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Evaluar cuándo evaluar. Buscando naturalizar las instancias de cierre.

Papaleo, Juan Ignacio [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

El momento de evaluar es quizás el más conflictivo tanto para docentes como para estudiantes. Reclamos y falencias que pueden evidenciarse desde ambos lados provocan muchas veces un enfrentamiento tenso debido a lo excepcional de la situación. Si el docente logra incorporar a la evaluación dentro del proceso de construcción de conocimientos, lograría la naturalización de esta instancia hoy vista como problemática y de utilidad confusa.

Palabras clave: proceso – momentos – formativa - ejercicios – incorporar – cursada – finales. 

El arte más importante del maestro es provocar la alegría en la acción creadora y en el conocimiento. (Albert Einstein)

¿Cuándo se aprende a estudiar? Es una pregunta que suena a circularidad, como ¿Qué estuvo primero: el huevo o la gallina? Hay que buscar en la memoria: ¿cuántos momentos de evaluación se presentan durante el traspaso por las instituciones escolares? ¿Y entregas? ¿Se encuentran más cómodos ante evaluaciones orales o escritas? ¿Son preferibles las entregas finales de maquetas, los exámenes multiple choice o alguno de otras características? ¿Por qué recuerdan algunos de estos momentos como definitorios, quizás traumáticos y a otros con alegría?

Todos pueden rememorar algún momento en dónde fueron evaluados. Las miradas sobre esa situación son infinitas y personales, pero es evidente que de todos esos momentos de evaluación quedan resabios. Esto sucede independientemente del resultado obtenido, a veces visto como exitoso o inclusive llegando a pensar que fue inútil el haberse presentado. El cambio sucede más allá de la dificultad sorpresiva o esperada de la evaluación. Algo queda marcado, consciente o inconscientemente. Esto marca una diferencia, separa y da a entender que ese momento es distinto a otros. Es por eso que se debe pensar y analizar muy bien cuándo y de que manera son necesarias y presentadas estas instancias, su función e importancia dentro del proceso de aprendizaje. Así será más evidente la verdadera utilidad de cada momento de evaluación, se podrá encontrar el tiempo justo para cada una y se logrará que no sea un recuerdo traumático sino parte de un proceso natural de incorporación de nuevos conocimientos.

Organizarse para estar listos

Se puede comenzar separando la presentación de una materia en dos grandes etapas. La cursada y el examen final. Instancias en parte distintas, cada una con sus particularidades que merecerían una larga reflexión. Está la percepción de que en general la etapa del examen final por diferentes motivos influye más en la de la cursada que viceversa. Se puede afirmar también que el tiempo es uno de los condicionantes más nombrados por los docentes para entender el porqué de su incapacidad de realizar la bajada de contenidos de la mejor manera. Estas percepciones pueden ser modificadas mediante el buen uso de los momentos y formas de evaluación. Teniendo en claro que se vive un período de transición y cambios en la manera de enseñar, no hay que desesperar buscando una efectividad perfecta, cosa que incluso las metodologías ya probadas no nos brindan, sino que se propone reflexionar, estudiar, preparar y cambiar la visión de la utilidad de la evaluación probando nuevas formas, sin miedos. Los estudiantes mismos lo están pidiendo y demostrando con sus ganas explícitas fuera del aula y dentro de las nuevas tecnologías de aprender de forma diferente a lo ya tradicional.

Casi todos los sistemas educativos modernos declaran que van hacia una evaluación menos selectiva, menos precoz, más formativa, más integrada a la acción pedagógica (…) La evaluación tradicional, no contenta con fabricar el fracaso, empobrece los aprendizajes e induce didácticas conservadoras en los docentes y estrategias utilitaristas en los alumnos. (Perrenoud, P., 2008, pp. 19-20)

Todo lo que se menciona de la evaluación tradicional es lo que deberíamos intentar evitar porque es sabido los resultados que su uso traería. ¡Si no fue vivido en los tiempos de estudiantes seguramente se conoce a alguien cercano del aula que lo experimentó de esa manera!
Se propone entonces ejercitar lo siguiente: tomar a la cursada e intentar incorporar a la evaluación -en este caso de proceso- de una forma más natural. Como se mencionó anteriormente, llegar a integrarla más a la acción pedagógica. Esto se puede lograr primero seleccionando los temas en donde se engloben y entren a funcionar en conjunto ciertos contenidos presentados en el aula. Luego se debería pensar un ejercicio o tarea, individual, para realizar sin la supervisión del profesor, quizás fuera del ámbito de las horas de clase, donde el estudiante pueda poner en juego todos esos nuevos contenidos incorporados. Habiendo preparado el desafío, la parte más compleja pero no imposible y en donde se manifiesta el cambio de creencia de utilidad de la evaluación, es razonar el momento de la aplicación del trabajo. Para que sea realmente útil, se debe lograr que el estudiante durante la cursada llegue a presentar la cantidad de trabajos estipulados al comienzo, lo que no quiere decir que todos deban presentar cada ejercicio o trabajo al mismo tiempo. Se debe observar cuándo ellos básicamente soliciten pasar de un contenido a otro. Es preciso advertir individualmente en qué momento necesitan enfrentarse a ese problema solos para lograr cerrar la idea, el concepto. “Ser evaluador es conocer, comprender, acoger a los alumnos en sus diferencias y estrategias propias de aprendizaje, para planear y ajustar acciones pedagógicas favorables a cada uno y al grupo como todo”. (Hofman, 2010, p. 76)

El verdadero cambio

Parece complejo, pero si se considera el cambio más a fondo, sólo solicita estar más atento a las preguntas de los estudiantes. Ese será nuestro mayor trabajo. Este es el mayor cambio. Y no debería olvidarse que en vez de responderles con la solución, se debe proponer una forma mediante la cual ellos puedan ir construyendo sus respuestas. De esta manera se estará evitando el tipo de evaluación que se practica mayormente en la actualidad, llamada normativa (Perrenoud, 2008). Esta evaluación no busca formar individualmente a los estudiantes sino nivelar al grupo y así seguir accionando en función de la dinámica del conjunto, del nivel general y de la distribución de los resultados. Evitando esa situación se estará logrando sortear también las mismas viejas sensaciones, ya sea desde el lado del docente o desde el del estudiante, cuando se presenten trabajos prácticos y exámenes.

No hay que esperar ningún cambio estructural ni ninguna bajada específica. La posibilidad de comenzar es ya, la próxima clase, en el aula. Toda la información que se necesita relevar para ir mejorando esta situación y la utilidad de la herramienta evaluativa se la encuentra dentro de esas cuatro paredes. Este escrito no pretende ser una solución de fórmula universal. Se entiende que cada contenido y de acuerdo a la manera de presentarlo solicitará su modo de ir avanzando entre conocimientos. Nuestro trabajo es estar preparados, con el material listo y atentos a utilizarlo -tal cual se presentaría un buen consejo- en el momento justo.

Referencias bibliográficas

Anijovich, R. (2010). La evaluación significativa. Buenos Aires: Paidós.
Ferrés i Prats, J. (2000). Educar en una cultura del espectáculo. Barcelona: Paidós.

Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos. De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes. Entre dos lógicas. Buenos Aires: Colihue.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The time to evaluate is perhaps the most problematic for both teachers and students. Claims and weaknesses that may be evident from both sides provoke a confrontation often tense because of the exceptional nature of the situation. If the teacher manages to incorporate evaluation into the process of building knowledge, achieve naturalization of this instance today seen as problematic and confusing utility.

Keywords: process - moments - formative - exercises - incorporate - studied – finals.

Resumo: O momento de avaliar é quiçá o mais problemático tanto para professores como para estudantes. Reclamos e falências que podem evidenciarse desde ambos lados provocam muitas vezes um confronto tenso devido ao excepcional da situação. Se o docente consegue incorporar à avaliação dentro do processo de construção de conhecimentos, conseguiria a naturalização desta instância hoje vista como problemática e de utilidade confusa.

Palavras chave: processo – momentos – formativa - exercícios – incorporar – cursada – finais.

(*) Juan Ignacio Papaleo: Diseñador Gráfico (UBA). Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento de Diseño Visual en la Facultad de Diseño y Comunicación.


Evaluar cuándo evaluar. Buscando naturalizar las instancias de cierre. fue publicado de la página 115 a página116 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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