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La letra chica. Implicancias fuera del aula del ser docente.

Papaleo, Juan Ignacio [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

Dar clases es como uno suele describir al trabajo docente. Al definirlo de esa manera se deja de lado a dos momentos fundamentales de la enseñanza que están en la letra chica del contrato que se firma al comprometerse con la cursada. En este ensayo se pretende rever la importancia de las fases preactiva y pos activa de la enseñanza.

Palabras clave: fases – preactiva – interactiva – pos activa – programación – planificación - enseñanza. 

La señal de una inteligencia de primer orden es la capacidad de tener dos ideas opuestas presentes en el espíritu al mismo tiempo y, a pesar de ello, no dejar de funcionar.

Hay muchas razones por las cuales una persona puede comenzar a transitar la experiencia de ponerse al frente de un aula universitaria. Sin adentrar en una discusión sobre los modelos de enseñanza, se pueden encontrar seguramente personas que creen tener una condición innata facilitadora para transmitir sus conocimientos –los cuales creen valiosos, por supuesto-, otros quizás se sienten con la experiencia suficiente para afrontar cualquier consulta de los estudiantes, saben por demás los avatares de su profesión y por ende del contenido a explicar, entonces creen que el dar clases sobre ese tema no debería ser una gran complicación.

A pesar de no ser una salida laboral muy redituable, hay certeza de que en muchos casos se encuentra a la docencia como una salida laboral de una estabilidad difícil de encontrar en otros trabajos; el compromiso y acercamiento al aula puede venir por ese lado. Quizás la búsqueda se enfoca en lograr abrir una nueva puerta dentro de la profesión, incorporando al currículum laboral una faceta de por sÍ prestigiosa, porque el dar clases sigue considerándose hoy en día algo valorable profesionalmente.

Sin querer minimizar la razón por la que una persona llega a estar al frente de un aula –cuestión que se entiende que marca un comienzo de perfil docente- se enfocará este breve ensayo en lo que sucede una vez firmado un supuesto contrato con la cursada. Sea la razón por la que fuere, al fin y al cabo, todos los docentes terminan encontrándose ante la misma situación.

Se llamará letra chica a lo que quizás muchas de las personas que piensan en dar clases no conocen como trabajo fuera del horario regular de cursada. Si se hace un paralelismo con otras profesiones, se verá que en muchos casos tanto la preparación como el análisis de lo ejecutado son parte activa e importante del resultado del objetivo final. Sin ir más lejos, un futbolista intenta ejecutar en 90 minutos lo ya entrenado infinitas veces durante toda la semana. Cualquier otra persona cuyo trabajo es en relación de dependencia, entiende como momento para solucionar cuestiones laborales a sus horas pagas habituales. Todos entienden que ese tiempo dedicado a pensar y solucionar los problemas que emergen del trabajo en sí, es parte naturalizada de la cuestión. En muchos casos no sucede lo mismo con la docencia. Se observará a continuación la importancia de la preparación y el análisis del trabajo realizado durante las horas de clase. Para eso se dividirá a la enseñanza –que sería el trabajo al cual se estaría aden trando- en tres fases: preactiva, interactiva y pos activa (Jackson, 1968, p. 5).

La fase que todos conocemos, incluso por haberla recorrido como alumnos, es la interactiva. Ahí es donde se pone en juego -y también puede ser modificada por muchas cuestiones- la planificación o programación. Lo que tiene que estar claro, siempre, es el objetivo. Pero ¿qué hay detrás de esta fase activa? ¿Qué cuestiones se deben tener en cuenta antes de entrar al aula? Las preguntas y conclusiones más importantes en la búsqueda de una buena enseñanza deben surgir en las fases preactiva y pos activa. Por eso, es vital reconocerlas como momentos fundamentales y necesarios para la continua formación como docentes.

Trabajar y pensar la programación es parte fundamental de la etapa preactiva:

La programación define así un espacio ‘transicional’, de articulación entre las intenciones y valores pedagógicos del profesor y las condiciones particulares de la tarea, entre la reflexión y la acción. La posibilidad de anticiparse en el tiempo, de prever a priori los elementos y aspectos críticos de la tarea, de considerar conjuntamente propósitos, posibilidades y restricciones, constituyen los ejes del proceso de programación. (Cols, 2004, p.5)

Preguntas como ¿qué tipo de docente se debe ser?, ¿qué estrategias pueden ser utilizadas para lograr romper ciertos esquemas mentales? y ¿cuál es el objetivo que deberían alcanzar los estudiantes? pueden aparecer tanto antes de una primer clase así como repetirse a lo largo de la cursada. Son preguntas frecuentes que se deberían transformar en acciones, estrategias y tareas para así ir encausando el plan lo mejor posible. De esta manera se estaría diseñando la programación. Será la obra del docente, impregnándola de un estilo mediante el propio recorte y aplicación de ciertas tradiciones como profesionales y trabajadores de la materia. Según Schön, el programa o planificación constituye una representación anticipada de un proceso que puede preverse sólo en parte (Cols, 2004), por eso no hay que desesperar porque es de lo más normal que al finalizar la clase comience otro arduo trabajo: el de la fase pos activa.
En esta fase se encuentra la reflexión sobre si lo planificado efectivamente funcionó como se esperaba. Se analizan los resultados de las tareas asignadas, se ve si los estudiantes se encontraron interesados en el trabajo y si hubo un comienzo de cambio en sus esquemas mentales. Todo cambio es lento. La clave es no desesperar ni ser ansiosos, intentar ver un poco más allá del resultado reciente.

También se deben replantear las estrategias permanentemente, rever los pasos dados y modificar el camino de ser necesario. Todas las cursadas son distintas. No hay que temer que esto implique una revisión permanente de la planificación. El profesor, así como el alumno, va a resolver su cursada mediante la resolución de situaciones. Ambos con sus saberes previos, con su planificación y conocimientos como sostén. La revisión y el reacomodamiento son permanentes y naturales.

El primer párrafo hacía referencia a muchas situaciones reales de cómo se puede llegar a la docencia. Hay que saber que más allá de ese origen, es imperante la necesidad de conocer todo el trabajo y dedicación que realmente implica el estar al frente de un aula. Sea en busca de un trabajo estable o de una buena enseñanza, que según Fenstermacher, equivale a preguntar qué acciones docentes pueden justificarse basándose en principios morales y son capaces de provocar acciones de principio por parte de los estudiantes (Litwin, 1997). La letra chica implica eso: preparación, paciencia, trabajo, interés y momentos de búsqueda por fuera de las horas cátedra. Más allá de la razón por la cual alguien puede sumergirse en la docencia, de encararlo con inquietud y dejando de lado egos ridículos, aseguramos un aprendizaje aplicable a muchos campos de la vida.

Referencias bibliográficas

Cols, E. (2004). Programación de la enseñanza. Buenos Aires: Talleres gráficos de la Facultad de Filosofía y Letras. Jackson, P. (1968). La vida en las aulas. España: Morata.

Litwin, E. (1997). Las configuraciones didácticas. Una nueva agenda para la enseñanza superior. Buenos Aires: Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Karina Agadía en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: Tutoring is often described as a teacher work. To define it this way neglects two key moments that are teaching in the fine print of the contract it is signed to commit to that submitted. This paper aims to review the importance of proactive and pos active phases of education.

Keywords: phases - proactive - interactive – pos active - programming - planning - teaching.

Resumo: Dar classes é como um costuma descrever ao trabalho docente. Ao definir dessa maneira deixa-se de lado a dois momentos fundamentais do ensino que estão na letra pequena do contrato que se assina ao se comprometer com a cursada. Neste ensaio pretende-se rever a importância das fases preativa e posctiva do ensino.

Palavras chave: fases – preactiva – interativa – posativa – Programação – planejamento - ensino.

(*) Juan Ignacio Papaleo: Diseñador Gráfico (UBA). Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento de Diseño Visual en la Facultad de Diseño y Comunicación.


La letra chica. Implicancias fuera del aula del ser docente. fue publicado de la página 99 a página100 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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