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Los tiempos cambian, ¿y la educación? Una mirada a la actualidad universitaria.

Jevscek, Fabián [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

Los sistemas educativos actuales tienen su origen como consecuencia de las necesidades de la Revolución Industrial y al amparo de la cultura de la Ilustración. No parece lógico que, a pesar del tiempo transcurrido, de los cambios sociales y tecnoló- gicos producidos, y de la evolución del conocimiento; respecto de sus prácticas, se parezcan tanto a aquéllos.

Palabras clave: sistemas educativos – transformación - modelos mentales – incertidumbre – competitividad – cooperación - colaboración- creatividad

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde deberíamos ir?

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo. (Benjamin Franklin)


Diversos autores sostienen la idea que el sistema educativo, tal y como se conoce en la actualidad, tiene por objetivo final formar profesionales según los parámetros establecidos por la sociedad en la cual se desenvuelve. En esta línea de pensamiento se podrían mencionar las palabras de Paulo Freire (1970), según el cual el docente es el reproductor del sistema de la burguesía. El pedagogo inglés Ken Robinson, por su parte plantea que “el sistema educativo actual fue diseñado, concebido y estructurado para una era diferente, en la cultura intelectual de la Ilustración, y en las circunstancias económicas de la Revolución Industrial” (Robinson, 2010), y en virtud de ello, no todos los individuos tienen la capacidad para formarse bajo los preceptos que esta modalidad plantea. Está claro que el mundo ha evolucionado en muchos sentidos si se toman como referencia ambas sociedades, la de mediados del siglo XIX y la actual, pero mucho mayor es el cambio si la mirada se dirige a la evolución de las comunicaciones y por consiguiente, del acceso a la información y al conocimiento. Es decir, en un principio, las denominadas casas de altos estudios universitarios, eran el centro de gestación y administración de todo el cuerpo disciplinar en las distintas ramas del conocimiento científico, en cambio, al arribar a los inicios del siglo XXI, por diversos factores que aluden principalmente a la evolución de un gran número de tecnologías relacionadas con las comunicaciones, el acceso se fue diversificando. Cabe aclarar que acceso a la información no significa construcción de conocimiento. Del mismo modo que en el caso de la gestación, las universidades eran la única fuente de divulgación hacia el resto de la sociedad, aunque reservado al reducido círculo de alfabetizados, mientras que actualmente este hecho fue dejando paso a la posibilidad de que un mayor número de individuos accedan a este privilegio. Paralelamente a la evolución de la sociedad, fueron surgiendo una serie de teorías que propician la transformación de la educación apoyada en el modelo de ruptura cognitiva desarrollada por Piaget o la modificación de los modelos mentales planteada por Ken Bain, y que fueron adoptadas por las instituciones en mayor o menor medida. Sin embargo, a nivel particular del aula y sobre todo desde el accionar de los docentes, es más difícil romper ciertas prácticas. Así, se puede ver que se pregona la transmisión de conocimiento por encima de la construcción, la ponderación de la enseñanza por sobre el aprendizaje, la exaltación del individualismo frente al trabajo colaborativo y el almacenamiento de información en lugar de la reflexión conceptual, todo esto, evidenciado a través de la forma en la que se presentan los temas y la manera de acreditar su aprendizaje. Quizá, una de la razones por la que esta situación se explica, esté dada por el hecho de que, en su gran mayoría, los docentes actuales se han formado al amparo de la idea según la cual el conocimiento se transmite y el docente es el vehículo para ese traspaso. A su vez, otros dos factores incipientes hacen necesaria una revisión de los métodos en busca de un cambio en la educación. Uno de ellos, queda reflejado en las palabras de Ken Robinson, en oportunidad de su presentación en las conferencias TED, cuya organización sin fines de lucro se encuentra dedicada a las “ideas que valen la pena difundir”, y que oportunamente se realizara en Monterrey, California, el año 2006:

En los próximos 30 años, según la UNESCO, más personas en el mundo se van a graduar del sistema educativo, que el total desde el principio de la historia. Más personas. Esto es la combinación de todas las cosas que hemos hablado, la tecnología, y su transformación del trabajo y la gran explosión demográfica. Súbitamente, los títulos ya no valen nada. (Robinson, 2006).


Es decir, se profundiza una tendencia que ya se viene manifestando en la actualidad y es que, los futuros profesionales, ingresarán a un mercado laboral de enorme competitividad y en donde será de vital importancia, para la subsistencia en dicho entorno, desarrollar un carácter distintivo a partir de aportes de mayor creatividad y una actitud proactiva en la búsqueda de soluciones a los problemas surgidos de un medio en constante cambio. El otro factor se encuentra en relación directa a la exponencial velocidad a la que se producen los avances en las tecnologías y recursos aplicados a los distintos campos de acción y que generan un entorno de gran incertidumbre, volviendo obsoletos una gran parte de los contenidos aprendidos en un ciclo académico de 4 a 6 años, hecho que se amplifica si el enfoque se hace respecto de las áreas de diseño y las tecnologías de comunicación. De aquí, surge la importancia de plasmar estrategias, que desafíen el intelecto de los estudiantes, propiciando el fracaso de las expectativas y actúen sobre los modelos mentales, para lograr rupturas en las estructuras cognitivas. (Bain, 2007).

¿Por dónde iniciar el cambio?

En tiempo de crisis, la imaginación es más importante que el intelecto. (Albert Einstein)

Lo que sigue no es una receta probada, ni pretende serlo, es sólo una búsqueda hacia la redefinición de algunos parámetros en las prácticas educativas en pos de atender las problemáticas antes descriptas. Es poner sobre la mesa de debate, ciertos conceptos a tener en cuenta en la búsqueda de alguna solución. Ya se ha mencionado cómo, a lo largo del último cuarto de siglo, se ha ido diversificando el acceso a la información, como también se ha remarcado, que esto no implica la apropiación de conocimiento por parte de los individuos que acceden a ella. Una de las mayores dificultades para que esto suceda está directamente relacionada con lo que Paula Carlino define como “la falta de códigos compartidos entre el autor y el lector”. (2005). Si bien la autora propone esta distorsión en el marco de la lectura universitaria, este hecho adquiere mayor relevancia cuando la información circulante pierde, en su recorrido y en virtud de su simplificación y recorte, el contexto y el marco disciplinar que permite una mejor comprensión. A esto se suma que en la interacción coinciden, por una lado autores que por lo general escriben en el marco de un lenguaje disciplinar, y por otro, lectores que no sólo recién están comenzando a descubrirlo y comprenderlo, sino que además vienen de experiencias previas de lecturas, en donde por lo general, éstas carecen de argumento científico respaldatorio y evitan la confrontación de posturas, y en consecuencia tienen poco ejercicio en el debate y la argumentación de ideas. (Carlino, 2005). De tal modo, se vuelve imprescindible, desde el punto de vista de los docentes, asumir el rol de guías en el acceso a la información dando contexto desde la interpretación disciplinar y explicitando posturas de los autores en función de su ideología, con el fin de asegurar la correcta interpretación de los mismos y con el objetivo que los estudiantes se formen en la lectura de la disciplina de tal manera, que a su tiempo, logren interpretar dicho campo disciplinar por sí mismos. El rol de guía que los docentes deben asumir para una mejor interpretación del campo teórico disciplinar, tiene su correlato en otra de las prácticas a ser tenidas en cuenta en esta propuesta de cambio, dentro de lo que Roselli define como “trabajo cognitivo en colaboración” o más sintéticamente “trabajo cooperativo”. En tal sentido, y a pesar de restringir su accionar en cuanto a las interacciones intragrupales, propone un rol más presente desde la coordinación y supervisión a partir de lo que textualmente denomina la “participación experta”. (Roselli, 1999). En referencia a la tarea conjunta de los estudiantes, por su parte, sugiere que la modalidad de taller “no sólo exige del trabajo cooperativo, es, también, por su propia naturaleza, un entrenamiento para el trabajo cooperativo” (Roselli, 1999), aún cuando plantea, una serie de requisitos y condiciones para que tal experiencia produzca resultados eficaces. En definitiva, es este tipo de práctica la que habitualmente se utiliza en el entorno profesional para llevar a cabo proyectos de cualquier envergadura, donde los resultados no se miden en fun ción del aporte individual sino a través del producido por el equipo de trabajo en su conjunto. Por lo tanto, la introducción y el entrenamiento de los estudiantes, en el ejercicio de dicha práctica, posibilita un ingreso futuro menos traumático en el mercado laboral, contribuyendo, también, en la ejercitación del análisis interdisciplinario de las problemáticas profesionales, ya que, según este autor, la modalidad de aprendizaje mediante la metodología de taller “tiende a la interdisciplinariedad, en cuanto, es un esfuerzo por conocer y operar, asumiendo el carácter multifacético y complejo de toda realidad”. (Roselli, 1999). En relación a esto último, y con el propósito de enfrentar los desafíos de un medio que cada día cambia a mayor velocidad, los docentes deberían favorecer el desarrollo de ámbitos de estudio que faciliten a sus estudiantes entrenarse en la mecánica de innovar, equivocarse y volver a probar, aprendiendo de sus propios errores. Sin embargo, el paso de los estudiantes por el sistema educativo está signado por el castigo y la estigmatización del error, la ponderación de la respuesta correcta única y el escaso espacio para la tolerancia al fracaso. En su relato acerca de la forma en que los mejores profesores universitarios planean sus clases, Ken Bain (2007) describe que éstos, intentan crear las condiciones que favorezcan el pensamiento en voz alta, expresado sin el temor a ser reprimido o descalificado, con el fin de ayudarlos a reflexionar sobre sus propias elaboraciones, aun cuando éstas no son del todo correctas, pero que les permite realimentarse para seguir probando. En la misma línea de pensamiento, se encuentra la declaración efectuada por el ya mencionado Ken Robinson, en la misma conferencia TED del año 2006, en la cual propone “no digo que equivocarse es lo mismo que ser creativo, lo que sí sabemos es que si no estás abierto a equivocarte, nunca se te va a ocurrir algo original”. Y además, señala a la visión que ha predominado en el ámbito universitario respecto del significado de la inteligencia humana, como la responsable de haber dejado de lado a una gran cantidad de individuos con talento y creatividad a consecuencia de la escasa valoración de sus capacidades. (Robinson, 2006). Enseñar a aprender, poner énfasis en el desarrollo de habilidades para la socialización del aprendizaje y generar entornos que favorezcan la innovación sin prescindir del aprovechamiento del error, pueden ser algunas de las alternativas a debatir para lograr la transformación de los sistemas educativos que se hallen en la necesidad de adaptar sus estrategias a los requerimientos de una sociedad en constante evolución.

Referencias bibliográficas

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València.

Carlino, P. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad. México: Fondo de Cultura Económica.

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI.

Robinson, K. (2006). Schools kills creativity [video online]. Conferencias TED. Disponible en: http://www. ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_ creativity.html

Robinson, K. (2010). Changing education paradigms [video online]. Disponible en: http://www.youtube. com/watch?v=AZ3JmuaUrxs Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: Current educational systems have their origin as a result of the needs of the Industrial Revolution and under the culture of the Enlightenment. It doesn´t seem logical that, despite the time elapsed, the social and technological produced changes, and the evolution of knowledge regarding their practices resemble so much to those ones.

Keywords: educational systems - transformation - mental models - uncertainty - competitiveness - cooperation – collaboration - creativity

Resumo: Os sistemas educativos atuais têm sua origem como consequência das necessidades da Revolução Industrial e ao amparo da cultura da Ilustração. Não parece lógico que, apesar do tempo decorrido, das mudanças sociais e tecnológicos produzidos, e da evolução do conhecimento; respeito de suas práticas, se assemelham tanto aqueles

Palavras chave: sistemas educativos – transformação - modelos mentais – incerteza – competitividade – cooperação - colaboração- criatividade.

(*) Fabián Jevscek: Desarrollo de aplicaciones multimedia. Desarrollador Multimedia y de Aplicaciones Web.


Los tiempos cambian, ¿y la educación? Una mirada a la actualidad universitaria. fue publicado de la página 21 a página23 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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