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Una clase es un mundo.

Zahalsky, Sonia

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

Cada nueva materia conlleva todo un desafío. Ese primer momento en el que se encuentran cara a cara estudiante y profesor es único e irrepetible. Vivenciar esa experiencia año a año como si fuera la primera vez, es todo un desafío para el docente. Permitirse ser sorprendido también. Lo que mantiene la llama de la motivación propia y hacia los demás es el movimiento: la curiosidad de vivir algo realmente nuevo y diferente, disfrutando cada instante como único e irrepetible, convierte al aula en una isla desconocida y al docente en un aventurero y conquistador en busca de una historia diferente digna de una película de ciencia ficción.

Palabras clave: cátedra - primera clase – estrategia – etiquetas - trabajo cooperativo.

Viaje alucinante

Cada uno se conoce de antemano simplemente por el nombre. Suele ser el estudiante el que da el puntapié inicial a la relación existente al elegir anotarse en una clase en particular. En dicha elección se configuran un sinfín de variables que van desde la elección por día y horario, por recomendación de algún compañero avanzado en la carrera, por la significación subjetiva que el nombre o apellido pueda impactar en el estudiante o simplemente por esa empatía que viene de la mano de un sexto sentido. Es el profesor que, ya siendo elegido, prepara ese encuentro sabiendo que tendrá sujetos de un específico año de la carrera, dependiendo de su materia. Su escaso panorama se limita a la lista de asistencia que en el mejor de los casos tiene una foto carnet, que por capricho del destino, siempre sale mal.

Verse ante la puerta de clases de una nueva cátedra universitaria tiene la similitud de encontrarse en las costas de una isla desconocida a descubrir. Una vez más, es el profesor, en analogía a un aventurero o un explorador quien se adentra en ese nuevo mundo para descubrir todas las bondades que hay en él, y poder conquistar su mayor tesoro: el estudiante.

En esa maraña de apuros ese profesor se da cuenta de que su mayor desafío, no es otro que, ese, su mayor tesoro. Otra vez el estudiante. El buen aventurero no trata de reducirlo ni matarlo para ostentarlo como un trofeo de guerra demostrando cuál de los dos fue más ágil, astuto y fuerte, sino que con perspicacia e ingenio logra ganarse su confianza e invitarlo a descubrir juntos, ese planeta. Lo que la travesía les tiene preparados a los dos es que durante ese trayecto, ambos también se descubrirán a sí mismos.

Para lograr eso, el docente debe ser una persona hábil, debe crear bien cada una de sus estrategias. Éstas pretenden modificar la realidad, para el docente en primer lugar, ya que no lo dejan caer en el letargo de la rutina y el conocimiento de haber enseñado el mismo contenido por años, y para el alumno que logrará con más posibilidades acceder al conocimiento. Las estrategias benefician a ambos.

Una de las mejores estrategias es haber preparado ese primer encuentro con detenimiento, entendiendo que los años de experiencia no garantizan estar preparado para todo. El docente debe darse el tiempo de conocer a su alumno y evitar cualquier clase de etiquetas ya que éstas “pueden actuar a modo de anticipaciónpredicción del comportamiento y rendimiento efectivo de los últimos” (Kaplan, 1992, p.30). Estas etiquetas son representaciones que el docente realiza acerca de sus alumnos a partir de las propiedades que objetivamente los caracterizan, pero teñidas de la subjetividad del docente (Kaplan, 1992). Las etiquetas no son buenas ni para el alumno ni para el docente.

Para conquistar ese ser, se debe generar un clima agradable y propicio para lograr descubrir lo que ese planeta tiene para brindar: el contenido de la materia. Eso se logra comprendiendo al estudiante en su integridad, tratando de dilucidar sus esquemas mentales para saber cómo llegar hasta él. Es por esto que un buen profesor “al creer que los estudiantes deben utilizar sus modelos mentales disponibles para interpretar lo que se encuentran, piensan en qué hacer para estimular la construcción, no para transmitir conocimientos” (Bain, 2007, p.38). El conocimiento se produce una vez ocurrido el conflicto en su actual esquema mental. ¿Cómo se llega a este puerto? “Sólo cuando su memoria genere preguntas estarán preparados para cambiar las estructuras de conocimiento” (Bain, 2007, p.43). Durante el desarrollo de una cátedra, los esquemas mentales del alumno y del profesor entran en conflicto provocando un caudal de preguntas que, como pasadizo secreto, les permite adquirir un esquema mental diferente.

Una vez conquistado ese enemigo ficticio y convertido en compañero de aventuras, lo que resta no es lo sencillo, como bien lo explica Carlino (2005) en su teoría psicopedagógica, el alumno universitario, no está preparado para leer y escribir sobre una disciplina nueva que conlleva vocabulario y contenido específico. Es el profesor quien debe enseñar el contenido de la materia y también a leer y a escribir ese contenido (Carlino, 2005). Es por todo esto que, para el profesor, cada ma teria que se vuelve a dar se remonta a la idea de dar esa materia como si fuera la primera vez.

Existen muchas maneras de abordar el contenido de la materia. Se debe tener en cuenta que es justamente por ese contenido que ambos, estudiantes y docente, se encuentran juntos. Las estrategias son fundamentales para ello. Acompañar al alumno en la lectura del módulo es fundamental. Ofrecerles guías de lectura y estudio harán sentir seguro al alumno ya que con esto conoce el camino a recorrer. El trabajo en pequeños grupos es una experiencia sumamente enriquecedora si se prepara con anticipación y se utiliza ese tiempo para conocer en un ida y vuelta personal a cada alumno dentro del grupo. Roselli anticipa y deja bien en claro que:

el trabajo cooperativo entre iguales es un recurso valioso de aprendizaje que la escuela debe aprovechar, pero no es una panacea a la que se puede recurrir improvisadamente y en cualquier momento. Tiene sus límites, sus tiempos oportunos y sus requisitos. Y sobre todo, no despensa sino que compromete más al docente.(1999, p.86).

Los ojos del que mira

En definitiva, disfrutar de la travesía tiene sus costos, pero ínfimos si se comparan con los beneficios. Más allá de la vocación, el docente necesita herramientas que van variando con el avance de la ciencia y con la incorporación de nuevas tecnologías. La capacitación continua se convierte en un hábito para este educador. La aplicación de estas herramientas va dejando su huella en el docente, lo que determina que esa persona no vuelve a ser la misma nunca, ni como persona ni como docente. Tener la capacidad de reflexión sobre sí mismo y sobre su tarea lo convierte en alguien que permite cambios futuros. En estos cambios está contemplado el error. Tomar decisiones en el aula es una gran responsabilidad. Para ello es vital reconocer cuando algo no sale bien, tratar de corregirlo y saber disculparse si fuese necesario. Cualquier herida no curada a tiempo se convierte en una cicatriz eterna en la memoria del alumno. El docente debe valorar a su estudiante por sobre todas las cosas. La tarea es adaptable, las estrategias también, las herramientas son muchas. El tiempo que el alumno y el docente pasan juntos es breve y no vuelve. Y la relación asimétrica que implica este vínculo tiene que ser responsable. Demasiadas variables. Lo que queda es el alumno y el profesor, transformados luego de un cuatrimestre compartido.

Todos los que se dedican a la enseñanza pueden adquirir herramientas y estrategias. Pero lo único que garantiza que éstas adquieran relevancia y se impregnen en la persona del docente, lo atraviese y llegue al estudiante son dos cualidades difíciles, no imposible de adquirir: la humildad y la curiosidad.

¿Cómo saber si se logró el objetivo de esa misión propuesta por el profesor antes de desembarcar en las costas de esa isla desconocida? Más allá de las evaluaciones de rigor que una materia exige, el ver en los pasillos de la facultad a una persona transformada y tener la certeza que en esa transformación, la materia cursada por ambos otorgó un pequeño aporte para lograr ese cambio, permite que el profesor pueda satisfactoriamente decir: misión cumplida.

Referencias bibliográficas

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de Valencia.

Carlino, P. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad. México: Fondo de Cultura Económica.

Kaplan, K. (1992). Buenos y malos alumnos. Descripciones que predicen. Buenos Aires. Aique Didáctica.

Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: Every new matter involves a challenge. That first time when student and teacher meet face to face is unique and unrepeatable. Experiencing that experience every year as if it were for the first time is a challenge for teachers. Let yourself to be surprised too. What keeps the flame of self-motivation and to others is the movement: the curiosity to experience something really new and different, enjoying every moment as unique and unrepeatable, turns the classroom into an unknown island and the teacher in an adventurous and conquering in search of a different story worthy of a science fiction movie.

Keywords: chair - first class - strategy - labels - cooperative work

Resumo: A cada nova matéria envolve um desafio. Esse primeiro momento no que se encontram cara a cara estudante e professor é único. Vivenciando essa experiência ano a ano como se fosse a primeira vez, é todo um desafio para o professor. Permitir-se ser surpreendido também. O que mantém a chama da motivação própria e para os demais é o movimento: a curiosidade de viver algo realmente novo e diferente, desfrutando a cada instante como único, converte ao sala de aula em uma ilha desconhecida e ao docente em um aventurero e conquistador em procura de uma história diferente digna de um filme de ciência ficção.

Palavras chave: cátedra - primeira classe – estratégia – etiquetas - trabalho cooperativo.

(*) Sonia Zahalsky: Licenciada en Relaciones Públicas (UP).


Una clase es un mundo. fue publicado de la página 82 a página83 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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