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Verdades recordadas

Fiorentino, Araceli

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XV br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 65, Diciembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

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Introducción

El siguiente análisis corresponde al largometraje del director Nicolás Gil Lavedra Verdades verdaderas, la vida de Estela (2011).

El trabajo analizará el contexto histórico que rodea el film y la estructura narrativa del mismo. En este sentido, se analizará, el modo en el que una historia real y común a todos los argentinos es contada. Esta decisión de encarnar el análisis por este camino es debido a la riqueza de historia, documentos e información que brinda la película, así mismo como el espíritu crítico que posee el director, al recordar y memorar un hito que marcó al pueblo.

Desarrollo

Verdades verdaderas, la vida de Estela está basada en hechos reales. Es una especie de relato biográfico de Estela de Carlotto, y su exhaustiva búsqueda por su nieto durante la última dictadura militar en Argentina. Para continuar es necesario hacer memoria y recordar que en 1976, un Golpe de Estado de las Fuerzas Armadas desalojó al Gobierno constitucional argentino, comenzando así una política de terror e injusticia, donde los derechos humanos del pueblo y las personas no tenían autonomía propia. Esta misma política fue la que desembocó en violencia, asesinando a 30.000 ciudadanos de toda clase y edad y la desaparición de 500 niños aproximadamente. Fue durante esta época que los niños en gestación y de corta edad nacieron en cárceles de la dictadura, siendo robados y adoptados por sus mismos secuestradores como hijos propios. Verdades verdaderas, la vida de Estela narra la vida de la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, desde la desaparición de su hija hasta la actualidad. El film relata cómo se constituyó la asociación Abuelas de Plaza de Mayo en paralelo a la búsqueda de Estela por su hija y próximo nieto, y la transformación que sufrió a lo largo de su vida. La voz propia del largometraje nos muestra la lucha por los ideales de justicia y reencuentro, siendo la historia de Estela una entre cientos. El mensaje que transmite es que todos merecen el derecho de la identidad y de la verdad, y el film refleja las historias que vivieron en aquella desgraciada realidad y que aún hoy, en la actualidad, siguen luchando desde hace más de treinta años por conseguir aquel derecho. La película posee elementos interesantes en su estructura narrativa, comenzando por el juego del pasaje de presente a pasado. Esta podría ser fragmentada en tres partes, para su mejor entendimiento: en primer lugar la historia que se cuenta en sí, es decir, la búsqueda de Estela por su hija Laura y su nieto Guido; en segundo lugar, una serie de flashbacks que remontan a una historia pasada, a la niñez de Laura. Y por último, en el presente de la historia, el armado del archivo bibliográfico familiar para Guido, utilizado como recurso de la asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo para recuperar nietos perdidos. Los flashbacks se muestran mediante una iluminación tenue y en colores sepia, lo que da aviso al espectador del cambio de época. El film comienza con un fragmento del pasado y automáticamente conduce al presente y una voz en off introduce en el relato la búsqueda de un tal Guido, quien estaría cumpliendo 32 años. Durante el comienzo y a lo largo del relato se encuentran sucesivos flashbacks, remontándose al pasado en un orden que no es cronológico. El film va sembrando pistas que encontrarán su respuesta en dichos flashbacks, como por ejemplo Estela de joven buscando a su hija Laura escondida por la casa. La sucesión del relato en sí mismo es impactado por estos flashbacks, ambientándonos en un comienzo por el 2009, en vísperas de año nuevo, ya constituida la asociación de Abuelas de Plaza de Mayo. Estos años vienen a ser interrumpidos por el recuerdo de la familia en otros años de Estela, retornando al contexto histórico de aquella época; Laura era integrante de la Juventud Universitaria Peronista a sabiendas de que aquello podría atraerle un gran problema, cuando el gobierno finalmente es derrocado. Haciendo un punto y aparte en el análisis de la estructura narrativa, el film juega con los medios masivos de la comunicación, imponiéndolos como vía de información hacia el espectador; son sucesivas las veces que en la pantalla hay un close on en diarios, radios y hasta escenas de televisión. A partir de aquí comienzan las persecuciones y encuentros clandestinos de Laura y sus padres, introduciéndose los recuerdos de Estela de la niñez de Laura. Como se advirtió anteriormente, es necesario conocer la historia argentina para realizar un seguimiento del film. La tensión dramática provocada por la dictadura es mantenida a lo largo del film, desde acciones simples como dejar luces encendidas en la casa como por ejemplo el fragmento del film donde Estela sale de la casa, simulando aún estar en ella, hasta mayores como estar escondiéndose, como por ejemplo Laura cuando debe escaparse luego de iniciada la dictadura. Estela de Carlotto, en 1977, tuvo un encuentro con el Gral. Reynaldo Bignone, presidente decimotercero de facto de la Argentina dependiente de la dictadura autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”. Aquí se halla otra cruda bajada de línea; los militares llegarían a cualquier consecuencia por mantener el control. Por más que el espectador sepa que se encuentra frente a una ficción, no deja de recordar que aquellos hechos sucedieron y afectaron como tal, y que los asesinatos sucedieron.

La película se encuentra marcada y dividida por años y hechos, siendo así que en 1978, en el Palacio de Justicia, a Estela le advierten frenar con la búsqueda. A partir de aquí, es el comienzo de algo importante: la constitución de la asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo, siendo sus primeros pasos las caminatas por Plaza de Mayo, vigiladas y reprimidas por militares, que dan inicio así sus primeras reuniones.

Analizando el film en función del contexto histórico, también está presente la reunión llevada a cabo en San Pablo, en 1980, del Comité de Defensa de Derechos Humanos. No sólo desaparecía gente en Argentina, sino que también en Chile y Uruguay. En 1982, se produjo el comienzo de la guerra por las Islas Malvinas; los grafitis que aparecen a lo largo de la película son un recurso interesante, demostrando el malestar social y político que acogía el país. Esta información la recibe el espectador vía televisión, mediante la utilización de material archivo, lo que genera un fuerte impacto visual. Finalmente, en 1983 con el regreso a la democracia de la mano de Presidente Alfonsín, Estela ya había recibido el cuerpo de su hija muerta bajo la excusa de “enfrentamiento”; sin embargo, seguía la búsqueda por Guido. Es en 1984, mediante una autopsia, que se confirma lo ya sabido: Laura había sido asesinada por militares, encarnada esta fuerte imagen bajo la frase “los huesos de Laura hablaban”. Cabe destacar otro hecho importante en cuanto al contexto mundial: una publicación que aparecen en escena muestra los avances científicos logrados. Con el análisis de sangre sería posible identificar personas; la asociación Abuelas de Plaza de Mayo crecía y este avance era de suma importancia para la búsqueda de desaparecidos. Lo interesante que propone el film es una serie de historias enlazadas desde un principio, como por ejemplo, con la pregunta de Laura cuando era pequeña de si alguna vez nevaría en La Plata, y esta pregunta es recordada por Estela cuando en el año 2007 esto sucedió, aunque la Laura no estuviese presente. Lo mismo sucede con el joven que vemos presentarse al inicio del film, terminando por ser hijo de Abel y recuperado por la misma asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo. El guión es un elemento destacable dentro del lenguaje cinematográfico, proponiendo un juego de historias y tiempos y un espectador activo. Cada acción, gesto, objeto cobra un sentido sentimental, por ejemplo, la última vez que Laura pudo estar en su casa con sus padres pintó un plato antes de irse, aquel plato con el paso del tiempo cobra un valor sentimental extremadamente fuerte frente a lo que representa: la ausencia-presencia de Laura. O por último, se puede ejemplificar mediante la carta que empieza a escribir Estela ya de grande, a su nieto Guido, que la termina hacia el final de la película. Mediante este recorrido histórico social y político y lineal del relato de la película podemos empezar por analizar materiales, información, archivos, extras a la misma. De una entrevista realizada al director se pudo llegar a las siguientes reflexiones:

El film no es una crítica social a las hechos ocurridos, sino más bien una reconstrucción de memoria social y colectiva. La temática de la película fue recurrida en otros films, por ende fue una tarea difícil encarnar una historia y contarla con una nueva visión. La mayoría de las fuentes fueron de primera mano debido a la característica del film de ser un relato biográfico.

En referencia a los puntos anteriores, el film está relacionado con un contexto histórico particular; al final de la película el director decide dar información exponiendo que “La última dictadura militar en Argentina dejó más de 30.000 desaparecidos.

Actualmente están siendo enjuiciados militares y civiles por crímenes de Lesa Humanidad, genocidio y robo de bebés”. Es decir, con esto se quiere demostrar que el film no encara un juicio crítico y moral hacia lo que sucedió, sino más bien, a partir de la historia de Estela, priorizar la memoria en el pueblo, mostrando una historia de lucha y pasión que luego logro conformar la asociación de Abuelas de Plaza de Mayo. Sobre una temática donde ya se han hecho films y documentales fue necesario volver a las viejas fuentes. Se recurrió al visionado de clásicos como La historia Oficial (1985), dirigida por Luis Puenzo, siendo la primer película argentina ganadora de un Oscar; también se tomó La noche de los lápices (1986) dirigida por Héctor Olivera. Estos fueron utilizados para no repetir los recursos, según aclara el director “Para intentar no repetir los recursos utilizados en otras películas, lo mejor es ver todo lo que se hizo. Entender en qué momentos se hicieron. Analizar el contexto.” Es decir, buscar la manera más original de contar una historia que ya fue contada muchas veces. Una cuestión fascinante de la película es la decoración, el vestuario, el modo en que realmente dispone al espectador de olvidarse de la realidad y viajar al pasado. Nicolás Lavedra cuenta al respecto que el cine es un trabajo en equipo, y que tuvo la suerte de contar con un gran director de arte. Es sorprendente y admirable el trabajo que lleva llegar hasta la concientización y creación, sobre esto el director aclaraba “Tuve que hacer un trabajo de muchos años para poder entender lo que fue la época, no sólo la historia, sino también lo que tiene que ver con los colores, la moda, el estilo, etc.” El film, al tener sucesivos flashbacks y pasajes en el tiempo, es rápido en cuanto a la ambientación ya sea por medio de la decoración de ambientes, peinados o vestuarios. Finalmente, en cuanto a la última reflexión, la pregunta fue el tipo de fuente utilizado. El director ahondó y aclaró que no hubo una decisión clara y precisa sobre las fuentes, sino más bien un recopilado del material, mediante entrevistas a Estela, otras abuelas de la asociación, familiares, amigos, para contrastar la información recogida. El relato de los hechos tiene que ver con la memoria de cada uno, e indefectiblemente con el paso del tiempo; de alguna manera la memoria se construye, y eso fue lo que intentó Lavedra en su film: crear consciencia y memoria en las personas. En esta instancia resulta necesario introducir una breve reseña sobre la trayectoria del director Nicolás Gil Lavedra quien desde chico se sintió atraído por el cine y el mundo que se creaba a partir de este, decidiéndose a estudiar Cine, además de Derecho. Nicolás Lavedra es un director que recién está comenzando su carrera prometedora, siendo Verdades verdaderas, la vida de Estela su primer largometraje realizado durante el 2011. Sin embargo, esta no fue su única experiencia como director, sino que también realizó un cortometraje, en el 2007, llamado Identidad Perdida. Y aquí radica el especial interés de hablar sobre el director, su primera obra terminada encuentra varias similitudes con la segunda, la mayor y más visible es sobre la temática: la identidad. Además el director encara dos ficciones que hablan sobre el pasado trágico más reciente de la Argentina, la última dictadura.

Para que el análisis sea más entendible, se hará una breve sinopsis de lo que es Identidad Perdida. La misma cuenta la historia de Pedro, un chico argentino de 27 años, quien pudo haber nacido en cautiverio cuando secuestraron a sus padres en la última dictadura militar argentina ocurrida en 1976. Frente a esa posibilidad, la dificultad para Pedro radica en conocer su verdadero origen y las consecuencias que esto le puede traer a la familia que lo crió.

Lo importante a destacar es que a partir del primer cortometraje, el director, Nicolás Lavedra, conoció a Estela de Carlotto. Desde aquel momento comenzaron una serie de reuniones y recopilaciones de la historia de la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, desembocando así el primer esbozo de guión de lo que luego sería Verdades verdaderas, la vida de Estela. Sin embargo, el productor de la película contrató dos guionistas que hicieron una nueva versión.

Conclusiones

Más allá del modo y método del lenguaje cinematográfico utilizado para desarrollar el film, hay una historia más profunda y sentimental arraigada, sobre todo a una generación procedente de la democratización de 1983. La falta de espíritu crítico en los directores a veces escasea, y la falta de memoria es notoria. La historia queda marcada para siempre en el destino y provenir de un país y es necesario conocerla para evitar futuros errores. Un país que no tiene memoria, no puede tener presente ni futuro.

Bibliografía

Flaschland, C. (2008).

Pasado argentino reciente: cine y cultura contemporánea. Buenos Aires: Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Pigna, F. (2012).

Bicentenario: dos siglos de la Argentina: 1810-2010. Buenos Aires: A-Z Editora.


Verdades recordadas fue publicado de la página 47 a página49 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

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