1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV >
  4. La escritura académica. Estrategias de enseñanza para motivar el interés en la escritura.

La escritura académica. Estrategias de enseñanza para motivar el interés en la escritura.

Caro, Sebastián

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen:

El intento por parte de los docentes de fomentar el interés en la escritura universitaria se presenta como una dificultad. En este ensayo se analizan las estrategias que tiene en sus manos el educador para motivar al alumnado a escribir.

Se diferencia la motivación extrínseca, aquella relacionada con factores externos que se le presentan al estudiante en forma de recompensas o premios, de la intrínseca, relacionada con el interés genuino del alumno. Entonces cabe preguntarse, ¿qué estrategias de enseñanza se deben utilizar para fomentar los motivadores intrínsecos hacia la escritura?

Se constituye también la diferencia entre una concepción de la escritura como una herramienta que ayude a construir el conocimiento, en lugar de ser un medio de registro y mera transmisión de conocimientos. La importancia radica en la diferencia entre reproducir saberes y configurarlo. Las estrategias docentes deben apuntar a la escritura como proceso de configuración y construcción de conocimiento.

Palabras clave: pedagogía - escritura – conocimiento - estrategia de enseñanza – motivación – educación - educación universitaria

La escritura de los estudiantes en el ámbito universitario se presenta como una dificultad. Por un lado, ellos mismos se confrontan con un nuevo universo de producción donde la escritura, sumada a los contenidos disciplinares específicos, les demanda nuevas exigencias. Es tarea entonces del docente educar a los aprendices en esta nueva forma de escribir, sin entender a la escritura como una actividad ya incorporada y aprendida en su totalidad y complejidad. En palabras de Irene Klein, “Se presupone que la escritura es un medio para comunicar lo que se sabe y, por lo tanto, basta con poseer dicho saber para poder hacerlo. Pocas veces se toma conciencia de que escribir no solo es transmitir ese saber sino sobre todo configurarlo.” (2007, p. 10)

Por otro lado, se encuentra la dificultad que enfrenta el educador al intentar fomentar el interés en la acción de escribir. Es aquí donde este ensayo se detiene, estableciendo el siguiente interrogante: ¿Qué estrategias tiene en sus manos el docente para motivar al alumnado a escribir?

Ken Bain (2007) expone una diferenciación entre dos tipos de motivación, la intrínseca y la extrínseca. Esta última se relaciona con factores externos que se le presentan al estudiante en forma de recompensas o premios a obtener por una determinada tarea. Bain observa que estos motivadores tienen un efecto que podría catalogarse como fugaz, ya que el interés desaparece cuando desaparece el estímulo externo.

Diferente es la motivación intrínseca, que se relaciona con un interés genuino por parte del estudiante. Entonces cabe preguntarse, ¿qué estrategias de enseñanza se deben utilizar para fomentar los motivadores intrínsecos hacia la escritura? En primer lugar, se considera que el docente debe alejarse de los factores extrínsecos que afectan a la escritura en el proceso de aprendizaje. Si bien la evaluación es una instancia valiosa en la enseñanza universitaria, se convierte en un factor de motivación extrínseca cuando el alumno relaciona a la escritura como una mera herramienta evaluativa. El hecho de escribir entonces se torna una obligación, algo a realizar a modo de encargo. Esta concepción de la escritura concibe a la misma como un medio de registro y transmisión de conocimientos, no como una herramienta que ayude a construir el conocimiento mismo. De esta forma, se constituye en la vida académica como un instrumento de evaluación. Klein establece que “(…) se evalúa a través de la escritura la capacidad del estudiante de reproducir un saber pero en pocas ocasiones se le ofrecen al estudiante los elementos necesarios para que, a través de la escritura, pueda construirlo.” (2007, p. 12)

Es en este lugar donde el docente debe intervenir. Resulta clave la presentación que se haga de la escritura. Lejos de un modelo transmisivo de conocimiento, donde la escritura es relegada a una recopilación y reproducción de saberes, se debe buscar presentarla como una herramienta de construcción y transformación del conocimiento. Es decir, no separar a la escritura de los demás procesos cognitivos, sino potenciar su carácter formativo.

Se hace hincapié en la noción de la escritura como un proceso de configuración de conocimiento. La importancia radica en la diferencia entre reproducir saberes y configurarlo. Paula Carlino afirma que la escritura “(…) sirve para representar información, es decir, para configurar ideas: al escribir, se trabaja sobre el pensamiento, se le da una forma entre otras posibles; la reflexión surgida a través de la escritura es diferente de la reflexión no escrita.” (2009, p. 9)

La acción de escribir enriquece al proceso de aprendizaje, lejos de ser sólo un instrumento para replicar los contenidos disciplinares. Por ende, se debe promover el interés del estudiante haciéndole tomar conciencia de que al escribir tiene la posibilidad de configurar conocimientos que de otra forma no serían posibles.

Este universo de posibilidades se pierde cuando se ve a la escritura solamente ligada a un proceso de evaluación. Se podría pensar la influencia positiva en el interés del estudiante en la escritura al presentarla como una oportunidad para construir un conocimiento propio, un lugar de encuentro con él mismo donde no sólo construye su propio discurso, sino que conforma su propia voz académica.

Aquí se establece una paradoja interesante, en la cual el escritor académico se encuentra con él mismo, con su propia voz, cuando se ve obligado a alejarse de sí mismo. Es decir, se ve forzado a distanciarse de su propia subjetividad.

Cabe entonces aclarar la diferencia con el habla. En el habla, el enunciador tiene la posibilidad de compartir un aquí y ahora con el espectador. El contacto es inmediato. En cambio, la escritura supone una distancia, temporal y espacial, con su público. Esta mediatez exige al autor distintos requisitos en un texto.

Pero más allá de la distancia entre el escritor y el lector, la escritura plantea una distancia particular: aquella entre el autor y su pensamiento. En lugar de pensar a la escritura como una prolongación del autor, o un reflejo del conocimiento interior del mismo, se propone esta distancia en la construcción del texto. Como establece Carlino, “Sin escritura, yo y mi pensamiento estamos unidos, con la escritura empiezo a poder tener mi pensamiento fuera de mí.” (2009, p. 10)

La escritura crea un objeto de lo que inicialmente es un pensamiento inmaterial, y en esta actividad transformadora, convierte en objeto lo que es sujeto, y en producto lo que es proceso.

Se deben explorar los procesos cognitivos que entran en juego en la escritura. Siguiendo el pensamiento de Carlino, “la escritura da forma a las ideas pero no como un molde externo al contenido: al escribir se crean contenidos no existentes.” (2009, p. 9)

La escritura no debe ser vista sólo como un espacio para dar respuesta a preguntas, sino también como un ámbito para que el estudiante plantee sus propias preguntas. Aquí también es crucial la intervención del docente, que debe motivar a que el alumno formule sus propias preguntas en lugar de forzarlo a responder las preguntas que plantea el profesor.

El docente pasaría de ser el destinatario de un texto de reproducción de contenidos a tener el rol de guía en el camino exploratorio de la escritura. Este es otro factor de suma importancia: el acompañamiento del docente en la tarea de escribir. La acción de escribir se enriquece cuando se inscribe dentro de un proceso de construcción guiada, donde el docente acompaña al estudiante devenido en autor. No se puede ignorar que esta forma de escritura es nueva para el alumno, y por lo tanto debe incorporar los parámetros a tener en cuenta en la producción de un texto académico. La devolución que haga el profesor de la producción escrita es fundamental. Se puede fortalecer un interés intrínseco por parte del aprendiz si en lugar de basarse en una calificación se establece una retroalimentación positiva, que se aleje de un juicio de valor sobre lo escrito, y busque estimulaciones positivas para el progreso y la exploración (Bain, 2007).

En este desafío es de suma importancia incluir a la escritura en una tarea significativa, con propósitos y objetivos claros y explícitos. Debe constituir un desafío cognitivo, convirtiendo el proceso de escritura en un proceso de resolución de problemas, de descubrimiento y de exploración.
Es decir, se debe especificar una tarea que exceda al simple hecho de volcar ideas en una hoja, y apunte a un análisis, cuestionamiento y transformación del pensamiento. Se debe alentar a una actitud crítica y reflexiva a medida que el estudiante escribe, tanto en la planificación previa, como en el acto de escribir en sí y en la revisación de lo escrito. Sintetizando esta postura, Irene Klein fundamenta:

Cuando la escritura deja de ser pensada como una suerte de molde en el que se vierten los diversos contenidos y se la concibe como una herramienta que no solo permite desarrollar las competencias necesarias para producir textos académicos sino, sobre todo, organizar lo que se sabe y piensa sobre aquello acerca de lo que se escribe, se convierte en un instrumento epistémico que posibilita aprehender y configurar conocimiento. (2007, p. 14)

El desafío que debe afrontar el docente no es sólo lograr que los estudiantes escriban, sino que piensen a través de su escritura, y que con su propio discurso escrito y los saberes que configuren a través de él, contribuyan al campo teórico propio de su disciplina.

Referencias bibliográficas

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València.

Carlino, P. (2005) “Leer textos científicos y académicos en la educación superior: Obstáculos y bienvenida a una cultura nueva.” en Congreso de promoción de la lectura y el libro. Buenos Aires: Fundación El Libro.

Carlino, P. (2005). Escribir, leer, y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Carlino, P. (2006). “La escritura en la investigación” en Documentos de Trabajo. Buenos Aires: Universidad de San Andrés. Klein, I. (coord.) (2007). El taller del escritor universitario. Buenos Aires: Prometeo Libros.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The teachers´ attempt to encourage interest in writing university is presented as a difficulty. This paper analyzes the strategies that educators have in their hands to motivate students to write.

Extrinsic motivation, those related to external factors that are presented to the student in the form of rewards or prizes, differs from the intrinsic one, related to the student’s genuine interest. So the question is what teaching strategies should be used to promote intrinsic motivation towards writing?

It is also the difference between a conception of writing as a tool to help to build knowledge, instead of being a mere means of recording and transmitting knowledge. The importance lies in the difference between knowledge and set play. Teaching strategies should aim at writing as process configuration and construction of knowledge.

Keywords: pedagogy - writing - knowledge - teaching strategy - motivation - education - higher education.

Resumo: A tentativa por parte dos professores de incentivar o interesse na escritura universitária apresenta-se como uma dificuldade. Neste ensaio analisam-se as estratégias que tem em suas mãos o professor para motivar os alunos a escrever. Diferencia-se a motivação extrínseca, aquela relacionada com fatores externos que lhe apresentam ao estudante em forma de recompensa ou prêmios, da intrínseca, relacionada com o interesse genuino do aluno.

Então cabe perguntar-se, ¿que estratégias de ensino devem ser utilizado para promover os motivadores intrínsecos para a escritura?

Constitui-se também a diferença entre uma concepção da escritura como uma ferramenta que ajude a construir o conhecimento, em lugar de ser um médio de registro e mera transmissão de conhecimentos. A importância arraiga na diferença entre reproduzir saberes e configurá-lo. As estratégias docentes devem apontar à escritura como processo de configuração e construção de conhecimento.

Palavras chave: pedagogia - escritura – conhecimento - Estraté- gia de ensino – Motivação – Educação - Educação Universitária.

(*) Sebastián Caro: Diseñador Gráfico (UP)


La escritura académica. Estrategias de enseñanza para motivar el interés en la escritura. fue publicado de la página 92 a página94 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ver detalle e índice del libro