tendencia; el ojo del espectador. Teniendo en cuenta sus palabras, el artista propone superficies activas que establecen una conexión visual con éste, a partir de formas geométricas simples (cuadrados, círculos, rectángulos, etc.) cuyo carácter anónimo permitía proceder a un efecto óptico a partir de la uniformidad: “se podía imaginar que esos cuadros se continuaban mas allá del marco”. Luego aplica la variación progresiva de un mismo elemento, creando una superficie modulada, conocidos como relieves, dónde hace intervenir la luz, cuya alteraciones conciernen su mayor preocupación: “los elementos reales perdían su presencia y su realidad se confundía con las formas producidas por los reflejos, las sombras y la variabilidad de los puntos de vista (…) que se posibilitaban con el desplazamiento del espectador”. Esta tendencia que se aleja de toda obra única, definitiva y estable, nace de aquel juego óptico que surge debido al cambio de posición del observador, generando, como bien establece Le-Parc, “la múltiple variedad de situaciones en una misma experiencia”, y por tanto, la noción de “movimiento, inestabilidad y de probabilidad”.

COS + nendo

La marca de moda COS y el estudio japonés de diseño nendo han creado una innovadora instalación para el Salone del Mobile de Milán, realizado este año. La exposición, ubicada dentro del famoso distrito de arte de Brera, “retrata el lúdico, pero racional enfoque del estudio para re-imaginar los objetos cotidianos y proveer lo que ellos llaman epigramáticamente: “un pequeño `!’ momento”. (Trendland, 2014).

Para esta ocasión, nendo propone un nuevo concepto de instalación, tomando como pieza central a la camisa blanca clásica, ícono emblemático y piedra angular de COS. Oki Sato, fundador del estudio de diseño, sostuvo al respecto que: “cuando observas una camisa blanca de COS, explica tantas cosas; entonces, decidí dejarla hablar”.

La camisa, por lo tanto, va a contar una historia, pero como todo relato necesita de espacio, tiempo y, sobretodo, de un espectador con quien dialogar. A lo largo de la sala se distribuyen, en líneas abiertas, la serie de camisas: ya sea colgadas del techo, o bien, colocadas en soportes de pie, pero que en conjunto, y a diferentes alturas, dibujan un recorrido simple y de alto impacto visual. A los fines de describir el espectáculo, Oki Sato se expresa del siguiente modo:

Las camisas inteligentemente ordenadas son nítidas, clásico blanco hasta que caen dentro de los marcos de acero del cubo, punto en el cual cobran color; de modo que hace pensar que el espacio en sí mismo las ha teñido. Este marco simple pero eficaz fortalece la conciencia del espacio de los espectadores.

Como se ha mencionado, un nuevo elemento entra en escena: marcos geométricos de acero pulido, también llamados “esqueletos de metal”, interactúan con las camisas provocando diferentes efectos ópticos, según la perspectiva del observador. La sucesión de cubos o prismas rectangulares que aumentan progresivamente de tamaño, se disponen en sentido lineal, se encastran, se yuxtaponen, generan empalmes o intersecciones; contienen las camisas monocromáticas. Sin embargo, cuando las partes de éstas reposan en su interior, se tiñen gradualmente de color: desde el blanco al gris oscuro, o bien, en diferentes tonos de grises, según la escala de la base circundante. Este enfoque inusual para diseñar la instalación fue más allá de la camisa o de los “bastidores de suspensión”; en cambio, buscaron crear piezas escultóricas basadas en la interacción de los marcos y las camisas. A pesar de estar estáticos, la relación que surge entre estos elementos, a través del espacio y del color, donde los tonos intermitentes cambian la ruta de las camisas, proponen la noción de tiempo. “Estas camisas, que caen en cascada y poseen un color bloqueado, en gradación de negro y gris, fluyen a lo largo del espacio como si fuese para visualizar el carácter clásico de la camisa blanca a lo largo del tiempo”, eran las palabras de un espectador que recorrió la obra. Nendo expone una nueva historia, basada en la necesidad de pureza y simplicidad, en donde invita a re-imaginar a la camisa blanca que actúa como un lienzo, y se encuentra enmarcada y delimitada por geométricos marcos rectangulares de acero, símbolo de su racionalidad, para proponer al espectador una experiencia lúdica y espacial y, finalmente, conseguir su objetivo más importante: “darle a la gente un pequeño`!’ momento”. La filosofía de los creadores, resumida en las palabras de Oki Sato sostiene que:

Hay muchos pequeños `!’ momentos escondidos en nuestro día a día.

Pero nosotros no los reconocemos e incluso, cuando lo hacemos, tendemos a resetear inconscientemente nuestras mentes y a olvidar lo que hemos visto. Pero creemos que estos pequeños `!’ momentos son los que hacen nuestros días tan interesantes, tan ricos. Es por eso que queremos reconstruir la vida cotidiana mediante la recopilación y remodelación de estos momentos en algo fácil de entender. Nos gustaría que la gente que ha encontrado diseños de NENDO pueda sentir estos pequeños `!’ momentos intuitivamente. Ese es el trabajo de NENDO”.

Raíces e influencias: Op-Art. Victor Vasarely

Op-Art es un término utilizado como abreviatura de ‘arte óptico’ para referirse a la pintura y la escultura que explota las ilusiones o efectos ópticos de los procesos perceptivos” (2009). Fue utilizado por primera vez por un escritor en la revista Times el 23 de octubre de 1964. La tendencia expuesta anteriormente, hecha sus raíces en este movimiento, el cual se definió a partir de una exposición celebrada en 1965 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York titulada The Responsive Eye (el ojo que responde). Es posible considerar al Op Art, asimismo, como una derivación del Arte Cinético, sobre todo por la impresión que produce de movimiento. “Son obras cuyas formas parece que se expanden y contraen, avanzan y retroceden, simulan girar, surgir o desaparecer. Sin embargo, no conllevan un movimiento real ni de la obra ni del espectador, como sucede en el cinetismo”. (VV.AA., 1989) Los artistas op buscan conseguir mediante “la repetición de formas simples y un habilidoso uso de colores, luces y sombras”, según establece Bernal Gurrola Saúl Ramsés, en op art, “amplios efectos de movimiento, brindándole total dinamismo a superficies planas, las cuales terminaban siendo ante el ojo humano espacios tridimensionales llenos de vibración, movimiento y oscilación”. La sensación de movimiento es conseguida por estos artistas, entonces, mediante la “explotación de la fiabilidad del ojo a través del uso de la ilusión óptica”. Vasarely, calificado como el padre del Op Art, fue alumno de la Bauhaus de Budapest, de cuyas experiencias se servirá para investigar “el carácter funcional de la plasticidad”. El artista explorará los efectos cinéticos, fuente de sus creaciones, por dos razones: una es personal, el hecho de que, según nos dice, “la idea del movimiento me ha perseguido desde mi niñez”; y la otra es la idea más general de que una pintura que vive por medio de efectos ópticos existe esencialmente en el ojo y en la mente del espectador y no simplemente en la pared –se completa a sí misma cuando se la mira.” (Carabajal, 2010).

Conclusiones

Para concluir este ensayo se tomarán las palabras de Julio Le-Parc para hacer referencia a esta nueva tendencia que circunscribe al espectador, lo coloca como centro de un fenómeno y lo rodea completamente de una situación visual, a través del espacio y del tiempo, unidad indivisible e infinita como el universo. El hombre considerado “ser viviente capaz de ver, de comparar, de hacer un juicio, de dar una respuesta, de reaccionar, de actuar, de abrir perspectivas” es tomado aquí no como un mero observador, sino como aquel que completa a la obra, la recrea, juega con ella y, por su parte, recibe a cambio, un aprendizaje, un conocimiento nuevo, una emoción desconocida… finalmente: una total experiencia en el espacio”.

Bibliografía

Carabajal, K. (2010). Op Art. Disponible en: http://educartelourdes.blogspot.com.ar/2010/04/el-op-art.html

De Olaguer, F. (1989). Los Grandes “ISMOS” Pictóricos del Siglo XX. Barcelona: Vicens-Vives. Nendo reframes the white shirt as centerpiece for COS installation in Milan. (2014). En De Zeen Magazine. Disponible en: http://www.dezeen.com/2014/04/08/nendo-installation-for-cos-to-be-presented-in-milan/

Op-Art (2012). Op Art History Parte III: Orígenes e Influencias en el Op Art. Disponible en: http://www.op-art.co.uk/history/op-art-historypart-iii/

Popper, F. (2009). Op Art, Oxford University. Disponible en: http://www.moma.org/collection/theme.php?theme_id=10139 VV.AA. (1989).

El Arte del Siglo XX 1950-990. Barcelona: Salvat.


Juego Óptico Espacial fue publicado de la página 33 a página35 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

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