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La vigencia de la posmodernidad en los planos de Wes Anderson

Benatar, Meir

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XV br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 65, Diciembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

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Introducción

El siguiente trabajo se enfocará en la teoría de los planos, haciendo un enfoque específico en los planos centrados y cenitales, tomando como referencia al director americano Wes Anderson y tres de sus producciones más emblemáticas Moonrise Kingdom (2012), El Gran Hotel Budapest (2014), The Royal Tenenbaum (2001). Wes Anderson es un cineasta estadounidense nominado a los Oscars en tres oportunidades, destacado por escribir guiones y dirigir películas tales como Rushmore (1997), Los excéntricos Tenembaum (2002), Vida Acuática (2004), el film animado del Magnifico Sr. Fox (2009), Moonrise Kingdom (2012) y El Gran hotel Budapest (2014), las cuales poseen una identidad audiovisual definida, lo que le ha permitido obtener un reconocimiento internacional. Sus obras poseen un contenido fundamental del cine moderno y posmoderno. Este excéntrico director tiene la manía de abusar de los planos cenitales centrados, ya que sostenía que la mejor forma de ver las cosas era desde arriba. Este elemento, que repite en las producciones que ha hecho famosas sus producciones, incluyendo su obsesión por la simetría, la saturación cromática y la música de los ’60. La hipótesis de este trabajo es la vigencia de la posmodernidad en los planos centrales y cenitales del director americano Wes Anderson, en relación con lo vintage y el pastiche posmoderno. La teoría de la utilización de estos planos proviene de la antigua Grecia, donde afirmaban que las matemáticas y la belleza estaban estrechamente relacionadas, por eso este director usa los planos simétricos ya que es más agradable al ojo humano.

Desarrollo

La obsesión con los planos

El cine de Wes Anderson es una inmensa experiencia estética. Quizá habría que comenzar por ahí, por su talento para construir imágenes poderosas que envuelven y fascinan por la enorme precisión barroca de sus composiciones. Resulta imposible pensar que Wes Anderson hace sus películas sin ideas y de forma espontánea, sin antes haberse planeado hasta el más mínimo detalle. Una característica esencial en sus películas es la forma en la que presenta sus personajes, con largas escenas introductorias donde detalla a cada uno de ellos. Al ver la presentación de algunas de sus películas, cualquiera podría afirmar que dicho director tiene absolutamente todo pensado y organizado. Una de las cosas que caracteriza al autor es la manera en que logra combinar movimientos de cámara, música y acción y, a su vez, decorados premeditados a la perfección en combinación con el vestuario. Si se hicieran mediciones de las escenas desde la pantalla del televisor, podría verificarse que Wes Anderson es un personaje muy centrado. La mayoría de sus planos están concienzudamente calculados gracias al director de fotografía Robert Yeoman que también ha trabajado con Gus Van Sant. Es muy perfeccionista y ordenado, cuida tener cada elemento en el lugar que pertenece sin dejar titubear la cámara, a excepción de los movimientos de los ya mencionados travellings y de los zooms sobre los protagonistas, tomando en cuenta su obsesión por la simetría a partir de un eje vertical observado en los planos que utiliza. Wes Anderson ha generado un gran interés en los espectadores en cuanto a la puesta en escena que realiza en cada una de sus tomas, perteneciendo a un movimiento de crítica difícil de encontrar en el mundo cinematográfico posmoderno. Como sostiene Jameson:

En la actualidad, el concepto de posmodernismo no se acepta y ni siquiera se entiende de manera generalizada. Parte de resistencia que suscita puede deberse a la poca familiaridad con las obras que abarca, que pueden encontrarse en todas las artes. (Jameson, 1999, p. 15)

La idea de posmodernidad es un concepto muy amplio que refiere a una sociedad consumista que reivindica un cine taquillero, del cual sólo algunos se despegan logrando crear un cine de autor que se identifique por la impronta que le imprime el director a su producción cinematográfica. Wes Anderson es uno de estos personajes que, a través de su cine, marca una corriente cinematográfica que se despega de lo taquillero y revive la importancia de autor sobre un film. Para lograr esto, el directo crea un puesta en escena con planos centrados, movimientos de cámara y sin profundidad de campo para así crear una especie de obra teatral sobre la gran pantalla. Éste se caracteriza en la posmodernidad por la utilización del pastiche, uno de los rasgos o prácticas más destacables de este periodo. Es necesario explicar este término (procedente del lenguaje de las artes visuales), que la gente en general confunde con un fenómeno relacionado, la parodia, asimilándolo a él. Tanto el pastiche como la parodia “implican la imitación o, mejor aun, el remedio de otros estilos y en particular, de sus manierismos y crispamientos estilísticos”.

En el pastiche de Wes se observan la creación de mundos fantásticos, ya que inventa un mundo para cada uno de los personajes que le da vida a las películas que realiza. Las películas elegidas son el recuerdo de una fantasía en relación con una realidad existente, creando el pastiche de distintas épocas en un mundo fantasioso. Estos mundos fantasiosos se caracterizan por la intención de revivir una época previa. Nostalgia del pasado, su recuperación, la moda del vintage, que es mostrada a través de su música sesentista y de la utilización de elementos del pasado, reviven esta nostalgia. Como afirma Jameson:

Esta práctica particular del pastiche no pertenece a la cultura superior si no que se encuentra en gran parte en la cultura de masas y en general se la conoce como ‘cine de la nostalgia’ (lo que los franceses llaman elegantemente la mode retro, la moda retrospectiva) debemos concebir esta categoría de la manera más amplia. En sentido estrecho, sin duda, consiste meramente en películas sobre el pasado y momentos generacionales específicos de ese pasado. (Jameson, 1999, p. 18)

Así uno de los films demostrativos de Wes sería El Gran Hotel Budapest. En cualquier medio de comunicación se puede apreciar que lo vintage es más que una tendencia y en la gran pantalla se muestra la intención de la industria por implicarlo tanto en lo comercial como en lo independiente. Esto provoca que lo vintage pase a ser más que una moda y forme parte de una corriente cinematográfica que se está experimentando actualmente. Gracias a que se tiende a mitificar el pasado, se puede afirmar que todo lo vintage tiene cierto aire de leyenda, más si lo que se rescata son experiencias de la infancia. Sin embargo, mucha gente desconoce la diferencia entre vintage, antiguo, segunda mano y retro. Se entiende por vintage a todo lo posterior al 1920, ropa, estilos, cosas de uso diario, (decoración) es todo aquello físico elaborado por el hombre que va desde los años ‘20 a los ‘80. En el cine posmoderno de Wes Anderson, el vintage queda reflejado en la decoración, debido a que incluye detalles y elementos de dicha época en una época más actual, creando un juego entre el pasado y el presente, (El gran hotel Budapest, Los Excéntricos Tenembaum) armando así una tendencia en los films analizados. Lo vintage juega un papel muy importante en sus producciones, ya que la dirección de arte se basa en esto. A través de sus planos centrados organizados dirige la mirada del espectador a la puesta en escena que se realiza en cada una de sus tomas. La decoración es elemental y habla mucho de cada uno de los personajes. Anderson destaca un perfil del niño-adulto o adulto-niño, mayormente recata la idea del niñoadulto. Como los personajes infantes actúan como adultos, desde la manera en que se visten hasta sus gestos, en los Tenembaum se observa cómo estos niños-adultos crecen y siguen el mismo patrón desde que eran niños, en Moonrise Kindomg se observa cómo los protagonistas (dos niños) tienen una relación que se enfoca en actitudes adultas y hasta se presenta un casamiento entre ellos dos creando una escena de puros niños-adultos y por último en el Gran Hotel Budapest la actitud del lobby boy, un adulto contemporáneo a su jefe creando un vínculo inseparable de dos personas equivalentes, dejando por fuera el hecho de que este es solamente un joven que cumple el papel del un adulto. Los planos que tiene cada una de sus escenas son fundamentales para la explicación de sus personajes, ya que el entorno cuenta mucho de cada uno de ellos, incluso revelando cosas que jamás son dichas con palabras, pero sí con la construcciones de sus planos centrados organizados (cenitales o no cenitales). La idea que miran desde arriba lleva la realidad a un plano inferior. Esa perspectiva provoca que los pies formen parte de lo ajeno y rompan la columna vertebral. En el plano cenital la cámara está por encima de los ojos del sujeto, transmitiendo la sensación de que está en una posición débil, de inferioridad con respecto a la persona que ve la foto. Llevado al extremo, se coloca la cámara sobre el objeto o el sujeto a fotografiar. Para la fotografía, cenital es: “este tipo de imágenes se obtiene en un ángulo totalmente perpendicular al suelo, o sea a 90o (desde arriba hacia abajo). Este tipo de fotografía carece de perspectiva al ser tomada en un ángulo tan forzado, y además carecen de puntos de referencia visual respecto al horizonte”. (Freund, 1974, p. 19) El análisis de estas tres producciones despierta la intriga que busca el autor con la implementación de estos planos. Se puede sostener que Wes Anderson va por otra línea, (otro camino), una en la que caemos seducidos por la belleza de su estilo, eso que alguna vez se llamó toque personal. Busca dejar su huella. Como atributo diferenciador, es la utilización de estos planos cenitales centrados y organizados con los que se busca influir y nutrir al espectador, otorgándole información sobre su mundo fantástico, de tal manera que los guía durante los films para que vivan una experiencia única expresada con la construcción detalladamente pensada de estos planos.

Conclusiones

Estos films fortalecen la percepción de la película como una creación artística. El desarrollo narrativo sucede en base a un anclaje contextual que provee hasta el más mínimo detalle de sus personajes y el contexto, fortaleciendo así la dirección de arte en los planos medios, planos generales y planos enteros en los cuales se observa la armonía entre los colores y el equilibrio de los planos que crea una atención en el medio. Estas películas poseen una cualidad artesanal impecable que no abunda en muchos otros directores. La fotografía perfeccionista y creativa de los planos de Wes Anderson cumple con algunas reglas clásicas de composición: menos es más, las líneas de la fotografía conducen al punto donde se quiere centrar la atención, respetar los tres tercios a lo alto del plano (es decir, de arriba abajo, se ve una transición perfecta que respeta ese principio básico). A lo largo de sus obras se observa el tratamiento fotográfico de todas sus películas a nivel plástico, así como cada uno de sus planos direccionan hacia esta idea. Cada uno de los decorados planos están pensados hasta el último detalle, y éstos conllevan una reflexión profunda antes de ser ejecutado. Sus escenas tienen como objetivo conseguir la ambientación perfecta para la narración (en la cual se percibe el concepto de posmodernidad) de la película. Prueba de ello es su obsesión por la simetría y los excelentes resultados que le ha reportado. Se puede concluir que Wes Anderson es sin dudas un director posmodernista, ya que muestra la crisis existencial en cada uno de sus personajes y cómo estos están alienados en su rutina que rompe con lo clásico y recupera cosas del pasado de manera que puedan ser resignificadas para lograr un cambio.

Bibliografía

Anderson, W. (dir.) (2014) The Grand Budapest Hotel. (DVD).

Los ángeles: Twentieth Century Fox International. El cultural (2014)

Wes Anderson: “Siempre me ha gustado la Europa de Hollywood” (entrevista online).

Recuperado 14/06/2014 de: http://www.elcultural.es/ version_papel/CINE/ 34342/Wes_Anderson. Freund, G. (1974).

La fotografía como documento social. Barcelona: Gustavo Gili. (p. 19).

Jameson, F. (1999) El giro cultural: escritos seleccionados sobre el posmodernismo 1983-1998. Buenos aires: Ediciones Manantial. Res-publica (2014)

6 razones para amar a wes anderson (artículo online). Recuperado: 07/07/2014 de: http://www.respublica.es/6-razones-paraamar-wes-anderson/.


La vigencia de la posmodernidad en los planos de Wes Anderson fue publicado de la página 77 a página79 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

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