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Aprender haciendo o el hacer aprendiendo. Cómo superar la idea de la clase magistral y que el formato del aula-taller nos gane la partida.

Romani, Laureano [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

Varios autores son los que se explayan a propósito de las actitudes, aptitudes, herramientas y tareas con las que, tan particularmente, el docente encara el día a día en las aulas. Unos hablan de las casi obsoletas clases magistrales, donde el conocimiento impartido parecería tener una sola vía. Muy por el contrario, otro tipo de docentes cree en la retroalimentación tan rica que se logra con nuevos formatos de clases. El aula-taller como espacio de reunión y creación es el que propicia el intercambio cognitivo, como bien propugna Néstor Roselli. Justamente aquí es donde se fomenta el aprendizaje de manera colectiva, que Donald Schön lleva al extremo cuando dice que reflexionemos sobre esa acción, sobre lo que sucede allí con el conocimiento. Los resultados de poder llevar a la práctica estos conceptos a veces exceden la práctica en el ámbito del aula. Aquí se propuso mostrar algunas de esas cuestiones. Probemos entonces, ensayemos, el taller nos espera.

Palabras clave: aula – caja de herramientas - conocimiento – estructura de clases - taller – transformación. 

“El buen docente es el que continúa aprendiendo, no sólo sobre los temas que enseña sino sobre la propia forma de aprender”. (Carlino, 2005, p. 172).

Poleas, roldanas, una fosa, martillos, mazas y destornilladores, tornos, yunques y grasa, pinzas, cables y autopartes, son algunas de las herramientas que tiene a mano el mecánico. Así, como el mecánico, el docente también tiene algunas herramientas para poner al alcance de la mano de los alumnos, cuando se desempeña frente al aula y elige el formato del aula-taller, como nexo de unión entre lo que deben aprender los alumnos, y cómo lo deben hacer. Esta actividad, basada en la prueba y el error y en la investigación previa, es la que a futuro favorece el aprendizaje y el desenvolvimiento de los alumnos tanto en el aula, como en su vida adulta y profesional. Pero para llegar a eso, hay que recorrer un camino que a algunos les parecería incómodo de transitar: la lectura, el estudio, las prácticas, las puestas en común, el aprender haciendo, en suma. (Dewey, 2007) Bien define Ander-Egg el taller: como “un lugar donde se trabaja, se elabora y se transforma algo para ser utilizado”. (1999, p. 14). Como espacio de reunión y creación, ya sea el de un mecánico, cambiando, intercambiando y limpiando piezas de automóviles; el de un ceramista, que con sus manos y un torno crea hermosos diseños de un bloque de pasta inanimada; el de un carpintero, que cincela la madera para obtener de ellas hermosas volutas y flores; el de un artesano joyero engarzando minúsculas piedras preciosas; el de una modista, cosiendo parte por parte el vestido soñado de una novia enamorada; todos ellos deben hacerse de artillería pesada. Se puede conseguir copioso material bibliográfico y otras herramientas para dar vida al taller (Ander-Egg, 1999, p. 12).
Yendo más allá, para entender el porqué de esta unión de fuerzas Roselli plantea:

Los procesos de intercambio cognitivo son el fundamento de la acción educativa escolar, y esto es porque la escuela organiza el aprendizaje de manera colectiva. No se trata sólo de la sociedad docentealumnos, sino también de la comunidad de aprendices”. (1999, p.12)

Esto también implica el aprendizaje en colaboración, cooperativo o en equipo correspondiente a una real empresa colectiva, donde un pequeño grupo debe realizar coordinada y conjuntamente una tarea. (Roselli, 1999). Para que esta tarea se lleve a cabo de la mejor manera, Ander-Egg pregona algunos principios pedagógicos que se consideran máximas como lo son: utilizar siempre una metodología participativa; tanto docente como alumno deben establecer su relación en torno a una tarea común, donde el docente anime y modere y el alumno se sienta sujeto de su propio aprendizaje; y, lo que es más importante, en un solo proceso, integrar tres instancias: la docencia, la investigación y la práctica (Ander-Egg, 1999).

Ya lo decía muchos años atrás en la historia el famoso filósofo Tales de Mileto con el postulado que refería a que el movimiento se demuestra andando, y es así como se debe enseñar haciendo, demostrando, interviniendo en las aulas. Por ejemplo, en el Taller de Estilo e Imagen que dicta el autor del presente ensayo, una de las actividades que se consideran fundamentales es el planteamiento de preguntas que, tanto sea con cuestionarios comunes, en guías de lectura y en hasta pautas de investigación o búsqueda de material para sus trabajos prácticos, los alumnos puedan ir respondiendo y hasta completando con otros conocimientos transversales que traigan de otras carreras, en la misma Facultad, o en cursos o seminarios que han tomado fuera o de otras actividades complementarias de su tiempo libre.

El taller está armado de manera convencional, pero se tratan de unir varias disciplinas. Parafraseando a Ken Bain (2007), lo importante es poner énfasis en la búsqueda de respuestas a preguntas importantes que a menudo animan a los estudiantes a utilizar las metodologías, los supuestos y los conceptos de otros campos para resolver problemas complejos que se le presentan en el aula, en detrimento de otro tipo de educación fragmentada, de asignaturas sueltas, favoreciendo un entorno de desarrollo intelectual basado en cuestiones éticas, emocionales y artísticas de los estudiantes.

En este sentido, no se debe olvidar que el entorno del aula, propiamente dicho, y los elementos y muebles que la conforman, instan a que esta tarea se realice de la mejor manera y que rinda frutos: las mesas alargadas, las pizarras, a veces ubicadas en varias posiciones, la tecnología y los diversos usos que hacemos de ella favorecen el encuentro, las charlas, las lecturas y la puesta en común de cada uno de las actividades allí propuestas (Bain, K. 2007, p. 157).

Lo importante, como afirma Donald Schön es que reflexionemos sobre la acción, sobre lo que sucede en el ámbito del aula, lo que sucede más allá de nuestro conocimiento y lo que vemos replicado y reconstruido luego, en cada uno de los trabajos de los alumnos. (Schön, 1998).
Para terminar, es importante rescatar como alegoría, casi como una oda al trabajo en el aula-taller, los personajes de nuestra infancia, de aquellos cuentos que nos leían nuestros padres: Geppetto y Pinocchio (Carlo Collodi, 1882-1883). Allí el viejo Geppetto, con sus básicas herramientas de carpintero, intenta dar vida a un muñeco, para que lo acompañe. Con sólo un tronco como materia prima puede darle vida a esa marioneta que lo acompañará en su solitaria vida, tanto como sucede en nuestras aulas cuando, con todas las herramientas posibles -o alguna de ellas-, las dejamos sobre la mesa para que los chicos -artesanos modernos- construyan su propio mundo, le otorguen vida; y así superar la instancia de la clase magistral y aprovechar todo aquello que se nos ha presenta ante nuestros ojos para proyectar y ensayar.

Referencias bibliográficas

Ander-Egg, E. (1999). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de la Plata.

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de Valencia.
Collodi, C. (2003). Las aventuras de Pinocho. Ilustrado por Iassen Ghiuselev. Barcelona: Editorial Juventud.

Dewey, J. (2007). Cómo pensamos. Barcelona: Paidós.
Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE.

Schön, D. (1998). La formación de Profesionales reflexivos. Madrid: Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: Several authors are those who are gleefully about the attitudes, skills, tools and tasks that, so particularly, the teacher faces every day in the classroom. Some speak about the almost obsolete lectures, which seem to have imparted knowledge one way. Quite the contrary, other teachers believe so rich feedback is achieved with new class formats. The classroom-workshop and meeting space and creation is the exchange that fosters cognitive, as Nestor Roselli advocates. Right here is where learning is encouraged collectively, Donald Schön taken to the extreme when he says that we reflect on that action, on what happens there with knowledge. The results of power to implement these concepts sometimes exceed the scope of practice in the classroom. Here we set out to show some of these issues. Let’s try then, rehearse, workshop ahead.

Keywords: Classroom - tool kit - knowledge - class structure - workshop – transformation

Resumo: Vários autores são os que se espraia a propósito das atitudes, aptidões, ferramentas e tarefas com as que, de modo particular, o docente encara no dia a dia nas salas de aulas. Uns falam das quase obsoletas classes magistrales, onde o conhecimento dado parecem ter uma sozinha via. Muito pelo contrário, outro tipo de docentes crê na retroalimentação tão rica que se consegue com novos formatos de classes. A sala de aula-workshop como espaço de reunião e criação é o que propicia o intercâmbio cognitivo, como bem defende Néstor Roselli. Justamente aqui é onde se fomenta a aprendizagem de maneira coletiva, que Donald Schön leva ao extremo quando diz que reflexionemos sobre essa ação, sobre o que sucede ali com o conhecimento. Os resultados de poder levar à prática estes conceitos às vezes excedem a prática no âmbito da sala de aula. Aqui propôs-se mostrar algumas dessas questões. Provemos então, ensaiar, o workshop espera-nos.

Palavras chave: sala de Aula – caixa de ferramentas - conhecimento – estrutura de classes - workshop – transformação.

(*) Laureano Romani: Publicista (UCES). Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento de Negocios en Diseño y Comunicación de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Aprender haciendo o el hacer aprendiendo. Cómo superar la idea de la clase magistral y que el formato del aula-taller nos gane la partida. fue publicado de la página 76 a página77 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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