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Devenir réplico, devenir humano, devenir animal. Incursionando en el mundo creativo de Blade Runner.

Veronelli, Agustina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

En el artículo: “Devenir intenso, devenir animal, devenir imperceptible” de Gilles Deleuze y Félix Guattari (DG), los autores contemplan la existencia de seres en continua fusión, alianza y agenciamiento, y se interesan no por las individualidades, sino por los fenómenos de contagio, las multiplicidades, las bandas y las manadas. DG desestiman las esencias o las formas estáticas como pueden ser los niños, las mujeres y los animales en sí mismos, para interesarse por las zonas de contacto. 

Palabras clave: filosofía – virtualidad – cine

¿Qué se siente ser “humano”? ¿Existe una diferencia clara y taxativa entre lo humano y lo no humano? ¿Es lo no humano siempre animal? ¿Cómo es figurado este límite en los imaginarios distópicos, en los futuros inciertos, en los relatos post apocalípticos? Aquí procuro pensar estas preguntas a partir del texto “Devenir intenso, devenir animal, devenir imperceptible” de Gilles Deleuze y Félix Guattari (DG) incluido en el libro Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia (1980), obra que constituye la continuación de El Anti-Edipo, publicado en francés ocho años antes.

En el artículo mencionado los autores contemplan la existencia de seres en continua fusión, alianza y agenciamiento, y se interesan no por las individualidades, sino por los fenómenos de contagio, las multiplicidades, las bandas y las manadas. DG desestiman las esencias o las formas estáticas como pueden ser los niños, las mujeres y los animales en sí mismos, para interesarse por las zonas de contacto. Trabajan con la idea de virtualidad, es decir con las potencialidades de los encuentros, con lo que pueden los cuerpos. Por eso rechazan cualquier estadío o grado de evolución de la humanidad, no les interesan las filiaciones ni los orígenes de los seres vivientes. Afirman, en cambio, que los devenires carecen de principio o fin, para estar siempre en un territorio medio, siendo el resultado de una zona de vecindad entre los cuerpos. De esta forma, un devenir “… no es ni uno ni dos, ni relación de los dos, sino entre dos, frontera y línea de fuga”.

Los cruces entre las propuestas filosóficas de DG y la obra cinematográfica Blade Runner (1982) se vuelven sumamente interesantes. Los autores nos brindan un andamiaje conceptual que por momentos ellos mismos utilizan para pensar la música, la literatura, el cine y las artes plásticas. No tomaré las lecturas que hacen del cine en sí mismo, como la idea de Deleuze de conjunción de bloques en los que se encuentran el movimiento y la duración, sino que nos concentraremos en el análisis de la película que hemos escogido a partir del concepto de devenir. Se trata de un film dirigido por Ridley Scott basado en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip Dick, publicada en 1968. Mezcla de cine negro y ciencia ficción, Blade Runner es ya una obra clásica que ha influenciado en la estética y la argumentación a otras producciones cinematográficas de esos géneros. Fue presentada originalmente con algunas escenas diferentes a las que diez años más tarde se dieron a conocer con el Director’s cut. Aquí se reprodujeron las ideas de Scott, se eliminó la voz en off con la que comenzaba anteriormente y se añadió una secuencia onírica de un unicornio corriendo por un bosque. Además, se cambió el final feliz (impuesto originalmente por la compañía Warner) para darle a la historia un desenlace abierto que motiva a la reflexión, y deja al público lleno de preguntas mientras escucha con desconcierto End Title Reprise de Vangelis.

La trama se centra en la ciudad de Los Ángeles en el año 2019, donde predomina un diseño neogótico complementado con motivos orientales, a la vez que se ven construcciones monumentales antiguas que recuerdan a la sociedad egipcia, maya o azteca, y torres industriales que lanzan llamas y humo desde las cimas. En la oscuridad, la urbe y la sensación de inseguridad se hacen patente en callejones vacíos y tenebrosos, donde la policía busca tener el control merodeando las esquinas y buscando ordenar el flujo de personas. Las escenas son mayormente de noche, en un clima constantemente lluvioso. El paisaje es completamente urbano (con un tránsito que afecta a la ciudad de forma aérea y terrestre) y los animales son creados artificialmente. La superpoblación de la tierra empuja a la migración hacia otros planetas, lo que es promovido mediante anuncios callejeros. Estos presentan a los nuevos territorios como lugares llenos de “oportunidades y aventuras”, donde es posible realizar el sueño americano.

El desarrollo tecnológico es notable y la industria genética está sumamente avanzada, al punto que entre las innovaciones se encuentran los Nexus 6, robots diseñados por la Tyrell Corporation. Estos eran utilizados para trabajos forzosos, y se los conocía como réplicos ya que eran casi idénticos a los seres humanos, aunque con una expectativa de vida de sólo cuatro años. Poseían mayor fuerza física y agilidad y la misma inteligencia, a pesar de lo cual eran débiles en el aspecto emocional sin poder controlar sentimientos de odio, amor, miedo, enojo u envidia. Lo peligroso para las personas era que habían desarrollado una subjetividad propia a partir de la resistencia a la situación de explotación a la que estaban sometidos. Los réplicos habían sido desterrados del planeta tras sucesivos motines. Para vigilar que no se infiltraran, el gobierno había habilitado un escuadrón, conocido como Blade Runner, para investigar, detener y hasta disparar a cualquier persona sospechosa. A éstas se les aplicaba la prueba Voight-Kampff, un test que observaba los ojos del interrogado, la dilatación de su iris y la fluctuación de la pupila y además incluía un cuestionario pensado para detectar las emociones.

A partir de estos estudios, Decker (Harrison Ford) descubre que Rachel (Sean Youg), que trabajaba para el doctor Eldon Tyrell (Joe Turkel) también era Nexus 6. Por amor Decker no termina con la vida de Rachel, pero ello no lo disuade de aniquilar a los otros réplicos para luego escapar con ella. En la última escena, casi a punto de marcharse, encuentra en su casa un origami como los que hacía Gaff (Edward James Olmos) el ayudante de su jefe, cada vez que realizaba un allanamiento. La figurilla tenía la forma de un unicornio, como que había soñado previamente. Mientras lo sostiene con la mano recuerda las últimas palabras que pronunció aquel colaborador al despedirse: “Lástima que ella [Rachel] no sobreviva. Pero, ¿quién sobrevive?”. Este es el momento en que surgen algunas preguntas. La abundante cantidad de fotografías en su casa, evocando a su familia y los tiempos pasados, las emociones y sentimientos que experimenta a lo largo del film (frustración, el miedo, dolor y amor), así como el sueño del unicornio corriendo por el bosque que originalmente carecía de sentido, toman relevancia. ¿Será que todas esas vivencias no eran propias, y que Decker era otro réplico y nunca se lo había imaginado? Sin duda este film pone sobre el tapete qué es lo que se considera humano. Rachel se encuentra ante la ambigüedad de sentirse de la especie y al mismo tiempo descubrir no serlo. Era producto de un “experimento”, y había sido creada bajo el lema “más humanos que los humanos”. Desde la Corporación se les aplicaba recuerdos para que no sospechara de su verdadero origen, lo que da cuenta que la memoria en el filme es presentada como un atributo humano. Ella deviene humana, atrae partículas de esa especie “…entre las que se instauran relaciones de movimiento y de reposo, de velocidad y de lentitud, las más próximas a lo que se está deviniendo”. Se encuentra en un territorio indefinido, en una “zona de indiscernibilidad”, a decir de DG, entre lo natural y lo artificial.

Los otros réplicos, Zhora (Joanna Cassidy) y Roy (Rutger Hauer), se vinculan con animales: ella con una serpiente y él con una paloma. Pero con Roy sucede algo curioso: es presentado como el líder del grupo, un individuo excepcional, o el “hijo pródigo” según Tyrell, quien había vuelto a verlo y le confiesa que había hecho algunas cosas “cuestionables”. Mas como en la parábola bíblica, Tyrell le responde complaciente diciéndole que se deleitara en la vida. El personaje de Roy se parece a la figura de anomal que postulan DG. Se trata del conductor de una manada que se encuentra en el borde y sobresale de ella, y con quien se debe hacer una alianza para devenir animal. Éste “…dirige las transformaciones del devenir o los pasos de multiplicidades, siempre más lejos en la línea de fuga”. Incluso es el último de los réplicos que muere en manos de Decker, y su ternura nos hace reflexionar sobre la falta de moralidad en el accionar de los hombres.

Pero también podríamos pensar a Roy como lo que DG llaman un devenir lobo. Originalmente como espectadores vemos a Decker como el más fuerte, está armado, tiene experiencia de haber matado a los otros réplicos, además de que es metódico y puede controlar sus sentimientos sin experimentar ningún tipo de vacilación para acabar con él. Pero Roy aúlla y corre en busca de su presa. Grita desafiante, aunque también suspira y sufre ante su posible muerte casi instantánea por una enfermedad degenerativa proveniente de los genes de JF, el ingeniero en genética que lo creó. Experimenta el miedo. No deviene lobo por imitación, lo hace por combinación de velocidad y lentitud. Es que el devenir nunca es “asemejarse a”, es intercambio continuo en un tiempo indefinido. No se trata de “A” emulando a “no A”, sino que es un fluido de partículas que por contagio se combinan para producir “B”.

Los haces de luz ayudan en la ambientación de la escena, y los diálogos nos recuerdan por momentos a un juego de niños. “Aren´t you the good men?”, le pregunta Roy a Decker, mientras lo provoca con murmuraciones. Sigue aullando, moviéndose rápido. Se sonríe, le habla como si estuvieran jugando. Decker se sabe en peligro e intenta escabullirse para dispararle sin ser visto. Mientras intenta treparse por una cornisa, Roy lo levanta y le pregunta si sabía lo que era vivir con miedo, y sigue:

“He visto cosas que los humanos ni se imaginan. Naves de ataque incendiándose cerca del hombro de Orión. He visto rayos C centellando cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”

Tras las conmovedoras palabras, el réplico baja la cabeza y muere. La paloma que sostenía en sus manos vuela, y la lluvia densa cae sobre ellos.

En el film no podemos decidir fácilmente quiénes son buenos y malos: el blade runner combate para salvar a su supuesta especie, pero los réplicos pelean en defensa propia tras las atrocidades y los martirios que los mismos humanos les habían hecho padecer. El argumento de la película trasciende la lógica binaria, ya que tampoco están claros los límites entre los humanos y los réplicos. Por eso he considerado válida la noción de devenir, que descarta toda esencia o sustancia, se sale de los planos dicotómicos, para centrarse en el fluir confluir de ambos extremos volviéndose rizoma, un conjunto de raíces que carecen de centro. En el rizoma, al crecer forma horizontal, cada punto se conecta con otro, no existe un principio ni un fin sino que sólo hay movimiento. DG proponen así, considerar la composición de multiplicidades diversas que se fusionan en un flujo combinado de velocidad y lentitud.

Los autores elaboran conceptos que nos sirven para pensar el arte, las relaciones entre los sujetos y la concepción misma de los individuos. Nos desarman nuestras estructuras, y lecturas, para volver a considerarlas en danza, proponiéndonos análisis y continua revisión. Bien vale dejarse llevar en este placentero baile.

Referencias bibliográficas: 

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix, Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, Pre-Textos, 2002, Valencia, p. 293.

Propongo para tal fin la lectura del artículo de Enrique Álvarez Asiáin titulado “La imagen del pensamiento en Gilles Deleuze. Tensiones entre cine y filosofía”, disponible en http://www.observacionesfilosoficas.net/laimagendelpensamiento. html#sdfootnote16anc

Abstract: In the article “Becoming intense, becoming-animal, becoming imperceptible” by Gilles Deleuze and Felix Guattari (DG), the authors contemplate the existence of beings in continuous melting, partnership and agency, and are concerned not by individuals, but by the contagion, multiplicities, bands and herds. DG dismiss essences or static forms such as children, women and animals themselves, to inquire about the contact areas. 

Keywords: philosophy - virtuality - cinema. 

Resumo: No artigo: “Devir intenso, devir animal, devir imperceptível” de Gilles Deleuze e Félix Guattari (DG), os autores contemplam a existência de seres em contínua fusão, aliança e agenciamiento, e interessam-se não pelas individualidades, senão pelos fenômenos de contágio, as multiplicidades, as bandas e as manadas. DG desestiman as esencias ou as formas está- ticas como podem ser os crianças, as mulheres e os animais em si mesmos, para interessar pelas zonas de contato. 

Palavras chave: Filosofia – virtualidade – cinema 

(*) Agustina Veronelli: Profesora de Enseñnaza Media y Superios en Historia (UBA). Cursando el Doctorado en Estudios de Género


Devenir réplico, devenir humano, devenir animal. Incursionando en el mundo creativo de Blade Runner. fue publicado de la página 228 a página230 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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